La familia en el corazón de Dios

La familia en el corazón de Dios

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Tenemos que entender la importancia que tiene para Dios la familia y no solo la familia a nivel personal o del matrimonio, sino en toda la amplitud de la palabra, porque en la congregación, todos somos una familia.

 

Efesios 3:14-19 dice:

 “ Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,  seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,  y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.

Pablo dice que Dios es el Padre de toda familia, tanto en el cielo como en la tierra y que si entendemos el significado de la familia, tiene que haber en nosotros un amor para que podamos ser llenos de toda la plenitud de la gloria de Dios, estos versículos resaltan la importancia de que Cristo habite en nuestros corazones, y se refieren a estar tan llenos de Dios que no necesitaremos nada más.

 

La familia tiene que estar llena de Dios.

 

La familia es la mayor bendición  de Dios porque en primer lugar, salió del corazón del Padre, en segundo lugar es el propósito y visión de Dios y por último, porque Dios envió a Su único hijo para que todas las familias volviésemos nuestros corazones a Él. Podemos ver su gran importancia en esto, en que envió a Su único hijo para que juntos, como familia, volviésemos a Él.

 

Génesis 2:18 dice:

“Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”.

 

Le haré ayuda semejante dice el Señor, la palabra semejante se traduce directo del hebreo, otra traducciones dicen idónea, complemento. La palabra semejante significa que puede hacer lo mismo aunque tenga un propósito diferente.

 

La familia es un grupo de personas que de alguna manera se relacionan entre sí, ya sea por un vínculo sanguíneo, por un vínculo legal, o por uno espiritual, así es, en el punto de vista espiritual también tenemos una familia y en la Iglesia, nos llamamos hermanos los unos a los otros porque somos familia.

 

En tiempos antiguos, la familia contaba con una serie de valores muy arraigados  y una escala de ellos muy distinta a la que vemos hoy en día; si estudiamos las costumbres del pueblo hebreo, en vez de llamarse familia, se llamaba clan, y esa familia estaba identificada por un jefe que en aquel tiempo se llamaba patriarca, este hombre regía todas cosas que envolvían a su familia y era el jefe de ese clan. Ellos sabían lo que era defender a la familia, hasta el punto que si alguien se involucraba con uno de ellos, lo estaba haciendo con todo el clan. La unidad era el valor principal en el clan. Ellos conocían el valor de la unidad.

 

Cuando Nehemías estaba construyendo los muros de Jerusalén, puso en las puertas a las familias para defender esas zonas del muro, y lo hizo así, porque si alguien venía, ellos no sólo iban a defender la puerta, sino que también a toda su familia. Tenemos que entender el valor que Dios ha dado a las familias.

 

La lealtad, la fidelidad y la autoridad eran valores muy definidos que ellos tenían. Un patriarca no podía tener doblez de ánimo, ni decir que no sabía qué hacer. El valor estaba en que toda la familia siguiera al patriarca, esto fue lo que Dios enseñó al pueblo hebreo y esto específicamente es lo que nosotros como pueblo, hemos perdido en este tiempo. Los valores de la unidad, el respeto y la autoridad se han perdido, entonces no es suficiente con buscar de Dios y venir a la Iglesia porque lo importante radica en que tú y tu familia salieron del corazón de Dios y que el propósito divino es que regreses junto a tu familia al corazón de Dios.

 

En este clan no estaba permitido que un intruso influenciara en los asuntos familiares, ellos no permitían que un amigo, vecino o amiga divorciada se tomara atribuciones porque ellos estaban centrados en Dios; no estaba permitido que un inconverso hablara mal de uno de sus miembros.

 

Un alto porcentaje de los problemas familiares llegan porque el hombre, la mujer o los hijos mantienen la misma relación con los inconversos como si ellos también, estuvieran en el mundo, y no defienden a su familia, hasta el punto que los amigos llegan a sus casas, se emborrachan porque llegan con las cervezas y el whiskey.

 

Necesitamos aprender a defender la familia y los valores de la unidad, necesitamos saber lo que es una familia.

 

Por este motivo a muchos de nuestros hijos se les hace difícil pertenecer al clan de la familia, el clan tenía el concepto de entrega muy claro, el cual se ha perdido con el tiempo y esto es justo, lo que la sociedad nos está dejando, que se pierdan estos valores de unidad y de respeto, de aquí sale el feminismo, el machismo y la homosexualidad, este tipo de movimientos surge por la falta de valores en la familia.

 

Cuando Dios dijo en Génesis que no es bueno que el hombre esté solo y le hace una ayuda idónea, les dice: Fructificaos y multiplicaos, nada que no se multiplique es una familia, dos personas de un mismo sexo no forman una familia, dos personas de un mismo sexo son una abominación.

 

La homosexualidad es una enfermedad y una distorsión en la que el diablo se ha metido y es una distorsión marcada por la falta de sabiduría de los padres hacia los hijos.

 

Dios es un Dios de dependencia y unidad. La Palabra dice que Satanás vino a matar, robar y dividir, Satanás no quiere nada de Dios, todo lo que él vea que vaya en pos de Dios, él lo querrá destruir. Cuando Dios dijo ´Crearé al hombre a mi imagen y semejanza´, el enemigo llegó para estar detrás de él, porque con Dios no puede.

 

Satanás sabe que la familia salió del corazón de Dios y va detrás de ella, y hará todo para que la familia se separe. Cada divorcio es la anunciación de la muerte de unos hijos, el plato preferido de Satanás se llama matrimonio, familia y trabaja para desintegrarla, cuando acaba con la familia,  el postre son tus hijos.

 

El matrimonio es un pacto pero cuando el enemigo entra deja de serlo y pasa a ser un contrato, cuando el matrimonio es un contrato, no te entregas, no ayudas, todo lo pone difícil y empiezas a tolerar. Cuando por el contrario, tienes un pacto, te entregas por completo, amas primero y no esperas a que te amen a ti, el morir a ti es un gozo, cuando manejas tu matrimonio como un contrato, sólo piensas en ti y en lo que te conviene, exiges lo que quieres, como lo quieres y cuando lo quieres.

 

El contrato no te da garantía de entrega, sólo te da garantía de cumplimiento, mientras que el pacto te da garantía espiritual. El pacto en un matrimonio involucra totalmente lo espiritual y el contrato lo carnal, el satisfacerse uno mismo, busca el imponerse, el controlar, el sentirse bien uno primero y el otro pasa a segundo plano.

 

¡Hoy Dios quiere que sepas lo que Él quiere de ti en la familia!

 

Si queremos fortalecer la Iglesia, tenemos que hacerlo obligatoriamente bajo el principio de la familia, puedes ser un líder, un águila, pero si tienes tu familia destruida, tienes tus alas desplumadas y no puedes volar.

 

Cuando tu familia empieza a funcionar bajo la modalidad de contrato, siempre terminará en tolerancia. Un contrato siempre va a llevar una porción de conveniencia y toleras con tal que te den lo que quieres, llega un momento en que el estilo de vida de tolerancia los lleva a perderlo todo.

 

Cuando la serpiente le habló a Eva, estaban acostumbrados a hablar y Eva falló porque Adán toleró que la serpiente le hablara. Dios les dijo que se enseñorearan de todo lo que está en la tierra, Adán y Eva tenían toda la autoridad para decirle a la serpiente que se quitara porque no tenían que escucharla.

 

El 99% de los problemas en las familias comienzan porque toleran las cosas que no deben, si tu esposo te insultó una vez y lo toleraste, la próxima vez se le hará más fácil hacerlo, y vas a terminar siendo una persona conforme a lo que toleres. Si tu escala de valores es baja, tu tolerancia será más fácil, sin embargo, cuando tu escala de valores es alta, hay cosas que no vas a poder tolerar.

 

Si hay algo que la familia debe defender es la intolerancia, después que toleras algo se te hará difícil pararlo. Hay muchos matrimonios en que a la mujer o al marido no les gusta hablar y prefieren no discutir y que cada quien haga lo que quiera, cuando hacen esto, se vuelven asexuales, le pierden el gusto y sabor a todo.

 

Nunca vas a poder reprender aquello que toleres.

 

Lo que toleres siempre va a vivir contigo, cuando toleras el pecado y las situaciones que están bajo una escala de valores baja, con el pasar del tiempo te vuelves insensible al pecado y a lo que estás viviendo, y esto es muy peligroso porque pierdes tu carácter y personalidad.

 

El nivel de santidad va a depender del nivel de tu tolerancia. Cuando toleras lo malo es porque has perdido los valores de lo bueno.

 

La palabra familia es patria, paternal, viene de la palabra pater, que significa padre.

 

El hombre y la mujer representan a Cristo en la Iglesia, tu matrimonio y tu familia tienen que estar acorde con ello. Cristo nunca maltrató a la Iglesia y la Iglesia nunca maltrató a Cristo, Cristo no tenía dioses falsos, sólo amaba a la Iglesia y no tenía amantes.

 

Dios ama la familia hasta tal punto que cierra el Antiguo Testamento hablando de ella.

 

Malaquías 4: 5-6 dice:

“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. 6 El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.

 

Y 400 años después, vemos en Lucas 1:17: “E irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y de los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto”.

 

Dios está buscando familias bien dispuestas.

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