“Cómo permanecer en Su presencia. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 20 de marzo de 2017

“Cómo permanecer en Su presencia.Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Generalmente confundimos lo que es venir a la Iglesia y el vivir en Su Presencia, porque ambas son diferentes, podemos venir  a la Iglesia y no vivir en la Presencia de Dios; podemos buscar de Dios y no vivir en Su Presencia.

Génesis 3:10-23 dice:

 “ Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.  Y Dios le dijo: ¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses? Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dió del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí”.

Satanás quería sacarnos de la presencia de Dios y ésta siempre será su estrategia y es lo que hace desde que el mundo es mundo. Satanás no quiere que tengamos una relación con Dios, no le interesa que tengamos una relación con Él y hará lo que sea para evitarlo.

Aquella persona verdaderamente libre es la que está sujeta a Dios, quien siempre ha estado con nosotros, aunque nosotros no estemos con Él.

Adquirimos una independencia pero perdimos la autoridad, el dominio y la divinidad, que no es más que la relación con Dios, perdimos este trato y hay sólo un culpable: Satanás, y él sigue siendo el único culpable.

Adán fue sacado del huerto porque escuchó la voz de la mujer y se apartó, asimismo, nosotros somos sacados de la presencia de Dios porque escuchamos la voz de nuestra conciencia.

1 Juan 3:1-8 dice:

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”.

Si primero no son destruidas las obras del diablo, no podemos ser salvos, no podremos tener vida eterna, tampoco podemos ser cambiados y transformados o manifestar el reino de Dios, para hacerlo, algo tiene que cambiar en nosotros, primero porque es con el evangelio es que somos rescatados de las garras de las tinieblas, y si Satanás nos tiene esclavizados con el pecado, no podremos hacer nada.

Es importante renovar nuestra mente y nuestra manera de vivir, porque la palabra de Dios es clara: ´Los que pecan son de Satanás´.

El evangelio se trata de perdón, de cambio y de reino y esto sólo podemos mantenerlo, si no estamos esclavizados con el pecado.

Colosenses 1:9-14 dice:

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual,  para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios;  fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad;  con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;  el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo,  en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”.

Si queremos permanecer en la presencia de Dios, tenemos que primero reconocer que es una ardua labor, que es un trabajo fuerte el que tenemos que hacer para salir del pecado y tener Su Presencia, para poder manifestar la gloria de Dios y ver Su grandeza, porque la palabra dice que Él no habita donde está el pecado, y vemos cómo Pablo oraba para que Dios nos diera sabiduría e inteligencia espiritual y así saber lo que nos conviene, aprendiendo a vivir de tal forma que permanezcamos en Su Presencia.

El enemigo siempre va a querer que estés en tinieblas, porque cuando lo estás, no ves absolutamente nada, sólo problemas y dificultades y esto es justo lo que quiere, que no vivas en la presencia de Dios, porque cuando lo haces, él sabe que adquieres inteligencia espiritual, y una vez que la tengas, te vas a zafar de él.

El diablo quiere mantenernos esclavizados y en tinieblas, en pecados de desobediencia e independencia, por este motivo, el pueblo de Dios está todo el tiempo en tratos y en dificultad. Es una cuestión de decisión porque leemos en Génesis que Dios dijo: ´Qué haremos con el hombre, ahora que sabe el bien y el mal´. Nosotros decidimos, somos nosotros que decidimos qué calidad de vida queremos, nosotros decidimos si quiero que mi matrimonio sea fortalecido y bendecido.

Cuando el Señor nos dio el libre albedrío, nos entregó con ello la elección para decidir; Dios se preocupó más por el árbol del conocimiento que el de la vida, porque mientras estés sujeto a Dios y seas obediente a Dios y estés caminando en Su propósito, la vida viene por sí sola, y no tienes que comer del árbol de la vida.

Dios Padre puso un querubín con espada desenvainada dando vueltas al Edén porque ya el hombre había decidido lo que quería, entonces aquí, la vida sí es problemática, porque en otras palabras, sabiendo el hombre – todo el tiempo – el bien y el mal, te convertirías en un Satanás todo el tiempo, esta palabra es dura, pero fue por esto que dijo si ya es uno como nosotros, que conoce el bien y el mal, si ahora que come de la vida, decidió el mal, aquí si entraríamos en la doctrina de algunos concilios que aseguran que el infierno es aquí en la tierra, que si todos nosotros sabemos del bien y el mal y tomáramos del árbol de la vida y tuviésemos vida como Dios que nunca se acaba, y a la vez metidos en el mal, ese lugar sí sería el infierno.

La salvación no es más que Dios rescatándonos de las garras del mal a través de su Hijo Amado en la cruz del calvario, de esto se trata la salvación, y para realmente ser salvo, tenemos que dejar el mal atrás porque todo aquél que peca es del diablo. Cuando pienses en pecar, piénsatelo antes.

Dice en Colosenses 2:10-15:

 “ y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.  En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo;  sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.  Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,  anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,  y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Tu circuncisión ocurre cuando echas el pecado fuera de ti y es cuando entiendes la revelación de la circuncisión de Cristo en la cruz, es en este momento que tomas la decisión de sacar el cuerpo pecaminoso; en el Versículo 12 habla de ser sepultados en el bautismo, por esto la importancia de ser bautizados, cuando te sumerges en las aguas, crucificas al hombre viejo y resucitas como un hombre nuevo.

Dios nos dio la victoria cuando avergonzó al diablo en la cruz del calvario y si no tienes esta revelación y entendimiento, vas a seguir esclavizado en el pecado y en las tinieblas. Dios exhibió públicamente las actas del pecado original – la independencia, es por esto que cuando te viene una tentación, tienes que decirle que se vaya porque ésta fue vencida públicamente en la cruz y no tienes nada que ver con ella, no importa que las hormonas, la pasión o el deseo estén aceleradas, tienes que afirmarte a ti mismo, diciendo que eres libre y que no tienes nada que ver con ese pecado y simplemente debes dar la vuelta.

Si continúas en el pecado, se te hará imposible mantenerte en la luz; el enemigo sabe la comisión que Jesús le dejó a la Iglesia, él la conoce y por eso lucha para que esa comisión no se dé, porque cuando cumples con ese llamado, le quitas territorio, y el territorio son las almas.

Marcos 16:15 dice:

 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. Y esta comisión es para todo aquél que cree”.

Versículo 17-18  Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.

Al diablo no le interesa que tengas unción, que sanes a los enfermos y que hagas milagros en el nombre de Jesús, él quiere que permanezcas esclavizado, porque cuando te tiene en esa condición, él es feliz.

Cuando vives esclavizado, tienes una puerta abierta por donde entra todo lo espiritual, todas las potestades y gobernadores de las tinieblas entran a tu casa y la tienen en tinieblas porque el diablo quiere tenerte en el mismo pecado y es por esto que permanecemos en los mismos procesos y desiertos. El diablo lo que hace es robarte la palabra porque él sabe que cuando la capturas y conviertes esa palabra en rema, lo que está sucediendo es que te estás levantando en su contra. El enemigo te posiciona en una independencia sin cabeza.

Los comentarios están cerrados.