Engendradoras de Propósito – Profeta Montserrat Bogaert

Desde antes de la formación del mundo, ya Dios tenía un plan perfecto y divino, porque Dios todo lo que hace lo hace bueno y en gran manera.

 
Génesis 1:28

“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

 

El multiplicarse y darse a conocer era la herencia de Jehová. La multiplicación es un diseño de Dios y Él ama todo aquello que se multiplica, todo corazón que anhela multiplicarse, nosotros tenemos la esencia de la multiplicación, por esto, no podemos ser estériles, y tenemos que producir todo.

 

Dios siempre está viendo lo que necesitamos, porque eso que necesitamos y que Él nos da es lo que va a llevar Su herencia, y Su palabra, hasta los confines de la tierra.

 

En esta palabra vemos que Dios escogió a Adán y a Eva para expandirse en toda la tierra. Vemos que Adán era el dador y Eva la receptora, en otras palabras, así fueron creados los roles del hombre y la mujer. Es por esto, que la mujer, es la que concibe, la que gesta, y la que da a luz. Cuando una mujer da a luz, no solamente trae vida en lo natural, sino que también está gestando propósitos.

 

Cuando una mujer está embarazada, no solamente carga la vida de su hijo, sino también su propósito. Gestar no es más que sostener y concebir, el dar existencia a algo. La mujer fue creada para dar existencia y producir algo, todo lo que el hombre le da a la mujer, esta tiene la capacidad de producirlo.

 
Nunca te veas en una condición estéril o menor, porque, aunque en lo natural no hayas visto nada, lo que Dios ha depositado en tiene el poder de existir y sostenerse en el ámbito espiritual.

 

El enemigo está detrás de la mujer porque sabe que es receptora, y que carga propósitos.

 

Apocalipsis 12:17

“Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.

 

El dragón es tipología de Satanás, y él tiene ira contra la mujer, contra nosotros. El diablo nos hace la guerra contra todo aquello que traemos a la luz. A todo lo que nosotras producimos, el enemigo le hace guerra, porque es nuestra descendencia; y la Palabra dice, que los hijos son la herencia de Jehová, por esto, a la mujer se le hace muy difícil concebir y gestar, ni dar a luz.

 

Mujer, cuando sientas que estás siendo más atacada, ve a esta palabra y recuerda, que el enemigo está lleno de ira. Es necesario que estemos con los ojos bien abiertos.

 

Éxodo 1:15-16

“Y habló el rey de Egipto a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifra, y otra Fúa, y les dijo: Cuando asistáis a las hebreas en sus partos, y veáis el sexo, si es hijo, matadlo; y si es hija, entonces viva”.

 

Una orden como esta la vimos también en el Nuevo Testamento con el nacimiento de Jesús. Esto nos quiere decir, que siempre habrá una orden de muerte en contra de lo que cargamos. Mujer, hoy yo te vengo a hablar sobre las amenazas que van a venir contra nuestros hijos.

 

Hoy quiero que veas esas amenazas espirituales, físicas y emocionales a las que se tienen que enfrentar nuestros hijos, para que no tengas una posición conformista ni pasiva; no podemos distraernos con vanidades. Tenemos que saber que hay amenaza y guerra contra la herencia de Jehová que son nuestros hijos, para exterminar su herencia y propósito.

 

Madre, si Dios nos escogió a nosotras, no es para que te hagas la mártir, no para que te hagas la sufrida, no s para que cuentes tus lamentaciones. Dios te puso en esa posición porque también te dio la fuerza espiritual para vencer, ¡contra el dragón, contra el Faraón, contra Herodes, contra todo lo que se quiera levantar para matar el propósito!

 

Todos los que estamos aquí somos hijos, nacimos de una madre y tenemos un propósito. ¿Crees que el enemigo se va a cruzar de brazos? ¿Dónde está la madre o la abuela que te tiene que cubrir en oración? No importa la edad que tengan los hijos, siempre debe haber alguien que este velando por el propósito de ellos.

 

Vivimos desapercibidas en lo natural sin darnos cuenta de todo lo que se mueve en el mundo espiritual. Como madre tienes que levantarte como una leona y levantar un cerco a favor de toda tu generación. Tú tienes que ser esa leona que ruja contra las maquinaciones del diablo, y no podemos dejarnos debilitar porque si lo hacemos, entonces dejamos de cumplir nuestra labor, y vamos perdiendo nuestra fuerza espiritual.

 
Nosotras somos el blanco, y por esto mismo, es que debemos dejar de ser conformistas y convertirnos en madres valientes.

 

Hoy vemos que hay condiciones que no nos permiten ejercer la función que Dios tiene en nuestras vidas; ya hay madres con los brazos caídos, cansadas de luchar, porque dejaron que el dragón las debilitara, pero si sabemos que hay un lugar a los pies de Padre, donde podemos ir y ser renovadas, y donde la ira del dragón no nos puede tocar.

 

Aunque los hijos se vayan de la casa y estén casados, siempre estarán en tu corazón y en tu mente. El hecho no es deshacerse de ellos, sino que cumplan son su propósito. Una madre se sentirá realizada si ve que sus hijos cumplen con su propósito.

 
Hoy quiero enseñarte sobre una gran mujer, que desafió el decreto de Faraón, porque así estamos llamadas nosotras, a desafiar todo decreto contrario a lo establecido por Dios para nuestros hijos. Dios está buscando por madres valientes.

 

Éxodo 2:2

“… la que concibió, y dio a luz un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses”.

 
Un ejemplo de madre valiente lo vemos en Jocabet, cuyo nombre significa: ‘Dios es glorioso’. Ella no se llevó por las amenazas del reino, ni por el decreto de Faraón. Como madres, no podemos ser permisivas con las ordenes de Faraón, porque hoy en día, este decreto no solamente procura la muerte física de nuestros hijos, sino también la espiritual, arrastrándolos al mundo, contaminándolos para alejarlos de las cosas de Dios.

 

Cuando un hijo controla a una madre, es el mismo Faraón que lo está haciendo. Esto lo vemos cuando los padres no han sabido ejercer la autoridad en su casa. Hoy en día nuestros hijos nos seducen, haciéndonos creer que no estamos en la onda, que ya las cosas no son así, y no están más lejos de la verdad. ¡Es por esto que se tiene que despertar la leona que ruja!

 

¡Que el enemigo sepa que hay una centinela, día y noche, guardando la herencia de Jehová! Dios te puso la responsabilidad de traer Su herencia. El diablo esto es lo que quiere, que los padres perdamos la autoridad frente a nuestros hijos, y cuando esto ocurre, el enemigo se enseñorea de todo lo nuestro.

 

La autoridad no se gana levantando la voz, ni con golpear, la autoridad es espiritual.

 

Esta misma autoridad es la que te tienes que ganar para tus hijos y tu casa, no hacer lo que Faraón quiere, que te quiere dormida y pasiva. Mientras que, la autoridad espiritual hace que la presencia de Dios se manifieste. Cuando las cosas se salen fuera del orden es porque se perdió la autoridad.

 
Hoy Dios le está hablando a los padres, a esos padres dentro de la iglesia que se han vuelto títeres del enemigo, y le sirven al faraón. Estos padres vienen a la iglesia y sirven aquí dentro, pero sólo de nombre, pero no de posición. Si no retomamos nuestra posición original y autoridad, nuestros los hijos lo lamentarán.

 

Jocabet se movió en revelación, sin importar los decretos del mundo. Toda madre tiene que moverse en revelación, dejemos de quejarnos, y de lamentarnos. Que, si Jocabet se hubiera arrinconado y deprimido, no hubiera podido actuar para traer la salvación a ese pueblo. Yo, por mis hijos, sin importar la edad que tenga, me levanto cada madrugada a rugir por todo lo que los quiera tocar.

 

Nos justificamos a nosotras mismas que si son bebes, que nada les va a pasar, y que si tienen 100 años también. Es lo mismo, siempre tenemos que estar apercibidas y cubriendo nuestros hijos.

 

Jocabet tuvo revelación al nacer Moisés, dice la Palabra que ella lo vio hermoso y lo escondió por tres meses. Tenemos que enviar ceguera sobre el mundo allá fuera que rodea nuestros hijos, ¡para que no sean seducidos ni contaminados por el mundo!

 
Si tú fueras centinela, estuvieras enviando ceguera a las cosas del mundo para tus hijos y abriéndote los tuyos; Moisés cumplió un propósito aquí en la tierra, y tuvo una madre que desde el vientre ya estaba peleando contra Faraón. Ella murió, pero en el cielo vio cumplido el propósito de su hijo.

 

Esa mujer desde el cielo, estaba intercediendo por su hijo, y no dejando que los ángeles se durmieran favor de él. Cuando yo oro, que escucho la voz de Dios, gano las batallas y las guerras porque Dios me dice, actúa o no lo hagas, espera, haz esto; así se ganan las guerras.

 

¿Dónde está tu altar, mujer? ¿Dónde?

 

Hebreos 11:23

“Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey”.

 
Tienes que tener fe para ver lo invisible, visible. No puedes tener miedo de ir contra los efectos de los decretos de faraón. Jocabet podía ser asesinada por ser encontrada actuando en contra del decreto del rey, sin embargo, no tuvo miedo, escondió a su hijo por 3 meses, y cuando vio que no pudo más, lo puso en una canastilla, asegurándose que este fuera encontrado. Como madre, ¡tienes que engendrar el propósito de tus hijos!

 

Hoy oramos para romper con todo lo que tiene a tus hijos atados a este mundo. Declara y cubre tus hijos sabiendo que tus hijos han sido traídos para hacer que el reino de los cielos se establezca.

 

Esta mujer no pidió la asistencia del marido para orar, pero ella oró, y protegió a su hijo. Para lo que Dios asignó, no necesitas ayuda. Jocabet siempre se movió con revelación.

 

Los padres tienen que instruir a sus hijos, no la televisión ni el mundo.

 

Motiven a sus hijos a que lean juntos la Palabra, a orar juntos, a que levanten juntos el altar de oración en casa, ustedes tienen que saber cómo sus hijos están reaccionando ante las cosas del mundo.

 

¿Dónde están los hombres y los padres? De aquí en lo adelante, toda la familia leerá juntos un libro, de aquí en lo adelante el altar de oración se levantará juntos. ¡Declararán juntos que su generación no será devorada por el enemigo!

 

Tú quieres que la iglesia atraiga a tus hijos, pero, por tu parte, no estás haciendo nada. Usted como madre y padre, tiene que nutrir a sus hijos espiritualmente, tiene que convertirse en experta en devorar los planes del enemigo.

 

¿Cuáles son las credenciales en Cristo de tus hijos?

 

Hebreos 11:24-28

“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos”.

 

¡Levanta tu voz, guerrera! ¡Dispuesta a defender propósitos y la herencia de Jehová!

 

Moisés no se dejó menguar por los placeres del palacio. Su madre lo nutrió muy bien en esos tres meses. ¡Cubre a tus hijos con la sangre de Cristo, declara que faraón ni sus decretos los tocará!

 

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