“Tu corazón es tu Edén.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 24 de diciembre de 2018

“Tu corazón es tu Edén.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

El hombre para este tiempo, su corazón viene siendo como el Edén que Él puso a Adán y a Eva. Cuida tu corazón, porque es el Edén.

1 Juan 5:19-20 dice:

“Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna”.

Mateo 4:8 dice:

“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”.

En esta palabra el Diablo Satanás es el dueño de todos los reinos del mundo porque se lo está ofreciendo a Jesús y tú no puedes ofrecer algo si no eres dueño de algo.

Juan 16:11 dice: “El príncipe de este mundo”, que es Satanás también. Cuando hablamos de mundo, en este caso, se refiere al mundo, el mundo ahí afuera, todo el mundo. Y lo tenemos que ver a partir de la palabra “cosmo”. Y la palabra cosmo, podemos ver el mundo en tres condiciones.

  1. La que se designa el universo en su totalidad equivalente al cielo y la tierra.
  2. La palabra cosmo, habla de los habitantes de la tierra (ahí estamos nosotros).
  3. La tierra en el lugar donde el hombre se desarrolla y vive.

Satanás tiene control de la tierra, tiene control en el cielo, porque en el segundo cielo dice que ahí están sus huestes y potestades, pero también tiene control en la tierra donde nosotros nos desarrollamos, donde nosotros vivimos.

Satanás sabe que un verdadero creyente es difícil de ser enlazado al proceso pecaminoso, porque el creyente se va a dar cuenta del peligro. Muchos creyentes huyen de los deseos pecaminosos, y eso es bueno, pero muchas veces son engañados con detalles pequeños por Satanás, son detalles inocuos, por ejemplo, la ciencia. Satanás nos engaña a través de la ciencia, a través de la cultura, del arte, de la tecnología. Un creyente huye de un enlace que Satanás te quiera hacer por un peligro grande, y tú te cuidas, y es bueno, pero sin embargo, nos descuidamos en detalles mínimos, el cual nos puede llevar a un espíritu de seducción y perder los valores y caer en el pecado.

El mundo está en desacuerdo con las cosas de Dios. El primer principio de la vida cristiana es la separación del mundo. Por eso muchos de nosotros tenemos que ser como Juan. El apóstol Juan vio dos mundos.

Apocalipsis 17:3 dice:

“Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos”.

Apocalipsis 21:10 dice:

“Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios”.

 Dios le mostró a Juan la babilonia, le mostró el desierto, pero luego le mostró la nueva Jerusalén. Y nosotros debemos de ver y de ser llamados como Juan, para ver esa nueva Jerusalén, la que Dios nos tiene guardado a nosotros. Porque solo estamos viendo la babilonia que hay aquí en el mundo y solamente estamos viviendo en esta babilonia, en este desierto. Sin embargo, Juan vio la babilonia pero también vio la nueva Jerusalén. Muchos de nosotros tenemos que ver en el espíritu la nueva Jerusalén que Dios nos tiene.

La gran babilonia siempre se denomina la gran ciudad y es con énfasis en sus cosas grandes, en sus logros, pero sin embargo, la nueva Jerusalén se llama Ciudad Santa.

Apocalipsis 21:2-8 dice:

“Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”.

Obligatoriamente tenemos que entrar como entró Juan a ver en el espíritu y valorar en el espíritu qué tú quieres.

Si dejamos el principio de la santidad al instante nos vamos a encontrar en Babilonia. Por eso es importante guardar nuestra santidad, por eso necesitamos construir muros.

Apocalipsis 21:9-12 dice:    

Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero. Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal. Tenía un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas, doce ángeles, y nombres inscritos, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.

Muro significa separar, dividir, cuidar, proteger, algo que guarda.

Nehemías en su época logró construir el muro de Jerusalén, porque la ciudad de Jerusalén estaba sin muro, sin puertas, podía entrar todo el mundo. Antes de construir el muro tuvo que mirar lo que había adentro para sacar lo que había que no servía para poder hacer el muro.

Cada vez que vas a construir un muro vas a tener desafíos, ataques y te vas a tener que trabajar firme. Cada vez que tú decides cambiar tu corazón, hacer los cambios que Dios te está diciendo que hagas, siempre se va a levantar oposición, porque la oposición no quiere que tú hagas muro en tu corazón para que tu corazón no esté guardado de lo que Dios tiene para ti.

Nehemías 2:10 dice:

“Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías el siervo amonita, les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel”. Llegué, pues, a Jerusalén, y después de estar allí tres días, me levanté de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declaré a hombre alguno lo que Dios había puesto en mi corazón que hiciese en Jerusalén; ni había cabalgadura conmigo, excepto la única en que yo cabalgaba. Y salí de noche por la puerta del Valle hacia la fuente del Dragón y a la puerta del Muladar; y observé los muros de Jerusalén que estaban derribados, y sus puertas que estaban consumidas por el fuego”. 

Nehemías 2:17-20 dice:

Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien. Pero cuando lo oyeron Sanbalat horonita, Tobías el siervo amonita, y Gesem el árabe, hicieron escarnio de nosotros, y nos despreciaron, diciendo: ¿Qué es esto que hacéis vosotros? ¿Os rebeláis contra el rey?. Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.

Nehemías 4:1-2 dice:

Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos. Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, y dijo: ¿Qué hacen estos débiles judíos? ¿Se les permitirá volver a ofrecer sus sacrificios? ¿Acabarán en un día? ¿Resucitarán de los montones del polvo las piedras que fueron quemadas?

Si el diablo odia algo en un creyente, es que tú le hagas sacrificios a Dios. Él no le teme a que tú sepas la palabra, a que tú liberes y sanes, a él le da temor cuando tú haces sacrificios de oración, alabanza, ayuno, de obediencia.

Nehemías 4:3 dice:

Y estaba junto a él Tobías amonita, el cual dijo: Lo que ellos edifican del muro de piedra, si subiere una zorra lo derribará.

Siempre se van a levantar Tobías que van a decir: déjalo que va a volver a caer de nuevo, va a volver a fallar; el diablo es el que falla.

Nehemías 4:6-9 dice:

Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar. Pero aconteció que oyendo Sanbalat y Tobías, y los árabes, los amonitas y los de Asdod, que los muros de Jerusalén eran reparados, porque ya los portillos comenzaban a ser cerrados, se encolerizaron mucho; y conspiraron todos a una para venir a atacar a Jerusalén y hacerle daño. Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche.

El ánimo es lo primero que el diablo te va a querer tocar, porque él sabe que si te desanimas, se cae todo. Cuando te metes en desánimo, te acorraló. Ellos se metieron en oración, ellos no se escondieron, no temieron; por eso el diablo te va a seducir, y cuando te seduce te convence, y cuando te convence, caes y te desanimas, y cuando te desanimas no te da deseos de orar, de levantarte, de hablar, lo único que quieres es volver al mismo lugar. Por eso tienes que vivir metido todo el tiempo en Su presencia; por eso no puedes meterte en cualquier sitio, no puedes escuchar cualquier música, no puedes escuchar cualquier alabanza.

Nehemías 4:11; 13-14 dice:

11Y nuestros enemigos dijeron: No sepan, ni vean, hasta que entremos en medio de ellos y los matemos, y hagamos cesar la obra…13Entonces por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los sitios abiertos, puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos. 14 Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.

Nehemías 6:2-3 dice:

 Sanbalat y Gesem enviaron a decirme: Ven y reunámonos en alguna de las aldeas en el campo de Ono. Más ellos habían pensado hacerme mal. Y les envié mensajeros, diciendo: Yo hago una gran obra, y no puedo ir; porque cesaría la obra, dejándola yo para ir a vosotros.

Cuando el enemigo se levanta en contra tuya porque tú estás haciendo el cambio, no te descuides, porque siempre cuando él ve que no te puede tumbar, el va a tratar de distraerte, te va a enviar emisarios; y en este tiempo los emisarios no vienen de afuera, están adentro de la iglesia.

Nehemías, con todo en contra, construyó el muro de piedra sobre piedra, restauró y cerró todas las puertas de Jerusalén.

El Edén era un jardín sin muro artificial, para mantener alejados a los enemigos, de modo que Satanás podía entrar, el Edén no tenia muro. Y Dios quiso que Adán y Eva lo guardaran. 

Génesis 2:15 dice:

Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.    

Hoy en día, en medio de Jesucristo, Dios propone tener en el corazón de Su pueblo redimido un Edén, el cual le tienen que construir un muro con la palabra revelada, con el sacrificio de adoración, oración y con la obediencia total.

Apocalipsis 21:27 dice:

 No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.      

Por eso tu corazón lo tienes que guardar como tu Edén, como tu nueva Jerusalén. Si guardas tú como corazón como la nueva Jerusalén, tú estás asegurando la Jerusalén del Espíritu.

1 Juan 2:15 dice:

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Génesis 3:6 dice:

Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

Lo mismo que está diciendo Juan, fue lo mismo que le pasó a Eva. Todo lo que puede ser incluido bajo concupiscencia, deseo primitivo, todo aquello que exista, la ambición desmedida y todo aquello que despierte en nosotros el orgullo o el encanto de la vida, esto es del mundo.

¿Cómo podemos romper esos lazos que nos seducen?

Apocalipsis 17:14 dice:

Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.

Rompemos esos lazos en la revelación de la cruz. La revelación de la cruz es el génesis de la salvación. Si no tienes la revelación de la cruz, no vas a tener la salvación.

Gálatas 6:15 dice:

Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación.

Muchos creyentes piensan que solucionamos el problema alejándonos físicamente del mundo, pero la separación física no produce separación espiritual. El contacto físico con el mundo no explica esclavitud espiritual.

Esclavitud espiritual al mundo es fruto de la ceguera espiritual. Tu esclavitud al mundo, no es el ambiente en que estás, es lo esclavo que estés al conocimiento espiritual, a la ignorancia espiritual.

Dios no te llamó a que te muevas como se mueve otro, Dios te llamó a que te muevas como Él se mueve.

2 Corintios 1:22 dice:

…el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

En tu corazón está el Espíritu Santo, con más razón ponerle muros, puertas cerradas, tienes que proteger al Espíritu Santo, proteger el amor de Dios en tu corazón, no lo puedes dejar como el Edén, sin muro, tienes que ser celoso con lo que tú tienes en tu corazón. Pero para tu ponerle muro y puertas a tu corazón tú tienes que sacar lo que tú tienes sentado en la sala de tu corazón, sacar ese orgullo, vanagloria, ira, falta de perdón. Tu nunca podrás unir el agua con el lodo.

Efesios 3:17 dice:

…para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor.

Romanos 5:5 dice:

…y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Tú eres luz y Dios quiere que te prepares para que trastornes al mundo. Tu corazón es como el Edén y a la vez es el principio de tu nueva Jerusalén, no permitas que entre nada inmundo, guárdalo, pon muro, piedra sobre piedra.

Cómo pongo muros en mi corazón?

  1. Con Palabra revelada por el espíritu.
  2. Con la adoración y oración.
  3. Con la obediencia total a Su palabra.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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