“Cada Problema tiene un Propósito. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 5 de diciembre de 2016

“Cada Problema tiene un Propósito. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

Para ser bendecidos y caminar en victoria algo tiene que fortalecerse dentro de nosotros. La formación e idiosincrasia del ser humano dado en múltiples condiciones, nos lleva a vivir na vida en rutina y monotonía, y no solamente eso, sino que nos lleva a vivir de hábitos, costumbres y formas, y pensamos que con ellos tenemos la mejor manera de vivir y la verdad es, que no es así.

Nuestra vida está basada en problemas, pero también en victorias, desde que nacemos tenemos problemas, y con este entendimiento de que siempre existirán los problemas, tenemos que ser sabios en Dios para entender la situación de cada problema, porque detrás de cada problema hay una promesa de parte de Dios y cada problema está sostenido por Sus promesas.

Salmos 34:19:

“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová”.

Dios nos dice que tendremos muchas aflicciones pero que de todas ella nos Él nos va a librar.

El Señor nos dice dos cosas: La primera, que de todas las batallas Él nos va a librar y lo segundo que nos dice, es que no es tu batalla, sino de Él. Es importante entender esto, porque cada vez que tenemos un problema, en quien menos pensamos es en Aquel que puede resolverlos. Cada problema que usted enfrenta tiene un propósito, junto a cada problema, viene primero una promesa, y luego un propósito. 

Lo primero que debemos hacer al enfrentar un problema, es fundamentarlo con nuestra promesa, la cual viene acompañada de ese problema, y luego descubrir el propósito que tiene la situación que estamos atravesando, una vez logres entender esto, vas a tener tiempo y sabiduría para armar tu estrategia, no para salir del problema, sino para que se cumpla el propósito por el cual te llegó ese problema.

Los problemas son la razón por la cual hemos mejorado en la vida. En cada situación que hemos atravesado, los problemas llegan para afectar nuestra vida y mejorarla, o nos maduran y hacen más sabio, o nos quitan algo de encima que no permitía que avanzáramos y nos prepara.

Un problema es como un dolor de muela, el dolor te avisa que algo anda mal con la muela; pero a muchas personas no les preocupa el problema, sino que buscan remediar el dolor, este tipo de personas buscan tomarse un analgésico, así que en vez de buscar la raíz del problema y entregárselo a Dios, toman la decisión de resolver por sí mismos el problema y el tipo de gente que hace esto, es el que prefiere tomarse el analgésico.

Cuando resuelves un problema por ti mismo, hay un alto porcentaje de que ese problema va a regresar, sin embargo, si el problema lo resuelve el Señor, algo hace Él dentro de ti que no te permite caer una vez más en el problema.

También hay otro tipo de personas que van al dentista para que les quite, no el dolor, sino aquello que les está produciendo el dolor, es el mismo tipo de personas que no buscan ayuda con nadie, sino que van directo donde el que tiene que resolverle el problema, que es Dios, este tipo de personas se meten con Dios y Él se encarga de quitarnos el problema, ya sea sacándonos la muela o haciéndonos un curetaje. Sin importar lo que Dios haga, lo que importa es, que una vez sales de Su presencia, tu problema ya está resuelto.

Para remover el problema de raíz, tienes que empezar a escuchar la voz de Dios. 

Jeremías 7:23 dice:

Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien”.

Juan 10:27

 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen”.

Dios nos está pidiendo que lo escuchemos, Él va a escoger gente, ángeles, sueños, visiones, va a escoger a alguien, un pastor, para que justo en ese momento que estás metido en un problema, Dios te traiga un mensaje como este. Tienes que ir a la presencia de Dios y escuchar Su voz, porque cuando escuchas la voz de Dios en medio de tu problema, recibes la solución a tu problema. 

En medio de un problema, puedes escuchar tres voces: La del Espíritu Santo, la de tu carne y la voz de un espíritu demoníaco, y tienes la autoridad para decidir cuál de esas tres voces vas a escuchar, y conforme a tu concupiscencia, será la voz a la que prestes atención.

Si eres un hombre independiente de Dios, rebelde o autosuficiente, o talvez orgulloso, vas a escuchar la voz de tu carne o la de un espíritu demoníaco, pero si eres obediente y amas a Dios y le tiene temor, escucharás la voz del Espíritu Santo. Nosotros aprendemos a escuchar la voz de Dios mediante el Espíritu Santo que está dentro de nosotros y a través de Su Palabra.

 Marcos 4:24 dice:  

“Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís”.

  1. Necesitamos la capacidad de oír la voz de Dios.
  2. Debemos oír las cosas correctas, porque cuando tienes un problema y no escuchas las cosas correctas, se te cierran las puertas.
  3. El resultado de oír incorrectamente, es que al que no tiene o no oye, aunque tenga se le quitará. Significa que cuando escuchas mal, o más bien cuando no escuchas la voz de Dios, y escuchas otra voz, aunque tengas un poco, eso se te quitará, porque oíste mal.

En pocas palabras, Dios te está diciendo, que tienes que escuchar Su voz. Cuando te niegas a oír la voz de Dios, escucharás voces de maldad, voces de murmuración y negatividad, voces de independencia que te van a separar de la voz de Dios, y por esto estamos en bancarrota espiritual, con las arcas llenas de problemas.

Estamos llenos de problemas porque no aprendemos a escuchar la voz de Dios, y no me refiero a escuchar Su voz audiblemente, sino más bien, cuando puedes oírla a través de un mensaje, una visión o un sueño, o a través de una palabra profética. Necesitas sabiduría y poder para enfrentar un problema, y esta sabiduría y poder lo obtienes de Dios.

Romanos 10:17 dice:

 “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

Así como la fe viene como un resultado de oír la palabra, también se puede ir, y si viene es porque no estaba o porque se fue. Muchos de nuestros problemas vienen porque nuestra fe se ha ido y no estamos escuchando la voz de Dios para que esa fe vuelva de nuevo. Siempre que nuestra fe se va, empezamos a tener muchos problemas, sin fe no puedes localizar el propósito de Dios para tu vida, y la Palabra es el método de Dios para mantener al hombre unido a Él, mientras que la oración es lo que el hombre le da a Dios, como gratitud. Mientras más conoces la Palabra, más la entiendes, y más adicto te haces con la oración. 

Isaías 26:3 dice:

 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.

Y tienes paz porque detrás de esa amargura, Dios te está dando una promesa. Si estás enfermo, siempre habrá una palabra que te dice que por Sus llaga, eres sano. Pero si no tienes fe y no conoces el propósito, no vas a tener las armas con qué pelear. Cada problema que enfrentas tiene una promesa, pero dice la Palabra que sólo los valientes arrebatan el reino de los cielos.

Cuando las promesas de Dios se hacen vida en tu vida es que comienzas a vivir el reino de Dios, así que sin importar cómo estés, no pierdas el ánimo o el gozo, ve detrás de la promesa. Hay un propósito en ese problema desde donde Dios te va a levantar. 

La Palabra es un escudo a los que están esperando en Él, sólo permanece tranquilo y ten fe porque Dios ha puesto un escudo a tu alrededor. Dime cuán grande es tu promesa y te diré cuán grande es tu problema. Si quieres problemas pequeños, vas a tener promesas pequeñas, porque mientras más grande la promesa, más grande será el problema.

La promesa más grande que puede tener un hombre es la de que tú y tu casa servirán a Jehová, por esto recibes tantos ataques una vez que Dios te dice que eres su hijo.

Dice en Ester 4:3-4:

“Y en cada provincia y lugar donde el mandamiento del rey y su decreto llegaba, tenían los judíos gran luto, ayuno, lloro y lamentación; cilicio y ceniza era la cama de muchos. Y vinieron las doncellas de Ester, y sus eunucos, y se lo dijeron. Entonces la reina tuvo gran dolor, y envió vestidos para hacer vestir a Mardoqueo, y hacerle quitar el cilicio; mas él no los aceptó”.

Versículos 13-16

 Entonces dijo Mardoqueo que respondiesen a Ester: No pienses que escaparás en la casa del rey más que cualquier otro judío.  Porque si callas absolutamente en este tiempo, respiro y liberación vendrá de alguna otra parte para los judíos; mas tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si para esta hora has llegado al reino?  Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca”.

El pueblo judío estaba en lloro, lamentaciones, pero Ester no fue por ella misma, sino que fue primero a buscar el favor y la gracia de Dios, todo el que pasaba por ese patio, sin el rey haberlo llamado, estaba muerto, más Ester no decidió por su propia situación y era reina, ella buscó al Rey de Reyes primero y no se quejó; porque siempre será más fácil quejarse y buscar la ayuda de los demás que entrar en tiempo de ayuno y silicio, orándole a Dios, buscando Su rostro. Porque Ester hizo esto, el rey le extendió su cetro y le dijo: Pídeme lo que quieras que hasta la mitad del reino te daré. Cuando Ester entró al patio, no lo hizo por los pasillos, sino que lo hizo caminando hacia el frente, porque cuando Dios está en el asunto, está preparando un milagro para que cuando todos lo vean, sepan que fue Él y no nosotros que lo hicimos. No importa lo que esté en tu contra, Dios está por encima de eso. 

Dios puso en el corazón de Ester que cruzara el patio, rompiendo la ley de los hombres y diciéndole que Él la bendecía por Su ley.

Cuando llegue un problema, identifícalo y ve directo a la promesa que Dios te da donde está tu victoria. La Palabra es lo que te va a dar la estrategia para luchar con tu problema, si tu promesa es grande, no mires el problema.

Los problemas te llevan a confiar cada vez más en Dios, y mientras más grande sea tu problema, más vas a confiar en Él. Hablar con Dios es el milagro más grande que tenemos, y no hablamos ni oramos a Dios porque nuestra costumbre es cualquierizar todo y no darle el valor justo a cada cosa, es tiempo de que la Iglesia tenga a su Dios más visible.

Mostramos desconfianza a Dios cuando nos preocupamos por el mañana y es impaciencia para Dios el estar preocupados por el presente.

Todos los problemas que tenemos ahora son por no escuchar la Palabra y ponerla por obra. Si escuchas la voz de Dios y haces lo que te dice, tus hijos estarán marcados con una promesa de bendición, no importa donde estén ellos, algo hace Dios para bendecirlos, guardarlos, cubrirlos, y eso lo hace porque eres obediente a Su voz.

Si escuchas a Dios y le obedeces, todos tus enemigos tienen que huir delante de ti por siete caminos, porque donde Jehová pone su mano hay bendición y cuando confías en Él, Él confirma tus pasos y sea cual sea el problema, Dios te da la autoridad, el poder y el dominio.

Deuteronomio 28:1-2 dice:

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.  Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.

Versículo 11:  Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar”.

Cuando obedeces a Dios, caminas en cielos abiertos.

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