El pacto de Dios con la familia

El pacto de Dios con la familia

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela
Cuando honras tu matrimonio, cuando honras a tu mujer, cuando honras a tus hijos, tú estás asegurando la paz de todos ellos, y si nosotros no pensamos en nuestros hijos estamos pensando de una manera egoísta, y el egoísmo no es de Dios.

 

“El pacto de Dios con la familia”

 

Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. Malaquías 2:14

Tenemos que como hombres hacer una revaloración de la mujer que Dios nos ha dado y comenzar a hacer unos cambios, olvidándonos del pasado,  de todo lo que hemos sufrido, de todo lo que hemos hecho.  Quizás, si miramos  lo que es el pasado, podríamos entender que todo lo que hemos vivido ha sido permitido por Dios para nosotros aprender y ver algunas debilidades que tenemos, lo cual nos llevaron a tener ese tipo de pasado.

 

Quiero hablarles a los hombres en este día, hombres que se identifican como temerosos de Dios, que verdaderamente están empezando a hacer un cambio, una transformación, reconociendo y entendiendo que todos los cambios y la transformación no son de un día para otro, sino que es un proceso. Cuando el hombre reconoce que verdaderamente tiene que hacer un cambio y lo decide, toda la familia sale bendecido.

 

Desde Caín y Abel  hubo pacto de ofrenda,  y como sabemos, la ofrenda de Caín no fue agradable a Dios. Dios es un Dios de pacto, y cuando Él  hace pacto lo hace a través de Su sangre,  por eso la ofrenda de Abel  fue una ofrenda agradable porque Dios miró su actitud. Dios también hizo un pacto con Noé cuando le dijo que hiciera el Arca, le dijo entra tú y toda tu casa, aquí vemos un pacto también de familia, como Dios bendijo la familia de Noé. La familia de Noé fue la única que fue salva. La historia de Noé no fue fácil, por no conocían lo que era la lluvia y cuando Dios le dice que va caer  un diluvio, haz un arca que va venir una inundación, tuvo que creer en lo que Dios le había dicho.

 

Abraham disfrutó  una relación de pacto con Dios.

 

Dice en Santiago 2:23

Y se cumplió la Escritura que dice: Abraham creyó a Dios, y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios.

 

Abraham fue bendecido al igual que todas sus generaciones, y nosotros somos bendecidos todavía por ese pacto con Abraham.  Te estoy haciendo un recuento para que veas de qué tipo de pacto te estoy hablando. A Abraham lo llamó Dios su amigo, eso significa que nosotros podemos llegar en esa consideración de Dios para ser amigo de Él.

 

Dios  hace pacto de amistad con Abraham,  y le dijo tengo un pacto contigo, sal de tu tierra y de tu parentela,  ve a la tierra que te voy a decir, pero lo que menos Abraham tenía pensado era que sería un pacto de sangre con Él.  Y Dios le dice: Yo tengo un pacto contigo, un pacto de amistad, ahora Yo necesito que  te circuncides, y ese pacto fue el primero y diferente a los pactos anteriores que eran con animales, era un pacto diferente, que ya no era sacrificio de animales sino sacrificio de su propio cuerpo; te estoy hablando de un pacto que Dios usa para los amigos especiales y es que circuncide su propio cuerpo y que haya sangre, por eso cuando  me dices que sigues a Jesús y tienes un pacto con Él, ya Jesús no te pide que te circuncides, pero si dice Su palabra que tienes que circuncidar tu corazón,  y cuando haces esto, habrán cosas que tienes que quitar que te sobran de tu corazón  y que te van a doler. Por eso quiero darte una atención hombre, que la mujer que tienes a tu lado es la mujer que Dios te ha dado para que tú seas el sacerdote de esa mujer, y como dice la pastora, una mujer es ayuda idónea cuando el hombre es  sacerdote.

 

Nosotros tenemos que empezar a cambiar nuestra forma de ver a nuestras esposas, ¿sabes por qué? Porque conforme tú veas a tu esposa, así tus hijos van a ver la esposa que van a tener, ese va ser el ejemplo que ellos van a ver. Cuando el hombre honra a su esposa, la bendice, es sacerdote de ella, los hijos van aprender a honrar,  a ser sacerdote y bendecir  a la que va hacer su esposa.

 

Quiero darte una alerta,  porque no es posible que las mujeres evangélicas,  donde no existe en el manual, que es la Biblia, el divorcio, pues haya gente que tenga divorcios emocionales, y no solamente divorcios emocionales, sino que dicen que están casados pero no lo están, porque viven cada uno su vida individual,  y por eso vemos que en las iglesias cristianas evangélicas hay más divorcios casi igual que en el mundo, simplemente porque no le hemos dado el valor de que hemos hecho un pacto con Dios.  Cuando haces un pacto con Dios, con tu esposa, con la mujer que tienes a tu lado, ya a Dios no le interesa que tú veas el pacto con tus ojos, porque ese es el problema, que miramos el pacto de Dios con los ojos, y los pactos se miran con Fe.  Cuando no entendemos esto de los pactos, nunca vamos a valorar la mujer que Dios nos ha dado, y cuando tu aprendes a honrar ese pacto hecho por Dios, obligatoriamente  ese pacto tiene que hacer los cambios en ti, no solamente ya por fe, sino por temor reverente a Dios.

 

En Isaías 41: 8

Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.

 

Mire como Dios le está diciendo a Jacob, tú eres descendencia de mi amigo,  porque cuando los pactos son honrados delante de Dios, Él te hace Su amigo.  ¿Tú quieres ser amigo de Dios? ¿Cuántos le están pidiendo a Dios  yo quiero ser amigo tuyo?  Tú solo tienes que obedecerle, darte incondicionalmente, eso fue lo que hizo Abraham, y cuando  te das incondicionalmente, Dios te dice: ahora yo me lo entrego totalmente.

 

Tenemos un pacto con las esposas,  dice Malaquías 2:14:  Mas diréis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.

 

Pablo dice en Efesios 5:25: Maridos amad a vuestras mujeres,  así como Cristo amó a su iglesia y se entrego así mismo por ella.

 

La palabra no dice: Maridos amad a vuestras mujeres por  lo que ellas hacen, así no es el pacto, dice: como Cristo amó a su iglesia; imagínese, así como tú eres con Cristo,  así mismo es tu mujer contigo.

 

Es tiempo que el hombre cambie su esquema mental,  ese fastidioso machismo; es tiempo que cambiemos la visión, los conceptos.  Debemos de ver el amor por fe y no físicamente, cuando el hombre y la mujer viven por fe y no por vista a través de las emociones, con ese pacto que han hecho honran a Dios; el hombre casado que quiera tener en orden su vida, obligatoriamente ese tiene que honrar a esa mujer, porque tu honra, honrará  a Dios, por eso tenemos que hacer una evaluación de lo que tenemos, no podemos seguir en la iglesia en las condiciones que tenemos los matrimonios.

 

Isaías 54:13 dice:

Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.

 

Hombre, cuando tú honras tu matrimonio, cuando honras  a tu mujer, cuando honras a tus hijos, tú estás asegurando la paz de todos ellos, y si nosotros no pensamos en nuestros hijos estamos pensando de una manera egoísta, y el egoísmo no es de Dios.

 

Deuteronomio 30: 19  dice:

A los cielos y a la tierra llamó por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.

 

Salmos 112:1 -3

Bienaventurado el hombre que teme a Jehová,  Y en sus mandamientos se deleita en gran manera.  Su descendencia será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será bendita.  Bienes y riquezas hay en su casa, Y su justicia permanece para siempre.

 

La familia tiene que estar en relación de pacto de sangre y la palabra pone a nuestra familia por encima de todo, por eso Cristo entregó Su vida, derramó Su sangre para hacer un pacto, una nueva alianza, por eso todo el que dice soy hijo de Cristo, soy servidor de Cristo, soy cristiano, tiene un pacto de sangre con Él.  En los tiempos antiguos, cuando dos hombres hacían pacto, se cortaban en alguna parte del cuerpo, cogían la sangre y la vertían en dos copas  una de cada uno y luego se la bebían, porque eso los hacía una misma naturaleza.

 

Por eso, Dios ama las familias, hay un secreto con ellas, así como hay un secreto con las viudas, con los huérfanos. El hombre en vez de ser machista lo que debe de ser es temeroso de Dios, el hombre en vez de tener sus conceptos rancios de su abuelo, de su tatarabuelo, debe de cambiarlos por la unción del Espíritu Santo. Dios miró a Cornelio y dice que su familia toda fue salva. ¿Qué estás haciendo  con tu familia? ¿Hijo, qué estás haciendo  con tu madre?, Si la palabra te dice: honra a madre y padre para que en todo te vaya bien,  hónrelo, es un mandato, honre a esa mujer, para que en todo te vaya bien.

 

Vemos en 1 de Samuel 1 y 2, la historia de Ana,  una mujer devota de Dios,  cargada de traumas, de rechazo,  con un montón de problemas, porque el Elcana tenía otra mujer que se llamaba Penina, y cada vez que el Elcana se llegaba a Penina ella se embarazaba, pero Ana no podía tener hijos, esto la tenía cargada de rechazo, amargura,  de tristeza, Ana no comía, no subía a Silo, estaba perdida, su vientre estaba cerrado, pero sin embargo, en el altar de Dios ella expresó todo lo que sentía, y dice la palabra que Dios se acordó de Ana; y se llegó a  Elcana y le dio un hijo y le llamó Samuel,  y Ana se lo entregó a Dios después de quitarle el pecho y se lo entregó a Eli.

 

Cuando Ana lo entregó, Eli tenía dos hijos,  los dos eran unos rufianes y eran hijos de un sacerdote, y ambos estaban en el temple; y dice la palabra que estos dos hijos se acostaban con la mujer en el templo y cogían de las ofrendas que le tocaban a Eli como su sacerdote, no tenían temor de Dios. Los dos hijos de Eli se criaron junto con Samuel, eso significa que Samuel veía los hijos de Eli cuando se acostaban con las esposas, cuando cogían las ofrendas a Dios, él lo miraba porque estaban juntos, más sin embargo hubo una mujer que sembró una palabra en Samuel, hubo una mujer que sembró una  fe en él,  que por más que viese todo lo que hacían los hijos de Eli nunca cambió su forma en la presencia de Dios.  De los hijos de Penina no se volvió saber,  pero de Samuel si se habló mucho y se habla todavía, por eso el concepto de responsabilidad en  familia es un concepto  del sacerdote como padre y la mujer como complemento, para sembrarle esa palabra a nuestros hijos para que cuando vayan a la universidad y vean la vagabundería que hay allí no se  contaminen ni se desenfoquen. Por eso, desde que nuestros hijos automáticamente llegan al tercer y cuarto de bachillerato,  y entran a la universidad, si usted no le sembró la fe, el temor de Dios, la palabra,  prepárese, que usted  lo está soltando en una selva  sin un cuchillo, por eso el matrimonio es algo más definido, el que cree que el matrimonio es para acostarse con la mujer para hacer lo que usted quiera con ella, se equivocó! Yo conozco hijas de hombres y mujeres supuestamente de Dios, entregándose en brazos de hombres porque les falta el afecto del padre,  y sabes qué?  No es la hija que te va juzgar, es Dios,  por tu estructura, por tu sequedad, por decir que tú eres como eres, porque cada vez que una hija se tira a los brazos de un hombre, ú la llevaste y la dirigiste a eso.  Nunca vas pedir manzana al árbol que da pera, por eso los padres tienen que saber que árboles son para que sus hijos florezcan y den fruto.  ¿Qué fruto estás dando tú que tus hijos puedan decir yo quiero de ese fruto?

 

El mejor regalo para la mujer que Dios te ha dado, no es nada material,  el mejor regalo sería que le pusieras en su mano una reestructuración de tu pacto, primero con Dios, segundo con ella y tercero con tu familia; quieren el prepucio de tu corazón, el prepucio de tu carácter, el prepucio de tus actitudes, de tu orgullo,  de tu sabiduría e inteligencia que la opaca a ella y la pisa, quiere el prepucio de la pasividad en Dios, el prepucio de tus mentiras, tus juegos y tus engaños, el prepucio de ese juego que tienes escondido, quiere el prepucio de esa ira; ese sería el mejor el regalo, y cuando tú  le des ese regalo, no le vas a tener que decir lo que tú quieres que ella te dé a ti, porque ella ya sabe lo que necesitas y te lo va a dar.

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