Y los guió por camino recto, para que fueran a una ciudad habitada. Salmos 107: 7

Hay momentos en que nos sentimos sin dirección; es como si estuviésemos atrapados y absolutamente nada se vislumbrara. Son días de mucho pesar e inciertos, los cuales parecen interminables y agotadores.

Pero, cuando esos momentos vienen, es necesario que estemos afirmados y convencidos de quiénes somos en Cristo para no debilitarnos en la fe, la que nos da la fuerza para mantener la esperanza de que todo pasará.

No serán una ni dos, serán muchas las veces que nos sentiremos así, pero Dios tiene el control de todo. Aunque no lo veamos físicamente, Él está con nosotros y, de pronto, lo que parecía no tener dirección empezará a mostrar un camino que no se veía.

Meditemos en la palabra de Dios cuando estos hechos nos sorprendan, porque será el ancla que nos mantendrá firmes, creyendo sobre todas las cosas que, aun en la neblina más densa o en la oscuridad más intensa, Él nos guiará y nos llevará a un lugar seguro. Confiemos en Él sobre todas las cosas.

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