“No más excusas” – Profeta Montserrat Bogaert

Dice la Palabra en Joel 3:9-10 “Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra. Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy”.

 

 

Este versículo nos está diciendo, que proclamad en todas las naciones. “Proclamad guerra” Joel 3:9. Está diciendo, no se silencien y que todas las naciones escuchen cuál es el mensaje. Cuando se proclama algo es porque quiere que todas las personas, el mundo, esté enterado de lo que Dios quiere hacer, de lo que Dios piensa hacer. Y dice: “Proclamad guerra” Joel 3:9. ¿Cómo es que Dios va a decir proclamad en las naciones, y en las naciones proclamad guerra? La guerra que nos está hablando es la guerra que nosotros mismos tenemos que activar. Es la guerra interior en nosotros para no quedarnos pacíficos, para no quedarnos conformes, para no quedarnos rezagados, para no quedarnos en el lugar donde estamos, sin un accionar correspondiente. Tiene que haber en nuestro interior una demanda sobre nosotros mismos y no quedarnos inmóviles, quedarnos indiferentes ante lo que Dios quiere que nosotros hagamos.

 

 

 

Dice “despertad a los valientes” Joel 3:9, esto es algo impresionante, es decir, los valientes estaban durmiendo, los valientes están durmiendo. En este versículo nos dice, en Joel 3:9  “despertad a los valientes”, los valientes, ¿dónde están? están durmiendo. Entonces, ¿cómo vamos a proclamar la guerra con personas, con guerreros que están durmiendo? Vengan todos los hombres de guerra. Pero, si están durmiendo, Dios te está diciendo en este tiempo, tú eres un hombre de guerra, una mujer de guerra. Tienes que despertar, tienes que despertar. Tú eres un hombre y una mujer valiente, pero tienes que despertar. Como estás inmóvil, estás sujeto a las condiciones de un sistema que quiere operar, que se quiere mover, que nos quiere acondicionar, Dios nos está diciendo, no permitas que esto vuelva y te acontezca sobre tu vida y haga y planee sobre las cosas que deben de hacerse, al contrario, ese no es el sistema que te tiene que manejar, el sistema que te tiene que manejar, las leyes que te tienen que manejar son mis leyes, por lo tanto, nosotros estamos durmiendo y operando bajo un sistema que no es el que Dios quiere, por lo tanto, no le estamos haciendo la guerra porque estamos conformes y estamos habituados ya, a lo que está sucediendo.

 

 

 

Dios está proclamando en tu interior: Despierta al guerrero y a la guerrera que hay dentro de ti.

 

 

 

Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces” Joel 3:10.

 

 

 

Claro, porque si son guerreros y estaban durmiendo, no tenían armas, pero les está diciendo, no hay excusa para decir que no tienes armas, porque hasta de la verja, hasta del arado tú puedes hacer lanza, puedes hacer espada, es decir, que tú tienes las armas que no son carnales, sino, poderosas para la destrucción de fortalezas, para tú levantarte y hacer guerra contra ti mismo, para que te puedas levantar y puedas caminar en pos de lo que Yo quiero.

 

 

 

Sí, porque nosotros vivimos haciendo muchas conjeturas y buscando muchas situaciones para decir, no puedo. En otra versión dice: “conviertan sus herramientas en armas de guerra y a los cobardes háganlos valientes”. Hombres de valor, valientes, es decir, que Él no está viendo a aquel que se deja dominar por un sistema, a aquel que se deja llevar por la corriente que se está promoviendo, nos está diciendo que somos cobardes, cobardes. Y nos está diciendo, háganlos hombres y mujeres valientes, y sus herramientas, háganlas armas de guerra.

 

 

 

¿Cuántas herramientas tenemos? Es la Palabra. Cada palabra que tú has recibido, hazla una herramienta de guerra, tú tienes la espada en tu mano, úsala y es la espada de doble filo, pero, que el concepto que tenemos de nosotros mismos es el concepto que no nos permite movernos en el propósito y en la voluntad de Dios.

 

 

 

Al nosotros tener un concepto muy errado de nosotros, que no es el que Dios tiene de nosotros, porque si Dios supiera que no servimos para nada, que no somos nada ni que vamos a responder a nada, nuestro Dios nos está diciendo que te despiertes, a ti. Mejor hubiera dicho, déjalos durmiendo, que no van a hacer nada. Pero Él sabe lo que hay dentro de ti, Él sabe quién está dentro de ti, Él sabe el potencial que tú tienes, Él sabe las armas que tú tienes y te está diciendo que te despiertes. Pero, el concepto que tenemos de nosotros y el que hemos dejado que otros operen en nuestra vida, ha hecho daño en nuestra vida espiritual. Y todo esto, las debilidades nuestras, las envolvemos en vestiduras de excusas. Todo lo que tú no puedes responder, le respondes con una excusa.

 

 

 

Y, ¿qué es una excusa? Es el motivo o pretexto que se invoca para evitar obligaciones o disculpar alguna falta, o justificar una omisión. Es el motivo o el pretexto que usamos para evitar una obligación, para disculparnos de una falta o para justificar una omisión.

 

 

 

¿Qué es omisión? Es la negación de algo que tú tienes que hacer o que decir. Es muy fácil, como dice un refrán: Desde que se inventaron las excusas todo el mundo queda bien. Entonces, cuando tú quieres evitar una obligación, ¿qué tú haces?, te excusas. Cuando hay una falta en ti, ¿qué tú haces?, te disculpas con excusas. Y cuando no haces algo o no dices lo que tienes que decir, entonces, te justificas con una excusa.

 

 

 

¿Cuántas personas dicen: llegué tarde?, ¿pero, por qué? porque había un tapón. Una excusa, ¿tú sabes lo que pasó? Saliste tarde de tu casa, no saliste a la hora acostumbrada, si sales cinco minutos más tarde de tu casa, tú vas a saber que te va a agarrar el tapón, entonces, el tapón no es la excusa, fue que saliste tarde de tu casa. Cuando una persona te dice, bueno, si llegas tarde te voy a ir a buscar. Ah, es que bueno, es que ¿quién se va a quedar con mis hijos? Ya entonces, ya no es la excusa de que el tapón, de que llegaste tarde porque el carro está dañado.

 

 

 

Nosotros vivimos arreglándolo todo. Verdaderamente nosotros somos unos arquitectos, porque fabricamos unas excusas tan geniales, tan poderosas, lo peor es que nosotros mismos nos las creemos. Y las excusas son muy peligrosas, son terribles, porque niegan y justifican nuestra negligencia.

 

 

 

Usted niega o justifica su negligencia, su irresponsabilidad. El mundo está lleno de excusas.

 

 

 

Cuando tú estás interesado en algo, tú lo revisas primero, tú te preocupas porque todo esté bien. Así como tú vas a una cita, a un lugar, ¿qué tú haces? Si tú eres una persona que vas a una cita muy importante, tú sacas tu ropa de ese día en la noche anterior, buscas tus zapatos, hasta tus prendas, las mujeres, las pones, las detallas, así está todo, porque al otro día tú sabes que tienes que estar bien, te arreglas cuando tú sabes que tienes algo importante de Dios, no es para que te agarre de imprevisto, los imprevistos los agarra a los descuidados y a los irresponsables. Entonces, hemos estado buscando excusas escondiendo nuestras faltas y nuestras responsabilidades. Escondiendo muchas cosas, y es tiempo que nosotros verdaderamente despertemos, porque estos son los que están durmiendo, los que están dando excusa, porque no pueden responder a la situación. No pueden responder a lo que Dios quiere.

 

 

 

Y lo peor, es que nosotros ponemos excusas y las ponemos en el lado espiritual, para todo usted pone, es que Dios no me ha hablado, es que Dios no me ha dicho, es de tengo que buscar confirmación de Dios, pero, ya tienes años, meses, días buscando la confirmación de Dios, pero, Dios ¿por qué se tarda en confirmarte?, porque Él dice, levantad, despertad a los guerreros, “despertad a los valientes” Joel 3:9, es decir, que el mismo Dios es que está despertando, si tú no lo quieres oír es porque tú quieres seguir en tu misma condición.

 

 

 

Pero, este tiempo no es para los que dan excusas, este tiempo es para los que verdaderamente dicen yo quiero ir adelante, yo quiero hacer más, yo quiero traer un rompimiento, yo no me voy a mover por excusas, no me voy a justificar, no me voy a disculpar.

 

 

 

A veces, ponemos excusas, disque para no hacer sentir mal a los demás. A Dios no le gustan las excusas. Cuando a alguien no lo quieres hacer sentir mal por una excusa, le estás haciendo daño, es bueno hablar la verdad, y lo peor de todas las excusas es que detienen nuestro crecimiento.

 

 

 

Detienen nuestro crecimiento, porque empezamos a comportarnos en una conducta inapropiada. Ya tú no te esfuerzas. El que tiene excusa no tiene motivo para esforzarse, porque la excusa es un muro en el que se protege. Cuando tú no tienes excusas tú tienes que avanzar, tú tienes que hacer lo correcto. Tú tienes que lograr cosas más, pero el que se excusa dice, ah no, si no me sale, yo me excuso, si no pasa esto, yo me excuso. No sale de su interior nada para hacer algo diferente, ni busca en sí hacer las cosas nuevas. Se conforma. El que se excusa se conforma.

 

 

 

Si tú estás habituado a llegar tarde a un lugar y te excusas, nunca te vas a proponer salir temprano. Si tú te excusas en no venir a la iglesia a tiempo, sino después de la adoración, nunca vas a lograr venir a la adoración. Si tú te excusas en no darle a Dios lo que le corresponde, nunca vas a lograr darle, y salir de esa condición hermética, estática en la que tú estás. Las excusas se hicieron para los vagos, para los vagos. Pero, los que quieren hacer cosas diferentes y los que quieren que el reino de los cielos se manifieste, odian las excusas.

 

 

 

¿Y por qué tú no has empezado la dieta? Bueno, porque tú sabes que se me ha complicado, la trabajadora no vino, usted vive de todo. Cuánto el Señor te ha dicho, pero ¿por qué tú no predicas Su mensaje? Bueno, es que fíjese, la Biblia se me dañó, todo. ¿Por qué tú no oras por los enfermos? Bueno… Bueno, usted tiene un ejemplo bíblico en la Palabra y Dios está buscando a esos que están llenos de excusas para enfrentarte y decir, tus temores, tus inseguridades, tus debilidades, tus irresponsabilidades, te las voy a desenmascarar. Moisés, por más excusas que vino a buscar delante de Dios, Dios lo desenmascaró y le dijo, a Mí no me hables excusas, dime cuál es tu condición. Dios te está diciendo, no me hables excusas, dime y revélame tu condición, porque “diga el débil: Fuerte soy” Joel 3:10

 

 

 

 

No me digas que tú eres un débil, porque yo sé tus debilidades. Pero, acércate a Mí, que Yo soy el que te voy a hacer fuerte.

 

 

 

Dice en Éxodo 3:7-11, pero quiero leer el 3:10 “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel”. Oiga, Dios mismo le habla a Moisés, pero, Moisés no se estaba esperando esto. Hay cosas que tú no te estás esperando que Dios quiere que tú hagas. Pero, como en tu espíritu no está obedecerle, como en tu espíritu no está hacerlo, entonces, tú te excusas.

 

 

 

¿Y qué hizo Moisés? Moisés en el 3:11-12 le respondió a Dios: “Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo para que vaya a Faraón, y saque de Egipto a los hijos de Israel? Y él respondió: Ve, porque yo estaré contigo”. Ahí Dios no le dijo, pero Moisés, pero ¿por qué tú me dices eso Moisés?, ¿qué te pasa?, ¿por qué te crees inseguro?, ¿por qué no te crees capaz? Dios fue contundente con la respuesta. ¡Ve!, que Yo estaré contigo.

 

 

 

Cuando tú le buscas una excusa a Dios, Dios no te está a ti ministrando el alma. Deja ver, ¿por qué?, ¿dónde está la raíz profunda de esa debilidad?, ¡no! Fue inmediatamente, le dijo, Yo estaré contigo, bástate con lo que Yo te digo, bástate que Yo iré contigo, bástate que Yo te mando. Bástate con eso.

 

 

 

Pero, entonces, Moisés como quien dice salió un poquito amparado de eso, pero, vuelve y dice, bueno, ya me dijo que estará conmigo, ¿y ahora, ¿cómo evito esta obligación? Porque así cuando tú estás excusándote, ya tú estás maquinando cuál es la segunda excusa, porque hay gente que te lo busca. Mira, te voy a pasar a buscar para ir a la iglesia, tú dices, ah, es  que el carro se me dañó, ah pero, no te preocupes, yo voy y te busco. Ah, es que fíjate, hoy viene mi mamá, ah, pero, tráela también para la iglesia. Ah no, es que mi mamá quiere que la lleve y usted va haciendo y hace un ramillete que cuando llega al final usted ni sabe ni por dónde empezó.

 

 

 

Pero, así como Dios está haciendo. Dios te está diciendo, así voy a actuar contigo. Entonces, ya Moisés dice, wow, ¿y ahora cómo le saco? Entonces, le saca en el 3:13 le dice “Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé?” Éxodo 3:13. 

 

 

 

 

Oiga, primero fue con Faraón, pero con Faraón no le salió, porque Dios le dijo, ve, que Yo estaré contigo. No dijo, Faraón es un asesino, Faraón es temible, Faraón quiere mi vida. Dios le cortó, porque cuando hay excusas Dios te corta. Porque el Padre de la mentira es Satanás, toda mentira está disfrazada en una excusa. ¿Amén?

 

 

 

Entonces le dice, ya viene ahora por los hijos de Israel. ¿Y qué le dice Dios? “Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros” Éxodo 3:14. Ahí se cortó, YO SOY EL QUE SOY, ya. Entonces, Moisés al verse atrapado, porque Dios lo que quiere es revelar tu condición. Dios lo que quiere es mostrar en qué tú estás operando. Dios quiere sacar a ese infiltrado de tu vida que no te deja caminar en luz, hacer las cosas porque el que camina en excusas nunca logrará su propósito. Siempre estará detrás.

 

 

 

 

Nunca dará un paso delante, ya como no pudo ni con Faraón ni con los hijos de Israel, vuelva ya y le dice en el 4:10, ya se le cayeron las excusas y le dijo: “Entonces dijo Moisés a Jehová: !Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua” Éxodo 4:10.

 

 

 

Por favor, por favor, no me mandes. Son debilidades, son inseguridades que uno está guardando y tú no sabes que tú eres valiente. ¡Deja de estar durmiendo ahí! Le estaba diciendo, no, no puedo, por favor. Yo me imagino, cuando ya tú no puedes hacer algo, por favor, por favor, entiéndeme. Por favor, compréndeme. ¿Y qué Dios le dijo? “Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar” Éxodo 4:11-12.

 

 

 

Le cerró inmediatamente también sus súplicas, porque cuando Dios tiene en mente algo para ti, Dios sabe que tú lo puedes hacer. Cuando Dios pone un propósito en sí, sabe que tú lo puedes lograr. Por eso, Dios te está persuadiendo para que tú lo hagas, para que dejes de estarte engañando tú mismo de que no lo puedes hacer, de que no eres capaz de hacerlo. Ya con el por favor, ya no le bastó ni lo que Dios le dijo, ahora le dijo, “te ruego”.

 

 

Y él dijo: !!Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar” Éxodo 4:13.

 

 

 

Ya no fue por favor, te ruego que envíes a otro y pongas el mensaje que tú quieres que hable, por favor, le está diciendo, olvídate de mí, olvídate de ese propósito, ese propósito es muy grande para mí. Ese propósito yo no lo puedo hacer, ese propósito no estoy en las condiciones para lograrlo. Dios te está diciendo, a mí no me des excusa, ni me digas, porque yo no te estoy preguntando si puedes o no puedes, yo solamente te estoy ordenando que lo hagas. Te estoy ordenando que lo hagas y que lo cumplas, y hoy Dios te está ordenando a que cumplas lo que Él te ha mandado a hacer. Dios no te está preguntando el por qué tú crees que no lo puedes hacer, porque Dios es Omnisciente y Omnipotente. Dios sabe hasta tus pensamientos.

 

 

 

Y nosotros creemos que estamos engañando a Dios, y Dios te dice, me importa lo que tú me pidas de por favor o qué me pidas de ruego, Yo sé que tú lo puedes hacer y voy a lograr que tú lo hagas. Voy a hacer que tú lo hagas, aunque quieras o no quieras. ¿Y al final quién queda desnudado? Moisés, porque Moisés en lugar de decirle Dios, no me siento capaz de lograrlo, pero, empiezan las excusas, las excusas, en lugar de tú decirle, Señor, me siento insegura de esto, no me siento con seguridad. Pero, Dios te dice, Yo estaré contigo, por eso, “diga el débil: Fuerte soy” Joel 3:10

 

 

 

 

El ser débil no significa algo contundente y decisivo en tu vida, porque somos más que vencedores en Cristo Jesús. Cuando tú te apoderas de Su poder, cuando tú sabes lo que obra en tu vida, la debilidad tuya no es nadie para frenarte. Entonces, tú te estás frenando, tú estás con el freno puesto y el carro sin avanzar. Sin el propósito avanzar, el propósito se va deteniendo, la iglesia se va deteniendo, tu casa se va deteniendo. Todo se va deteniendo.

 

 

 

Ahora las playas están llenas, todo está lleno, todo. ¿Y por qué la iglesia usted tiene tanto temor de venir a la casa de Dios? “Yo estaré contigo” Éxodo 3:12. Le dijo a Moisés, Yo estaré contigo hasta el fin. Y le dijo: ¿No soy Yo el Señor? ¿no soy Yo el que creó la boca, no soy Yo el que hago mudo o sordo, el que da vista o hace ciegos, no soy Yo el Todopoderoso, el que creó todas las cosas? ¿Qué tú me estás hablando? ¿De qué me estás hablando?, ¿de qué me estás hablando? ¡Deja las excusas y muestra tu verdadera esencia de debilidad que tienes! ¡Muestra quién tú eres realmente! ¿Y tú sabes por qué tenemos tantas debilidades?, porque nosotros no tenemos identidad. Cuando tú tienes identidad, verdaderamente tus debilidades son mínimas, porque tú tomas la identidad del Santo de Israel.

 

 

 

Y Dios está llamando a gente a responder en este tiempo. Y Dios te está viendo no como tú te ves, no como te ven los demás, por eso, deja de ver el son de los demás y ve el poder que obra en ellos. Es que son así, es que son irresponsables, es que son incumplidores, es que son… A mí no me importa, los son, yo veo el poder de Dios que obra en ellos. Mientras tú veas los son, nunca vas a ver a nadie que puede hacer algo.

 

 

 

Dios te está diciendo, así como le dijo a Gedeón. Gedeón estaba trillando el trigo en un lagar, para esconderlo de los madianitas y Dios viene y se le aparece a Gedeón el Ángel del Señor y le dice, el Señor está contigo, poderoso guerrero.

 

 

 

“Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” Jueces 6:12. 

 

 

 

 

Pero ¿cómo Dios le va a decir a Gedeón, poderoso guerrero, valiente guerrero, si verdaderamente él mismo estaba huyendo, estaba en temor, estaba bajo esa condición? Pero ¿cómo es que, si ahora mismo tú estás en pánico, te voy a decir valiente guerrero? Si tú dices, por aquí escapo ahora mismo. Por aquí escapo, que ni me vean. Y dice en Jueces 6:12 “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente”.  

 

 

 

 

 

Valiente guerrero. Pero ¿cómo si tú ves a una gente que está atemorizada? Ay, yo no me quiero subir a ese avión, ay no, me da pánico subirme a ese avión, y que venga y te dice, poderoso guerrero. Tú dices, wow, pero ¿y cómo será?, porque ¿tú sabes el miedo que yo tengo? Tú eres que vas a dar la casa de paz, y tú le digas… Y te diga, tú eres poderoso en la Palabra, y tú por dentro te estás muriendo, y dices, ¿y cómo es?

 

 

 

Dios sabía la condición de Gedeón, Dios sabe nuestra condición. Pero, Dios te está llamando, no como tú te ves, no como los demás te ven. Dios te está llamando como Él te ve, valiente guerrero, valiente guerrero. Por eso, en esta noche, se están despertando los verdaderos guerreros. Y le dice a Gedeón en el 14.

 

 

 

 

“Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” Jueces 6:14. 

 

 

 

 

“Ve con esta tu fuerza”“ve con esta tu fuerza”. Es decir, le está diciendo, yo sé que tú eres débil, yo sé que tú estás temeroso, yo sé que tú tienes miedo. Le está diciendo yo conozco tus debilidades, yo lo sé. Pero, soy yo que te estoy enviando. Dios te está diciendo hasta donde tú en lo natural, tú llegas. Pero, yo te estoy llamando a operar en lo sobrenatural, porque yo en lo sobrenatural sí sea hasta donde tú puedes llegar.

 

 

 

En lo natural tú no eres capaz de nada, pero en lo sobrenatural tú sí eres capaz, y por eso, yo no te estoy llamando como un hombre y una mujer natural, yo te estoy llamando como un hombre y una mujer sobrenatural. ¡Te estoy llamando como a ellos!

 

 

 

Pero, no importa cuántas veces Dios te hable, te diga, te ministre, te enseñe. Hay un alma que está tan cautiva en las incapacidades que se niega a responderle a Dios. Y Gedeón igual le dice, ¿pero ¿quién soy yo para ir a librar a Israel de los madianitas?, ¿pero ¿quién soy yo?, y le dice, “Ah, señor mío, ¿con qué salvaré yo a Israel? He aquí que mi familia es pobre en Manasés, y yo el menor en la casa de mi padre” Jueces 6:15. Le está diciendo, no te fijes en mí, mi familia no es nadie, le sacó todos los ancestros, soy el más pequeño, soy el Benjamín de la familia, mira, fíjate en mis hermanos, fíjate en mis primos, esos son altos, son fuertes, son vigorosos, yo no soy nadie.

 

 

 

Y cualquiera que te venga a decir una excusa dile: “Diga el débil: Fuerte soy” Joel 3:10.

 

 

 

No me vengas con tus debilidades, no me vengas con tu problema. Venme con tus probabilidades en Cristo Jesús. La iglesia está como está por nosotros mismos, nos creemos leones, pero, somos ratones. Tú nada más te crees un león frente al espejo, pero, después de ahí te conviertes en un ratón. La iglesia está llamada a ser una voz. La iglesia está llamada a hacer cosas diferentes, la iglesia está llamada a responderle a Dios y a decirle a Dios, cuenta conmigo. Pero, tú si quieres que las cosas te lleguen, te lleguen de gratis, vengan de gratis, ahí en tu comodidad y en tu excusa, ¿para qué?, para que creas que tu excusa es la que tiene el portal y la que tiene la llave para tu bendición. Cuando tú te montas en la autopista de la excusa, te montaste en el fracaso.

 

 

 

“Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo” Jueces 6:16. 

No le valió ni a Moisés ni a Gedeón decirle nada, cuando le dijo, no, es que yo soy el más pequeño de la casa de mi padre, Dios le dijo así mismo: “Jehová le dijo: Ciertamente yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre” Jueces 6:16.

 

 

 

 

No más excusas, Dios quiere decirte en este tiempo, en este día, Yo estaré contigo, Yo estaré contigo, Yo estaré contigo. No importa lo que se levante, no importa lo que diga, no importa lo que tú veas, no importa nada, Yo estaré contigo, cumple con lo que Yo te mando, no importa si lo demás se retrae, no importa si lo demás huye, no importa, no mires las circunstancias, mírame a Mí. ¡Mírame a Mí!, mírame a Mí.

 

 

 

 

Dice Isaías 6:8 “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”.

 

 


Oí la voz del Señor. Nosotros tenemos que oír la voz del Señor que decía, ¿quién irá por el Padre, quién irá por el Hijo, y quién irá por el Espíritu Santo? ¿Quién irá a hacer esto que nadie se atreve? ¿Quién irá a ser valiente para cumplir en este tiempo lo que la iglesia demanda? ¿A quién?, ¿a quién?, ¿a quién? Y una voz se levantó y dijo: “Heme aquí, envíame a mí”. Isaías 6:8. 

Dios está diciendo, ¿a quién enviaré a predicar mi Palabra?, ¿a quién llevaré para que, a los perdidos, a los que están frustrados, a los que estén desesperanzados, a los que se están yendo por la vía contraria, a los que estén oyendo la voz del enemigo, a los que estén participando por la agenda demoníaca, a quién enviaré? Porque Dios tiene representantes en la Tierra y somos nosotros. Pero ¿de todos nosotros, a quién escogerá? Él escoge al que esté dispuesto, a quien esté disponible. “Envíame a mí”. Isaías 6:8. Fue valiente, fue valiente, ahí Isaías dice: “Heme aquí, envíame a mí”. 

 

 

 

Alguien tiene que decir, no me importa lo que esté sucediendo, no me importan mis debilidades, no importan mis temores, no importan los pronósticos, no importa lo que esté pasando, heme aquí, aquí estoy, como una abanderada del reino, como una embajadora y un embajador del reino, haz lo que Tú quieras, porque de esos son los que se va a escribir la historia, de aquellos que huyan no se tiene que escribir nada, porque son los cobardes que van a querer seguir durmiendo. Son los cobardes, que no quieren hacerse hombres y mujeres de valor. Pero, hoy se tiene que levantar el ejército de Dios. Hoy se tiene que levantar una iglesia poderosa, hoy se tiene que levantar un pueblo que esté dispuesto a pelear la gran batalla. Un pueblo que le diga a la agenda del enemigo, tú no vas a pasar, tú no vas a pasar, tú no te vas a apropiar, tú eres ilegal, aquí están las voces de lo que te van a representar en la Tierra, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen quién los represente, tienen, y yo soy uno de ellos. Yo soy uno de ellos. Yo soy, di, yo soy, uno de ellos.

 

 

 

 

Yo me comprometo, delante de Ti, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, a cumplir con la gran comisión. Desde hoy, yo aborto toda agenda demoníaca sobre mi vida que me quiera poner a operar y a obrar en las excusas, desde hoy saco toda agenda que viene para distraerme de mi propósito y nunca más estará en mi boca una excusa para justificar algo que tengo que decir o hacer y no lo hago, para disculparme de una falta o para evitar una obligación. Desde hoy, yo tomo responsabilidad de mis actos y declaro que Cristo venció y me dio el poder y la autoridad sobre todo dominio que se mueve en los aires, en la Tierra y debajo de la Tierra. Desde hoy, cancelo el sistema de una conducta negligente que no me ha permitido avanzar ni entender quién es el que me llama. Desde hoy, me pongo en mi posición, como Isaías 6:8 “heme aquí”. 

 

 

 

 

Y así como Gedeón, fue llamado en sus debilidades, como hombre carnal, yo declaro que como Gedeón yo responderé a la demanda de Dios, aún con mis debilidades, Él es el que me hace fuerte, y hoy Su fuerza y Su Espíritu me invisten, soy investido con una investidura de poder, a una dimensión mayor, para responder a lo que se mueve en este tiempo y decirle a Dios, heme aquí, heme aquí, heme aquí, cumpliré tu agenda, cumpliré tu demanda y un día estaré en el Cielo dándote frente a todo lo que me pusiste, a todo lo que me dijiste y jamás decir, yo no pude, porque ciertamente yo estaré contigo, ¿acaso no soy Yo que te llamé?, ¿no soy yo el que te nombré?. Ciertamente irás y lo destruirás como a un solo hombre. La fuerza y el poder sobrenatural vienen sobre su iglesia. La gran comisión, id y haced discípulos. A llevar el evangelio a las cárceles, a los colegios, a las escuelas, a los gobiernos, a los barrios, a las comunidades. Declaro, que tu boca no tendrá excusa para decir, yo no soy elocuente, yo no sé hablar, no importa, ahora mismo, es Su voz en mi boca, y desde este momento, se levanta un hombre y una mujer dispuestos a hacer todo cuanto Dios le ordene. En el nombre poderoso de Jesucristo de Nazareth.

 

 

 

 

Y toda vestidura que cogimos en el pasado, toda vestidura autoimpuesta o impuesta por los demás, que nos metió en la cobardía, hoy es arrancada, arrancada, arrancada, arrancada, arrancada. Y desato el espíritu de osadía. Ahora, osadía, espíritu de osadía, ven sobre la iglesia, ven sobre el pueblo. Ahí, tú que mes estás viendo. Ahora, viene sobre tu vida, osadía, te moverás como nunca antes, ahora, las ideas de Dios. Los milagros de Dios, las sanidades, todo lo que Dios tenía para ti viene sobre tu vida, porque la osadía viene para manifestar al que está en el Cielo, al que está vivo.

 

 

 

 

Di, yo renuncio voluntariamente, al espíritu de excusas, de justificación, de irresponsabilidad, de temor, de vergüenza y de inseguridad. Lo echo de mi vida. En el nombre de Jesús. Y hoy me pongo nuevas vestiduras. Vestiduras, me harán digna de ser llamada, de ser llamado, hijo e hija de Dios. Todo lo que no pude hacer, por moverme en las excusas, en este momento yo te pido Señor, que abras las puertas de los cielos, los portales y dame la oportunidad de demostrarte, que sí lo puedo hacer y que sí lo voy a hacer, en el nombre de Jesús. Gracias Señor.