“La importancia de la Palabra de Dios.  Mensaje del Apóstol Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 17 de septiembre de 2018

“La importancia de la Palabra de Dios.  Mensaje del Apóstol Miguel Bogaert Portela”

Hemos sido enseñados a venir a la iglesia y escuchar el sermón e irnos, y nos desconectamos hasta el domingo siguiente. Hay una estructura mental que tenemos que luchar para romperla. Imaginemos que es una carrera para la que nos estamos ejercitando, porque nadie va a una carrera sin antes prepararse y ejercitarse para ello.

El estar cautivos por falta de conocimiento provoca que otros tengan que hacer lo que nos corresponde a nosotros.

¿Quién nos provee cuando estamos faltos de conocimiento? Lo hace Satanás porque si estamos cautivos no podemos recibir la palabra de Dios. Satanás sabe que una vez tengas el conocimiento de Dios, estarás en libertad.

El conocimiento es una cultura. Nos encontraremos con países, ciudades y barrios que tienen por cultura permanecer ignorantes. Taiwán es una ciudad mucho más reciente que nosotros e incluso más pequeña y es una de las ciudades más desarrolladas y con más conocimiento en todo el mundo. A la Iglesia le falta la cultura del conocimiento.

La palabra ignorancia significa falta general de instrucción o del conocimiento de la ley lo cual nos excusa para su cumplimiento. Todo el que es ignorante termina hablando de más porque esa es su defensa. La ignorancia hace líderes de sectas. Un presidente ignorante es presidente porque un pueblo ignorante votó por él.

Si hay una virtud en un hombre es la del conocimiento. La cultura del conocimiento tiene que venir a nuestra vida y a la de nuestras familias. La iglesia necesita líderes esforzados y no solamente personas sentadas.

Lo que nos hace verdaderamente cristianos es estudiar la Palabra y ser hacedores de ella.

Si ya usted sabe que somos influenciados por un espíritu de las tinieblas y que el sexo ilícito y la pornografía nos hacen cautivos, y ya usted tiene el conocimiento, ahora conscientemente tome la decisión de no regresar a esa cárcel de tinieblas.

Tenemos que hablarles a nuestros hijos de los valores de la lealtad y la fidelidad, ahora los padres dicen no tener tiempo para ello porque están envueltos en afanes. Dios quiere que vivamos en plenitud y no esclavos de la ignorancia. No podemos ser ignorantes en la palabra de Dios.

¿Cómo vamos a saber si un pastor es bueno? Lo sabremos cuando demuestre sus frutos. Lo mismo con todos nosotros, un abogado o un empresario demostrarán qué tan buenos son por sus frutos.  La iglesia no crece porque no evangelizamos y no tenemos testimonio.

El principio de toda tradición es la ignorancia. Si soy creyente, tengo que conocer a Dios y su Palabra.

Juan 12:44-47 (RV1960)

“Jesús clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió;  y el que me ve, ve al que me envió. Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas. Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo”.

Hay uno más grande que Jesús, nuestro Padre Celestial. La misma Palabra nos juzga, porque si nos dice sobre no fornicar y sobre no robar, y aun así lo hacemos, estamos siendo juzgados.

Versículos 49-50:  “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta; el Padre que me envió, él me dio mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.  Y sé que su mandamiento es vida eterna. Así pues, lo que yo hablo, lo hablo como el Padre me lo ha dicho”.

La palabra de Dios no es una biblia, es Dios mismo hablándonos.

Juan 5:35-39 (RV1960)

“Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su aspecto, ni tenéis su palabra morando en vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis”.

Cuando la Palabra mora en nosotros es porque la estamos cumpliendo cabalmente. Si no escudriñamos la Palabra, ¿cómo podemos decir que somos cristianos? Cuando no leemos la Palabra, no tenemos deseos ni de orar ni de pasar tiempo con Él. 

Mientras más escudriñamos su Palabra, más necesidad tenemos de estar en su presencia.

1 Timoteo 2:3 (RV1960)

“Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador…”

La voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta. ¿Cómo sabemos si es su voluntad? Lo sabremos escudriñando su Palabra.

No somos salvos por obras, lo somos por la Palabra.  ¿Qué nos pide la cultura del conocimiento?

  1. Estar apasionados por lo que queremos conocer.
  2. Estar dispuestos a hacer el cambio.
  3. Tener hambre por lo que queremos conocer.

El conocimiento en tu vida nunca será una carga.

¿Cuánto tiempo perdemos en el día mientras estamos navegando en internet o en las redes sociales? El tiempo no se devuelve, aprovechemos y demos buen uso del que nos ha sido dado.

Espíritu Santo, te pedimos que abras nuestras mentes y rompas con toda estructura mental que nos hace ser ignorantes en tus cosas. Introdúcenos en la cultura del conocimiento de Cristo Jesús en su Palabra, esto dará  libertad, no solamente a nuestras vidas sino a la de todos los míos.

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