“¿Cómo ser libres de las fortalezas mentales?. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 

Lunes, 21 de noviembre de 2016

“¿Cómo ser libres de las fortalezas mentales?.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

2 Corintios 10:3-6 (RV1960)

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne;  porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,  y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta”.

Quiero enseñarte lo que significa tener en tu mente una fortaleza mental, muchas veces pensamos que nuestra manera de pensar, nuestros pensamientos y actitudes son normales, que así somos, y hoy te voy a demostrar que no es así. Hay algo que está tocando tu mente, que muchas veces no es tuyo ni es de Dios, vienen de alguien más.

Cuando entiendas esto, vas a empezar a tener una actitud de guerra, una actitud de lucha.

Para entrar en este nuevo ciclo que Dios tiene para Su iglesia, obligatoriamente tenemos que renovar nuestra mente. Tenemos que romper con las estructuras mentales y las fortalezas. La iglesia y la visión están viviendo un tiempo de rompimiento y de establecimiento de lo profético. Cuando hablo de la iglesia, me refiero a que tú como persona vivirás un proceso de rompimiento y que has de entrar en una vida más acelerada, pero también que tu vida ha de ser más bendecida.

Muchas cosas que Dios tiene para nosotros, no la recibimos por nuestras fortalezas mentales, hay un choque entre dos reinos, y cuando hay una lucha interna entre estos dos reinos, la batalla se libra en nuestra mente. Tú decides quien gana, puede ser el de Dios o el de las tinieblas.

Tu mente es la que va a tomar control y decisión de quien quieres que gane dentro de ti. Esta lucha es todo el tiempo y todos los días. Dios nos ha dado las armas para obtener la victoria en esta lucha, estas armas son espirituales, no carnales.

La ofensa y el maltrato son armas carnales, mas el perdón es un arma espiritual. Si te critican y persiguen, y respondes igual que aquellos que te atacan, estás usando un arma carnal. Cuando oras y bendices al que te criticó, estás haciendo uso de tus armas espirituales.

En nuestro matrimonio tenemos problemas, porque en vez de usar nuestras armas espirituales, sacamos un arsenal de armas carnales. Por esto no ganamos las batallas y son las tinieblas que ganan en nosotros.

Una fortaleza es un lugar donde algo o alguien operan, lo que significa que dentro de tu mente hay algo o alguien que está operando. Tu manera de ver o sentir las cosas, tus actitudes y pensamientos serán conforme a tus fortalezas mentales. Tu estilo de vida irá conforme a tu fortaleza.

Estas fortalezas pueden nacer en ti debido a circunstancias externas de tu vida, pueden venir por conocimiento negativo y cerrado que han llegado a tu vida. Hay fortalezas escondidas debajo de razonamientos. Cuando el enemigo pone una fortaleza en tu mente, lo primero que va a hacer, es esconderla de tu razonamiento, porque él quiere dominar tu mente. Habrán pensamientos y actitudes que no vas a poder controlar ni razonar, te encontrarás preguntándote a ti mismo, ¿de dónde salió ese deseo o ese pensamiento?

Los pensamientos cerrados se convierten en mentira esperando que tú los apruebes. Un ejemplo es cuando una persona es abusada en su infancia y en su adultez dice que a eso se debe su timidez; esa mala experiencia creó una fortaleza y el diablo se inventó una mentira y la escondió debajo de tu razonamiento. Y eso quiere el diablo, que te lo creas y que digas que eres tímido.

Muchos de los que están aquí han tenido experiencias muy malas que se convirtieron en grandes fortalezas en su mente. Cada vez que te dijeron que eras bruto, te lo creíste y todavía hoy no has hecho nada bien porque lo sigues creyendo; la vida te presenta oportunidades para que estudies y dices que no, porque eres bruto, pero no es más que un argumento que el diablo concibió y tú lo creíste y lo aprobaste. Esta es la forma que él utiliza para crear fortalezas en nosotros y no progresamos en las cosas de Dios porque hemos creído esas fortalezas.

Lo que da fuerza a tus fortalezas mentales es la aprobación que tú le des.

Si tuviste una mala experiencia y te dan ese razonamiento de lo que no eres o no puedes, es en ese momento cuando debes sacar tu arma de guerra y decirle al diablo que vas a recuperar lo que has perdido y que serás todo lo que él dice que no puedes ser.

Estamos cargados de mentiras escondidas detrás de un razonamiento.

Así como razonas a Dios tienes que razonar tus argumentos y tus fortalezas para que puedas levantarte y decirle al diablo que todo es una mentira.

Por eso vemos tantas jóvenes que se van a la cama con hombres mucho mayores, y dicen que buscando un papá porque fueron abandonadas cuando niñas y no es más que el enemigo que te ha mentido, diciendo que necesitas un padre. Tú solamente necesitas a Dios y al Espíritu Santo. Razona tus argumentos porque tienes que deshacerlos.

Hay gente haciéndose la víctima con argumentos que les ha metido el diablo. Satanás siempre irá detrás de ti para robarte tus bendiciones y tu paz.

Cuando tienes un argumento escondido en el razonamiento, Dios no puede bendecirte ni sanarte y el diablo empieza a apartarte de la iglesia. A veces Dios te corta la comunicación con el resto para que tú solos pelees tu batalla, no peritas que una mentira te aparte de la iglesia porque entiendes que estás pasando un proceso y el pastor o el líder no te ha llamado.

El antídoto para las fortalezas y los argumentos es llenarte del amor de Dios. Llénate de Su amor y entrégalo a todos, sin importar quienes sean. Cuando sabes que Dios está contigo, no hay fortaleza que valga.

La unción rejuvenece al hombre, mientras que la gente que se la pasa usando sus armas carnales vive amargada, viven en ofensa y en crítica.

Dios te dice, ama, ora, intercede; cuando haces esto, Dios te da la doble porción y recibes Su favor y Su gracia.

Las fortalezas de diablo son mentiras en mi mente. Hay veces que te pueden llegar pensamientos a la mente incluso en medio de tu tiempo de oración y te preguntas porqué, si estás arrepentido, pero no has razonado esas fortalezas, y muchas veces creas la plataforma para que esos pensamientos continúen.

Si en el pasado viviste experiencias pecaminosas y hoy no razonas que lo tienes, peleándolo con tus armas espirituales, la plataforma sigue ahí, porque todavía te gusta. El argumento de fornicar y adulterar, el argumento de que fuiste lesbiana, y que llevas 7 años siendo cristiana y todavía te llegan ráfagas de pensamientos a tu mente, no es más que una fortaleza. El diablo te lo pone porque todavía tienes la plataforma del recuerdo.

A veces te llegan pensamientos que ni tú mismo crees que los tienes, y cuando te das cuenta, es una plataforma ancestral a una puerta abierta que todavía no has peleado.

Hay hombres que nunca han adulterado, están casados, no quieren hacerlo pero le llegan ese tipo de pensamientos, hay una plataforma ancestral con una puerta abierta. Esas ráfagas son intención de convencimiento. Si coqueteas con esos pensamientos, prepárate porque estás a punto de caer.

Las fortalezas y argumentos tocarán tus pensamientos e imaginarás cosas que no son, tocarás tus deseos que serán confusos e incontrolables. Cuando un deseo es obsesivo tienes que sacar tu arma y pelearlo, no puedes dejar que ese deseo se vuelva compulsivo.

Razonamos a Dios, pero no los argumentos que nos pone el diablo.  Una de sus estrategias es ponerte cómoda con esas fortalezas.

Un pensamiento es algo que la mente capta, que se puede aferrar a ello y que puede convertirse en obsesivo – compulsivo.

Esta es la problemática de los vicios, el deseo de un vicio es el argumento que te ha puesto el diablo. ¡Cuando reconoces ese argumento, tienes que pararte, sacar tu espada y pelearlo hasta vencer!

El enemigo va a usar experiencias que tuviste con el vicio, las va a esconder en lo más recóndito de tu ser donde no ha llegado la luz del espíritu para sacarlo en tu momento de mayor debilidad.

Efesios 2: 2-3 (RV1960)

“En los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás”.

Por eso hay tantos corazones convertidos, corazones muy buenos pero no pasa lo mismo con la mente. La mente por otro lado, está llena de argumentos y fortalezas, argumentos de odio y falta de perdón, argumentos de tristeza y de heridas, llenos de debilidades. Por esto, se nos hace tan difícil, valorar lo que Dios nos ha dado y valorarnos a nosotros mismos.

Tus argumentos no pueden estar por encima de los pensamientos de Dios. Y esto es tan real, que muchas veces permitimos que esas mismas fortalezas pasen a nuestros hijos.

Las iglesias están llenas de gente con fortalezas y por eso, no logramos captar las señas de Dios.  Necesitamos la luz del Espíritu Santo a través de la Palabra para deshacer todas las mentiras del diablo en nuestra mente.

Salir del pecado significa reconocer que lo tienes y entenderlo, una vez que lo entiendes, tienes que arrepentirte. Para luego, sacar el arma espiritual y llegado el momento puedas usarla llevando todo pensamiento cautivo, porque no es que se ha ido, es que está dormido.

A Dios no podemos razonarlo porque es por fe, pero a Satanás sí, a él debemos razonarlo, para entender si es del diablo o es nuestro, y así deshacer sus argumentos y derrotarlo con la palabra de Dios.

Satanás usa la plataforma que encuentra en nosotros para entrar en batalla en nuestra mente y esta lucha es continua.

Puedo hablar de esto porque lo he vivido, lo que logrado es a base de sacrificios y de muerte, por esto se me hace tan difícil darte de lo que tengo, tú necesitas tus propios sacrificios.

No hay nada que Dios no nos quiera dar, pero por nuestras fortalezas no podemos recibirlas.

Tus necesidades siempre harán la plataforma para que el enemigo meta fortalezas y argumentos que te aten. Tienes que demostrarle a Satanás que estás en gozo y que todo lo puedes en Cristo que te fortalece.

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