¿Nuestros sacrificios Le agradan?

¿Es éste el ayuno que yo escogí: que de día aflija el hombre su alma? (…) ¿No es que compartas tu pan con el hambriento, que a los pobres errantes albergues en casa, que cuando veas al desnudo lo cubras y que no te escondas de tu hermano? Isaías 58: 5-7

¿Cómo agradar a Dios? ¿Nuestros sacrificios Le agradan? Estas preguntas deben inquietarnos y hacernos buscar la respuesta del Cielo. Cuántos sacrificios hacemos y pensamos que Dios se agrada de ellos pero no es así.

Por más sacrificios que hagamos, si nuestro corazón no está limpio, Él no los recibe. No importa cuántos días pasemos en ayuno, cuántos cilicios hagamos, si no hay un corazón sincero para arrepentirnos de nuestros pecados y dispuesto a dejar la hipocresía, la mentira, el rencor, la falta de perdón, la envidia, los celos, la ira. Él no los recibirá por no estar alineados a Su voluntad, por lo tanto la ofrenda no será aceptada.

A Él Le agrada que cuando nos humillemos nos presentemos tales cuales somos, sin guardar apariencias, para que podamos reconocer los errores y Le demos la ofrenda que Él está esperando. Cuando reconocemos lo que Le agrada empezamos a ayudar al hambriento, proveer techo a los necesitados, vestir al que no tiene ropa y no dar la espalda a nuestros hermanos. Nada hacemos con abstenernos del pan y de la comodidad como sacrificio, si estamos descuidando a los que necesitan de nuestra ayuda.

Extiende tu mano y dispón tu corazón a dar. No necesitas tener mucho para hacerlo, sino tan solo el deseo, y Dios se agradará de tus obras. Luego cuando ayunes, Él se inclinará porque se ha maravillado con lo que has hecho.

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