Tomando conciencia de que en nosotros habita el Espíritu Santo

Y no entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Efesios 4: 30

Cuando llegamos a los pies de Cristo nuestra vida tiene que cambiar. No podemos seguir siendo los mismos; cambios rotundos tienen que venir y nosotros estar dispuestos para que esto suceda. Tomemos conciencia de que en nosotros habita el Espíritu Santo, al cual tenemos que dar la mejor hospitalidad, para que no se contriste. No sigamos indiferentes a Su presencia sin apreciar el hecho de que está con nosotros.

Seamos beneficiados por este cambio, ya que en un vino viejo es imposible Su manifestación, por estar llenos de estructuras y paradigmas que gobiernan nuestra mente y no le dan libertad para moverse. Solamente los del vino nuevo dejan que Él se manifieste sin ponerle reglas ni condiciones. Por eso, si estamos razonando o cuestionando lo que estamos viendo u oyendo, necesitamos cambiar ¡Ya!, para dejar que Él se mueva y dar testimonio de que la transformación ha sido real.

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