Hay un poder dormido que tiene que despertarse

Y llegó hasta los viñedos de Timnat; y he aquí, un león joven venía rugiendo hacia él. Y el Espíritu del SEÑOR vino sobre él con gran poder, y lo despedazó como se despedaza un cabrito. Jueces 14: 5-6

Dios no está ajeno a nuestros problemas, aunque no intervenga de inmediato y nos socorra. Entonces, ¿Dios es malo por no ayudarnos al instante? No, Él es bueno, solamente que está permitiendo que ese proceso nos madure y nos ayude a reconocer el potencial que está dormido.

Él sabe lo que podemos aguantar y soportar, pero es necesario para nuestra formación. Luego, si no hay crisis, no sabremos de qué somos capaces. Entonces, siempre estaremos dependiendo de aquellos que sí saben de qué son capaces y a nada temen, porque descubrieron en una crisis que había una potencia dormida. Esa necesidad los impulsó a hacer uso de ella.

Como tuvo que pasarle a Sansón, quien un día estaba de camino a Timnat, y en los viñedos le salió un león rugiendo. Él lo despedazó, como se hace con un cabrito. Sansón necesitó esta experiencia para conocer el poder que estaba en él.

No nos asustemos si oímos el rugir de los leones y el Señor no viene a socorrernos, porque es para que entendamos que dentro de nosotros hay un poder dormido que tiene que despertarse.

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