Lunes 26 de diciembre de 2016

“La Gracia de Dios en tu Vida.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Juan 10:7-10 dice:

 “Volvió, pues, Jesús a decirles: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y salteadores; pero no los oyeron las ovejas. Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.  El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.

Cuando en este pasaje se habla de vida, se está hablando de todo lo que necesitas, salud, cosas materiales, y dice que Dios nos da vida y vida en abundancia, esto quiere decir que todo lo que Dios tiene para ti es grande, exageradamente grande.

La abundancia a la que se refiere Dios en Juan 10:10 es el vocablo griego perissos que significa excesivo, rebosante, excelso, más que suficiente, extraordinario, extralimitado.

La vida en abundancia empieza simple y llanamente cuando comienzas a obtener la gracia de Dios en tu vida, y es con esta revelación que empieza Su abundancia. La palabra gracia en hebreo es charis, que es aquello que se otorga gratuitamente, lo cual ocasiona placer y delicia, y da belleza a la personalidad, a los actos y a la palabra. Cuando tienes la gracia de Dios, has de ser un portador de belleza. Nosotros los cristianos no debemos dejarnos llevar de lo físico, sino más bien, de la gracia de Dios. La gracia lo encierra todo y es por esto que se define como sobreabundante.

Es necesario que entremos en esta revelación, porque cuando demos a la gracia su valor real, la motivación de hacer cosas para Dios se hará pequeña y estaremos pendientes de buscar más de Su gracia porque es Su gracia, que nos da poder e influencia. La gracia es como un manto de Dios que viene sobre tu vida que te da lo abundante y te enseña a conocer Su poder, es Su favor inmerecido.

Lucas 2:52 dice:

 “ Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”.

Jesús estaba creciendo en lo natural, pero también en gracia para con Dios y con los hombres. La gracia es un don que Dios tiene para ti para que sirvas a los demás. Puedes ser sabio e inteligente, pero si no tienes la gracia de Dios, no vas a poder lograr lo que Dios tiene contigo.

Hay muchas personas equivocadas dentro de la Iglesia, creyendo que porque se han puesto muy serios, son espirituales, y este es el error más grande, porque no consigues la gracia de Dios por la seriedad. La gracia es como una belleza que sale de tu cuerpo como si fuera parte de ti, cuando este manto viene sobre tu vida, te haces irresistible a la gente, y no pasas desapercibido, algo tienes que hace que los demás te vean. Esta gracia es revelada por Cristo, no es humana, no es porque hagas chistes o buenas historias.

Juan 1:17:

 Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”.

Para obtener este don inmerecido, que es la gracia de Dios en tu vida, necesitas entrar, intimar y obedecer a Dios. El nuevo pacto de la gracia establece que sólo a través de Jesús, somos salvos.

Cómo empiezo a entrar en el nivel de la gracia de Dios?:

  1. Por intimidad con Dios.
  2. Por mi obediencia a Dios.

La fuerza motriz para entrar en la dimensión de la gracia: Intimidad genuina y obediencia a Dios, estas dos cosas te permiten entrar en una dimensión de Su gracia.

La gracia de Dios en tu vida te da poder e influencia, conforme sean tu obediencia e intimidad, así serán tus niveles de gracia. Esta gracia va de la mano con tu estilo de vida y la intimidad que tengas con Dios, si eres persistente en tu vida de oración y obediencia hacia Dios, tu nivel de gracia será mayor.

Dos personas pueden caminar juntas, en lo secular y en lo espiritual, pero si en la obediencia e intimidad hacia Dios, uno está fortalecido y el otro no, los dos no podrán abrir las mismas puertas.

Dentro de la Iglesia, van a encontrarse con un tipo de gente que su intimidad y obediencia a Dios le abre puertas continuamente, vemos que cada puerta abierta trae unción y bendición sobre sus vidas, y por el otro lado, vemos personas escuchando el mismo mensaje y una sola puerta no se abre, y es que la dimensión de gracia sobre sus vidas es diferente; esto primero, por la intimidad, y luego por la obediencia.

La gracia hace que te esfuerces y trabajes más, es un empuje, porque una vez pruebas de la gracia de Dios y ves cómo te está bendiciendo, al ponerte entre los grandes, abriéndote puertas, esto sólo te acelera para que vayas por más. La gracia no te deja ser pasivo.

En Corintios, Pablo reconoce que ha trabajado más que los demás, pero no por él, sino por la gracia de Dios; cuando sabes que la gracia de Dios está sobre ti, comienzas a conocer Sus bondades, Su autoridad y poder. La gracia de Dios te hace irresistible, no por tus experiencias o por lo que sabes, sino que es la presencia de Dios que es como un manto que te embellece, te da autoridad y te da poder.

Cuando estás en intimidad y obediencia, no importa el lugar que vayas, las puertas están abiertas y no es por tu forma de vestir o de hablar, no tienes siquiera que abrir la boca, con este nivel de gracia, donde quiera que llegues, los demonios tienen que salir!

Romanos 11:6 dice:

“Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”.

Aquí Pablo nos dice que no podemos mezclar las obras con la gracia, porque si lo haces, ya la obra no es obra y la gracia no es gracia.

Esto significa que en vez de preocuparte por las obras, debes hacerlo más bien por tener la gracia, porque una  vez la tengas, las obras salen por sí solas. No te afanes por lo que has de hacer o en qué ministerio has de servir, procura llenarte de Su gracia para que cuando llegues al servicio, este sea gracioso delante de Dios.

Hay mucha gente queriendo crecer espiritualmente sin gracia y cuando creces sin la gracia de Dios, te envaneces y te haces orgulloso, aquí es donde empiezas a pisar a los demás y a perder lo bonito de Dios. He visto a mi esposa levantarse a orar cada madrugada por 23 años y nunca la he visto fea: Vale la pena buscar la gracia.

Romanos 4: 2-5 dice:

 Porque si Abraham fue justificado por las obras, tiene de qué gloriarse, pero no para con Dios. Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia. Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;  más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia”.

El favor absoluto de Dios no es compatible con el mérito humano, la gracia de Dios no viene por cosas humanas que puedas hacer, sino que es un favor inmerecido de Dios.

La gracia de Dios es eterna y fue ideada antes de ser empleada, propuesta e impartida, Su gracia ya existía en la eternidad.  La Palabra nos dice que cuando estábamos en la eternidad con Dios, ya Él nos había equipado con este manto de la gracia, desde antes de hacer el tiempo, cuando sólo existía la eternidad. Estás aquí porque fuiste campeón y le ganaste a millones de espermatozoides, naciste porque Dios te dio la gracia para ganar.

Ahora bien, por el pecado original, esta gracia se enquistó dentro de nosotros, así como todo lo bueno que puso Dios en nosotros. Cuando Dios te creó y te puso en la tierra, venías cargado de Su imagen y semejanza, solo que al salir del vientre de tu madre, todo esto salió distorsionado, debido al pecado original.

Entonces Dios Padre envía a Su hijo, Jesucristo para que podamos reflejar y sacar lo bueno que está en nosotros. Dios pone Su espíritu para que sea el espíritu del Hijo de Dios, que está dentro de nosotros, el que empiece a movilizar ese quiste que tenemos dentro, que nos empiece a zarandear para que la semejanza y la gracia de Dios salgan.

Después que tenemos Su espíritu, necesitamos un lugar donde nos ayuden con un cincel y un martillo, a través de Su Palabra y de Su espíritu a romper este quiste para que salga lo bueno de Dios que está en nosotros. Dios hace esto con el espíritu de Su Hijo y con cada uno de nosotros.

Dios usa el espíritu de Hijo de Dios y nos usa a nosotros para entrarnos en los procesos que irán rompiendo esos quistes. Este es el motivo de los tratos y las crisis en nuestras vidas, los procesos son para romper ese quiste que distorsionó lo bonito de Dios en nosotros.

Dios dice que Él no hace acepción de personas; cuando nosotros vemos un asesino, Dios está viendo un quiste que está en el lugar donde debería estar Su imagen, Su semejanza y Su gracia y Dios creó la Iglesia para esto, la Iglesia no es para acomodarnos, es más bien para incomodarnos. La Iglesia fue creada para romper con el quiste donde tienes todo lo bueno de Dios: Su semejanza, Su imagen y Su gracia.

En nuestro subconsciente, siempre pensamos que somos buenos y es porque hay una esencia de Dios en nosotros, cuando viniste a la tierra, llegaste como el mejor administrador y el mejor mayordomo, viniste como la persona más amorosa del mundo, porque eras amor.

La Iglesia es para sacarte la imagen, semejanza y gracia de Dios que fueron distorsionadas por el pecado original y Dios no pierde la esperanza de que todos los días vayas sacando de esto. Jesús nos justificó en la cruz del calvario y lo hizo por Su gracia.

Para entrar en esta gracia de Dios, necesitas tener intimidad con el Padre, ser obediente y crucificar todo lo que está enquistado dentro de ti, que puede ser, la ira, los celos, la envidia, la mediocridad, religiosidad, el carácter, o el pecado que no permite que salga lo bueno en tu interior.

Dentro de la Iglesia está sentada la gente que más daño le hace al evangelio y por esto no crecemos, el problema no es la Iglesia, somos nosotros mismos.

Romanos 3:23-24:

 “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús”.

La gracia es gratuita y soberana.

Romanos 5:21:

“Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro”.

Porque así como reinó la muerte, tiene que reinar también la vida por la gracia.

Dios Padre es la fuente de toda gracia, Dios Hijo es el único canal de la gracia y el Espíritu Santo es comunicador de la gracia, si no tienes intimidad y obediencia con Dios, el Espíritu Santo no está contigo. He visto hombres con intimidad y obediencia a Dios que pierden la gracia porque dejan de ser humildes; la gracia nunca podrá manifestarse en ti, si no hay humildad, cuando expresas la gracia de Dios sin humildad, le estás robando la gloria a Dios y Su Palabra establece que Él no negocia Su gloria con nadie. Hombres caen porque dejan de ser humildes a Su presencia.

Dice en Zacarías 12:10 

 Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”.

La gracia es un espíritu y un don y va de la mano con la oración. Para movernos en la gracia, aunque gratis e inmerecida, necesitamos obligatoriamente entrar en la comunión y obediencia con Dios.

Después de estar en la presencia de Dios, en obediencia, hay una belleza natural que brota de ti que se llama gracia. Nosotros tenemos que vivir por Su gracia y el comunicador de esta gracia es el Espíritu Santo, el canal es Jesucristo y la fuente es Dios Padre.

La Iglesia de este tiempo tiene que ir detrás de esta gracia porque cuando lo hacemos no vamos a maltratar a los demás, no vamos a juzgar o criticar, va a ocurrir lo contrario, vamos a buscar lo que está dentro para que la gracia salga y pueda ser expresada.

La gracia está por encima de la unción. Moisés bajaba lleno de unción y dice que tenía que cubrir su rostro para hablar con el pueblo, pero a medida que se iba la unción, el velo era quitado y seguía siendo Moisés. Cuando descubres la gracia de Dios, luchas para no perderla, así que si la buscas, siempre la vas a obtener.

No podemos confundir la gracia con la misericordia, la misericordia es la manifestación externa de la compasión que da por sentado la necesidad de aquel que la recibe, mientras que la gracia describe la actitud de Dios hacia el transgresor y el rebelde, cuando la misericordia mira más bien la actitud hacia los que se encuentran angustiados. La misericordia es para los transgresores y la gracia es para los hijos.

Cuando te llenas de la gracia de Dios, viene sobre ti un espíritu de influencia que va contigo donde quiera que vayas, este es el espíritu de la gracia que habla Jesús, que camina contigo y te abre puertas; tendrás temporadas donde todo lo que hagas, saldrá bien, todo estará a tu favor, en el mundo lo llaman suerte, aquí en la Iglesia le llamamos gracia.

Una de las cosas que te han de seguir, mientras estés bajo la gracia de Dios, aparte de lo abundante, serán los de repente, porque Su gracia es la plataforma para que lleguen. Cuando tienes intimidad, obediencia y eres humilde con lo que estás recibiendo, vienen los de repente de Dios. En los hijos de Dios, es el nivel de gracia lo que crea esta plataforma.

Después que recibes los de repente, Dios te bendice con ideas creativas y lo puede hacer de dos  formas: A través de un hombre o dártelas directamente a ti. Las ideas creativas son las ideas que te da Dios y que Él plasma en ti, mientras estás en Su presencia – en intimidad – y cuando se ejecutan, se convierten en negocio y en bendición.

Este es el lugar: Métete con Dios, obedece Su Palabra, sé humilde, llénate de Su gracia y verás el control de Dios en todas tus cosas.

La gracia no puede confundirse con la misericordia o la compasión; la gracia es un espíritu y no puedes tenerla con tu mente o con tu cuerpo, viene de espíritu a espíritu. La unción está por debajo de la gracia y no es un espíritu, más bien se recibe por el espíritu.

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