Nuestro verdadero nombre está escrito en los Cielos

Ahora presta atención: tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán contra ella. Mateo 16: 18

Cuando nacemos, nuestros padres nos dan un nombre. Al oírlo respondemos al instante, sin pensarlo, porque ese nombre nos identifica entre los demás. Pero nuestro verdadero nombre está escrito en los Cielos, y es dado por nuestro Padre Celestial. Porque este nombre refleja todo lo que somos en Él, dejando a un lado toda herencia de nuestros padres naturales y asumiendo la herencia espiritual que nos identifica en el mundo espiritual.

Este nombre nos da identidad y nos asegura quiénes somos en el Señor. Por eso es tan importante conocer cuál es nuestro nombre espiritual, para entender el poder que obra en nosotros. Como es el caso de Pedro, quien de ser Simón, que significa una caña endeble, pasó a ser Pedro, que quiere decir roca. De ser algo débil en lo natural, en lo espiritual era fuerte y resistente, una roca sobre la cual Cristo levantaría Su Iglesia.

No miremos la herencia natural heredada de nuestros padres terrenales, sino la espiritual. Esa se nos ha dado desde antes de la formación del mundo y antes de que estuviésemos en el vientre de nuestra madre, para que hagamos maravillas y prodigios en Su nombre.

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