“Tomando la autoridad para vencer el temor. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

Lunes, 14 de agosto de 2017

“Tomando la autoridad para vencer el temor. Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela” 

Cada uno de los creyentes de alguna manera consciente e inconsciente, vive su vida bajo un espíritu de temor, el cual te esclaviza, te quita el gozo y no permite que salga lo que verdaderamente eres en Cristo Jesús. Tu espíritu está reprimido por el temor y esto es como una raíz, hay que sacarla para poder vivir en plenitud con Jesús.

Hebreos 2:14-15 dice:

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”.

En estos versículos se puede ver quién fue el que puso ese espíritu de temor en ti, y te esclavizó de una manera tal que aunque estés en la iglesia como creyente, todavía sigues esclavizado. El temor te quita la creatividad, no tienes pensamiento para poder crear nada nuevo porque siempre vas a tener temor al fracaso y esto te paraliza en el crecimiento espiritual.

Esto significa que si por el temor no consigues ser bendecido o vivir una vida en plenitud, entonces tienes que hacer algo para salir de esa esclavitud y poder vivir una vida en plenitud con Dios. El temor es una de las armas de los últimos tiempos de satanás.

En Hebreos vemos como satanás es el creador del temor, del miedo, y a través de este espíritu es que el mantiene la autoridad en ti, te mantiene manipulado, controlado, pero Jesús en Lucas 10:19 dice:

“He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará”.

Potestad significa autoridad. Escorpiones significa demonios, es una tipología de demonios, esto significa que Dios te dio la autoridad para sacar todo espíritu de temor y de miedo. Dentro de ti está el Espíritu de Dios y este te ha dado toda autoridad para que reconozcas ese espíritu de temor y le digas: “HOY TE VAS FUERA”.

Hay tres tipos de autoridad:

  1. La autoridad que es dada por la obediencia.

Por no obedecer a Dios y a Su Palabra es que siempre tienes temor, por ser desobediente es que sigas en las mismas condiciones de vida, quieras o no, tú sabes que cuando no estás en total obediencia a Dios tienes puertas abiertas, y cuando esto sucede, tu autoridad es limitada.

Esta autoridad por obediencia es la que sustenta las demás autoridades, por eso Jesús dice en la Palabra que Él tuvo que aprender la obediencia para poder tener autoridad. Dios te enseña a obedecer con los tratos y los desiertos, porque Él no va detrás de tu espíritu, sino detrás de tu voluntad; tu espíritu nunca será lo que debe de ser si tu voluntad no es entregada, esto significa que cuando te enseñan obediencia, te enseñan a morir a tu voluntad y eso es lo que necesitas.

  1. La autoridad de la resurrección.

Es la que Jesús tomó cuando resucitó de los muertos.

Mateo 28:18 dice:

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra”.

Antes de Jesús morir solamente tenía autoridad en la tierra, después que murió y resucitó tomó potestad en los cielos y en la tierra.

  1. La autoridad ganada conforme a las guerras que ganas.

El que es pasivo no tiene esta autoridad ganada, esta autoridad es ganada en las batallas contra el enemigo, esta autoridad es el resultado de las experiencias de primera mano, esto se llama reputación, por eso la gente pasiva no tiene reputación en el cielo.

Tienes que ganarte la reputación, son las batallas y guerras ganadas, esa es la autoridad que la iglesia necesita, autoridad de sacar demonios, de romper espíritu de pobreza, de romper enfermedades, esa es la que Dios quiere.

Estas tres autoridades tienen que tener la plataforma de la obediencia, no hay autoridad sin obediencia. Cuando reconoces que estás caminando en autoridad, que sabes quién eres y quien está contigo, el temor empieza a salir de ti y empiezas a hacerte fuerte, a tomar poder y a tomar dominio.

El temor te hace perder el kairos de Dios. El kairos de Dios es el tiempo de Dios.

Lucas 11:21-22 dice:

“Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que posee. Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita todas sus armas en que confiaba, y reparte el botín”.

Esto significa que no puedes dejar de adquirir autoridad, porque si te conformas con la autoridad que tienes, puede venir otro con mayor autoridad y quitarte la paz de lo que tienes. A los hombres y mujeres que Dios tiene más marcados para hacer cosas grandes, esos son los que el espíritu de temor más va a atacar, porque el enemigo sabe que si le mete miedo perdieron el kairos de Dios.

¿Cuándo sabes que es el kairos de Dios?

  1. Cuando tienes una palabra y lo que tienes que hacer es tan fuerte en tu espíritu que no puedes dejarlo de hacer.
  2. Cuando eso tan fuerte que tienes que hacer te da paz.

Para recibir esa paz tienes que tirar y echar fuera ese espíritu de temor, porque si no tienes paz, no sabrás que es el tiempo y la voluntad de Dios, porque el temor te desenfoca la sensibilidad para sentir esa paz de Dios.

Eso le pasó a satanás cuando vio a Jesús en la tierra, por eso cuando Jesús nació mataron todos los niños de esa edad, cuando Moisés nació mataron todos los varones también, la única diferencia es que satanás no te puede matar físicamente en este tiempo, pero si te mata con el temor, te paraliza.

Siempre te va a esclavizar el temor por las experiencias de tu pasado, entonces para tu sacar el temor tienes que tomar decisiones de cambiar el hombre viejo, viciado, mañoso, con el cual tuviste esas experiencias y es ahí donde el espíritu de temor hace su caldo de cultivo.

Por medio de la muerte Jesús venció al diablo y sus demonios y venció al que tenía el imperio de la muerte, es decir, la muerte espiritual.

Colosenses 2:14-15 dice:

“Él anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, y la quitó de en medio clavándola en la cruz. 15 Y despojó a los principados y a las autoridades y los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.

Por eso, cuando tienes temor es porque no has ido a la cruz.

Apocalipsis 1:17-18 dice:

“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

Hebreos 2:14-15 dice:

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”.

Cuando tengas temor de perder lo que Dios te ha dado, entrégaselo todo al Señor, para cuando el enemigo quiera venir a quitártelo no pueda, porque se recordará de la cruz donde fue vencido.

El temor no te deja pelear y entrar en guerra de reclamo, en esta guerra todo lo que se te ha robado te lo tienen que devolver siete veces. El enemigo te pone ese espíritu de temor para esclavizarte, anular tu carácter en Cristo, tu personalidad espiritual, tu identidad y cuando estas tres cosas están anuladas no sabes quién eres.

El espíritu de temor entra por la puerta del ego y el orgullo, por eso la gente que es humilde confía cien por ciento y plenamente en el Señor, pero el que tiene ego y orgullo confía en él mismo nada más y esa es la puerta del temor, porque ellos juzgan por su incapacidad, pero el que es humilde vive por la capacidad de Dios.

Tú tienes temor porque en tu inconsciente y subconsciente sabes tus limitaciones, por eso vas a necesitar la Palabra revelada de Dios para que entiendas que en Dios no hay limitaciones. Lo sobrenatural necesita gente humilde, con temor y obediencia. Tienes que morir a esa vieja vida y llenarte de la vida de Cristo.

Juan 12:25 dice:

“El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará”.

Cuando te dejas meter temor del enemigo, vives esclavizado, tienes que tomar una decisión y dejar esa vida llena de temor, excusas, mentiras. El enemigo siempre atacará física y mentalmente, ese será su campo de batalla.

2 corintios 10:5 dice:

“Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

El enemigo sabe cuando tienes miedo y temor, lo dice lo que hablas y tus actitudes.

¿Cómo eres libre del temor?

1 Juan 4:14-18 dice:

“Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”.

Para empezar a sacar el espíritu de temor debes hacer lo siguiente:

  1. Tienes que tener como revelación que Dios está en ti y tú estás en Él, eso no lo puedes dudar.
  1. Necesitas un espíritu de poder. Debes sustituir el espíritu de temor con el Espíritu Santo de Dios. La gente más temerosa son las que menos espiritual están.

Hechos 1:8 dice: 

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

  1. Necesitas un espíritu de dominio. Perseverancia, confianza.

Isaías 6:3 dice:

“Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado”.

  1. Tienes que tener la revelación de que Dios está contigo.

Isaías 41:10 dice:

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

Estos versículos son las insignias que te van a quitar el temor, te darán el carácter y la personalidad de Jesús, y si tienes la identidad de quién eres en Dios y quien es Él en ti, nunca caminarás en temor.

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