Cómo Caminar y Orar en el Espíritu

Cómo Caminar y Orar en el Espíritu

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

La presencia del Espíritu Santo es importante en la vida de cada creyente y en la iglesia, porque Él es el que nos permite entrar en la manifestación del poder y la autoridad de Dios.

 

“Cómo Caminar y Orar en el Espíritu.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 

Y yo os rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. Juan 14:16

 

La presencia del Espíritu Santo es importante en la vida de cada creyente y en la iglesia, porque Él es el que nos permite entrar en la manifestación del  poder y la autoridad de Dios.  Jesús necesitó ser ungido con el Espíritu Santo para comenzar su ministerio.

El Espíritu Santo mora en cada uno de nuestros corazones. Cada creyente debe anhelar la manifestación del Espíritu Santo, pero  Él no mora donde hay pecado y donde hay estructuras de pensamientos rígidas que lo limiten y lo razonen.

 

La iglesia primitiva reconoció y supo manejarse en la dimensión del espíritu, el evangelio no se puede llevar a cabo sino es por la mediación e influencia del Espíritu Santo,  y por eso Jesús lo dejó en la tierra para que fuera nuestro ayudador; Él es necesario para mostrar el reino de Dios. Ahora bien,  en Jerusalén nadie se atrevió a proclamar el evangelio,  ni si quiera los apóstoles, hasta que Jesús los instruyó de que fueran a la habitación y esperaran allí al espíritu santo, pero para que ellos recibieran el bautismo del Espíritu Santo era necesario que estuvieran juntos y unánimes,  y ellos estaban haciendo la atmósfera para que se manifestara la presencia del Espíritu.

 

El Espíritu Santo no necesita cuatro paredes para mostrarse, Él solo necesita alabanza, adoración y oración, mientras más adoramos y alabamos más se acercará nosotros, solamente con el Espíritu Santo tenemos autoridad en la oración y en la proclamación de la palabra.

 

El Espíritu Santo es el que da gracia a cada creyente, necesitamos esa gracia para entrar a la presencia de Dios a pedir ayuda de parte de Dios.

 

Dice en Mateo 7:7

Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

 

Necesitamos una llave especial que se llama Espíritu Santo para que cuando vayamos a pedir se nos sea dado.  Él es quien nos  redarguye de pecado y nos enfrenta.

 

Dice Juan 14: 16

Y yo os rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre.

 

Dice Jesús que él le rogará al Padre para que envíe a uno que sea nuestro consolador, y dice rogar porque para nosotros es difícil recibirlo por la falta de fe, porque siempre nuestra prioridad será lo natural y lo que está en la carne.

 

Por eso debemos orar y alabar en el espíritu, debemos practicar una vida en el espíritu, porque eso es  lo único que nos dará la seguridad de que todo lo que hagamos será de parte de Dios, y esa es una lucha que tenemos,  que siempre queremos hacer las cosas como nosotros pensamos y para que el Espíritu Santo more en nosotros debemos morir a lo que pensamos, cuando nosotros de verdad anhelamos su presencia en nuestras vidas debemos pedirle que él entre a nosotros y que sea él quien nos dirija.

 

Por eso nosotros podemos ver que en la iglesia primitiva los ciento veinte se mantuvieron esperando que se derramara el espíritu, si el Señor le dice que venia al tercer día ellos no habrían esperado los tres días juntos y unánimes simplemente hacen lo que quieren y al tercer día llegan a buscar lo que Dios les había prometido, por eso Jesús era el hombre que operaba toda la sabiduría del Padre. Si queremos el poder para liberar y sanar debemos anhelar la fuente de poder, hay que gemir y pedir en su presencia para poder recibir la plenitud de Dios.

 

La oración de Pablo de tres días en ayuno fue la prueba de Dios para Ananiás  y que  él ya estaba listo para recibir. El Espíritu Santo no es solamente nuestro ayudador y maestro sino que  Él es también el poder de nuestra oración; cuando vemos hombres ungidos por el Espíritu, seguro ese hombre pasa horas delante de Dios orando.

 

Efesios 3: 14-17

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia cielos y en la tierra, para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor.

 

Hay una riqueza de gloria que Dios tiene para nosotros que no se puede alcanzar sino es por el Espíritu Santo. Tenemos que entender esto porque sino no podremos alcanzar las promesas de Dios, la riquezas de gloria de la que la palabra habla solamente las vamos a recibir a través del Espíritu Santo. Automáticamente aceptamos a Dios ya nuestra vida no nos pertenece a nosotros y solo Dios puede manejarnos a nosotros y ponernos donde él quiere, solo que a veces se nos olvida que pertenecemos a Dios y que Él es quien decide el propósito que tenemos en la tierra y eso solo el Espíritu Santo nos lo revelará.

 

El Espíritu Santo nos da la fe y nos revela el amor de Cristo, nos revela la sangre, la cruz, pero sino tenemos al Espíritu Santo para que nos revele todas estas cosas siempre creeremos que la crucifixión es un cuento o una película; pero cuando tenemos al espíritu y tomamos de su carne y su sangre algo fuerte pasa dentro de nosotros, esto no se entiende con la mente humana, esto es por revelación del espíritu en el corazón de los hombres.

 

La iglesia necesita con urgencia al Espíritu Santo, él es quien lleva la iglesia a la velocidad de Dios, pero si lo apartamos de nosotros por algo que hemos hecho mal,  sea un pecado o la desobediencia, la iglesia se paraliza y queda sembrada en un solo lugar y puede que siga operando pero no hay vida dentro de ella, asi se convierte nuestras vidas en un desierto sin vida y sin frutos; necesitamos entender que el Espíritu Santo es una persona que sí habla de Cristo y del Padre y que siempre estará con nosotros en todos lados.

 

El amor de Jesús es tan grande que aun después de entregar su vida sigue pensando en nosotros y nos deja a uno que sí estará todo el tiempo a nuestro lado.

 

Dice Santiago 5:16

Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados.  La oración eficaz del justo puede mucho.

 

Cuando dice que la oración del justo es eficaz y que puede mucho, está diciendo que la oración en el espíritu lo puede todo, debemos orar poderosamente,  entonces el Espíritu Santo obrará poderosamente y efectivamente con nosotros.

 

Colosenses 1: 19 dice:

Por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud.

 

Pablo dice que su trabajo es conforme a la potencia del Espíritu Santo, por eso nuestro servicio a Dios debe ir enmarcado en el espíritu,  porque esto nos da potencia y poder de Dios, y entonces será de bendición para nosotros y los que están con nosotros. Podemos orar con elocuencia pero si solo está en la mente esa oración no tiene ningún efecto.

 

Por eso la misión es que seamos mas dependiente de Dios y del Espíritu Santo, Él nos ayuda en nuestras debilidades y nos enseña lo que debemos hacer, Él es quien intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras humanas, todo lo hace para que creamos y crezcamos en Dios. Cuando caminamos bajo la unción Dios mueve fichas en la tierra para bendecirte, gente que sin tener que ver nada contigo nos van ayudar por que el es quien mueve las fichas en a tierra, cuando somos buscadores del espíritu santo el busca gente que nos bendicen.

 

Romanos 8:26-27

Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.  Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

 

La mejor intercesión del espíritu para nuestras vidas es cuando nos hacemos uno con Él. Dios no tiene acepción de personas esto es para aquel que lo anhele y lo busque.  Hay dos libros: el libro de la vida y el libro de las memorias de Dios,  en el libro de la vida está todo lo que eres, y en el libro de las memorias está lo que has hecho por Dios. Cuando somos atacados,  el espíritu muestra al Padre el libro de las memorias y le recuerda lo que has hecho  y tu fidelidad.

 

Asi le pasó a Mardoqueo, que tuvo el favor del rey porque en el libro de las crónicas, justo en la página donde escribieron que Mardoqueo lo había librado de la muerte, el Espíritu Santo, en el justo momento, llevó al rey a leerlo. En el libro de las memorias está escrito lo que has hecho por amor a Dios y Él lo recompensará,  siempre y cuando seas amigo del precioso Espíritu de Dios.

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