“Los Valores en la Familia. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 19 de diciembre de 2016

“Los Valores en la Familia.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Dios creó al hombre y a la mujer por la familia, no existiría la familia si no existiera la unión de un hombre y una mujer y que ésta concibiera hijos. Para Dios es muy importante la familia y tenemos que tener bien claro el por qué somos padres y madres.

Lo que nos hacer ser y padres y madres es saber criar a nuestros hijos. Un padre y una madre, ambos tienen un mérito. DE nada sirve que nos llamemos padres, si nuestra familia esta caída. Una familia en orden es la estampa que dice que estamos siendo buenos padres.

Dios no creo la Iglesia para hablar de religión, Dios creó la Iglesia para dirigir con sabiduría e inteligencia espiritual para ser representantes en la tierra de una verdadera familia.

La familia es muy atacada por el enemigo; primero porque Dios le dijo a Satanás que la simiente de la mujer heriría su cabeza. El enemigo nada detrás de las mujeres, porque sabe que la mujer es el equilibrio de una familia. El hombre es la cabeza que dirige el hogar pero la mujer es el equilibrio, la palabra de Dios dice que la mujer sabia edifica su casa.

La Iglesia está para presentar el orden divino de Dios en los hogares, para decirle a padres y madres, nuestro rol y lo que Él espera de nosotros para nuestras familias.

Cada mujer viene equipada con un don divino de Dios y es importante que el hombre reconozca esto. Cuando Dios vio que el hombre estaba solo, dijo que no era bueno que estuviera solo, y cuando creó la mujer, puso en ella el primer don, y dijo que ella sería complemento.

Complemento no es más que poseer las características de la otra persona, eso que falta en uno, el otro lo complementa. Una mujer es complemento de un hombre, siendo igual al hombre, tiene algo que el hombre no tiene y es para complementarlo.

El hombre debe dar valor a la mujer, así como dice la Palabra, tratarla como vaso frágil.

Otro don de la mujer es que Dios la hizo coheredera de la vida, coheredera de la gracia.

1 Pedro 3:7 (RV1960)

“ Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”.

Nosotros los hombres necesitamos una sabiduría especial para convivir con nuestras mujeres y que de ella salga el mejor resultado y que ellas puedan ser el mejor complemento.

Tenemos que ser sabios para sacar de ellas su mejor don y su mejor complemento. Las mujeres siempre preguntan que dónde vamos, qué vamos a hacer, con quién vamos a ir; y esto no es más que parte de su don de complemento, ellas quieren saberlo todo, porque si nos falta algo, ellas quieren estar ahí para complementarlo.

Lo mejor que podemos hacer es involucrar a nuestras esposas en nuestros negocios y decisiones, ellas nos van a alertar si algo anda mal. Aprendamos a escucharlas y a no molestarnos diciéndoles que quieren saberlo todo y que no se involucren, cuando lo hacemos, estamos matando su don.

La palabra honor se refiere a dar un valor y una posición a la mujer, a pagar un precio de sacrificio por ella. Dios hizo de la mujer algo muy especial, primero la hizo con el don de ser complemento; luego la hizo con el don de ser coheredera de la gracia, la hizo tan especial, que así como Cristo nos dio vida a través de la cruz, la mujer nos da vida a través de su vientre.

Esto lo podemos ver en los niños desde que son muy pequeños, las niñas desde los 3 y 4 años juegan a ser mamá con sus muñecas y los varones por otro lado, juegan a ser bomberos, pilotos, médicos.

El mérito de una madre y de un padre son los resultados de nuestros hijos. Tenemos que detenernos y evaluar la condición de nuestro hogar. El valor de la familia será el resultado del amor en Cristo en las iglesias.

Si en tu familia hay amor, si se aman los unos a los otros, así será el amor de Cristo en las Iglesias. Dios creó la Iglesia para que podamos vivir en armonía y que podamos organizar cada uno de los niveles de nuestras familias.

Los hijos son el reflejo de lo que son los padres. La Iglesia está equipada para prepararnos como padres. La Palabra dice que los hijos deben honrar a padre y madre para que en todo les vaya bien.

Si no tienes la revelación del amor de Cristo en tu vida, no vas a tener la revelación del amor sacrificial de Cristo en la cruz por ti. Cuando ames a Dios como tu Padre, vas a poder enseñar a tus hijos el amor de Dios en ti.

Muchas veces estamos preocupados por nosotros, afanados por el trabajo, la sociedad nos ha quitado la bendición de comer juntos en familia, todos trabajan, las universidades con horarios distintos y vivimos en un continuo afán. Se ha perdido la consejería, la sociedad ha llevado a que los hijos sean cada vez más independientes de sus padres, y a que nos comportemos como autómatas. Muchos padres criando a sus hijos y ni siquiera se dan cuenta de lo que están haciendo.

Hoy es un buen momento para detenernos y reflexionar, ver donde estamos parados y en qué podemos mejorar. La familia se trata de una cadena Tenemos que detenernos y ver donde se rompió la cadena.

En Timoteo encontramos una historia cuando dice que él tenía la fe de su abuela Loida y esto fue porque la abuela hizo una inversión en su hija, y la hija lo hizo en su hijo Timoteo.

En todo lo que hagas, tu responsabilidad es representar en la tierra la imagen de Cristo. La familia de Cristo no existe para su propio beneficio sino para darle la honra y la gloria a Dios.

Nuestros hijos son el resultado de nuestro estilo de vida y de nuestros pensamientos, por eso muchos hijos con problemas de personalidad; el 90% de los problemas que tienen los hijos siendo adultos son responsabilidad de los padres.

Cuando Dios nos entrega un hijo, lo hace con cero millas, nuevo, tú y yo como padres, somos quienes empezamos a recorrerlo. Por donde tú caminas, ellos van a caminar, lo que hagas, ellos van a hacer también; Dios te trajo en este tiempo a la Iglesia para esto, este es tu tiempo de mejorar, este es tu tiempo de abrazar a tus hijos, este es tu tiempo de pedir perdón a tus padres. El amor de Cristo es uno que transforma.

Ambos padres tienen la responsabilidad de entronar a Dios en su hogar.

Salmos 127:1 (RV1960)

“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia”.

Si Dios no edifica tu casa, en vano estás trabajando. Si nosotros no empezamos a recuperar nuestras familias, para demostrarle al mundo que somos los responsables de nuestros hijos, el gobierno va a tomar la responsabilidad por ellos; y déjame decirte que el gobierno es el menos preparado para cuidar de tus hijos.

El gobierno no está para sacar una ley y que no puedas sacar una vara para disciplinar a tus hijos, en este tiempo que estamos viviendo es lo que buscan los gobiernos, meter a un padre preso por seis (6) meses porque le diste una bofetada a tu hijo porque te faltó el respeto. Los valores deben salir de la Iglesia, el rol de padre y madre debe de salir de la Iglesia. La cementera de los hombres debe ser cimentada en la Iglesia.

Con la transculturización, el modelo que estamos adoptando es el de libertad total hacia nuestros adolescentes dejándoles entendido que ellos puede hacer cualquier cosa. La Iglesia no debe estar lista para aceptar esto, más debería estar preparada para enseñar a los padres, cómo vivir y enseñar a sus hijos. Esta es la única salvación que una sociedad puede obtener.

La familia tiene que modelar a Cristo entendiendo que Él está vivo y establecer Su orden en los hogares. Y en orden hablamos de autoridad, pero no de dictadura, son dos cosas muy distintas. Encontramos hogares donde el esposo no deja que la mujer se exprese. La autoridad te da libertad pero en un orden, sin embargo, la dictadura te obliga y esclaviza. Veo mujeres que solamente se ríen cuando sus esposos se ríen, que hablan solamente cuando ellos hablan y sirven una vez ellos le han dicho de hacerlo, y ve el hombre delante y la mujer detrás.

La familia y el matrimonio es una de las relaciones más complejas porque para sobrevivir tiene que haber armonía. La Iglesia debe llevar al cultivo del respeto mutuo en el matrimonio, donde no existe el respeto, siempre habrá uno que se sentirá mayor que el otro.

Cuando no hay orden en el respeto, siempre habrá uno pisando al otro.

Mujer, no eres madre por haber parido, eres madre por educar. Todas estas niñas que salen embarazadas no es por un problema de ellas, es un problema del hogar. La iglesia necesita de ustedes, lideres, para llevar el ejemplo a la sociedad. Este problema se resuelve llevando los valores de la Iglesia a los hogares.

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