Tú Tienes una Promesa

Tú Tienes una Promesa

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Dios es un Dios personal. Él es creador, Él es el Señor del Universo, Él es el autor definitivo de toda la Biblia y es objeto de confesión y adoración para el servicio de la Iglesia.

 

Génesis 1:1 (RV1960)

 “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”.

 

No solo comienza con una afirmación de Su existencia, sino que revela la acción exclusiva divina mediante el cual, Dios crea el universo, simple y llanamente con la Palabra.   En Génesis, Dios empieza presentándose Él mismo como Dios, pero también se presenta como el hacedor de todas las cosas, todas las cosas hechas de la nada.

Versículos. 21-23 Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, no verán la tierra de la cual juré a sus padres; no, ninguno de los que me han irritado la verá”.

 

Esto no es más, que cuando no eres obediente a Dios y a Su palabra, no serás partícipe de esa gloria.

 

Estamos acostumbrados a querer oír la voz de Dios de una manera natural, más Dios tiene multitud de formas de hablarnos, puede hacerlo a través de ángeles, por medio de una visión, de un sueño, a través de alguna profecía, milagro, prodigios y también por medio de una sanidad. En estos versículos podemos ver el interés de Dios de hablarnos, también vemos lo radical de Dios cuando no le obedecemos, es importante que entendamos lo radical de Él cuando dice: “No verás la tierra prometida”, y en este tiempo, esto significa que no viviremos en  la vida de Su gloria.

 

Dios dice que el pueblo hebreo lo había irritado 10 veces y la única forma de irritar a Dios, es con la desobediencia. Su gloria es la tierra que debes disfrutar, esta gloria se refiere a no vivir en escasez, no vivir en lo suficiente, es más bien, vivir en lo sobreabundante de Dios en todos los sentidos, tanto desde el punto de vista natural, como el espiritual, esto es lo que Dios pretende.

 

Antes de Dios entregarte una promesa siempre va a querer que cambies algo, eso será siempre, y esto es para que puedas recibir las promesas predestinadas que Él tiene para ti. Tu mente salió de la predestinación de Dios y entró en tu propia condición y al entrar tu mente, en tu propia condición, automáticamente las promesas de Dios dieron un giro y un cambio y por eso necesitas volver y prepararte para poder recibir cada una de esas promesas. La individualidad y la independencia del hombre cancelaron automáticamente el canal de las promesas predestinadas de Dios.

 

La Palabra dice que la tierra está llena de Su gloria, sin embargo, a nosotros se nos hace difícil manifestar Su gloria y es que en el pecado original se canceló el conducto que había para que esas promesas predestinadas, desde antes de la fundación del mundo, llegaran a nosotros. Entonces, Dios tiene esas promesas, pero nosotros no podemos recibirlas por el nivel en el que estamos, porque lo que estás viviendo ahora en el presente, no es tu presente, todo lo que ahora estás viviendo, va a depender de las amarras que tienes con el pasado. El presente que estamos viviendo es siempre el resultado de unas amarras que tenemos del pasado.

 

El presente que vivimos es real para nosotros e irreal para Dios poder soltar Sus promesas, Dios siempre te hará pasar por un proceso antes de soltarte una promesa.

 

El pueblo hebreo tenía una promesa de una tierra que se llamaba Canaán, y en este tiempo, nuestro Canaán, no es una tierra, nuestro Canaán es la gloria de Dios que esta sobre la tierra, es por esto que la palabra dice que la naturaleza está gimiendo por ver la manifestación  de los hijos de Dios. Ese es nuestro Canaán, y tu vas a recibirlo cuando conozcas cuál es tu propósito y entres en el, cuando conoces tu propósito, ya estás empezando a entrar en ese Canaán, es cuando te gozas con todo lo que haces y nada te hace falta. Tu Canaán es algo tan especial de Dios para ti, que Él condiciona tu alma, tu mente y tu espíritu para que en el proceso de desarrollo de tu Canaán – de tu propósito – aunque veas que no tienes lo que quieres, Dios te da la paz para que esperes por la promesa que Él tiene para ti.

 

En el desierto Dios nos provee y nos respalda para que podamos depender de Él y para que aprendamos a desarrollar la habilidad de esperar por nuestra promesa, es por esto, que un desierto no es un fastidio de Dios, un desierto en cualquiera que sea el área, es una escuela, es tu universidad, en ese desierto, sin importar los pensamientos que tengas, solo gózate, porque estas en un lugar para sacar honores, vas en busca de cambiar tu presente para soltar las amarras, el desierto es para soltar las amarras del pasado. No puedes estar conforme con tu presente.

 

En el desierto, Dios proveyó de todo al pueblo hebreo, las ropas y los zapatos crecían junto con sus cuerpos, en el desierto que estas, nunca te has sentado a una mesa con un plato vacio, Dios te pone algo en el plato. Dios te mete en la escuela del desierto y Él mismo paga y provee por esa escuela, no en abundancia, pero si lo suficiente, para que cambies y valores lo que tienes porque tu Canaán vale tanto para Dios que Él quiere que seas un buen mayordomo cuando lo recibas. Dios me dijo: “Por más grande que sea el desierto, nunca se acercará a lo grande de la promesa”.

 

Las promesas que tenemos de Dios no son tierra física, la promesa es Su gloria, que es Su esencia, Su presencia, es Su imagen y semejanza activadas en ti, como era Él.

 

¿Crees tú que tu desierto es tan grande que no lo puedes pasar cambiando tu mente, para recibir la manifestación de Su gloria? ¿De que están hechas las amarras que sostienen nuestro presente? Escuchas la palabra, ves a Dios actuando en multitud de formas, y no eres capaz de entender que Dios está detrás de ti y es tan grande que no le importa cuánto lo ignores o lo ofendas, aun así, Él te da la salvación, pero no te da la manifestación de Su gloria aquí en la tierra, es por esto, que tu tierra de vida siempre ha sido árida; puede que seas salvo, pero estas viviendo como el lagarto, boquiabierto, comiendo polvo en el desierto, anhelando beber agua y tienes la fuente de agua de vida delante de ti, mas no eres capaz de verla.

 

Antes de entrar en la promesa, Dios espera ver algunos cambios, Él espera que respondas de una nueva manera, Él espera que le muestres que ya tu responsabilidad en el desierto ha sido preparada para recibir lo que Dios tiene, esto es lo que Dios espera, no tus quejas y lamentaciones, Dios conoce lo que estas pasando pero a Él no le interesa tu condición, Él quiere una pizca, una muestra, de que estas empezando a ser responsable para lo que viene, que para ese nuevo nivel y bendición que vienen, tu vas a ser un buen mayordomo.

 

Porque si no estás preparado y no eres buen mayordomo al momento de Dios entregarte tu tierra prometida y al momento de manifestar Su gloria, harás más daño que quedándote en el desierto; la gloria de Dios en un inmaduro irresponsable hace más daño, por eso vemos tanta gente vendiendo los milagros y las sanidades, y Dios no está ahí. El desierto no es más que para prepararnos para la promesa que viene.

 

La liberación no es libertad. Moisés libertó al pueblo hebreo y no eran libres, su mentalidad estaba esclavizada, por eso Dios tuvo que meterlos en la escuela y en esa escuela, en vez de aprender a ser responsables, se quejaban de Dios y de Moisés – lo mismo que pasa ahora – tenían las amarras tan amarradas que en el presente, aunque veían a Dios abrir el mar y que de la roca salía agua, aunque veían el mana caer del cielo y tenían la sombra de Dios que los protegía durante el día y la columna de fuego durante la noche, aunque no les faltaba nada, no lograban madurar porque sus amarras del presente no permitían que vieran la comunicación de Dios con Su pueblo; 40 años en el desierto y vivieron un presente que no era real, libres físicamente pero esclavizados en sus mentes.

 

Así estamos en este tiempo, tenemos libertad de culto y somos tan libres que hemos entrado en el libertinaje, en aquel tiempo, Dios dijo del pueblo hebreo, que lo había irritado 10 veces, en este tiempo, con nosotros, Dios dice que ya perdió la cuenta, porque hoy, vivimos cada día mas, esclavizados de la mente. El milagro más grande del mundo, no son los milagros y sanidades que vemos, el milagro más grande es el de cambiarle la mente al hombre; Lázaro murió y fue resucitado y jamás se volvió a hablar de él; usted puede resucitar a un muerto y ver ese milagro y si su mente no resucitó también, usted pierde, y esto, aunque haya nacido de nuevo a una vida física. El bisturí que necesitamos es para la mente, no para el cuerpo, es un bisturí para cortar todas las amarras de la mente, los pensamientos y actitudes que nos tienen amarrados, esos que nos están haciendo vivir un presente fuera de Su gloria.

 

Dios le dijo a Moisés que su pueblo era rebelde, que no habían cambiado, y que por no cambiar, permanecieron en el desierto, murmurando, porque no habían pasado la prueba que los llevaría a la promesa.

 

Josué 5:4-6 dice:

“Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto, por el camino, después que salieron de Egipto. Pues todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado. Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel”.

 

Yo siempre me pregunté y hasta juzgué a Moisés porque Dios le había dicho de circuncidar a todo el pueblo y Moisés solo circuncidó la primera generación, olvidándose de la segunda; y vemos que lo mismo está pasando ahora, en la Iglesia, tenemos un pueblo guerrero, circuncidado ya, pero que no es obediente. Fue Dios quien no permitió que Moisés circuncidara la segunda generación, porque de haberlo hecho, la misma desobediencia de los viejos hubiera sido transferida a la nueva generación; así que no fue que Moisés se olvidó, fue que Dios los protegió.

 

En este tiempo, Dios está protegiendo a los que están allá fuera, a quienes Dios no traerá a la Iglesia, hasta que los viejos, que están aquí dentro, desobedientes, salgan volando y empiecen a morir, porque es que las mismas mañas que tenemos nosotros de irritar y desobedecer a Dios, se las transferimos a los nuevos que llegan. Cuando una persona nueva llega a la Iglesia y ve tu forma de adorar y de orar, él toma esa misma forma, lo mismo pasa cuando te ve sirviendo y danzando, él va a coger de ti esa forma de servir y de danzar, y esto es lo que hacen las amarras, contaminar al pueblo.

 

Dios vio que para circuncidarlos, tenía que esperar a que todos esos murieran y es que la circuncisión de todo ese pueblo fue en la esclavitud, tenían 400 años circuncidándose y ya la circuncisión había perdido su efecto, porque la esclavitud te hace perder la marca que Dios te da, por esto, nos olvidamos de los milagros y las grandezas de Dios, nos olvidamos de lo que Dios hace en nuestras vidas.

 

Si verdaderamente fuéramos circuncidados, manteniéndonos en El, cada palabra que Dios nos ha dado fuera como un terremoto en nuestras mentes, entonces nuestro corazón es circuncidado – que viene siendo la circuncisión que nos toca en este tiempo – pero el tiempo hace un milagro creativo y por las amarras, vuelve a salir el viejo prepucio, las amarras borran tu circuncisión, tus pensamientos y actitudes, es como si hiciera otra vez, un milagro creativo, donde lo que sobraba, vuelve a aparecer.

 

Los momentos en el desierto tienen que entrenarte para recibir tus promesas porque mientras estés en el desierto, no vas a vivir lo que Dios tiene preparado para ti, llevas muchos años comiendo el mismo plato, muchos llevan años en el mismo lugar y todavía no han probado lo que Dios les ha preparado.

 

Si no queremos soltar las amarras para manifestar Su gloria aquí en la tierra, ¿de qué sirve que te hable de salvación? El éxtasis de Su gloria es la salvación, la respuesta a manifestar Su gloria es la salvación. Mientras más manifiestas Su gloria, más segura tienes tu salvación. No hay gloria sin intimidad, sin cambio o reforma, no hay gloria sin regeneración de tu mente.  

 

El desierto te tiene que poner a anhelar otro estilo de vida, tienes que sacar tu potencial y coraje para cruzar el Jordán, el desierto es para que te canses de la rutina, el desierto tiene que hacer que algo cambie en ti. El desierto no es para quejarte ni para estar triste, el desierto es para que digas que estás en la mejor escuela y que la vas a pasar con Suma Cum Laude; el desierto es para las víboras y los alacranes y tu eres un hijo de Dios! Cuando estás en un desierto, Dios está demostrando Su amor y misericordia, y no sólo eso, también está demostrando Su paciencia, no importa que lo ofendas o que te quejes, Dios es paciente contigo y no deja que pierdas tu tierra prometida.

 

Dios se pone feliz cuando vas rompiendo esas amarras y le dices al pecado que no, El es feliz cuando traes almas a Su iglesia y cuando ve que estás haciendo milagros. Dios te dice: “Tu meta es mi gloria y cuando llegas a mi gloria, la salvación es tuya”. 

 

El arca de Noé no tenia timón ni amarras, Dios lo llevaba y dirigía y sabía dónde estaba el puerto y en ningún momento el arca intentó voltearse. Dios sabe que el hombre siempre va a querer dirigir su vida por las amarras que tiene. Hay personas tan amarradas al pasado que no son capaces de confiar en que hay un Dios verdadero, muchos se preparan para lo que ha de venir y las amarras del pasado condicionan lo que les llega, así que lo que viene, va a estar tan amarrado como lo está el presente. Mientras construyas tu futuro con las amarras del presente, no verás cambios en lo que te viene.

 

Romanos 8:28-30 dice:

“Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;  sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”

 

Aquí está diciendo que la circuncisión no es de la carne ni de palabra, sino que es el del espíritu.

 

Colosenses 2:11 dice:  

 En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo”.

 

Tu circuncisión es en el corazón y corazón significa interior, es lo más íntimo dentro de ti, tus pensamientos, conciencia y mente, y aquí es donde debe estar tu circuncisión, porque Su Palabra es como una espada de doble filo, la Palabra y el Espíritu Santo no pueden quedarse sólo en tu mente, tienen que entrar a tu conciencia porque tu conciencia es el espejo que te va a enfrentar y te va a decir lo bueno y lo malo de parte de Dios; pasas mucho tiempo intentando cambiar tu mente y te olvidas de meter la Palabra con el espíritu de Dios a tu conciencia y es ella que te dice: ‘No hagas eso, no es de Dios’, y si tu conciencia no está circuncidada, lo haces y te olvidas del temor de Dios, tu conciencia siempre buscará una excusa.

 

Hay dos tipos de amarras: Las que tienes en tu conciencia y las que tienes en tu mente. En el versículo 11 nos dice que todo lo que es pecaminoso en ti, tienes que echarlo fuera de tu cuerpo.

 

Estas personas que tienen amarras no pueden avanzar, por eso, cuando llegan a la Iglesia, el único movimiento que tienen es en el mismo lugar que convivían antes, las amarras te hacen volver al mismo lugar del que saliste, aunque te haga daño, porque en ese lugar te sientes grande, y ni siquiera tienes que ir físicamente a ese lugar, puedes hacerlo en tu mente, por esta razón, una Iglesia pastoral no te puede desamarrar, y muchos son los que prefieren este tipo de Iglesias, porque ahí se sienten cómodos y no se les enfrenta, ahí sus amarras no son tocadas.

 

No hay nada que aleje más tu Canaán, tu promesa, que el tener tu mente esclavizada, porque sin importar que estés en la Iglesia, eres esclavo de ti mismo.

 

Mientras más te acercas a Dios para agradecerle por lo que está haciendo cuando estás en el desierto, más libre El te hace en ese lugar. Tu mente tiene que ir de acuerdo a la realidad de tu vida y es ahí, donde Dios quiere circuncidarte.

Como vivir Para Su Gloria

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Números 14:11 / 21-23 dice:

Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?”.

 

Aquí vemos la importancia que Dios da al bendecir sus hijos. Vemos como Dios se muestra y se presenta ante sus hijos y cómo se manifiesta en todo tipo de condiciones; cada vez que lo hace es para relacionarse con sus hijos, es siempre una forma de hablar con Su pueblo. Dios siempre busca la forma de relacionarse con su pueblo pero nosotros debemos estar prestos para saber y escuchar Su voz.

Dios toma la iniciativa para que Sus criaturas le conozcan, esto significa que tú no escogiste a Dios, sino que Dios te escogió a ti. Si Dios es lo que hemos leído que es y Él decide escogernos a ti y a mí, tenemos que conocer el por qué nos creó. Dios no se interesa simple y llanamente por el que comas, trabajes o decidas procrearte, tiene que haber algo más.

 

La intención de Satanás es desenfocarnos de quién es Dios y lo logró en el huerto, fue ahí donde nosotros perdimos la moral y las virtudes de Dios, y pusimos la figura de Dios por el suelo. Aquí empezó nuestro desenfoque, y el por qué se nos hace tan difícil el valorar a Dios en este tiempo. Esta debe ser la lucha de la Iglesia, el de volver a enfocar a los hombres con aquello que se perdió en el huerto.

 

El primer Adán se desenfocó y lo mismo ocurrió con las criaturas de Dios, que también fueron desenfocadas, luego Dios envía el postrer Adán, para que este vuelva a enfocarnos a Dios. Él escoge lo mejor de sí mismo, escoge Su esencia, nos hace herederos, lo lleva a muerte de cruz, todo esto llamando la atención del hombre, buscando que el hombre vuelva en sí.

 

Hebreos 1:1-2 (RV1960)

“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo”.

 

Dios nos entregó a Su hijo quien hizo el universo por Él.

 

1 Corintios 2:10 (RV1960) dice:

“Y Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”.

 

Su Palabra dice que nosotros hemos de recibir cosas que oído no oyó y que ojos no vio, esto es para aquellos que le aman. Cuando amas algo a alguien de todo corazón, es ese amor que hace que te enfoques en lo que amas.

 

La caída del hombre afectó nuestro entendimiento y aún sigue haciéndolo hoy día, fueron muchos los que vieron a Cristo crucificado, vieron al Padre hablarle al Hijo: “Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia”, vieron todos los milagros y a pesar de esto, no pudieron enfocarse en lo que es Dios.

 

Romanos 1:18 (RV1960)

“Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad”.

 

Es más fuerte el desenfoque que Satanás origino que la manifestación de todo lo que existe en la gloria de Dios, por esta razón pasamos tantas dificultades.

 

Versículo 21 “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido”.

 

Todavía en este tiempo, hay cosas en ti que no te permiten glorificar a Dios, porque esas cosas te gustan más y mientras te gusten más de lo que te debe gustar Dios, estarás glorificando lo que te gusta en vez de glorificar al Dios Padre.

 

Versículos 22-23:  “Profesando ser sabios, se hicieron necios,  y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible”.

 

De esta forma, no puedes pretender entender y conocer a Dios, con solo 980 gramos de tu cerebro, no puedes pretender entenderlo, ellos se envanecieron en su sabiduría y pensamientos y para buscar a Dios, no puedes hacerlo con tu propia sabiduría y entendimiento, no puedes hacerlo con tu razonamiento y lógica, tienes que buscarlo por la fe! Dios nos dio el regalo de la fe. Debes estar completamente abierto y sacar de ti todo razonamiento y toda lógica para poder enfocarte una vez más en el valor existencial del propósito de Dios en nuestras vidas. Este valor debe ser obligatorio para que puedas entender el por qué estás aquí.

 

El enemigo trajo el desenfoque y desvalorizó a Dios, comparándolo con el hombre y Dios cambió el sistema, a Dios no puedes sentirlo por fuera, tienes que sentirlo por dentro. Dios está en tu presencia cuando desde dentro de ti, salen tus frutos de Su semejanza e imagen. Para buscar lo verdadero de Dios, tienes que meterte adentro y como un regalo, lo que Él ponga dentro, tiene que salir de adentro hacia fuera.

 

Después de la caída del hombre, este sufre una pérdida de la verdadera imagen de Dios, Satanás en un principio logro que la imagen de Dios y sus virtudes fueran distorsionadas, es por esta distorsión que se hace tan difícil buscar y orarle a Dios, alabarle y adorarle, el ser su amigo.

 

Mientras no veas el valor de Dios no te va a interesar, si continuas viendo más tu valor, el de tus fuerzas, tu poder y autoridad, no vas a necesitar de Dios, no hasta que te llegue el trago amargo y no deberíamos esperar a que llegue una crisis para valorar las virtudes y el poder de Dios. Para entender el poder de Dios tienes que enfocarte:

  1. En Dios.
  2. En el porqué estas aquí, para que te trajo Dios.

 

Satanás nos desenfocó en los valores de Dios y también en los nuestros, y nunca podrás ver los valores de Dios si primero no ves los tuyos propios. Todo lo que veas, lo harás desde la óptica que tengas de ti. Primero tenemos que enfocarnos nosotros para entonces poder enfocarnos en Aquel que lo hizo todo.

 

Salmos 139:6 (RV1960)

“Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; Alto es, no lo puedo comprender”.

 

Dios es tan alto para mí que yo no lo puedo comprender.

 

Romanos 11:33-35 (RV1960)

“!!Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!!! Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!” Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?  ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado?”.

 

Si quieres ser un manifestador de la gloria de Dios, tienes que buscar el modelo de Su gloria, el de Jesucristo de Nazaret. Jesucristo es el primogénito y nosotros somos sus hermanos.

 

Dios dijo en el principio: “Hagamos al hombre a imagen y semejanza”. Imagen es  su carácter y semejanza es que podemos hacer todo lo que Él hace, Sus atributos; como soy imagen y semejanza suya, tengo que enfocarme de nuevo, solamente en Él. Si todo fue creado por Él y para Él, también fue creado para nosotros, significa que puedo hacer todo lo que hacía Cristo si me enfoco en Él.

 

Las iglesias están castradas, presentándonos un modelo a medias, afirmando que solo Jesús y los Apóstoles sanaban en ese tiempo, Dios sí sana y liberta en estos tiempos. Satanás no dejó de existir en la cruz del calvario, la Palabra dice que Jesús fue tentado 3 veces y que lo dejó por un tiempo, ahora es el tiempo de Satanás, haciendo las mismas tonterías de siempre. El Cristo crucificado es quien te sana y te liberta y la doctrina es el arma que usa el diablo para separarnos.

 

Cuando estamos enfocados, podemos conocer a Dios, como hijos, tenemos derecho, privilegio y herencia y si lo decidimos, podemos conocerlo a través de Su palabra revelada, porque por Su gracia, Él nos da el acceso.

 

Deuteronomio 29:29 (RV1960)

“Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley”.

 

Las cosas secretas de Dios son para nosotros y nuestros hijos para siempre.

 

Solo podemos conocer y entender a Dios por fe, y para tener fe, tengo primero que estar enfocado, y cuando tengo fe y me enfoco, viene el Espíritu de Dios y se vivifica en ti y Dios te da lo secreto y oculto de Él.

 

Dios no ha podido hacer nada en ti porque no lo dejas al continuar desenfocado. La Iglesia no es para mantenerte sentado, la Iglesia es para quitarte el desenfoque y que empieces a enfocarte en los verdaderos valores de Dios.

 

El objetivo final del universo es manifestar Su gloria, Dios está cansado de que manifiestes tu derrota, tu queja y tu problema, y si te enfocas en lo que verdaderamente es el valor de Dios, en que eres imagen y semejanza de Él, tu vida tiene que ser cambiada totalmente.

 

Tu alma no vale un centavo en comparación con tu espíritu, Satanás te metió en esa alcancía vacía de vivir en el alma porque a él no le interesa que crezcas espiritualmente, él sabe que mientras más vas creciendo, vas haciendo un cerco en el que todo lo tuyo gira alrededor de Dios. Los frutos de cerrar ese cerco son automáticos y rápidos, hacer el cerco para vivir y que se mueva en función de Dios es súper sacrificado y lleva tiempo, pero una vez que lo decides y empiezas, los frutos son mas rápidos que el cerco que se cierra.

 

Cuando decides que todo lo tuyo gira en función de Dios, sólo con la decisión y disposición comienzas a recibir Sus promesas y bendiciones en cada área en la que lo has hecho participe como tu rey y Señor.

 

En la naturaleza de Jesús es donde mejor vemos la gloria de Dios; Jesús es el acceso a la manifestación de Su gloria. Cada uno de nosotros estamos llamados a manifestar y honrar Su gloria, a alabar y a vivir por Su gloria. Tienes que aprender a verte como hijo de Dios, como real sacerdocio y pueblo escogido; cuando te quejas no puedes enfocarte en Dios, no puedes ver a Dios cuando estás más preocupado por tu poco valor. Lo que tienes, te lo puso Dios, dale el valor de Dios. Para buscar el valor y el original de Dios, debes saber primero de dónde vienes y conocer tu origen, sin esto, será difícil recuperar el enfoque y la semejanza de Dios.

 

Si tienes un problema financiero y por tus relaciones, sabiduría e inteligencia consigues de manera fácil el dinero que necesitas, con Dios es diferente, con Él lo consigues un poco más lento, pero junto con el proceso obtienes experiencia y cuando se repita una situación similar, no volverás a pedir prestado porque Dios se convierte en tu prestador.

 

El enemigo nos desenfoca para que nuestra dependencia sea con aquello que miramos con nuestros ojos naturales. El intento de Satanás siempre será que pierdas tus valores como ser humano; para recuperar y demostrar tus valores, es cuando más humilde te tienes que hacer en la presencia de Dios porque mientras más humilde te haces, más valor adquieres.

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