“Buscad las cosas de arriba” – Profeta Montserrat Bogaert

Necesitamos provocar una revolución espiritual, y tenemos al Espíritu Santo para provocar esa revolución en nuestro entorno. Cuando nos conformamos y dejamos de crecer espiritualmente, nos estamos abandonando hacia el reino de las tinieblas, si desertamos, nos llenamos de incredulidad, cuando actuamos así, ponemos objeción al actuar de Dios en nuestra vida.

 

 

Nunca podemos conformarnos al nivel espiritual en el que nos encontremos. El día que nos conformamos, ese mismo día ponemos sobre nosotros una sentencia de muerte espiritual.

 

 

Juan 3:30 

“Es necesario que yo mengue para que El crezca”.  

 

 

Esta fue la respuesta de Juan, ya él sabía que terminaba un tiempo y que empezaba uno nuevo sobre su vida.

 

 

Jesucristo está invicto, sentado a la diestra del Padre intercediendo por cada uno de nosotros. Jesucristo nunca dijo que era necesario que El menguara, pero sí dijo, que Él se iba más nos dejaba al Consolador, Él no quería que nos quedáramos en el mismo nivel espiritual, Él quiere que siempre pongamos demanda.

 

 

Juan el Bautista, representa una era, y Jesús vino a representar otra. Tenemos que proponernos estar por encima de cualquier circunstancia que quiera amedrentarnos. El enemigo sabe cómo controlarnos y dominarnos, él sabe cómo lograr que nos detengamos; cuando estamos débiles espiritualmente, no sabemos cómo responder.

 

 

 

En esta vida hay un tiempo para todo, hay una temporada de invierno, pero después viene la primavera, pero, ¿cómo vamos a reaccionar en el invierno? ¿Nos vamos a esconder? Sin importar el tiempo que estemos viviendo, tenemos que seguir dando frutos, así como la vara de Aaron, testificando de la palabra de fe de nuestro Dios.

 

 

 

No nos conformemos con solamente escuchar un mensaje, el mensaje tiene que reproducirse en nosotros. Todo mensaje y palabra de Dios tiene que producir algo en nuestra vida, el día que no lo haga, analícese a usted mismo y vea qué está pasando. La Palabra hay que leerla con un espíritu diferente, con hambre y sed de leerla y escudriñarla. La Palabra tiene que revolucionar tu espíritu, y si éste está un poco quebrantado y apesadumbrado, el mensaje provocará vida y fuerza; pero muchos están sentados e incluso sirviendo dentro de la iglesia, y no están produciendo nada.

 

 

La Palabra es viva y eficaz.

 

 

 

1 Corintios 11:1 

“Sed imitadores de mí, como también yo lo soy de Cristo”. 

 

 

 

La palabra imitar significa actuar o hacer algo semejante a los hombres. Tenemos que actuar e imitar a aquellos que no están rezagados y que no se conforman. Nuestro modelo no es para menguar ni bajar la cabeza, nuestro ejemplo es Jesús que fue a la cruz y venció. Así que seamos imitadores de Él.

 

 

El ejemplo de Pablo era Cristo. Pablo en el espíritu podía ver cómo Jesús se comportó y cómo actuaba en las diferentes circunstancias. Jesús no fue amedrentado, ni siquiera cuando fue perseguido ni cuando lo querían apedrear. Nuestro modelo es Jesús, si Él lo logró, nosotros también tenemos que lograrlo. Si El caminó sobre las aguas, yo también puedo hacerlo. Si El resistió, tú y yo también podemos resistir.

 

 

A veces buscamos los modelos que ya están deteriorados, esos que han fracasado, nos unimos a un pueblo que lo que hace es comunicar lamentaciones, si un amigo te dice que está mal, tú le respondes que estás peor. Y es que no hay nada en ese grupo de personas que te enseñe a que tú sí lo puedes pelear y combatir, y mucho más aún, vencer.

 

 

El pueblo cristiano es el que más se queja, es como si para ellos Dios se mudó del tercer cielo y está lejos, y es que este pueblo no tiene una imagen a quién emular. Tenemos que ser bombardeados por la Palabra y por la fe, no por ese tipo de comentarios negativos, que entran a nuestro consciente y subconsciente provocando que nos desanimemos, y después ni siquiera sabemos por qué estamos desanimados.

 

 

A veces ocurre que las consecuencias de los comentarios negativos que recibimos, no los vemos de inmediato, sino, días después, porque estos van trabajando en nuestro subconsciente de manera paulatina.

 

 

No podemos ver a Jesús como ese grupo de religiosos, que se refieren a Él, como pobre, y dicen qué mal lo pasó en esa cruz, veamos a nuestro Cristo como el Cristo resucitado, que está sentado a la diestra de nuestro Padre intercediendo por cada uno de nosotros.

 

 

¡La Palabra dice que el mismo poder que resucitó a Jesús de los muertos es el mismo poder que opera en nosotros! Quiere decir que si opera dentro de nosotros es porque está activo, pero tú lo neutralizas, tú y yo tenemos el poder de la resurrección, pero tenemos que activarlo con la fe, y revolucionar a todos y todo lo que nos rodea, incluso a los que no nos conocen; pero preferimos seguir anónimos sin hacer ruido, y es por esto, que ni los mosquitos llegan a tu cama.

 

 

Colosenses 3:1 

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”.

 

 

 

Todo el que ha aceptado al Señor, tiene al Espíritu Santo. Y otra vez, el apóstol Pablo, nos dice, que busquemos las cosas de arriba, y no las terrenales, que busquemos las cosas que están en el tercer cielo.

 

 

 

Estás como los pollos, buscando el maíz para vivir, sin ver las cosas mejores, para vivir en la abundancia. Cuando ponemos nuestros ojos en lo terrenal, estamos sobreviviendo. Dejemos de mirar hacia abajo y levantemos nuestros ojos al cielo, porque toda buena dadiva y todo don perfecto proviene del cielo.

 

 

 

 

Mateo 6:31-33 

“No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

 

 

 

 

Nos convertimos en gentiles cuando nos enfocamos en las cosas terrenales. No vivamos creyendo que Dios no sabe lo que estamos pasando, El sí lo sabe, Él está atento a ti. Dios está pendiente pero no quiere que nos convirtamos en gentiles.

 

 

 

Mientras tú busques todo lo de Dios, Él te va a recompensar con un bono, con algo extra, este es el bono espiritual. Dios quiere que nos levantemos y Le adoremos, y no que vengamos con quejas. Dios quiere que nuestro espíritu esté más alto que una necesidad.

 

 

 

Yo siempre a mis hijos les he inyectado fe, y más fe. Cuando vienen con una situación, les digo ponte a orar, dobla tus rodillas y mira cómo se resuelve todo.

 

 

 

¡Dios y el cielo tienen mucho que darte, conéctate con Dios! ¡No veas problemas ni las limitaciones, porque Dios es Todopoderoso!

 

 

 

Tú tienes una voz para declarar y hacer que las cosas sucedan, y el cielo está esperando escuchar tu voz. El cielo está esperando por tu mandato. Da un mensaje que edifique a los que te rodean, a tus discípulos e hijos espirituales. Da mensajes que levanten, porque eso es lo que Dios hace, ¡El fortalece y levanta!

 

 

 

Su palabra nos enseña que busquemos las cosas de arriba, y ¿cuáles son las cosas de arriba? Sanidad, liberación, santidad, protección, unción, gloria, fe y gozo, paz. ¿Cómo se consiguen las cosas de arriba? ¿Haciendo contrataciones? No. ¿Por influencia? No.

 

 

 

Las cosas de arriba se obtienen en oración y en comunión con Dios, pero a veces buscamos los sustitutos de la comunión con Dios, y el buscarlo rápido, sin dedicarle tiempo porque nos llevamos de los afanes.

Lucas 5:16 

Mas El se apartaba a lugares desiertos, y oraba”. 

 

 

 

 

Jesús se apartaba a lugares desiertos para orar a Dios, y Él quiere que hagamos lo mismo. Sin embargo, ahora entramos a nuestra habitación con el celular y estamos atentos a los mensajes y a las llamadas.

 

 

Jesús sabía que no podía operar en la tierra si no tenía lo del cielo. Jesús sabía que, si buscaba las cosas de arriba, su propósito se cumpliría. Somos débiles espiritualmente porque no nos apartamos a los lugares desiertos a orar a Dios, donde estemos Él y yo a solas, donde nadie nos interrumpa.

¿Tenemos esta prioridad en nuestra vida?

 

 

No podemos buscar un reemplazo de nuestra comunión con Dios. En este tiempo de comunión es donde te presentas cara a cara con Dios, donde le dices que dependes de Él, y no de las circunstancias, Jesús dijo, que, así como Él y el Padre eran uno, así Él quiere que nosotros seamos uno con Él.

 

 

Queremos las cosas de arriba sin sacrificio. Todo lo que obtienes sin sacrificio, lo pierdes, porque nunca lo vas a valorar. Si estás todos los días, buscando a Dios en intimidad, hazlo, no solamente porque quieres una bendición, sino porque quieres crecer espiritualmente, para ser fuerte y valiente, para vencer tus temores, para dominar todas las condiciones, entonces recuerda, que tienes que ser, actuar y comportarte como El.

 

 

 

¿Para qué queremos este tipo de comunión? ¿Qué buscamos con las cosas de arriba? Cuando lo hacemos, somos transformados.

 

 

 

Lucas 9:28-29 

“… que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar. 29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y resplandeciente”. 

 

 

 

Tomen nota, esto ocurrió mientras Jesús oraba. 

 

 

Versículo 32 

“Y Pedro y los que estaban con él estaban rendidos de sueño; mas permaneciendo despiertos, vieron la gloria de Jesús, y a los dos varones que estaban con él”. 

 

 

 

Mientras Jesús oraba y buscaba las cosas de arriba, los discípulos estaban durmiendo. Ellos vieron la manifestación en Jesús, pero no en ellos mismos, y eso nos pasa a nosotros, podemos ver la gloria de Dios en otros, pero ésta no se manifiesta en nosotros, porque nos vence el sueño.

 

 

 

Queremos tener la transformación y la gloria, pero somo vencidos por un sueño, que es el letargo, la apatía y el cansancio, la rutina y la frialdad espiritual.

 

 

Mientras nosotros oramos, hay algo que ocurre, hay algo que se empieza a manifestar, hay una libertad en el espíritu, los cielos se abren. Jesús sabía la importancia de orar y de apartarse para hacerlo, por eso no permitía que le venciera el sueño.

 

 

 

Yo leí un testimonio de un satanista:  El salía de su cuerpo levitando y esa noche había salido a destruir una iglesia; y de camino a la iglesia, vio una luz que salía del techo, y cuando entró, estaba el pastor y todo su liderazgo orando, y se dio cuenta del poder de nuestro Dios, que era mayor que el del dios que él servía. Esta persona vio un cerco impenetrable en ese grupo de personas y la asignación que tenía no pudo cumplirla porque era imposible llegar a ellos.

 

 

Cuando oramos, algo sucede en el espíritu, mientras oras, algo en el cielo sucede que se hace visible, aunque no sientas nada, aunque no percibas nada, hay algo que está sucediendo. Tenemos que orar para ver y manifestar la gloria de Dios, y que así mismo ocurra contigo, que cuando los satanistas estén merodeando, solamente puedan ver la luz que resplandece en ti.

 

 

 

¡Este es un tiempo de cargar la gloria de Dios! 

 

 

 

Lucas 3:21 

“Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió”. 

 

 

 

Mientras los demás estaban talvez esperando por su turno para ser bautizados, Jesús oraba, pidiendo ser usado por Dios y ser transformado. Ese que ora recibe palabra profética, ese que ora, en su casa lo esperan con un nuevo trabajo.

 

 

Jesús estuvo todo el tiempo orando mientras esperaba ser bautizado. Seamos imitadores de Cristo, no de los vagos espirituales. Mientras mayor sea el rango de una mujer y de un hombre espiritual, mayor debe ser el rango de su vida de oración.

 

 

Si no está pasando nada, vamos a revisarnos, talvez estamos reviviendo el pasado mientras decimos que estamos orando.

 

 

 

Cuando buscamos lo de arriba, los planes del enemigo son deshechos. El mismo Dios que entra en batalla por ti, es el mismo Dios que desbarata los planes de las tinieblas, cuando estamos orando, Dios mismo con todo Su ejército, le dice al diablo, detente, de aquí no puedes pasar, nuestro Padre da la orden para que nuestros hijos y familia no sean tocados.

 

 

Daniel 6:9-10 

“Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición.10 Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes”. 

 

 

¿Qué hizo Daniel? ¿Cuál fue su respuesta? Sin importar el edicto del rey, oró, y continuó buscando el rostro de Dios. Daniel no hizo nada nuevo, él siguió orando, como siempre lo hacía. Él no se quejó por su infortunio, tampoco mostró desesperación ni falta de fe.

 

 

Así es que la gente confunde la oración, creen que están orando y lo que hacen es buscar consuelo para su alma.

 

 

  1. 20-21

“Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo: Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones? 21 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre. 22 Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo”. 

 

 

Dios libró a Daniel de sus enemigos, y mientras los demás se quejaban, Daniel siguió orando y dando gracias. No tienes que pelear, Dios te defiende. Esta experiencia de Daniel provocó un cambio en el parecer de los gentiles.

 

 

 

Es tiempo de hacer a Dios, tu Dios. 

 

 

Cuando buscamos las cosas de arriba, provocamos lo sobrenatural.

¿Qué significa caminar en lo sobrenatural? Es caminar sobre los problemas, es caminar sobre la aflicción, es caminar sobre la persecución, quiere decir caminar por encima de ellos.

 

 

 

Mateo 14:23 

“Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo”. 

 

 

 

Jesús después que terminaba con la multitud, se apartaba y estaba a solas para buscar a Dios, Él no decía que estaba cansado y que se iba a dormir. Y ustedes después de predicar o de dar una enseñanza en la Casa de Paz, ¿qué hacen? Dicen que están cansados y hecho trizas, y Satanás contento, les responde: ‘qué bueno que dijiste eso’,

 

 

Jesús madrugó e hizo vigilia, Jesús les enseñó a sus discípulos lo que El ganaba y ellos perdían cuando se apartaba a solas a orar.

 

 

Versículos 24-25 

“Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. 25 Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar”. 

 

 

 

 

Con esto te estoy enseñando las cosas que ganas cuando buscas las cosas de arriba, Jesús se apareció a los discípulos, caminando sobre las aguas, y lo hizo en la cuarta vigilia, que es la hora más difícil, y la más usada por los satanistas para sus intervenciones, Jesús les demostró que, si ellos oraban como El, también podían vencer y dominar la tempestad como Él lo hizo.

 

 

 

Cuando las cosas empeoran, incrementa tu tiempo de oración, ¡no puedes menguar! En este momento, Espíritu Santo, te pido los conviertas en atalayas y centinelas y que el sueño no los pueda vencerlos jamás, ¡declaro que Dios te perseguirá!

 

 

 

Anoche tuve un sueño, y sólo les voy a contar una parte, yo estaba en un muro tan alto y tan alto, y le dije a Dios, que, si me tiraba, seguro me mataba, y ahí en medio del sueño, Dios me dijo, ese es el muro de la oración; y se levantó una estampida de bisontes, estos animales grandes con cuernos, que estaban golpeando el muro, pero el muro permanecía intacto, sin moverse; Dios me dijo, ‘este es el muro que te protege’.

 

 

¡Iglesia! Busca lo de arriba, no te entretengas con lo de abajo, ¡no te distraigas! ¡Busca a Dios y lo encontrarás! ¡Ora y tu vida será transformada! ¡Dominarás las circunstancias y caminarás en lo sobrenatural!

 

 

No es con tu fuerza, es por el Espíritu de Dios.

 

 

Hoy las oraciones cambian, ya no más oraciones de fracaso ni de quejas, sino oraciones de poder, de gloria, de fuerza, hoy declaro sobre ustedes, iglesia, las palabras de Colosenses 3:1:  

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. 

 

 

Es ilegal seguir buscando las cosas de abajo cuando ya tenemos al Espíritu Santo de Dios.

 

 

Hoy son muchos los que serán transformados, que, así como con Jesús, sus rostros van a resplandecer, y sus vestiduras serán cambiadas, serán nuevas personas que estarán bajo la gloria de Dios.

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