Señor, enséñanos a orar

Señor, enséñanos a orar. Lucas 11: 1

Los apóstoles estaban muy involucrados en todo lo que Jesús hacía. A la vez, ellos eran discipulados en las enseñanzas del Reino y veían cómo se sanaban los enfermos, se liberaban los cautivos y las multitudes seguían a Jesús.

Un día reflexionaron y dijeron “Hay algo que todavía no hemos podido hacer, y es primordial”. Entonces se acercaron a Jesús, pidiéndole que les enseñara a descubrir ese misterio tan grande que es orar. Él pasaba horas, días, orando a Su Padre Celestial, pero ellos no lo habían logrado, tal vez por desconocimiento, por no saber cómo hacerlo. Mas estaban ante la oportunidad de aprender.

Muchos estamos como los apóstoles, involucrados en tantas actividades de la obra pero sin orar; porque damos más importancia a lo externo que a lo interno, a lo que se ve que a lo que no se ve. Ya es tiempo de aprender a orar y deleitarnos en Su dulce compañía.

Aunque nos sintamos bien con todo lo que hagamos, si no oramos, no habrá poder ni autoridad para continuar en el ejercicio de nuestras funciones ministeriales, las cuales demandan una entrega absoluta y una comunión permanente con el Creador.

 

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