“¿Cómo la obediencia trae honra?. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela.”

Lunes, 24 de septiembre de 2018

“¿Cómo la obediencia trae honra?. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela.”

Jesús asigna la obediencia como su causa única de su venida al mundo. Hizo su entrada bajo esta afirmación.

Hebreo 10:7 dice:

“Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí”. 

Tenemos que partir de ahí, para entender hasta qué nivel Jesús manejó el tema de la voluntad de Dios, de la obediencia,

Juan 5:30 dice:

 “…no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre”.

Jesús todo el tiempo estuvo sujeto a una obediencia de su padre celestial. Este concepto de obediencia es el principio del propósito de Dios. Como resultado de la obediencia se cumple el propósito de Dios. Si no entras en el proceso de la obediencia, el propósito que Dios tiene contigo no se va a cumplir. Conforme sea tu obediencia, así se cumplirá el propósito de Dios.

Dios te llamó para que establezcas el reino de los cielos aquí en la tierra. Dios no solamente te hizo con el propósito de venir a la tierra para ir al cielo, antes de ir al cielo, tienes que traer el cielo a la tierra.

La obediencia es el verdadero punto inicial de la autentica santidad.

1 Pedro 1:2 dice:

“Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo…”

1 Pedro 1:14-1 dice:

“Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”.

Toda desobediencia, tus actitudes empiezan por un pensamiento. Tú vas a vivir conforme sean tus pensamientos. Tú eres lo que tú piensas.

1 Pedro 1:22 dice:

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro”.

Si queremos purificar nuestra alma, tiene que ser a través de la obediencia. Dios no está buscando seguidores ni servidores, Él está buscando otra cosa. Si nosotros vamos a hacer cambios, tenemos que convertirnos en hijos obedientes para poder hacer los cambios.

La obediencia es lo único que certifica tu carácter, está sellado tu carácter. Si quieres formatear tu carácter en la palabra, tienes que ser obediente a ella; cuando eres obediente a la Palabra, tú sabes por qué morir.

Antes del amor está la obediencia y el que ama a Dios es obediente a Él.

La obediencia es tu sello de calidad en tu carácter. Eso es lo que te va a identificar. La obediencia es el secreto de una buena conciencia y la seguridad de que Dios nos oye.

1 Juan 5:3 dice:

“Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos”.

Tú santificas el amor de Dios, con obediencia.

Mientras no te veas donde tienes que estar, se te va a hacer difícil obedecer a Dios. Tú nunca vas a formar parte de lo que tú no conoces. Cómo vas a decir que eres hijo de Dios y no conoces la palabra?

Juan 8:31-35 dice:

“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.”.

Hay 2 tipos de obediencia:

1- El que obedece en libertad.

2- El que obedece en esclavitud.

Cuando yo obedezco, establezco la relación del hijo al padre, del padre al hijo, por eso no hay reino si no hay paternidad.

Cuando tú en la casa de Dios, te mantienes con un espíritu de seguidor y servidor, te mantendrás siempre en una relación superficial, nunca de hijo.

La paternidad la atacan tanto porque para tu ser papá tienes que tener 2 cosas fuera de ti:

  1. El egoísmo
  2. La envidia

Eso que hace y ve mi padre, eso soy.

Cuando tú eres hijo de la familia, esto te hace heredero, tendrás derecho, privilegios, para recibir todo lo que el padre ha recibido por medio del sacrificio. El hijo hereda en menos tiempo que lo que consiguió el padre.

Si no eres buen hijo en lo natural, que lo ves y lo palpas, cómo vas a ver un buen hijo en lo espiritual, que no lo ves y no lo palpas?

Jesús se identifica y ejercía todo bajo la voluntad del padre celestial, bajo una relación de padre e hijo, eso es un principio, es una reforma que tiene que entrar en la iglesia.

Cuando no hay obediencia no hay honra. La honra no se exige, la honra se da cuando nace.

Honra significa mostrar respeto, consideración hacia algo, realizar una prueba pública de respeto, admiración, estima hacia una persona, dar honra o distinción a algo o a alguien.

Honra en griego significa “Timao” y significa consideración, respeto, estima, valor, admiración, hasta el punto que eso que tú honras sea parte de ti.

Cuando tú honras a Dios es cuando Él viene a ser parte de ti.

Isaías 29:13 dice:

“Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí…”

2 Timoteo 4:16 dice:

“En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león”.

2 Timoteo 4:14-15 dice:

“Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él, pues en gran manera se ha opuesto a nuestras palabras”.

Pablo vivió el abandono porque quienes lo abandonaron eran servidores y seguidores, no hijos. Sin embargo, la carta de 1ra. y 2da. de Timoteo, todo lo que Pablo le hablaba era afirmación, corrección, corrección profética, lo estaba estableciendo y le decía hijo mío.

Pablo en Romanos 8:15-17 también dice que somos hijos de Dios.

Juan 4:23 dice:

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”.

Cuando adoras al Padre tú lo honras.

En nuestro caminar como creyente, el hijo de Dios nos va a poner justo con hombres. Dios va a ponerte al lado de hombres, los cuales Él llamó con un manto para enseñarte, edificarte, sanarte, liberarte. No es quitarle la autoridad al Padre celestial, es que el Padre celestial ha dado a hombres. Dios va a poner a esos hombres que son guiados por Dios, obedientes a Dios, para que ellos te enseñen como padres el evangelio. Te sacaran del abandono, de la inmadurez, te llevaran al crecimiento de Jesús, te llevarán a sacar tus dones, tus talentos, a hacer que tus dones y tus talentos fructifiquen, te aconseja, te levanta tu autoestima, te provee recursos, te discipula, te disciplina, te afirma, te corrige, te protege. No le importa pasar lo que tiene que pasar, con tal de adquirir experiencia para dársela a sus hijos.

Lucas 10:16 dice:

“El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió”.

Honrar de corazón es la honra que se hace a través de la obediencia.

Santiago 4:7 dice:

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

Someteos significa obedeced a Dios. Por eso, cuando tú no estás en obediencia tú no puedes resistir tus problemas. Por eso Dios disciplina a los padres espirituales, los disciplina, los afirma.

Proverbios 15:32 dice:

“El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma; Más el que escucha la corrección tiene entendimiento”.

No a todo el mundo le gusta ser disciplinado, corregido. Por eso a veces tenemos acciones marcadas que cuando son corregidas o afirmadas, se olvidan de todo lo que hicieron por ti a través de tu padre espiritual.

Cuando lo afirmas, lo corriges, te juzgan, te cuestionan y la iglesia no está hecha para que estés sentado y sigas igual, la iglesia está hecha para hacerte crecer, levantarte. Dice Su palabra que Dios al que ama disciplina.

Satanás es enemigo de la obediencia, del orden, de la disciplina, por eso Satanás te deja hacer lo que te da la gana. Satanás va detrás de tu alma.

Por eso, la disciplina es necesaria para sobreguardar la visión.

Por qué la gente en las iglesias cuando las corriges, las afirmas o las disciplinas se enfadan?

  1. Por el orgullo.
  2. Porque tienen agendas propias.
  3. Por su ego.
  4. La falta de humildad.
  5. La falta de obediencia.
  6. Porque son seguidores o servidores.

Tienes que juntarte con personas que estén igual o por encima de ti, para que ellos puedan ver cosas que tú no ves de ti y que son parte tuya.  Por eso tienes que tener cuidado con quien te juntas en la iglesia. Hay gente que te podrán adular, pero no te podrán disciplinar y si te acostumbras a la adulación te vas a convertir en un orgulloso, engreído y fastidioso, pero si te acostumbras a la corrección, a la disciplina y a la afirmación, te convertirás en un hombre poderoso. Por eso la iglesia tiene que cambiar la mentalidad.

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