Es una promesa para el que sabe esperar

Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Santiago 5: 7

¿Por qué nos impacientamos, si la Palabra nos enseña que todo tiene su tiempo debajo del sol, y por más que nos esforcemos será imposible añadirle un codo más a nuestra estatura? La impaciencia nos domina, hasta tal punto que empezamos a actuar bajo nuestros propios deseos sin esperar el tiempo de Dios.

Por esa razón vienen los fracasos, llenando nuestras vidas de obras infructuosas que nos deprimen en gran manera, pudiendo evitarse si tuviéramos paciencia y dejáramos que Él se moviera conforme a Su voluntad.

¿Cuántas cosas pueden evitarse? Innumerables, cuando aprendemos a tener dominio propio y que nada nos domine ¿Cuántos matrimonios, negocios, proyectos, noviazgos han fracasado? Millones, porque no esperaron a que fuera Dios quien lo hiciera ¿Lo hicieron? Sí, pero fracasaron porque estaban fuera del tiempo y del propósito de Dios.

Si sabemos que hacer las cosas en nuestro tiempo no tiene garantía, no sigamos, porque no tendremos éxito. El hombre que conoce a Dios no da un paso sin saber si es el tiempo de Dios. No apresures lo que no puede ser. Si sabemos esperar, recibiremos los mejores productos de la tierra desde las primeras lluvias hasta la tardía. Es una promesa para el que sabe esperar.

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