Los hijos de Dios fuimos creados para manifestar la gloria de Dios y afirmar la existencia de Dios

Los hijos de Dios fuimos creados para manifestar la gloria de Dios y afirmar la existencia de Dios

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

El rompimiento de la vida caída comienza cuando empezamos a tener la revelación de que somos hijos de Dios y empezamos a adquirir la personalidad y los valores de hijo hacia el Padre.

 

“Los hijos de Dios fuimos creados para manifestar la gloria de Dios y afirmar la existencia de Dios.”

 

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios”. Romanos 8:19

“Cómo vivir para Su Gloria” – 2da parte.

 

Muchas veces no sabemos por qué vivimos en esta tierra y esto hace que no nos valoremos a nosotros mismos, ni valoremos lo que tenemos o lo que conseguimos.

 

Los hijos de Dios fuimos creados para manifestar Su gloria y para afirmar la existencia de Dios quien creó el universo con los dichos de Su boca. Dios se manifestó a si mismo desde Génesis 1, Él manifestó que fue el creador del universo y que desde un principio nos creó. Dios toma la iniciativa de buscarnos a nosotros y no nosotros a Él, Dios es quien nos busca, es importante que entendamos esto, porque muchos se creen demasiado importantes y si Dios es quien nos busca es porque Él tiene una intención con nosotros, cuando usted busca algo es porque tiene una intención con ese algo y Dios tiene una intención con nosotros y por eso, desde el principio, nos salió a buscar.

 

Después de la caída del hombre, este sufre una distorsión de la conciencia y de la naturaleza de Dios, el hombre deja de valorar Su importancia y todavía hoy, seguimos luchando con esta condición, aunque Dios envió al postrer Adán para que nos enfoquemos en la moral y el orden de Dios, envía a Su hijo Jesucristo y nuestra conciencia sigue distorsionada hacia la naturaleza de lo que es Dios. Él es el creador del universo y te creó a ti, y esto no nos lleva a hacer el cambio para nosotros poder entrar en el enfoque que Dios quiere para nosotros, como hijos de Dios, como criaturas nuevas en Dios.

 

Dice en Romanos 1:18-22:

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.  Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  Profesando ser sabios, se hicieron necios”.

 

2 Corintios 3:14-18:

“Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.  Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

 

Estamos llamados a manifestar Su gloria pero el entendimiento embotado no nos deja.  El objetivo de Dios es que el universo y nosotros manifestemos Su gloria, no sólo que vivamos en ella sino más bien que manifestemos y seamos portadores de Su gloria.

 

El pueblo de Dios está acostumbrado a vivir bajo una unción, pero no sólo puedes vivir de la unción, tienes que vivir de Su gloria y la unción es el camino para llegar a Su gloria, es por esto que el enemigo lucha para que no logres enfocarte en las cosas de Dios y él quiere que sigas desenfocado, dándole la gloria al enemigo; cuando te deprimes y te enfadas con ira, cuando estás triste, cuando robas o fornicas, le estás dando la gloria al enemigo.

 

En el mundo espiritual hay dos glorias: La gloria de Satanás y la gloria de Dios. El libre albedrío te da el permiso para decidir a quién le das la gloria y de quién reflejas la gloria, le das la gloria y manifiestas a quién tú decidas.

 

Romanos 8:19 dice:

“Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios”.

 

La creación dice que gime y está loca por ver la manifestación de los hijos de Dios;  la naturaleza quiere que el hombre, que los hijos de Dios se enfoquen porque ellos son los únicos que pueden poner la naturaleza en orden, son los hijos de Dios que pueden poner la naturaleza en el orden de Dios, no son los del mundo, nos corresponde a nosotros como hijos de Dios el hacerlo.

 

El rompimiento de la vida caída comienza cuando empezamos a tener la revelación de que somos hijos de Dios y empezamos a adquirir la personalidad y los valores de hijo hacia el Padre.

 

Dios quiere que manifestemos un enfoque directo en Él, donde valoremos Su naturaleza y que volvamos a entender Su moral y naturaleza. Puedes ver en el nivel que tienes a Dios cuando el ámbito natural lo tienes por encima de Él, cuando tienes tu trabajo, el dinero, o tus ideas y pensamientos por encima de Dios, ese es el valor que les estás dando a Él.

 

La Iglesia tiene que entender que debe volver a enfocarse en la conciencia y los valores de Dios y que de la única forma que levantas estos valores, es teniendo la identidad y la revelación de que eres hijo de Dios, hasta que no entiendes esto, la semejanza que Dios ha puesto en ti, no la vas a desarrollar, si no entiendes que eres Su hijo, no vas a poder entender que tienes la semejanza e imagen de Él.

 

Cuando somos hijos de padres de calle, como decimos normalmente, siempre estamos resentidos y con problemas, sufrimos de rechazo y lo mismo ocurre en el mundo espiritual hacia Dios; cuando no te sientes verdaderamente hijo, vas a tener rechazo e incredulidad hacia Dios, tendrás cuestionamientos, dureza, críticas y murmuraciones hacia Dios, porque el rechazo no solamente es para el mundo natural, también hay rechazo en el mundo espiritual. En el mundo espiritual hay un nivel de rechazo y ese nivel de rechazo te lo da la falta de fe e incredulidad, que te hacen sentir bastardo y cuando te sientes bastardo, en lo menos que piensas es en que eres hijo de Dios y que eres imagen de Él.

 

El rompimiento empieza cuando después de tener la revelación de que somos hijos de Dios, empezamos también a adquirir esa personalidad y valores, esa imagen y nivel de semejanza de Dios, empezamos a caminar diferente, nuestros pensamientos y valores a nivel de la conciencia empiezan a ser cambiados y son esos cambios los que empiezan a ser beneficios para cada uno de nosotros.

 

Deuteronomio 29:29 dice:

“ Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.

 

Al enemigo no le interesa que te enfoques en Dios o en Sus valores, o que descubras los secretos que Dios tiene para ti y tus hijos, él quiere que sigas perdido y depresivo, triste, con problemas y crisis, él quiere que sigas en la misma condición  y que no tengas acceso a la imagen y semejanza de la gloria de Dios.

 

El enfocarnos en Dios se hace tan difícil porque hay un mandamiento que no se ha cumplid ‘Amaos los unos a los otros’. Si tengo claro que puedo ayudar a alguien en lo sobrenatural de Dios, pero que para eso, antes debo morir a mi condición pecaminosa, debo hacer un esfuerzo sobrehumano para morir a mi vida pecaminosa con tal que Dios pueda usarme por amor a los demás y que otros puedan ser sanados y liberados. Hay un egoísmo en el pueblo de Dios que no permite que seamos un pueblo de bendición, hay un espíritu de egoísmo que no nos permite ser instrumentos de Dios porque tenemos que amarnos los unos a los otros, tenemos que tener compasión por los demás; todos tenemos un don y un llamado pero no todos amamos para desarrollar ese don y llamado. Si sé que le estoy fallando a Dios, que estoy pecando contra El, Dios me va a quitar el poder ayudar a los demás en lo sobrenatural.

 

Tenemos que enfocarnos en lo que Dios está haciendo en cada uno de nosotros, cómo no he de defender lo que Dios me ha dado para ayudar a los demás, cuando veo a los endemoniados ser libres, los enfermos ser sanados y matrimonios son restaurados, si puedes ver esto, te conviertes en un adicto de la expresión de Dios. Si no nos valoramos a nosotros mismos, cómo vamos a valorar a Dios en Su naturaleza creadora?

 

La gloria de Dios es el peso de Su importancia, es la demostración de Su poder  en la atmósfera de Su presencia. Hay personas que no reciben su milagro porque no tienen el verdadero valor hacia Dios, donde vemos  la gloria de Dios es en su hijo Jesucristo, Él es el modelo a seguir.

 

Romanos 3:23 dice:

“por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,  a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados”.

 

Tienes que hacer un esfuerzo total para salir de tu vida pecaminosa y en cada área de tu vida que hagas un esfuerzo total para salir, en esa misma área Dios empieza a manifestarse, cada vez que detectas y reconoces un área de pecado en ti y haces el esfuerzo para salir, no vas a tener descanso, sales de un área y vendrá la próxima, en la que también tendrás que luchar para vencer. Dios está completo y listo para usarte y que se cumpla Su propósito en ti, Dios siempre está listo.

 

El saber que tenemos derecho para conocer los secretos de Dios no logra abrirnos el apetito para tomar la decisión de dejar el pecado y al menos probar por un tiempo lo que Dios tiene escondido para nosotros; nuestra naturaleza es curiosa, sin embargo, para las cosas de Dios no mostramos curiosidad, podemos estar atentos a tantas cosas, incluso aquellas que no nos interesan, pero para con las cosas de Dios no estamos atentos, ni siquiera procuramos hacer un trato con Dios. El hábito y la rutina te llevan a la pasividad y a ser holgazán.

 

Debemos recuperar nuestra identidad a través de Jesús, El es el modelo de la gloria de Dios y nuestra identidad debe ir basada en ese modelo, carácter y personalidad porque cuando tienes tu identidad definida, se te hará fácil el entrar en el propósito que Dios tiene para ti.

 

Juan 17:4-11:

“Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.  Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.  He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra.  Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti;  porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son,  y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos. Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros”.

 

Jesús tenía una misión, y si Él la tenía, yo también tengo una, aquí radica la importancia de saber que somos hijos y que el que está a nuestro lado no es nuestro enemigo. La Palabra dice que cuando Jesús nos envió al mundo, Él se santificó; mi misión en el  mundo es tan parecida a Él, que para santificarme, tengo que parecerme a Él en el mundo y hay muchos en la Iglesia que todavía tienen el mundo dentro.

 

Jesús se santifica cuando nosotros, en el mundo, hacemos lo  que tenemos que hacer y nosotros nos santificamos por Su palabra, esto significa que cuando Él nos envía al mundo, tenemos la realidad y la vivencia tan claras de Su palabra que cuando la aplicamos en el mundo, nos santificamos nosotros por la Palabra lo santificamos a Él y por nuestros frutos.

 

Tenemos que autoanalizarnos porque el estar sentados en una Iglesia no garantiza que estemos con Dios, puedes estar sentado en una Iglesia y pensando en lo que vas a hacer cuando salgas, que es algo que no le agrada a Dios, porque tus expectativas y deseos del mundo están en la Iglesia. El pecado no sale así de una sola vez, el pecado es premeditado, en otras palabras, el pecado se cocina y se le va poniendo sazón. Mientras más te asemejes a Cristo y más imagen de El tengas, más vas a glorificar a Dios.

 

2 Corintios 3:18 dice:

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.

 

No te puedes quedar desenfocado, y cuando te empieces a enfocar, no te puedes quedar en la unción, tienes que subir al siguiente nivel de Su gloria, la palabra dice que somos transformados de gloria en gloria, también dice que la gloria postrera es mejor que la primera y si hubo una primera gloria, es porque hay una segunda, una tercera, una cuarta, etc.

 

2 Corintios 4:1-3 dice:

 “Por lo cual, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que hemos recibido, no desmayamos.  Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.  Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto”.

 

Tenemos un ministerio pero para que salga, tenemos que renunciar a lo oculto y  vergonzoso, no andando con astucia. La conciencia tiene un papel específico, es a tu conciencia que tienes que meterle la presión del agua del Espíritu Santo, porque en tu conciencia está el verdadero valor que le tienes a Dios; cuando le vas a fallar a Dios y tu conciencia te dice que no lo hagas y aún por encima de eso, lo haces, es tu conciencia la que necesita ser lavada con la manguera de presión del Espíritu, de la oración del ayuno y de la Palabra.

 

Si sigues con el mundo en la Iglesia, tienes el evangelio encubierto y si lo tienes encubierto, el mundo no puede verlo (Versículo 4-6) “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”.

 

Nosotros somos los llamados a abrirle ese evangelio a los del mundo y esto lo haces cuando manifiestas la gloria de Dios. El no entender que somos imagen y semejanza de Dios y que tenemos un ministerio y un llamado, nos hace ser bastardos. Jesús glorificó a Dios Padre con su servicio y nosotros lo glorificamos con el don de servicio y con nuestros dones.

 

1 Pedro 4:10-11:

“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.  Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén”.

 

Romanos 15:7 dice:

“Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios”.

 

También glorificamos a Dios cuando amamos a los demás, cuando amas a tu vecino y a tu hermano, lo glorificas cuando tu gratitud y amor dicen lo que Dios está haciendo en tu vida, esto quiere decir que si te quedas callado con lo que Dios está haciendo, no lo estás glorificando.

 

2 Corintios 4:15-16:

“ Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios.  Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”.

 

Son tantas las personas que han sido bendecidas por Dios, que han recibido sanidad, un trabajo, que Dios ha prosperado y se han quedado calladas, no dicen lo que Dios ha hecho por ellos y cuando haces esto no le estás dando la gloria a Dios. Tienes que hablarlo y avergonzar al diablo, cuando Dios te dice que vas a trabajar en tres meses y antes de ese tiempo, ya estás trabajando, tienes que decirlo al mundo, eso es una acción de gracias y una acción de gratitud por lo que Dios te ha dado.

 

1 Pedro 5:10:

“Más el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”.

 

Todos nosotros fuimos llamados para una gloria de Dios, no puedes seguir pensando que eres un gusano, tu identidad es que eres hijo de Dios y en la de manifestar Su gloria, tu identidad es vivir en la gloria de Dios.

 

Su gloria es Su presencia, donde quiera que vayas eres un portador de Su presencia, el manifestar y honrar Su gloria  te acerca cada vez más a la santidad y te irás identificando más como hijo  y esto hará que tu nombre sea escrito en el libro de la vida, porque no es sólo servir para Su gloria, sino vivir, Dios en el cielo quiere que tú manifiestes Su gloria.

 

Apocalipsis 21:23:

“ La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera”.

 

La nueva Jerusalén está por encima de toda galaxia y por eso no hay necesidad que brille el sol porque Jesús es su lumbrera y es el ser que ilumina la gloria de Dios, ese Jesucristo que murió por ti en la cruz del calvario y quien gratuitamente te limpió de tus pecados.

 

El que tiene a Cristo y tiene identidad, no necesita que el hombre le diga nada porque Dios se lo dice todos los días (Versículo 24-25) “Y las naciones que hubieren sido salvas andarán a la luz de ella; y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.  Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche”.

 

La palabra es clara cuando dice que somos nosotros los llamados a llevar Su gloria pero se nos sigue haciendo difícil el dejar la vida pecaminosa y empezar a manifestar Su Gloria.

Monte de Dios

Nombres y Apellidos del Padre (*):

Nombres y Apellidos de la Madre (*):

Nombres y Apellidos del Niño (*):

Fecha de Nacimiento del Niño (*):

Dirección de Residencia (*):

E-mail de Contácto (*):

Teléfono del Padre (*):

Teléfono de la Madre (*):

Teléfono de la Casa:

¿Asisten a la Iglesia?:
SiNo

¿Hicieron la Escuela de Nuevos Creyentes?:
SiNo

captcha Escribe los carácteres de la imagen