El problema está en tí. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert

Lunes 22 de agosto, 2016

“El problema está en tí.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert”

No solamente podemos echarle la culpa al enemigo de lo que nos está pasando, sino que también, hay un problema intrínseco dentro de nuestra naturaleza que no trabajamos.  Hasta que no peleemos y trabajemos esas condiciones que tenemos dentro de nuestro corazón no recibiremos las bendiciones que Dios tiene para nosotros.

Zacarías 14:16 dice

Y todos los que quedaren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año a adorar    al Rey, al SEÑOR de los ejércitos, y a celebrar la Fiesta de los Tabernáculos. Y acontecerá, que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén a adorar al Rey, el SEÑOR de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia.Y si la familia de Egipto no subiere, y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; antes vendrá sobre ellos la plaga con que el SEÑOR herirá los gentiles que no subieren a celebrar la Fiesta de los Tabernáculos. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todos los gentiles que no subieren a celebrar la Fiesta de los Tabernáculos. En aquel tiempo estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD AL SEÑOR; y las ollas en la casa del SEÑOR serán como los tazones delante del altar. 

Dios le está hablando al pueblo de Israel, y  a todos los pueblos,  que si no hace lo que El está diciendo no vendrá lluvia sobre ellos. Es importante que entendamos qué quiere Dios en nuestra vida y cómo podemos recibir las bendiciones de Dios.  Muchas veces, tenemos que mirar lo que Dios le está diciendo a este pueblo en este tiempo, Dios le está hablando a este pueblo de lo que tiene que hacer y  cómo debe hacerlo, pero sin embargo, nosotros no le permitimos a Dios que haga lo que tiene que hacer con nosotros; el hombre siempre tendrá una actitud egoísta y rebelde, y por eso, no entramos en el afinamiento con Dios.

Dios nos dice en su palabra muchas promesas y todo lo que tenemos que saber de El, pero sin embargo, no hacemos lo que dice Su palabra, porque nuestra propia naturaleza egoísta y rebelde no nos deja.

En Apocalipsis 20:1-2 dice:

Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una gran cadena en su mano. Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo envió al abismo, y lo encerró, y selló sobre él, para que no engañe más a los gentiles, hasta que mil años sean cumplidos; y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo.

La palabra dice que Dios encerró a satanás y a sus demonios por mil años.  Si ahora mismo, Dios atara a satanás y a sus demonios, como quiera tendríamos problemas, porque muchas veces nuestra guerra es con nosotros mismos.

Dios quiere llevar su iglesia a otro nivel, cuando Dios quiere mover su iglesia a un nivel más alto, necesariamente tiene que meterse en un ataque de guerra, no solo personal sino grupal o congregacional y para esto tenemos que tener claro cómo estamos nosotros.

Hay personas que no saben quiénes son y con quién están, tenemos que descubrir nuestra alma para poder cambiar, pero no todos hacemos esto.  Cuando no nos entendemos a  nosotros mismos, sabemos que no estamos bien, pero buscamos alternativas para hacernos sentir bien para poder sobrevivir.  No podemos cambiar porque es más fácil vivir en la manera que estamos viviendo que ser cambiado y transformado, porque para esto se necesita valor y coraje.

En Juan 14:30 dice

Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.

Cuando Jesús le dice esto a sus discípulos viene el príncipe de este mundo, príncipe quiere decir alguien que tiene autoridad,  terreno y  territorio, pero solamente tiene autoridad con los hijos desobedientes; mundo significa desobediencia.  Satanás tiene autoridad con los que están afuera, no con los que son siervo de Dios.

Jesús tenía todas las puertas cerradas, satanás no podía entrar por ningún sitio, por eso, Jesús estaba tranquilo.  Satanás le tiene temor a los que tienen pasión y obediencia a Dios.

¿Por qué se nos hace tan difícil cambiar?

  1. Esto, es parte de nuestra manera de vivir y no lo miramos como un pecado.
  2. Nos hace sentir bien y le sacamos provecho. El principal problema de todas nuestras situaciones primero tenemos que verlo internamente en nosotros, para luego saber contra qué vamos a luchar.
  3. Nos gusta la cosa fácil. Nos acostumbramos a la autocompasión producto del pecado. Nos acostumbramos a un hábito psíquico, verbal y emocional que nos da cierta independencia de Dios que nos lleva a un orgullo y a una desobediencia.

En Lucas 22: 31-34

Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí [que] Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; mas yo he rogado por ti que tu fe no falte; y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos. Y él le dijo: Señor, aparejado estoy a ir contigo aun a cárcel y a muerte. Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que [tú] niegues tres veces que me conoces.

Hay veces que por la inmadurez y por muchas condiciones hacemos declaraciones temerarias contra el enemigo y esto hace que el enemigo se meta.

  1. El amor al hábito. Hay personas que aman ese hábito de una manera tal que no permiten que salgan lo que está dentro de su cuerpo y de su alma.   Dios tiene que tratar con la voluntad y el deseo nuestro.

Filipense 2:13  dice:    

Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

  1. La disposición de no perdonar. Satanás está amargado porque lo perdió todo. Estas personas siempre están con temor, con rencillas y esta es una ranura para que entre satanás en su vida.

En Mateo 18: 21-35    

Entonces Pedro, llegándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que pecare contra mí? ¿Hasta siete?  Jesús le dice: No te digo hasta siete, más aun hasta setenta veces siete. Por lo cual, el Reino de los cielos es semejante a un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.  Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Mas a éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y a su mujer e hijos, con todo lo que tenía, y pagar. Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, detén la ira para conmigo, y yo te lo pagaré todo. El señor, movido a misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda. Y saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.

Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Detén la ira para conmigo, y yo te lo pagaré todo. Más él no quiso; sino fue, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.

Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon a su señor todo lo que había pasado. Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste: ¿No te convenía también a ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo  tuve misericordia de ti?

Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía. Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno a su hermano sus ofensas.

  1. La Terquedad y la voluntad propia. Esto es lo que está consumiendo y nos lleva a una rebeldía.
  1. Falta de disciplina. Hay personas que no están disciplinados en Cristo y todo lo dejan para mañana, no hacen las cosas que tiene que hacer para Dios y son de actitud pasiva. Las personas indisciplinadas se hacen vulnerables.
  1. La imaginación. Tenemos que tener control de ella porque el enemigo la usa muchas veces en contra de nosotros.
  1. El amor al mundo. Demos, era compañero de Pablo en el ministerio, y veía todas las cosas que Dios hacia en la vida de Pablo. Muchas veces, estamos más pendientes en las cosas del mundo que en las cosas de Dios. En estos casos, Dios permitirá que se levanten los enemigos para hacernos volver en sí.

Muchas veces, Dios nos quiere bendecir pero nosotros mismo cerramos las puertas de esas bendiciones, la traducción de la palabra diablo es la palabra Diabolos, esto es chismoso  que acusa a los hijos de Dios.

Tenemos que entrar a la rendición total de esas áreas en nosotros, no podemos seguir engañándonos a nosotros mismo,  cuando nos morimos en esas cosas, El comienza a tomar autoridad sobre esas áreas. La gente vive de una forma hipócrita en las iglesias, la guerra espiritual es verdadera cuando nosotros nos ponemos de acuerdo con Dios y nos sometemos a El, por eso muchos no triunfan delante del enemigo. Cuando estamos de acuerdo entonces la victoria está asegurada.

Jesús, le dijo a los discípulos en Juan: el príncipe de este mundo nada tiene en mí, tenemos que aprender a cerrar las puertas al enemigo. Esa es la fórmula para la bendición. Hay que cerrar puertas y reparar portillos, pero para esto, no podemos seguir jugando a hipocresía con Dios.

 

Los comentarios están cerrados.