“Cómo entender a Dios. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 10 de abril de 2017

“Cómo entender a Dios. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

“Ecclesia” es la palabra Iglesia y significa asamblea,  esta es para los santos, esto significa que eres apartado para Dios porque eres santo, Él te separó.

1 Corintios 1:30 dice: 

“Mas por Él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”.

Muchas personas cuando están buscando de Dios se desesperan en el camino porque vienen para que Él le resuelva un problema, vienen de manera interesada y lo buscan por necesidad, no por amor, ni porque Él es Dios. Cuando viene esa desesperación es donde entras en el nivel de perder el primer amor y apartarte de los conceptos y valores que has aprendido y que Dios tiene para ti.

Lo primero que debes entender es que nunca dejarás de aprender en Dios, este aprendizaje no depende del hombre, depende de ti; si no sabes que eres apartado, que eres sabio, que Él te hizo redimido, no vas a aprender de Dios, por eso te vas a estar quejando de que no recibes lo que quieres; si quieres aprender de Dios tienes que entender que eres justificado y santificado por Él todo el tiempo.

2 Tesalonicenses 2:13 dice: 

 “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad”.

Dios no ve tu problema, a Él le preocupa más tu salvación, por eso cuando vas creciendo espiritualmente tu problema va desapareciendo, porque vas entendiendo que Cristo murió por ti para darte vida eterna.

“Fe en la verdad” significa: por la palabra, es la fe en la verdad, la fe que le tengas a la palabra, por esto es que no puedes leer la palabra en la carne, sino en el espíritu. Tus emociones y sentimientos siempre van a luchar en contra de la fe. El concepto de santificación es la llave para empezar a conocer a Dios.

1 Pedro 1:13 dice: 

“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”. 

“Ceñid los lomos” significa: amarrarte, ponerte fuerte, radical, duro con lo que vas a entender, no permitir que los sentimientos, emociones y recuerdos toquen tu corazón.

“Sed sobrios” significa: una persona que no tiene doblez de ánimo, que sabe lo que quiere, tiene definido donde está.

Tú no puedes ser santo mientras andes en los deseos de la carne, no es solamente ser santo en la iglesia, sino donde quiera que te muevas, en todo tu alrededor sed santo. El temor y la santificación andan de la mano.

El amaos los unos a los otros es el mandamiento que todavía no se ha cumplido, porque esto va dentro de la obediencia y la santificación.

Esta fórmula de santidad y obediencia toca el corazón de Dios, abre la puerta de los cielos. Si quieres ser obediente, debes estar seguro de lo siguiente:

  • A quién vas a obedecer.
  • Conocerte a ti mismo.

Cuando no tienes estos conceptos claros en Cristo, es cuando empiezas a sobrevivir en vez de vivir en el evangelio. La misma Palabra dice que Dios te da vida y vida en abundancia, esto quiere decir que no te faltará nada, pero debes comenzar a mirarte y admitir cómo realmente eres.

Tú sabes que no te estás descubriendo cuando dices ser lo que eres y disfrutas de los pensamientos que tienes. Dice la Biblia que el hombre es lo que es su corazón. Mientras seas lo que piensas, Dios no puede actuar en ti. Por eso cuando vives en Cristo, disfrutas el galardón de la salvación, de la manifestación en tu vida, de la eternidad, todos estos galardones lo vas a disfrutar, pero viviendo la Palabra.

Tienes que tener una visión fresca de quien es Dios, un conocimiento fresco de lo que Él está haciendo ahora. Cuando hablas de que conoces a Dios estas utilizando un modo de expresarte; conocer a Dios es vivir Su palabra y sentirla. Hasta que no conozcas de Dios y lo entiendas, no vas a disfrutar de los privilegios que Él tiene para ti.

Satanás nos robo la confianza, nos metió vergüenza, por eso cuando Adán falló lo primero que hizo fue esconderse, este perdió el contacto, la certificación y la conexión; cuando Dios sacó a Adán lo sacó fuera del huerto, se mantuvo al lado de ellos, pero perdieron los privilegios.

Tu cometes pecado porque no tienes los valores reales de Dios, todavía estas avergonzado, vives esa vergüenza, pero cuando tienes el valor de Dios y conoces Sus virtudes, tu vida tiene que empezar a coger un centro.

Si tuvieras a Dios en una escala de valores, lo respetaras mas, tu forma de verlo y de actuar, tus sentimientos, tu intención de buscarlo y de ir a la iglesia serian diferentes. Cada vez que tienes en tu sistema de valor el lugar alto, lo que tú haces, siempre serás una persona de influencia.

Si tu escala de valor de Dios es mediocre, eso es lo que va a salir de tu corazón, tienes que aprender a cambiar esa mentalidad.

Jeremías 9:23-24 dice: 

 “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová”.

El que busca a Dios genuinamente se mantiene y nadie lo saca, mientras que cuando lo hace de manera hipócrita empieza a morir el amor por Él y después tiene que volver.

No importa cuál sea tu necesidad, vuelve a ese primer amor, coloca a Dios donde debes de tenerlo, muéstrale tu realidad, tu corazón y dile que quieres tu santidad.

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