“Cómo estremecer los cielos” – Profeta Montserrat Bogaert

La adoración es un arma espiritual que tenemos a la mano para empoderarnos y recibir lo que Dios tiene para nosotros. De nada nos sirve saber sobre el poder de la adoración si no lo ponemos en práctica. Lo mismo con la oración, si sabemos el poder que hay en ella, pero tampoco oramos, ¿de qué sirve?

 

 

Cuando tenemos un conocimiento y no lo aplicamos, nuestro espíritu se aflige, porque ya hay algo que el espíritu recibió, y hoy mi propósito es enseñarles sobre cómo estremecer los cielos.

 

 

Isaías 6:1-4 

“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo”.  

 

 

 

Aquí estamos viendo lo que sucede cuando se adora en los cielos, y Dios quiere que esto mismo provoquemos con nuestra adoración a Él; si en el mundo espiritual algo sucede, en el mundo natural, algo también tiene que suceder.

 

 

Lo que provoca el estremecimiento en nuestra adoración es la fuerza espiritual y nuestra convicción para adorarle. Nosotros podemos leer un libro sobre adoración y recitar lo que dice, sin embargo, cuando conocemos a Dios y hemos tenido nuestra propia vivencia con Él, nuestra convicción es tal, que no solamente se estremecerán los cimientos de las puertas, sino el mismo infierno.

 

 

Si tú en la casa de Dios, guardas la reputación y controlas lo que quieres expresar, y estás esperando estar solo, entonces tienes vergüenza de quien es Dios. Cuando yo adoro a Dios, yo no soy la profeta ni la pastora, yo no soy la esposa del apóstol, yo soy solamente una hija de Dios.

 

 

Dios quiere nuestra máxima expresión. Aquí no hay lo que hay en el cielo, y los serafines no se cansan de cantar: ¡santo, santo, santo! Cuando al adorar hay estremecimiento, hay evidencia de que el reino de Dios está en ese lugar.

 

 

El amor hay que sentirlo, expresarlo, y es lo que hacemos cuando adoramos a Dios, expresarle lo que sentimos. A veces pienso en la representación de la paternidad terrenal que tenemos, y en cómo, muchos hijos se quejan de sus padres porque estos no les muestran afecto alguno; es importante demostrarle a nuestros hijos, afecto y cuidado.

 

 

Entonces, ¿qué hacemos? Porque el que está muerto no siente amor. Tenemos que cambiar esa forma, la palabra de Dios dice que sea hecha Su voluntad en la tierra como es en el cielo, y no solamente para aquello que le estamos pidiendo nos conceda, sino en todo, nosotros estamos llamados a adorar de la misma forma que se adora en los cielos.

 

 

¡Tengo que ser libre para enseñarle a un pueblo, como acceder al cielo, como accesar a las llaves y tener los recursos del cielo, y como apropiarnos de lo que Dios es!

 

 

Yo les digo que no cohíban su espíritu para rimar con la letra de una canción, su espíritu debe rimar con lo que hay en el corazón para Dios, tenemos que cansarnos de los patrones y de las cosas aprendidas, que son artificiales y no son auténticas. ¡La Iglesia tiene que entrar en un movimiento de estremecer los cielos!

 

 

Si no adoras de la manera que Dios quiere es porque no estás convencido.

 

 

Dios le dijo a Adán y a Eva en el desierto que podían comer de todos los árboles, menos del árbol del bien y el mal, porque si comían de él, ciertamente morirían. ¿Cómo es esto? Que Dios nos diga algo y hagamos exactamente lo opuesto. Esto nos demuestra que no lo entendemos a plenitud, y es porque Dios nos habla a través de Su palabra, de Sus sueños y de visiones.

 

 

El día que comemos del pecado, ese día morimos, entonces, ¿por qué pecamos?

 

 

Cuando desobedecemos a Dios, pasamos a un letargo y a un adormecimiento espiritual, es decir, que estamos inactivos espiritualmente y no podemos responder. ¡Para poder adorar a Dios, nuestro espíritu tiene que estar alerta!

 

 

Efesios 5:14 

“Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo”. 

 

 

 

Aquí Dios nos está diciendo que nosotros tenemos que levantarnos, que nos despertemos, no es Él que lo va a hacer. Porque ya nosotros lo conocemos, el poder de Su sangre y resurrección, y el poder de Su palabra.

 

 

 

Dios nos dice, que como puede bendecirnos, ¿si no podemos responder a Su adoración? ¿Cuál es el incienso y el sacrificio que le vamos a ofrecer a Dios?

 

 

No uses el tiempo de adoración para expresar tus quejas, úsalo para exaltar a Dios.

 

 

La religión te somete a una prisión, es como un castigo. Por continuar durmiendo espiritualmente, es que el diablo nos está robando todas nuestras bendiciones. Cuando estamos en esta condición espiritual, no podemos tomar control, y es por esto que tenemos que velar constantemente y orando, orando, orando.

 

 

Cuando oramos, pero sin velar, no nos damos cuenta de lo que ocurre en el mundo espiritual. Yo era una religiosa, yo vivía rezando, me acostaba y me levantaba rezando, pero no me daba cuenta de lo que sucedía a mi alrededor, porque espiritualmente estaba dormida. No es lo mismo velar que orar, usted tiene que velar primero, para ver lo que se mueve en su entorno, para saber lo que viene en el futuro y lo que se aproxima para su vida, y entonces cuando entremos en oración, responderle a eso.

 

 

 

Tenemos que velar, y el que vela, es el que está despierto espiritualmente. Cuando velamos es que conocemos las artimañas y maquinaciones del enemigo, para entonces en oración, atacar y anular todos sus planes.

 

 

Cuando Pablo estaba preso, el diablo quiso dormirlo, así como estaban los otros, pero Pablo tenía la revelación de Dios y sabía que si en los cielos, la adoración provocaba un sacudimiento, él iba a hacer lo mismo, y desde esa cárcel, iba a estremecer todo el lugar.

 

 

Hoy mientras meditaba en la Palabra, el Señor me trajo a memoria a Ana, quien fue a Silo, año tras año, quien aun cuando su alma estaba amargada, no dejo de ir y de entregar ofrenda, aun en su condición, se mantuvo fiel llevando su ofrenda; y tú, sin embargo, con la mínima situación, te encierras y aíslas.

 

 

 

¡Sacúdete! ¡Seamos una iglesia de vivos y no de muertos! Deben aprender a ser expresivos y espontáneos, a entregar su corazón a Dios.

 

 

No importa el lugar donde estés, tienes que seguir el ejemplo de Pablo, tú estás despierto y de pie. Tú no estás durmiendo. Repite: No voy a dormirme. El dormirnos significa acomodarnos a la situación que estamos viviendo, quiere decir, que nos conformamos a lo que estamos viviendo.

 

 

 

Pablo no esperó, no importaba que era la media noche y que los demás guardaban silencio. De la misma forma, no importa que los demás no abran sus bocas, ni alcen sus manos, ni que dancen, yo te digo que lo hagas tú, ¡hazlo tú! ¡No te vuelvas a los demás, haz que los demás se vuelvan a ti!

 

 

¡Marca territorio! ¡Sacude los cimientos del lugar donde estás!

 

 

Te estoy hablando para sacarte de la condición en la que tú quieres seguir. Te estoy gritando para que la Palabra te saque del lugar en el que te encuentras, que hay un derramar de la gloria de Dios que espera por ti.

 

 

Lo que Pablo provocó en esa celda mientras adoraba, fue que otros rompieran sus cadenas; hay personas que solamente necesitan tu adoración y estremecimiento para que sus cadenas sean cortadas.

 

 

1 Pedro 4:7  

“… Sed pues prudentes y de espíritu sobrio para la oración”. 

 

 

 

A veces nos creemos fuertes porque nos estamos levantando a las 3 de la mañana a orar, ¿pero está nuestro corazón sobrio, está nuestro corazón fortalecido? A veces en esos tiempos de oración, Dios nos revela los planes del enemigo y nos hace centinelas para que hagamos guardia, ¿pero estamos listos para actuar después de que Dios nos revela los planes del enemigo?

 

 

 

¿Saben lo que significa la palabra sobrio? Quiere decir no contaminado.

 

 

 

¿Cuántas personas están orando y están contaminadas en el espíritu? Si no tienes fuerzas para luchar, te haces parte de lo que está ocurriendo. Tenemos que guardar nuestro espíritu, porque se contamina por lo que escucha y por lo que ve, es por esto que tenemos que guardarnos de los murmuradores. No importa quién sea que esté hablando, va a afectar nuestro espíritu.

 

 

 

Y el diablo, que es muy astuto, será muy sutil, y no lo hará as través de un extraño, porque sabe que no lo vas a aceptar, pero si lo hace a través de alguien cercano, e igual te contaminas. Un espíritu contaminado no puede prevalecer, se siente débil, es porque esto, que no tenemos fuerzas.

 

 

 

Nehemías 4:9-12 

Entonces oramos a nuestro Dios, y para defendernos[k] montamos guardia contra ellos de día y de noche. 10 Pero se decía en Judá: Desfallecen las fuerzas de los cargadores, y queda mucho escombro;nosotros no podemos reedificar la muralla. 11 Y nuestros enemigos decían: No sabrán ni verán hasta que entremos en medio de ellos y los matemos y hagamos cesar la obra. 12 Y sucedió que cuando los judíos que habitaban cerca de ellos vinieron y nos dijeron diez veces: Subirán contra nosotros de todo lugar adonde os volváis…”. 

 

 

 

Hay muchos que están orando y no son efectivos, y es por esto, los comentarios y murmuraciones que los han contaminado, no permiten que su oración avance y dé frutos.

 

 

 

¡Despierta tu espíritu y silencia la boca de los murmuradores! Cuida lo que escuchan tus oídos, porque durarás noches enteras orando y no sucederá nada.

 

 

 

Tenemos que asegurarnos que estamos orando limpiamente, y aplicar estos principios para que estremezcamos los cielos y el infierno.

 

 

 

Dios quiere una iglesia que ore y que provoque lo que hay en los cielos. Pero tienes que tomar la pala espiritual y remover los escombros de tu vida. Tienes que limpiar tu terreno totalmente para que cuando ores tengas la autoridad para vencer. 

 

 

 

Tienes que ganarte dicha autoridad, no puedes construir tu casa sobre escombros. ¡Qué bueno es saber que nuestro espíritu esta sobrio para la oración!

 

 

 

La iglesia somos todos nosotros y cada uno tiene que velar por su condición espiritual, cada uno es responsable. Si todavía hay matrimonios con un pasado no sanado, entonces hay escombros que tienen que ser removidos. No te escondas ni engañes, porque los escombros tienen que salir a la luz.

 

 

 

Hoy, Dios te está hablando: No podremos edificar el muro si tenemos escombros. Es necesarios que todos estemos listos para golpear los cielos, porque la iglesia, al igual que la familia, no se edifica solamente el esposo o la esposa, sino también con los hijos, todos forman parte.

 

 

 

¡Hazte un gigante en la fe, ahora, y silencia la voz del diablo!

 

 

De ahora en lo adelante, pon en orden tu vida. Tampoco puedes ser permisible con lo que el otro te quiera tirar a ti. Si aplicas estos principios, serás conocido como un héroe de fe y de oración, así como vemos en el libro de los Hechos e Isaías.

 

 

 

Hoy declaro, que todo aquel que está durmiendo espiritualmente y que ha dejado que su espíritu se contamine, aquel que ha permitido que la muerte lo pastoree, todo aquel que ha dejado de tener un espíritu sobrio para la oración, todo aquel que no ha permitido que le quiten los escombros, todo aquel que ha guardado su pasado, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, vengo rompiendo y deshaciendo toda condición de muerte, adormecimiento, y de contaminación espiritual, ahora mismo, se remueve lo que está oculto en tu alma, mente y cuerpo, y es arrancado y echado a los abismos. Dios te ha llamado a edificar Su casa y a ensanchar territorio, y hoy bajo el poder de la Palabra, se deshace todo escombro, en el nombre poderoso de Jesucristo de Nazaret. Hoy se cierran tus ojos para ver lo corrompido, hecho está en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

 

 

Amén.