El Valor de la Integridad. 2da Parte

El Valor de la Integridad. 2da Parte

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Dios está buscando hombres íntegros en todos su ser e íntegros también con Su Palabra, hombres que lleven en todos los aspectos de sus vidas, un comportamiento integro.

 

Si queremos que Dios haga algo con nosotros, también tenemos que hacer algo con nosotros mismos. Cada día que pasa, la virtud de la integridad se está viendo más afectada, y con cada minuto que pasa, son más los valores morales y cristianos que se van perdiendo. Crea usted o no, dentro de 10 años, esta sociedad no tendrá ni la cuarta parte de los valores que tenemos ahora, ni en temor a Dios ni en principios cristianos.

 

La integridad siempre es atacada por un sistema de conveniencia, por esas cosas que nos convienen, y es este sistema que rompe los parámetros cuando queremos ser íntegros. Lo más importante del evangelio es que te enfrente con el pecado, con lo que estás haciendo mal.

Tu integridad va a depender de la motivación que surge de tu corazón, porque si en tu corazón hay una motivación distorsionada, ello no permitirá que seas integro. Cuando estás buscando de Dios, tienes que buscar también la motivación que tienes de buscarlo, porque si lo buscas por una necesidad o porque en ese preciso momento tienes un problema, o si lo haces porque lo amas y lo quieres adorar, es la motivación de tu corazón que va a decir hasta qué punto es punto es tu integridad y lo que realmente te motiva a hacer lo que haces.

 

La integridad es un valor y una virtud que todos debemos de buscar y de comprar. La única moneda que compra la integridad es el sacrificio y es así porque te vas a tener que sacrificar a muchas cosas que estás haciendo mal, y vas a tener que dejarlas para adquirir valores diferentes conforme a la Palabra de Dios.

 

Pensamos que ser íntegros es no robar y no hacerle daño a los demás, pero estamos equivocados, si hago esto, pero no obedezco la Palabra de Dios, vengo a ser un integro rebelde. Tenemos que estar dispuestos a pagar el precio que Dios exija, sin importar lo que sea. Así como Jesús fue integro, debemos ser nosotros, Él es el único modelo de integridad que tenemos en el mundo. Jesús pagó un precio para mantenerse íntegro, cuando la Palabra dice que fue tentado en todo y que no pecó, a esto le llamamos sacrificio, porque él fue 100% hombre como tú y como yo; Jesús se negó a todo lo que no iba conforme a la Palabra de Dios.

 

Cuando entramos al reino de Dios, somos transformados completamente, porque fuimos hechos nueva criatura y las cosas viejas pasaron; al llegar a los pies de Jesús, fuiste transformado.

 

2 Corintios 5:17 dice:

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

 

Y si somos nueva criatura, ¿Por qué seguimos con el mismo carácter? El resultado de algo nuevo en mi es lo que dice hasta qué punto he recibido lo nuevo. Si no estás dando nada nuevo, y a lo nuevo le llamamos frutos, no hemos recibido nada nuevo.

 

Estamos más preocupados por recibir que por dar algo nuevo, y si no entendemos esto, no vamos a poder comprar nuestra integridad. Algo nuevo significa que dentro de mí hay una fuente nueva de agua viva que debe dar vida nueva.

 

Si era iracunda, ahora de mí, debe salir paz, de igual forma, la pasividad debe de haberse ido y ahora debo ser activa; la mentira debe irse y debe salir la verdad. Si has recibido algo nuevo y poderoso como Pablo, entonces tus resultados deben ser nuevos, y es aquí cuando empieza la marca de tu integridad, por esto mucha gente recibe algo nuevo pero pocos expresan lo que han recibido.

 

Gálatas 2:20 dice:

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”.

 

El viejo hombre tiene que morir.

 

Efesios 4:22-24 dice:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,  y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”.

 

Pablo dice que él compartía Su muerte y resurrección, para que algo resucite, antes tiene que haber muerto. Pablo se refiere a estar muriendo a su yo, para poder resucitar en un hombre íntegro, él moría para luego resucitar para Cristo. Jesús nunca entró en el sistema de la conveniencia.

 

La Palabra dice que pablo era Apóstol de Apóstoles, porque era íntegro, no era gris, su carácter era sólido. Cuando usted se hizo cristiano, Dios removió inicialmente su mente y le dio una capacidad moral completamente nueva, usted tiene una capacidad activa, moral y ética de parte de Dios, pero tu yo no ha permitido que esto nazca, porque vives de concesiones y por conveniencia. No hay resucitación ni cambio en tu interior, porque sigues luchando con los mismos pecados y debilidades.

 

La integridad no es para los otros, la integridad es un principio para ti, primero tienes que ser íntegro contigo mismo para luego poder serlo con Dios.

 

Tito 3:5 dice:

“nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.

 

La regeneración no es sólo un día, es algo de todos los días, una vez eres salvo entras en un proceso de sacrificio de regeneración, y el regenerarte significa que lo que está ahora, en 2 minutos más, ya es viejo; regenerarte significa que lo que eras ayer, hoy es algo nuevo.

 

El lavamiento de la regeneración por Su sangre es hasta que Cristo venga o hasta que vayas a Su Presencia. Debe haber una regeneración y una renovación por el Espíritu Santo.

 

Todos los días nuestros frutos tienen que ser renovados y regenerados. La regeneración es el sacrificio y la expresión de que ya tienes algo nuevo, a esto se refiere cuando se habla de la renovación en el espíritu, esto nunca lo vas a lograr por ti mismo, para ello necesitas al Espíritu Santo. Esa debilidad con la que llevas años luchando, intentando hacer algo renovado y nuevo, mientras sigas haciéndolo con tus fuerzas, no vas a lograrlo, porque necesitas al Espíritu Santo, una vez lo hagas, tus frutos renovados y regenerados van a salir y empezarás a vivir una vida en plenitud, donde los pecaditos cochinos y sucios ya no te van a atar más.

 

Los recursos de este proceso siempre serán la Palabra, la oración y la adoración continua; si tu sacrificio para la renovación no lleva estos recursos, nunca lo vas a lograr. Si buscas una verdadera renovación para tener integridad, tiene que ser obligatoriamente a través de la Palabra, la oración y la adoración, donde la expresión de adoración es la obediencia.

 

Se te hace tan difícil ser renovado porque no tienes un altar de oración que te regenere y que te cambie, es difícil que seas renovado porque no tienes identidad de hijo, por esto no puedes adorar a Dios.

 

Este es el secreto del sistema de la conveniencia que Satanás tiene en las Iglesias, con lo que nos tiene estacionados. Dios nos habla a través de Sus profecías, pero éstas sólo se cumplen para los obedientes que están siendo regenerados y renovados, porque para los que siguen igual, las palabras proféticas no han de cumplirse.

 

Si todo lo que haces no está dentro del sistema de la integridad de Dios, no vas a lograr expandirte. Para todo lo que Dios te dé, te va a exigir un sacrificio. Yo recibo a Jesús y a cambio tengo que darle a Dios lo mejor de mí, tengo que ser renovado y cambiar de mentalidad y de forma de pensar. Tenemos que matar el pasado para edificar el presente y tener un futuro.

Monte de Dios

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