“Bendiciones al hacer la voluntad de Dios. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

“Bendiciones  al hacer la voluntad de Dios. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

1 Juan 2:17 dice:

“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

Juan 9:31 dice:

“Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ese oye”.

Todo el que no hace la voluntad de Dios es porque quiere vivir su estilo de vida y bajo sus deseos, pero sin embargo, la Palabra dice que todo eso va a pasar, lo que nunca va a pasar es hacer la voluntad de Dios, porque a través de hacer la voluntad de Dios es que vas a ser bendecido.

Hacer la voluntad de Dios significa determinación, plan, propósito, impulso, deseo de Dios para la creación y para cada individuo. Toda la lucha que el Señor tiene con el ser humano es para que entren en el sistema de hacer Su voluntad. Muchos dicen que Dios no les habla, que no lo sienten, pero es porque no hacen Su voluntad.

Mientras más aprendes a ejecutar la voluntad de Dios, más bendiciones te vienen de parte de Él. Dios es soberano, es decir, Él hace todo lo que quiere y si no tienes claro este concepto, siempre vas a tener una lucha con Dios, vas a tener un encuentro con Él. También es importante que entiendas que tú no fuiste que hiciste a Dios, Él te hizo a ti.

Salmos 135:6 dice:

“Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos”.

Esto significa que Dios hace lo que quiera en cualquier lugar del universo. El Señor desea que tú hagas Su voluntad, pero por tu estilo de vida quieres luchar contra Dios, a no hacer Su voluntad, sino tu voluntad.

Cuando no haces la voluntad de Dios, Él le llama desobediencia y al Señor no le agrada la desobediencia, Dios odia la desobediencia, Él la probó en el cielo, en el edén con Adán, con el  hombre después del edén.

Levítico 26:15-29 dice:

“Y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga. Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce. Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto. Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados. Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos. Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición, yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados. Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo. Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis. Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición, yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados. Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas”.

Cuando no haces la voluntad de Dios, invalidas el pacto con Él. En los versículos anteriores el Señor muestra que el castigo de la desobediencia tiene cinco niveles, mientras más desobediente eres, mayor es el castigo que te viene y cada nivel de desobediencia te aplica siete castigos más fuertes hasta tocar tus hijos y tu vida.

Obediencia es hacer la voluntad de Dios, es deleitar a Dios. Solo los maduros obedecen al Padre y lo hacen deleitarse.

Colosenses 4:12 dice:

“Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere”.

Aquí habla de la voluntad de Dios, que Él quiere que seas firme, perfecto en lo que Dios quiere, hacer Su voluntad.

Tienes que entender que hacer la voluntad de Dios debe de ser tu mayor anhelo como hijo de Él, hacer la voluntad de Dios debe de ser tu naturaleza total, es una lucha, una guerra. No haces la voluntad de Dios porque quieres vivir a base de tus deseos, de tu forma de vivir, tu estilo de vida.

Romanos 12:2 dice:

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Si la voluntad de Dios es agradable y perfecta, ¿por qué no la haces?. Algo en ti se tiene que transformar para que algo se te revele; hacer la voluntad de Dios fue lo que sustentó a Jesús.

Juan 4:34 dice:

“Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra”.

Lo que sustenta al hombre es la comida, a Jesús lo sustentaba hacer la voluntad de Dios y era el hijo de Él. El hacer la voluntad de tu Padre Celestial traerá problema y sufrimiento en ti, será una lucha.

Romanos 8:28 dice:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

Si haces la voluntad de Dios, todo te vendrá a bien, por eso el enemigo no quiere que hagas la voluntad del Padre, porque él quiere que sigas en la misma condición que estás, si la Palabra dice que ores y no oras, estás fuera de la voluntad de Dios.

Santiago 1:2-4 dice:

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”.

Tiene que haber un deseo y un interés en ti para hacer la voluntad de Dios, si no le demuestras que estás luchando para hacer Su voluntad, Él no va a luchar por ti, el hecho de que tú estés sentado en una iglesia no te garantiza tu salvación y tu salvación es el galardón que tienes que buscar.

Tienes que entender que tus deseos e intereses no pueden estar por encima de la voluntad de Dios, no te aseguran estabilidad en la vida, pero si haces la voluntad de Dios, Él si se encarga de que tengas el equilibrio para vivir en paz.

El mundo está en un nivel de vida donde ya no es solamente de deseos, sino que se está viviendo de impulsos y un alto porcentaje de nuestro estilo de vida ha sido marcado por impulsos. El que vive de impulsos tarde o temprano caerá en un abismo, porque este solamente mira el momento, no mira las consecuencias, por eso a Dios no le agrada el hombre impulsivo, a Él le agrada el hombre que tiene paciencia, porque en la paciencia tú adquieres experiencia, responsabilidad, adquieres y esperas la voluntad de Dios.

El hombre está viviendo una conducta que se parece a los animales cada vez mas; los impulsos te lanzan a hacer cosas que muchas veces ni te da tiempo de poderte arrepentir, porque los impulsos nunca te van a dar tiempo para permitir las consecuencias del futuro.

La gente que vive de impulso solo quiere su presente y tu impulso nunca va ir acorde a la voluntad de Dios; los que son impulsivos no tienen paciencia y en la paciencia es que se oye la voz de Dios, Su dirección y Sus caminos. ¿Quieres caminar por tu camino o por los caminos de Dios?

Tú no haces la voluntad de Dios porque tienes una lucha titánica contra tu alma, tus sentimientos, emociones, te doblegan, te rinden delante de la voluntad de Dios, por eso la Palabra dice que no es contra carne ni sangre. Todos los impulsos y deseos nacidos en el alma, siempre van a estar co-relacionados con tu cuerpo y mientras estás luchando en tu alma para tomar control de esos impulsos y deseos, ellos se están levantando en tu alma para atraerte de nuevo.

Por esta razón es importante entender cuál es la base y cuáles son los beneficios de hacer la voluntad de Dios. Hacer la voluntad de Dios trae unos beneficios insuperables.

Salmos 143:10 dice:

“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”.

Si el salmista está diciendo esto es porque la voluntad y la obediencia se aprenden.

Mientras más haces la voluntad de Dios, más rectitud tienes en tu caminar.

Colosenses 1:7-9 dice:

“Como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual”.

Esto significa que la manera de aprender a hacer la voluntad de Dios, es a través de la oración. Tienes que pedirle a Dios que te enseñe cómo hacer Su voluntad, es haciendo Su voluntad que Él te va abrir los cielos.

Si hay sabiduría e inteligencia espiritual, entonces es porque hay sabiduría e inteligencia humana, ahí está el punto clave, que quieres hacer la voluntad de Dios conforme a tu sabiduría e inteligencia humana. La sabiduría e inteligencia humana son tan fuertes, que te cogen a ti mismo de tonto, haciéndote creer cosas que no son.

Cuando haces la voluntad de Dios, entras al sistema del Reino y este sistema es conectar el cielo a la tierra. Jesús sabe que habrán momentos, dificultades, cosas terribles que te impedirán hacer Su voluntad, pero Él no va a ver que la hagas o no, el Señor solamente quiere ver tu disposición y actitud de hacerla.

Tenemos que estar en Dios para poder hacer Su voluntad. Cuando haces la voluntad de Dios, dejas de ser eco, dejas de ser clon, por eso te van a perseguir, criticar, murmurar y desacreditar, por esta razón a muchos no les gusta hacer la voluntad de Dios.

Mateo 12:50 dice:

“Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre”.

Mientras menos haces la voluntad de Dios, más permisible eres, más te atrae el mundo. El no hacer la voluntad de Cristo es una puerta abierta a lo que dejaste atrás y esta te absorbe, te atrae, por eso a tanta gente se le hace difícil dejar un vicio, un pecado, etc.

Hasta que no entiendas la importancia de hacer la voluntad de Dios por Su soberanía, vas a tener problemas. Las bendiciones que Dios te da cuando haces Su voluntad son las siguientes:

  1. Cuando complaces a Dios Él pelea tus batallas.

Éxodo 14:14 dice:

“Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”.

  1. Muchos creyentes quieren la bendición de Dios, sin hacer Su voluntad.

1 Juan 2:15-17 dice:

“No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

  1. Cuando haces Su voluntad, Él pelea por ti, te protege y lucha contra todo lo que se levante en tu contra.
  1. Cuando haces la voluntad de Dios, asegura tus finanzas y las protege.

Salmos 89:17 dice:

“Porque tú eres la gloria de su potencia, y por tu buena voluntad acrecentarás nuestro poder”.

Esto significa que mientras haces la buena voluntad de Dios, tu poder aumenta.

2 Crónicas 31:21 dice:

“En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado”.

¿Cuál es la intención de tu buscar de Dios? Conforme sea la intención de tu buscar de Dios, así será tu voluntad de hacer la voluntad de Él, si buscas de Dios para satisfacer algo propio tuyo, nunca harás la voluntad de Dios. Para tu hacer la voluntad de Dios tienes que entrar el canal y la dimensión de lo que Él quiere en la intención de lo que tú quieres y ahí harás la voluntad de Dios.

Tienes que estar apasionado por lo que Dios está apasionado para hacer Su voluntad, mientras pienses egoístamente en la intención de buscar a Dios, para tu propia satisfacción, nunca podrás entrar en el nivel de hacer Su voluntad.

Proverbios 28:25 dice:

“El altivo de ánimo suscita contiendas; mas el que confía en Jehová prosperará”.

Si no confías en Dios, no haces Su voluntad y por eso no prosperas. Confiar significa que vas a hacer la voluntad que Él te dice que debes de hacer.

  1. Cuando haces Su voluntad, te hace crecer, madurar y te convierte en un árbol lleno de frutos.
  1. Su voluntad te trae gozo, no te trae tristeza.

Salmos 40:8 dice:

“El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”.

  1. El que hace la voluntad de Dios, tiene una relación divina con Él.

Mateo 12:50 dice:

“Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre”.

  1. La voluntad de Dios es la regla de la vida.

Santiago 4:14-17 dice:

“Cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala; y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”.

Debemos aprender a decirle a Dios que todo lo que queremos hacer o tenemos planificado hacer, será si Él quiere, si es Su voluntad.

Levítico 26:3-12 dice:

“Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra. Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país. Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros. Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros. Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros. Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo. Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará; y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo”.

Estos versículos muestran lo contrario a la desobediencia; estas son las bendiciones que trae la obediencia. ¿Quieres seguir haciendo tu propia voluntad o quieres darle la oportunidad a Dios de que Él tome el control de tu vida?

La palabra voluntad en el hombre creyente, es la intención de obediencia total a Dios y a Su Palabra. El problema para obedecer está en dos palabras: decisión y disposición. Si no estás decidido y dispuesto a hacer la voluntad de Dios, siempre vas a tener problemas.

¿Cómo puedes aprender a hacer la voluntad de Dios?

  1. Orando
  2. Rodeándote de gente que hagan la voluntad de Dios

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