Preocúpense por las cosas de arriba, no por las de la tierra

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Colosenses 3: 2

Estamos tan afanados que no tenemos tiempo para buscar de Dios. Nuestras mayores preocupaciones son el dinero, el trabajo, los logros. Nuestras vidas se han convertido en pura vanidad, quedando todo lo demás en un segundo plano. Es lamentable cómo esto está quitándonos lo más importante, debido a que el afán es tan grande que hasta se nos olvida que Dios existe, porque hemos levantado ídolos que han sustituido lo verdadero, lo que no tiene reemplazo.

Algo sí es verdadero; todo lo terrenal tiene su fin, porque un día ya no habrá trabajo, el dinero se habrá gastado y los logros ya no tendrán valor. Entonces ¿qué vamos a hacer? ¿A quién vamos a recurrir? A Aquel que tuvimos olvidado, para quien nunca había tiempo.

Si hemos puesto nuestros ojos en las cosas del mundo y nos hemos apartado de Dios, es tiempo de recapacitar y no perderlo más. Pues todo lo que alcancemos no tiene entrada en los Cielos, solamente lo que fue hecho para Él, lo único que tiene valor ante Sus ojos.

 

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