“Los Cristianos Deben Convertirse. 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 18 de septiembre de 2017

“Los Cristianos Deben Convertirse. 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

En el caminar con Dios vas a tener muchas altas y bajas porque es una lucha continua con el hombre viejo y,  el Señor tiene que hacer algo con esas altas y bajas porque vas a perder muchas cosas en el camino y vas a necesitar arrepentirte, convertirte de algunas cosas que no has hecho bien para poder ser bendecido por Él.

Por esta razón dice Dios: “Yo te restauraré”. La palabra restaurar significa volver de nuevo al original, es decir, Dios le está diciendo a Jeremías conviértete y yo te haré que vuelvas al original que eras antes. Por eso cuando tú te convertiste tenías ese amor por Dios, pasión por Él y ese amor en el camino se va perdiendo.

El que no está convertido siempre es arrastrado por el mundo, por los amigos, por los grupos, por eso Dios le dijo a Jeremías: “No te conviertas a ellos, que se conviertan ellos a ti”.

Restaurar es volver a gozar de los privilegios y derechos de los hijos de Dios y tener plena comunión y confianza con Él. Tus pensamientos y tu mente no son pasivos sino que son activo por eso tu conversión no tiene que ser pasiva, tiene que ser activa. Muchos pierden su conversión porque le dan mucha vuelta a la mente, a los pensamientos y estos pensamientos te llevan al hombre viejo, al pasado, al recuerdo, por eso tu conversión tiene que ser activa, más rápida que tus pensamientos.

Cuando tu conversión es pasiva, tus pensamientos se van delante, te sacan o te convierten en religioso. Cuando tu pensamiento sale, llega un punto que es el punto del peligro y este se llama tentación. Si la conversión está lenta, lo próximo que viene después de la tentación es el pecado y cuando viene el pecado le echas la culpa al diablo y a la iglesia.

La madurez no la da los años, la madurez te la da la calidad de la conversión, por eso no puedes seguir con los pensamientos activos y una conversión pasiva, ambos tienen que ir de la par, ¿cómo puedes hacer que tu conversión sea más activa que tus pensamientos? Llenándote del Espíritu Santo, porque con tus propias fuerzas no vas a poder.

Hay cuatro palabras que tienen que estar reveladas en ti para tener una real y genuina conversión:

  1. Jesús.
  2. La Cruz.
  3. Su sangre.
  4. La resurrección.

¿Por qué es la importancia de ser íntegros, de ser verdaderos convertidos?

Ezequiel 18:30 dice:

“Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad causa de ruina. Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel? Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis”. 

Si te conviertes Dios te dará vida, de todos los músculos que tienes en el cuerpo, los más importantes para Dios, donde reflejas genuinamente que estás convertido, están en la cara, estos son los músculos risorios. En medio de la prueba te gozas, en medio de la crisis tienes vida, en medio del agua no te ahogas te ríes, algo tienes que hacer.

Hechos 3:19 dice:

“Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”.

En Ezequiel el Señor oferta vida y en Hechos oferta refrigerio a aquellos que se arrepienten y se convierten.

Gálatas 2:20 dice:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

Esta es la expresión de una persona que esté realmente convertida.

Mateo 7:20 dice:

“Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.

El que no está convertido genuinamente sus frutos van a ser chiquitos, agrios y feos. Los frutos son los que dirán si realmente estás convertido.

Cuando no estás en obediencia, en el orden de Dios y no estás dando frutos, el Señor dice que eres un hacedor de maldad.

2 Corintios 3:16 dice:

“Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará”.

El enemigo ha cegado tu entendimiento, vives como embrujado creyendo que estás bien y no es así.

2 Crónicas 6:36-38 dice:

“Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque), y te enojares contra ellos, y los entregares delante de sus enemigos, para que los que los tomaren los lleven cautivos a tierra de enemigos, lejos o cerca, y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren llevados cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de su cautividad, y dijeren: Pecamos, hemos hecho inicuamente, impíamente hemos hecho; si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia la tierra que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste, y hacia la casa que he edificado a tu nombre; tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada, su oración y su ruego, y ampararás su causa, y perdonarás a tu pueblo que pecó contra ti. Ahora, pues, oh Dios mío, te ruego que estén abiertos tus ojos y atentos tus oídos a la oración en este lugar. Oh Jehová Dios, levántate ahora para habitar en tu reposo, tú y el arca de tu poder; oh Jehová Dios, sean vestidos de salvación tus sacerdotes, y tus santos se regocijen en tu bondad”.

“Entregarte a tus enemigos” es la depresión, tristeza, necesidad financiera, problemas adversos, enfermedades. “Llevarte cautivo a tierra del enemigo” es que te saca de la iglesia, de la presencia de Dios y te mete el enemigo en lo que él quiere. La tierra cautiva es el pecado.

Es momento de tu volver en sí en medio del pecado como dice el versículo anterior; volver en sí significa tomar tu autoridad mental para tomar una decisión. Cuando un hombre vuelve en sí no es para quedarse en el mismo lugar donde estaba, es para levantarse, tomar una decisión y salir de donde estaba.

Cuando Dios habla de “convertirse de todo corazón” es porque hay gente que se convierte a medio corazón, a un cuarto de corazón, ¿en qué nivel está tu conversión?; hay otros que se convierten con toda su mente porque andan buscando algo detrás, estos son los que vienen con sus propias intenciones, esto es una conversión de mente. La bondad de Dios camina de la mano con Su misericordia.

Efesios 4:31-32 dice:

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”.

Tito 3:3-5 dice:

“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.

Cuando no hay conversión genuina no hay temor reverente a Dios ni hay obediencia. Si no hay una real conversión, no hay una real regeneración y renovación del Espíritu Santo, Él no habitará en ti.

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