La importancia de estar comprometido con Dios

La importancia de estar comprometido con Dios

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

1 Pedro 4:12-19 dice:

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

Cada persona que empieza a tener problemas, crisis, dificultades siempre terminará comprometiendo sus compromisos; siempre estará comprometiendo su integridad; siempre va a comprometer sus pensamientos, sus ideales. Porque la gente, cuando tiene una crisis, cuando tiene un problema, se olvida de sus propios ideales y pensamientos. Se olvida de todo eso con tal de buscar soluciones para la crisis. Siempre va a terminar rompiendo todos sus principios. Es importante que usted entienda esto.

 

Nosotros, cuando estamos en crisis, en problemas, en ataques, lo primero que vamos a comprometer es el dar, comprometemos nuestros principios. Por eso nosotros, como creyentes, cometemos tantas locuras; nos desesperamos. Todo lo que se levanta en nosotros nos hará salir de nuestro compromiso.

 

Cuando se nos pone la cosa difícil, un trato, una situación adversa, como cristianos tenemos pensamientos, ideales, compromisos con Dios. Sabemos que Él es proveedor, sanador. Pero, según va subiendo la temperatura del horno, nos desesperamos, comenzamos a comprometer los principios y hacer cosas locas. Lo más importante de todo esto es que nos obliga a nosotros a perder nuestro compromiso con Dios. Por eso pasamos años en la misma situación, con el mismo problema. ¿Por qué?

 

En la Iglesia podemos encontrar gente bendecida y gente no bendecida. Podemos preguntarnos por qué un grupo es bendecido y otro no. La respuesta a esto es que el grupo bendecido oye la Palabra y la pone en acción. Sin embargo, el grupo que oye la Palabra y no la pone en acción no es bendecido. Porque todos aquellos que oyen la Palabra y la ponen en acción, esos son los comprometidos.

 

Por eso, si no aplica el conocimiento, usted nunca tendrá poder. Encontrará gente con mucho conocimiento, pero no lo aplica. Al no aplicarlo, no tiene poder; no tiene autoridad. Entones en la Iglesia encontraremos gente que aplica la Palabra; esos son los comprometidos, quienes tienen autoridad y poder. Sin embargo, otros no aplican la Palabra; la oyen, que están hablándoles de algún tema, y lo escuchan pero no lo ponen por obra.

 

En la Iglesia usted verá gente que es muy bendecida, aquellas personas que aplican la Palabra. Ese conocimiento aplicado les da autoridad, les da poder.  Dentro de la Iglesia, usted verá dos problemas:

  1. Escuchan la Palabra y no la aplican.
  2. No se comprometen.

 

Todo lo que usted haga tiene que hacerlo con compromiso, pues el enemigo anda detrás para que rompa el compromiso con Dios. Que usted desespere; esa es su estrategia desde siempre. Entonces, cuando no aplica la Palabra, ese conocimiento no aplicado no le da poder ni autoridad, pues usted no tiene compromiso.

 

Por eso Jesús lo dijo bien claro al hablarle a la gente. Él dijo: “La mies es mucha y los obreros (comprometidos) son pocos”. Así dijo. El compromiso es una de las virtudes que siempre revelará lo que hay en el corazón. Hay gente que, cuando se le pide compromiso, se ofende. Piensa que el pastor y/o el líder exigen mucho. Unos se ofenden; otros se van; otros no entienden. Esto se debe a que la palabra compromiso se ha perdido. Pero lo que Dios anda buscando son mujeres y hombres comprometidos.

 

La gente, cuando no quiere compromiso, todo lo quiere fácil, todo lo quiere gratis; no quiere sacrificio. Lo quiere todo rápido. Es exigente. Pide algo de la iglesia, pero, si no se hace ya, se ofende y critica. Dios está buscando gente que esté comprometida; gente que aplique la Palabra.

 

Pero comprometerse no es servir en un ministerio; es que usted aplique la palabra que se predica, es que cambie, es que se transforme. Significa que usted dé fruto, dé testimonio; eso es comprometerse. Que, cuando usted haga un pacto con Dios, lo cumpla.

 

Los no comprometidos quieren todo fácil; no se comprometen con Dios, con la iglesia, con la visión. No quieren sacrificio. Quieren pasarles por encima a los que están comprometidos.

 

Estos tipos vagabundos que exorcizaban van atrás de Pablo. Van donde un endemoniado y le dicen: “En el nombre de Jesús, y de Pablo, que conozco, ¡fuera!”. Y les dice el demonio: “A Jesús conozco, a Pablo conozco; pero ¿tú quién eres?”. ¡Y les dieron una pela! Los dejaron desnudos.

 

¿Ahora entiende por qué están dándosela a usted? ¿Ve por qué tiene problemas en las finanzas, en su casa, en el matrimonio, con sus hijos? Pero cuando usted se compromete con su Dios, cuando usted se compromete con Jesucristo, esa sangre del Calvario, esa sangre de la cruz está puesta en su cabeza. Nadie podrá tocarlo: en los dinteles y en las puertas de su casa estará esa sangre. Cuando hay un hijo comprometido, el diablo no puede entrar.

 

Compromiso, compromiso… Si usted no se compromete, nunca será plantado. Mientras no sea plantado, nunca dará fruto. Por eso vive brincando; por eso vive ilusionándose con otra cosita por ahí.

 

Si algo teme el diablo es a un hombre (una mujer) comprometido(a) y obediente. La falta de compromiso no permite que usted sea bendecido(a); no da fruto. Lo peor: cuando usted no está comprometido(a), la Iglesia se para y el Reino no avanza. Vuelvo a recordarle que comprometido no es que usted esté sirviendo en la Casa; ese es el resultado de ser comprometido.

 

Comprometido es que usted obedezca la palabra de Dios; que dé fruto, que esté plantado; que usted camine con el rostro de Cristo en su rostro. Significa que la gente quiera de lo usted tiene, lo que usted porta. Eso se llama estar comprometido.

 

Muchos llegan a la Iglesia y toman una decisión: “Decidí entregar mi vida a Cristo”… Muchos, pero pocos se comprometen.

 

1 Pedro 4:19 dice

“De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador y hagan el bien”.

 

Encomendar significa entregar. Eso indica que, si usted se entrega a Dios, Él nunca le faltará.

  1. ¿Qué significa compromiso? Es la habilidad de estar firme, resistir la tentación, no desertar, no traicionar en los momentos más difíciles de la vida. Mateo 4:3 dice que Jesús fue bautizado, y fue llevado por el tentador al desierto. Sin embargo, Él estaba comprometido; no le falló a Dios. El tentador esperó 40 días a que tuviera hambre.

 

Esto significa que, cuando usted está comprometido, sabe con quién está comprometido, por qué está comprometido; el tentador no puede con usted, el pecado no puede con usted, la situación adversa no puede con usted, las condiciones malas no pueden con usted, las enfermedades no pueden con usted. ¿Por qué? Porque usted está plantado. Por estar comprometido, usted está plantado y nadie lo mueve. No lo mueven sus conceptos, ideales, pensamientos. “Cristo murió por mí, me salvó y de aquí nadie me saca”.

  1. ¿Qué más significa compromiso? La habilidad de moverse firme, fiel y lealmente en estricta obediencia a los votos que le ha hecho a Dios y a los hombres; ser íntegro con lo pactado con Dios. Él es fiel a Su palabra y Sus promesas; así tiene que ser.

 

Mucha gente dice que ama, pero no está comprometida; no se compromete, no cumple con los votos que le da a Dios.

 

Dice Eclesiastés 5:4-5:

“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”.

 

Hay gente teniendo problemas porque pactaron con Dios, han prometido cosas a Dios, y no le cumplieron. Tienen que empezar a arrepentirse ahora. Hay gente que pactó con Dios una ofrenda, y se hizo el loco. Por eso está pasando problemas financieros. “Señor, si Tú me vendes este negocio, te doy el diezmo”. Lo vendió Dios… Por eso el dinero se fue como agua de sal de las manos. Tiene que arrepentirse hoy porque dice que Él va a destruir todo lo de las manos de usted; y dice que después no diga que fue por ignorancia.

  1. Se dice del compromiso que es tomar una decisión, una determinación con todo el corazón para dedicarse; estar disponible; sacrificarse, darse en sacrificio; rendirse; darse de todo corazón y sin reservas a alguien o algo. Eso significa compromiso: darse sin reservas, por entero. Compromiso es una entrega.

 

En Efesios 5:25 podemos ver cómo Cristo se entregó a Su iglesia, y dice a los maridos: “… amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”. 

 

 Compromiso es tú entregarte. Es no dejar de ir a la iglesia cuando llueve, ni cuando el pastor principal está fuera. Estos últimos, en vez de seguir a Cristo, están siguiendo a hombres, están muy extraviados.

 

Ese espíritu de vagabundo hace que el llamado (apostólico) de usted se caiga. Ese espíritu que va tras hombres hace abortar los llamados de grandes hombres, por no plantarse ni comprometerse. El compromiso primario de usted no es con hombres ni con líderes, sino con Dios, quien es el único que siempre lo ve.

 

Usted está comprometido cuando se entrega completamente a la persona con quien se compromete y usted todo lo da. Entregarse significa estar disponible siempre. Hay mucha gente con talento, pero no se compromete. Dios está buscando hombres que estén disponibles, siempre; que estén comprometidos sin importar la situación.

 

Ser comprometido es dar la milla extra; es extenderse; es dar lo mejor de usted, dondequiera que usted pueda. No es por usted decir que sirvió en 4 turnos, sino hasta en 10 porque es para Él; ese quien lo bendice. Si usted supiera cuando Dios ve el sacrificio de usted… “Yo subí a predicar acabando de enterrar a mi hijo. Fue un sacrificio para Él”.

 

La gente que está en Dios pero no se compromete es la más desdichada; no se siente bien, no se siente a gusto. Hace las cosas por hacerlas, mientras Cristo está a la puerta. Estos son los tiempos cuando Dios va a levantarse a buscar quiénes son los comprometidos. Por eso dice que aun los justos es difícil que se salven (1 Pedro 4:18).

 

Isaías 6:8 dice:

“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”.

 

Esto dijo Isaías. Eso es lo que Dios está buscando: hombres y mujeres disponibles; no hombres y mujeres que estén con sus talentos en vez del don de la disponibilidad. Por eso usó Dios a Isaías como uno de los grandes profetas.

 

Hay quienes están muy comprometidos con el cónyuge, con la familia, con todo, con la sociedad, con esto (o lo otro). Sin embargo, con Dios no tienen compromiso. La Palabra dice que Dios es proveedor, sanador, libertador, justicia para usted; pero con Él no se compromete. Hasta a los justos les será difícil salvarse, acabamos de ver; este es un tiempo en el cual Dios busca compromiso. La gente todavía no ha entendido lo que es la Iglesia: es un compromiso; es dar la milla extra y extenderse, no perder la pasión.

 

Recuerde que, cuando usted está comprometido, nadie puede tocarlo. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte” (Apocalipsis 12:11). Esa gente estaba comprometida. El testimonio de sus vidas significa la Palabra hecha vida en ti, la cual te lleva a dar fruto, te planta. Es usted poner la vida a los pies del Cordero, diciendo: “Señor, yo hoy hago un compromiso contigo. Me rindo a Tu presencia. Dime lo que Tú quieres que yo haga, y yo lo haré”.

 

Hay mucha gente afirmada y comprometida con su trabajo, su dinero, su empresa, su cónyuge, su familia, mas con Dios no se compromete. Pero, cuando le viene el problema, ¿a quién usted acude? Cuando le viene la situación, ¿a quién usted acude? Si llega el cáncer y le toca la puerta, si su hija queda embarazada, ¿adónde usted vendrá? Pero casi nadie quiere comprometerse con Dios. Mas, cuando se nos aprieta el cuello, vamos entonces donde Él.

 

La gente con espíritu vagabundo, que no se compromete, tiene a Dios como un bombero. Usted solamente tiene que comprometerse. Estamos en tiempos finales. Ya Cristo está a la venida, a la puerta. Usted tiene que dejar de vivir en esos placeres suyos, propios. Esos mismos placeres son los que lo llevarán a usted hacia la muerte espiritual.

 

Recuerde que, cuando usted está comprometido, esto le da acceso al poder de Dios, y nadie podrá tocarlo. ¡Nadie! Pero el compromiso con Él conlleva obediencia total. Por eso habla de los que han vencido…

 

Compromiso quiere decir sacrificio; todo lo que usted haga, que sea con sacrificio. En todo lo que usted haga con sacrificio hay muerte. Por eso el salmista dijo que no le daría algo a su Dios que no le costara (2 Samuel 24:24). Jehová odia un evangelio acomodado porque en ese evangelio están los seguidores; pero Él no está buscando seguidores sino líderes que vayan adelante comprometidos, quienes digan “¿Dónde es?”, “¿Cómo es?”, “Yo lo hago”, “¿Tú sabes hacerlo? Yo no sé, pero alguien va a ayudarme. Dime qué tengo que hacer”, “Yo me tiro”.

 

En la universidad o en el colegio, usted se sacrificó para hacer sus estudios y poder graduarse. ¿Por qué ahora en el Señor no quiere sacrificarse?, si su verdadera profesión depende de Él. Si usted es ingeniero o arquitecto, Dios le traerá contratas. Si usted es negociante, Dios le traerá clientes. Entonces, ¿por qué no se compromete con Él?

 

¿Qué es lo opuesto a compromiso? Se llama apatía; se llama pasividad; se llama indiferencia. Lo opuesto a compromiso es que a usted todo le dé igual. Apatía es no tener emociones ni sentimientos; ser apático trae pérdida de la pasión. Da la idea de tener una satisfacción propia y egoísta. Así son las personas apáticas, egoístas… “Yo no necesito eso”, piensan.

 

Son preferibles 3,000 comprometidos que 30,000 con espíritu de vagabundo. Pero muchos no están comprometidos porque han perdido su primer amor.

 

Apocalipsis  2:4-5 dice:

“Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;  y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado. Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”.

 

La gente no se compromete porque ha perdido ese primer amor (“Ya no me amas como antes”, dice otra traducción), la pasión por Él. Recuerde cuando usted vino y recibió al Señor, que no podía parar de hablar de Él. Le decía todo el mundo lo que Dios estaba haciendo, le decía a todo el mundo lo que usted sentía. Usted no se compromete porque ha perdido ese primer amor…

 

¿Dónde está ese primer amor? ¿Dónde lo perdió usted? ¿En cuál momento lo perdió, que no le permite comprometerse? ¿Dónde? Comprometerse no es ir a la iglesia una vez a la semana. ¿Dónde está su compromiso? Reflexione sobre si usted está dando la milla extra, si se siente comprometido con lo que está haciendo. Crea que Dios, quien lo hizo, sabe que usted tiene capacidad para hacer más cosas.

 

Lo contrario a compromiso es apatía, pasividad. Ese espíritu vagabundo ha hecho que usted aborte su llamado, su propósito. Hay gente con falta de compromiso cuyas familias están pasando montones de problemas y trabajos, pues Dios busca sacerdotes comprometidos en Su presencia. Satanás podrá tentarlo cuando usted está comprometido(a) con el Padre, pero no tocarlo(a).

 

Si necesita un milagro, comprométase con Él. “Tú te comprometes conmigo, Yo me comprometo contigo”, dice la Palabra, “y nada te faltará”. Todos los días, pídale tener (volver a) ese primer amor.

 

Haga este compromiso con Dios: “Señor, en esta hora, yo quiero y necesito comprometerme contigo. Yo quiero que veas mi corazón, mis pensamientos. Yo necesito ese primer amor. No sé dónde lo perdí, pero quiero recuperarlo. Ese primer amor, que yo no me cansaba de hablar de ti, no me cansaba de decir quién Tú eres. Quiero que me des ese primer amor porque quiero estar comprometido(a). Yo hoy pongo mis talentos, mis dones, y me comprometo contigo. Señor Jesús, así como Tú en la cruz dijiste ‘Consumado es’, así ahora yo digo ‘Señor, mi compromiso consumado es solamente contigo, solamente contigo’. Gracias, Señor, porque sé que Tú vas a usarme porque estoy comprometido(a). Gracias, Jesús. Gracias, Señor”.

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