Cómo caminar en pos de Su Santidad. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert

1 Pedro 1:14-16

14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

Hebreos 12:14

14 Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

 

La palabra ver no significa verlo físicamente, sino ver a Dios moverse en tu vida y dándote vida; ver a Dios es que cuando tienes problemas y conflictos Él te da la victoria.

 

Vemos a Dios en muchas maneras en nuestras vidas, ya sea en la provisión, en milagros, sanidades o cuando vences un pecado.  La Santidad nunca será completa, porque el único que es santo es Dios, esto significa que en todo el transcurrir de nuestra vida en la tierra será un proceso en el cual iremos de nivel en nivel en cuanto a la Santidad.

 

La Santidad nunca la vas a completar en la tierra, si la podrás completar en alguna área de tu vida, pero inmediatamente la completas, entonces Dios te muestra otra área para que la trabajes.  El buscar la Santidad es una lucha continua.

La fe es un don divino dado por Dios y a cada quien le fue dado una medida de fe.  El esfuerzo de Santidad es mucho mayor que el de fe.

Ser santo significa apartado con Dios en todas las áreas. Por eso es una lucha, el mismo Pablo tenía una lucha, él decía `Lo que no quiero eso hago, lo que hago es lo que no quiero.’ Pablo se enfrentó y reconoció.

El caminar en temor es el principio de la Santidad.

 

Dios espera que todo creyente viva una vida santa, porque Él dice en Su palabra ‘Sed santo, porque yo soy santo’.  Cuando Él dice esa palabra este debe ser nuestro norte, nuestra figura, el ejercicio diario, porque si mi Dios es santo yo debo de ser santo. Es un concepto que debemos de manejar, aunque se levante una oposición u acosamiento del enemigo.

Levítico 11:44

44 Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo; así que no contaminéis vuestras personas con ningún animal que se arrastre sobre la tierra.

 

Esto quiere decir que todo es cuestión de una decisión, usted decide si santificarse o seguir en su vieja vida del pecado. Pablo lo veía de esta forma.

1 Tesalonicenses 4:3-7

Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.

Pedro lo veía de esta forma.

1 Pedro 1:14-16

14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

La palabra concupiscencia significa deseos compulsivos por el pecado.

 

Apocalipsis 22:11

El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

 

Efesios 4:22-24

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

Cuando levantas las manos para adorar a Dios estando en pecado, es fuego extraño, y este no es incienso agradable ante Dios. El fuego extraño a Dios intoxica, contamina. Por eso dice que un abismo atrae al otro.

El pecado tiene un solo problema y es que te reviste de una autoridad falsa, porque te hace creer que tienes control y dominio.

La Santidad no es una opción es un mandato de Dios, es una exigencia a las promesas de Dios.

 

Santiago 1:13-14

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le ama. Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido.

 

Desde un principio está diciendo que si soportas la tentación y la peleas, ya Él te está dando una corona de vida.  Corona de vida significa que vas a tener vida eterna para vivirla aquí en la tierra.

En este versículo Dios no solo está introduciendo Santidad, sino también fe y amor.  La Santidad necesita una porción de amor.

La palabra atraído significa que toda tu atención va estar sobre eso. Esto quiere decir que la concupiscencia, que es un deseo compulsivo por el pecado, siempre te va tener atraído.

La palabra seducido significa atracción. La concupiscencia nos lleva atraer y a seducir.

La atracción y la seducción entran por los ojos. En otras palabras, lo que alimenta la concupiscencia, ese deseo lujurioso, son los ojos. Por esto debemos eliminar los ojos naturales, para entrar en lo espirituales.

La concupiscencia en griego es epizumia que es deseo incontrolable, instinto.  El instinto nos convierte en animales. Por eso hay áreas de la concupiscencia que nos hace ser animales porque estos no razonan, se manejan por instinto.

Gálatas 5:16

Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.

 

Estos deseos forman parte de la vida antigua sin Cristo y continua ahora en la actualidad en Cristo.  Los viejos deseos vienen por satanás por eso hay que paliarlo, levantarse en guerra.

Juan 8:44

Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer.

 

1 Juan 2:16-17

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.

 

Los que están en el mundo viven de la seducción y la atracción, más lo que están en Cristo viven de convicción de quién es Dios.

2 Pedro 2:9-22

sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio; 10 y mayormente a aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia e inmundicia, y desprecian el señorío.  Atrevidos y contumaces, no temen decir mal de las potestades superiores, 11 mientras que los ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldición contra ellas delante del Señor. 12 Pero éstos, hablando mal de cosas que no entienden, como animales irracionales, nacidos para presa y destrucción, perecerán en su propia perdición, 13 recibiendo el galardón de su injusticia, ya que tienen por delicia el gozar de deleites cada día. Estos son inmundicias y manchas, quienes aun mientras comen con vosotros, se recrean en sus errores. 14 Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. 15 Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad, 16 y fue reprendido por su iniquidad; pues una muda bestia de carga, hablando con voz de hombre, refrenó la locura del profeta. 17 Estos son fuentes sin agua, y nubes empujadas por la tormenta; para los cuales la más densa oscuridad está reservada para siempre. 18 Pues hablando palabras infladas y vanas, seducen con concupiscencias de la carne y disoluciones a los que verdaderamente habían huido de los que viven en error. 19 Les prometen libertad, y son ellos mismos esclavos de corrupción. Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció. 20 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 22 Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.

El pecado te hace esclavo, la tentación te hace esclavo.

Romanos 6:15-17

15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. 16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? 17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados.

Colosenses 3:5-14

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombrecon sus hechos, 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. 12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;  13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

 

¿Cómo entro en una vida de Santidad?

 

Deuteronomio 17:19-20

19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para ponerlos por obra; 20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

 

Dios les estaba diciendo a los reyes que deben de leer la palabra todos los días. Esta es una de las causas por la cual no caminamos en Santidad.  Necesitamos al Espíritu Santo para que nos revele la palabra, para cuando te diga que no debes hacer algo ya tengas la convicción de eso.

Juan 14:21

El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

 

La palabra me introduce en la Santidad.  Debemos obedecer la Palabra y hacerla vida en nosotros.

El leer la palabra debe de convertirse en nuestra mente como la influencia dominante de todos nuestros pensamientos. Esto quiere decir que cada pensamiento que tengas debe venir influenciado por la Palabra.

Salmos 119:11

En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti.

 

David se deleitaba en la Palabra.

Romanos 13:7

Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

 

No queremos caminar en Santidad porque hacer los dichos de la Palabra nos sugiere a nosotros una formación tan grande que creemos que no lograremos.

 

Tesalonicenses 4:3

Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación.

 

La fornicación es el pecado de temporada, el cual está sacudiendo la iglesia y llevando a los jóvenes al mundo.

La obediencia a la palabra nos lleva a vivir en Santidad.  El compromiso con Dios te lleva a caminar en Santidad.

Lucas 14:33

Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.

 

Los religiosos piensan que renunciar solo es a cosas materiales, pero este versículo se refiere a renunciar a las obras de la carne.

Proverbios 27:20

El Seol y el Abadón nunca se sacian; Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.

 

1 Juan 2:1-6

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.  Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo. Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

La palabra revelada y hecha vida en nosotros es lo que nos va apartar del pecado.

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