“Un sueño y una visión te hacen ser radical.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 16 de julio de 2018

“Un sueño y una visión te hacen ser radical.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Proverbios 23:7 dice:

“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe, te dirá; Mas su corazón no está contigo”.

Aquí la Palabra nos dice claramente que conforme el hombre piense y actúe, así es él, eso es lo que hay en su corazón y muchos de nosotros estamos viviendo con una serie de estructuras y paradigmas mentales, que no nos permiten disfrutar a plenitud lo nuevo que Dios está haciendo.

Esas estructuras no nos permiten valorar las cosas que Dios está haciendo con nosotros, de ahí viene el conformismo, el no poder hacer los cambios, porque nos sentimos simple y llanamente cómodos.

Ese paradigma y esa forma de pensar es una estructura mental negativa, limitante y rígida. Es negativa porque siempre nos hace pensar lo difícil, lo imposible, es limitante porque no nos permite expandirnos, es rígida porque no permite ningún cambio; es una estructura que está arraigada a tu mente, esta ha sido impuesta y no te permite vivir en la plenitud que debes tener con Dios.

La mayoría de los cristianos que tienen mucho tiempo en el evangelio, no aguantan los cambios porque su mente es difícil de cambiar. Esta estructura mental es limitante porque oprime nuestro nivel de esperanza. Un hombre y una mujer que no tenga esperanza, va a reducir su visión del futuro, porque esperanza significa futuro.

Esas estructuras y paradigmas no te permitirán darle valor a lo profético, a los sueños y visiones que Dios da, por eso cuando te dan una palabra profética, tus estructuras mentales no permiten que esa palabra entre y embarace tu vientre.

Una persona sin esperanza del mañana, no tendrá fuerzas con qué luchar en el presente. Dios da los sueños, visiones y palabras proféticas para que cojas fuerzas y no desmayes, por eso te tienes que embarazar de lo profético. Cuando Dios te da un éxtasis no lo tires en el baúl del olvido, mételo en cada célula de tu cuerpo, corazón y mente, entonces verás los milagros creativos venir a tu vida.

Hebreos 11:1 dice:

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”.

Espera significa futuro. Cuando habla de espera, viene de la raíz esperanza, es decir, algo que estás esperando, eso es la fe. No hay fe sin esperanza.

La fe empieza con la esperanza y llega un momento en que la esperanza se convierte en sustancia y esa es la certeza o convicción de lo que tú esperas y no se ve, pero sabes que va a llegar. La esperanza te da fe.

¿Cómo se forman estos paradigmas y estas estructuras en nuestra mente?

  • Con la cultura.
  • Presión de grupo.
  • El sistema del mundo.

La primera estructura mental que tiene el cristiano es el conformismo, es la que nos pone cómodos y religiosos, es una estructura de las que más tiene al pueblo de Dios castrado y limitado.

El significado de la vida no es ser igual a otros, sino ser diferente. La presión externa o de grupo lo que busca es que seas igual a ellos.

El conformismo es una vida vacía, rutinaria, es aceptar la situación en la que estamos, sin creer que hay algo mejor en el futuro. Podríamos decir que lo diferente a conformismo es contentamiento, esta es la habilidad de estar contento en la situación presente, sea cual sea, teniendo esperanza que en el futuro será mejor.

Filipenses 4:11-13 dice:

 No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Un sueño, una visión o una palabra profética recibida con paradigmas, te puede hacer cometer errores antes de tiempo, eso le paso a Sara y por eso vino un Ismael.

Lo opuesto al conformismo es el radicalismo, el cristianismo sin radicalismo es pura religión. El radicalismo es un deseo de cambiar en todas tus estructuras, alma, cuerpo, cambiar en todo, con todo compromiso, no importa quién se levante, quién te persiga, quién te critique, quién te ataque, tu simplemente se diferente y radical.

La gente radical no tiene miedo de hacer lo que otros no hacen, cuando esto sucede entonces viene la presión externa o de grupo.

Los paradigmas te mantienen en un estilo de supervivencia, pero cuando eres radical se empiezan a caer. Los sueños, visiones y palabras proféticas, son inspiración del Espíritu Santo, esto es lo único que te va a poder sacar del conformismo.

Después que eres radical, viene el mejor nivel, pero es el que más duele, este es el nivel de la expansión, aquí es donde viene más opresión porque cuando empiezas a expandirte vendrán persecuciones, ataques, celos, envidias; en este nivel es donde se han quedado muchos hombres y mujeres de Dios, ha sido tan grande la presión grupal y externa que le anulan los brazos y no pueden seguir.

Jueces 6:1-4 dice:

Los hijos de Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de Madián por siete años. Y la mano de Madián prevaleció contra Israel. Y los hijos de Israel, por causa de los madianitas, se hicieron cuevas en los montes, y cavernas, y lugares fortificados. Pues sucedía que cuando Israel había sembrado, subían los madianitas y amalecitas y los hijos del oriente contra ellos; subían y los atacaban.  Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos”.

Los madianitas hicieron que el pueblo de Israel tuviera temor, el temor es un paradigma. Por presión externa de los madianitas, ellos se hicieron una estructura mental.

Jueces 6:11 dice:

“Y vino el ángel de Jehová, y se sentó debajo de la encina que está en Ofra, la cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah, señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?  Entonces le respondió: Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre. Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre”.

Dios llamó a Gedeón y a pesar de su temor, el Señor le profetizó lo que haría. Gedeón le respondió con estructuras mentales, pero Dios le rompió todas esas estructuras, incluyendo la estructura principal que es la de la miseria, debemos romper con estas estructuras y paradigmas porque fue Dios que nos llamó y nos envió, no es con nuestras fuerzas.

Cuando tienes sueños, visiones y palabras proféticas, cuando rompes los moldes, nadie te puede poner límites.

Los hombres visionarios siempre andan solo, porque muy pocas veces son entendidos. Un hombre no es enteramente aceptado, hasta que no es totalmente rechazado, para tu ser aceptado tienes que haber sufrido el rechazo.

Una visión, un sueño y una palabra profética es todo lo que necesitas para cambiar tus estructuras, creer que te la dio Dios y que Él es responsable de que tú la tomes.

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