¿Quiénes somos en las manos de Dios?

¿Quiénes somos en las manos de Dios?

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Dice en Jeremías 18: 1-9:

“Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo: Levántate y vete a casa del alfarero, allí te haré oír mis palabras. Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla. Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo: ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel. En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir. Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar.”

Somos vasijas de barro en las manos de Dios, Él es quien nos va a edificar y a dar forma para llevarnos a la plenitud de lo que Él quiere para nuestras vidas, pero muchos no han entendido el valor y el potencial que tenemos como hijos de Dios. En este tiempo es importante que conozcamos el valor que tenemos en manos del alfarero para así no desfallecer ante toda opresión por parte de la sociedad y del mundo.

 

Debemos aprender a vivir conforme a la plenitud de Dios, y no en una plenitud conforme a nuestras necesidades y estructuras. Nos estamos preocupando más por las cosas físicas, económicas y naturales que por las cosas espirituales que Dios tiene para nosotros.

 

En el momento que reconociste a Jesucristo como tu Señor, pasaste a ser barro en sus manos. Dios te bendice, te enseña, te ayuda, pero hay un problema, y es que cuando vienes a los pies de Jesús tu barro está tan maltratado y dolido que por más agua que te eche el alfarero, se hace dificil que te dejes moldear como Él quiere. Es importante que te dejes moldear porque es la única forma en la que Dios depositará en ti lo que Él tiene para bendecirte. Él te moldea y te agrega agua, el agua es la Palabra, y te apretará más fuerte y te procesará más en aquellas áreas en las que no has cedido para cambiar, para irte dando forma. En otras áreas serás apretado más suavemente porque te has ido moldeando conforme a su plenitud.

 

En medio del proceso del alfarero, debemos ser entrados al horno donde serán limpiadas nuestras impurezas, se nos moldeará con templanza, se formará nuestra consistencia y definición, y saldremos siendo de edificación y bendición para los demás. Cuando conoces cuál es el valor de Dios, aprendes a no quejarte tanto cuando Dios te está moldeando.

 

Cuando entendamos el valor y el potencial de Dios, entenderemos nuestro potencial. Por no entenderlo es por lo que siempre te estás menospreciando, y estás lleno de temor. Tú tienes un gran potencial, porque vienes de una fuente creadora, y nada es imposible para Él, solamente cambia las estructuras y entra en la dinámica de Dios.

 

Muchos tienen el concepto de que cuando llegaron a Dios comenzó a irles mal. Lo que ocurre es que vienen a buscar de Dios con todas las cosas que arrastran del mundo, y de alguna forma Dios tiene que quitártelos.

 

Sólo Dios conoce tu valor y potencial, y entendiéndolo a Él te será dado lo que eres en manos del alfarero. Tu habilidad como hijo de Dios depende de cómo respondas a la habilidad de Él. Entendiendo los atributos de Dios, podemos hacerlos nuestros sabiendo lo que Él tiene para nosotros. La iglesia muchas veces no está siendo bendecida porque está buscando abajo, en vez de buscar arriba cuáles son los atributos de Dios, para entonces saber cómo las tomo y las uno con mi habilidad.

 

Dios se entristece cuando observa que somos sus vasijas y estamos desestimando su valor y potencial. Cuando nos consideramos incapaces sabiendo que dependemos del potencial de Dios, le estamos subestimando; Él cree en ti aunque le falles, porque sabe que eres una pieza de barro en formación. Él sabe que en medio del proceso puedes romperte, puedes salpicar. Por eso Él no te mira en el proceso, te mira como producto terminado. No te juzgues por el pasado, sólo deja que te moldee para que fluya tu potencial. Para cumplir la idea original de Dios para ti debes dejarte moldear el carácter, en la mentira, en la ira, en la depresión.

 

La Biblia nos muestra la historia de la intercesión de Dios por el hombre. Fíjate si eres importante, que cuando el Tribunal del Universo demandó el precio de la humanidad, el precio de tu alma fue pagado con la muerte del hijo de Dios. Lo hizo para reestablecer la comunión y la comunicación contigo, que es una de las cosas que menos tenemos en este tiempo. Mira cómo luego nos deja al Consolador, a su Espíritu Santo para morar en nosotros. Dios tiene sed de que seamos vasijas en sus manos.

 

No menosprecies los cambios que vas experimentando, para que así vayas cambiando cada vez más. Dios es tu fuente, tienes el mismo valor de Dios. No esperes ni busques que el hombre te valore, el único calificado para darte tu valor es Dios. Cuando tengas algún problema debes ir a tu fuente, y preguntarle a Él cómo te extiendes en esa situación, para destruir cualquier obstáculo que se levante. Muchos por no conocer su potencial, ni conectarse a su fuente en vez de derribar la montaña, le están dando la vuelta.

 

Dios entregó a su hijo por ti para proclamar la venida del Reino de Dios y proporcionarte el camino para vivir en el Reino, y reintroducir el Reino en tu vida. Como vasija de Dios representamos el gobierno del Reino; Dios pagó ese precio porque antes de venir al mundo habíamos sido etiquetados como embajadores de su Reino. Cuando se pagó el precio, Jesús inauguró el período de inicio del Reino de los cielos en la tierra y el reestablecimiento del Espíritu Santo que se había perdido.

 

El Reino de los cielos avanza con vigor, fuerza y valentía, y nosotros somos parte de la fuerza de avanzada que batalla contra las fuerzas del enemigo. Ese precio se pagó para darte fuerza, valor y valentía para arrebatar las bendiciones de los cielos.

 

Dice Génesis 1:26-28:

“Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

 

La palabra hebrea traducida al castellano “imagen” significa “operar como”, por eso nosotros podemos operar como Dios. Señorear la tierra es dominar, pero no es cercar y tomarla como propiedad, es no dejar que las cosas naturales te dominen, todo lo natural para ti está en un plano secundario, primero está Dios. Es no dejar que los hábitos, los vicios y los deseos nos dominen.

 

1 Corintios 6:12 dice:

Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.”

 

No dominas la tierra por tus pensamientos, del cual creas una acción y un hábito, creas un carácter para crear un destino. Todo viene de un pensamiento. Fructificaos en lo natural y en lo espiritual, tienes la responsabilidad de dar hijos naturales y espirituales.

 

Dios te dio el potencial para planear y hacer cualquier cosa.

 

Dice en Génesis 11: 1-9:

“Y Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra. Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos estos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”

 

Dios no nos quita nuestra voluntad, pero anhela que nosotros busquemos la suya. Muchas cosas no logramos hacerlas porque es nuestra propia voluntad, no la de Dios. Mateo 14:28: “Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.” Cuando caminas en las leyes de la fe, nada es imposible.

 

Nosotros podemos influenciar lo que ocurre en la tierra y en el cielo.

 

Mateo 16: 19

“Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.”

 

Te ha sido entregada la autoridad. Si te quedas manejándote sólo en el aspecto natural estás mal enfocado.

 

Tienes el poder para hacer cosas más grandes que las que hizo Cristo. Hay mucha gente que por todas las situaciones que han tenido que padecer no han aprendido a valorarse, y en su interior tiene encerrado un precioso valor. Debes reconocer tu valor, Dios ha puesto un inmenso valor en ti.

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