La intención de Dios es que sin importar cómo vivamos, podemos sentir paz con Él

La intención de Dios es que sin importar cómo vivamos, podemos sentir paz con Él

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

La intención de Dios es que sin importar cómo vivamos, podemos sentir paz con Él, sabiendo quien es y lo que Él quiere para nosotros.

 

” La intención de Dios es que sin importar cómo vivamos, podemos sentir paz con Él. “

 

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe…” Gálatas 5:22

La intención de Dios es que sin importar cómo vivamos, podemos sentir paz con Él, sabiendo quien es y lo que Él quiere para nosotros. Uno de los ataques más fuertes que está teniendo el pueblo de Dios de parte del enemigo viene con la ansiedad y la preocupación. Es un sistema metido en nuestra vida cotidiana que cada día cobra más fuerza entre los hijos de Dios. El enemigo ha creado este sistema y lo ha introducido en nuestras vidas  y es lo que provoca que la gente esté ansiosa y preocupada. Nosotros, inconscientemente, hemos traído y permitido este sistema en la Iglesia.

 

Somos capaces de decir que somos hijos de Dios pero no lo demostramos con nuestras actitudes y eso se debe a este sistema de ansiedad y preocupación. Este sistema es efectivo porque dinamita los muros que sostienen nuestra vida, esos muros representan nuestra fe; la fe dentro de nosotros, es la columna que sostiene nuestra vida, dice Su Palabra que sin fe es imposible agradar a Dios. Es importante reconocer que la ansiedad y la preocupación vienen a hacer de nosotros lo que quieran, porque las decisiones que tomes bajo estos términos nunca van a ser favorables para ti.

 

Este sistema nos hace depender más de nosotros mismos y del hombre que de Dios, nos hace depender más de nuestra propia prudencia y fuerzas, haciéndonos independientes de Dios.

 

Este sistema que usa satanás te puede convertir en un adicto de esta condición y de este estilo de vida, y mientras más adicto te haces a la ansiedad y a la preocupación, más profundo vas a caer, a medida que caes, menos dependiente de Dios te vuelves y más dependiente del hombre y de ti mismo.

 

Gálatas 5:22 dice:

“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe…”

 

Estos son los frutos más afectados por la ansiedad y la preocupación, por esta razón se hace tan difícil dar frutos cuando se está ansioso y preocupado; lo primero que se va es el gozo y luego el amor.

 

La ansiedad y la preocupación te hacen egocéntrico y sin darte cuenta le haces daño a los que te rodean, incluso cuando los amas. La preocupación rompe con la paz y la palabra paz significa que no te falta nada, y si estás ansioso es porque algo te falta. La ansiedad rompe totalmente con la paciencia, cuando estás impaciente, dejas de escuchar la voz de Dios y cuando no escuchas Su voz estás caminando por tus propias fuerzas, y por último, la preocupación y la ansiedad te quitan la fe. Cuando estamos preocupados y ansiosos, nuestros frutos como hijos de Dios son afectados.

 

Dice en Juan 15: 4-5:

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.

 

Satanás conoce esta palabra y sabe que no te puede tener cerca de Dios, que te tiene que hacer independiente de Él, por eso nos entra en la tribulación y en la ansiedad, cuando estamos dentro de este sistema, automáticamente nos desesperamos y no sabemos esperar el tiempo en Dios para ver el resultado de Sus promesas.

 

Este sistema está logrando que vivamos cada vez más alejados de Dios, que seamos cada vez más egocéntricos, encerrándonos en nuestras ansiedades y preocupaciones, cuando estás encerrado dentro de estas condiciones, no escuchas la voz de Dios y un hijo de Dios no puede caminar sin escuchar Su voz.

 

El diccionario define la palabra preocupación como la acción de ocupar el pensamiento en algo que produce temor, ansiedad, turbación e impotencia. Generalmente las personas que viven preocupadas tienen un componente de inseguridad que se viene arrastrando desde la niñez; el enemigo sabe esto y te conoce y se introduce en tus pensamientos y subconsciente donde encuentra las debilidades que tenemos como inferioridad, falta de identidad y es aquí donde entran la impotencia y la preocupación. Es importante que como hijos de Dios tengamos nuestra identidad clara y bien definida. El primer antídoto contra la ansiedad es conocer quién eres verdaderamente.

 

Cuando venimos a la casa de Dios con esta condición, la palabra que recibimos no ejerce ningún cambio en nosotros y por esta razón, no empieza la reforma y regeneración en nuestro espíritu. Lo que te preocupa y te tiene ansioso viene a ser como una coraza fuerte que no permite que la revelación de Dios entre a tu vida.

 

Tu identidad en Cristo es lo que va a decidir la media de tu ansiedad y tu preocupación, mientras estés actuando con tus propias fuerzas no vas a entender la Palabra y no vas a ser transformado, es por esto que sigues viviendo del pasado y no logras controlar la carne. Estamos apáticos con las cosas de Dios porque no estamos siendo cambiados y regenerados y no nos comprometemos con Dios ni con la visión. Estamos más atentos a lo que produce la ansiedad y la preocupación en vez de estar más atentos con Aquel que puede proveer para nuestro problema.

 

Tienes que aprender a dejar que Dios sea Dios en tu vida. No te afanes, porque la ansiedad y la preocupación no te van a dar la victoria sobre el problema.

 

Lucas 8:14 dice:

 “La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto”.

 

Todo lo que produce preocupación tiene un componente de placer y no tiene que ser un placer carnal, puede ser placer a tu alma, a tu orgullo. Escuchas la Palabra y la revelación pero no causa efectos en ti porque cae entre espinos, los afanes ahogan la palabra de revelación que recibes.

 

Muchos están preocupados por lo que van a pensar cuando los vean alabando y adorando y esto hace que no le demuestres a Dios que Él es Dios. El mínimo problema viene a ahogar lo que estamos recibiendo en la Iglesia y perdemos el gozo, la paz, la paciencia, la bondad y la fe y esto es justo lo que el enemigo quiere. Su meta con esto es que nunca seas discípulo y que te quedes siendo seguidor, como seguidor nunca recibirás tu herencia.

 

Los seguidores podrán recibir un milagro pero al poco tiempo lo pierden, más los que son hijos tienen derecho, herencia y privilegio porque saben quiénes son, los hijos reconocen con quién están y que esta batalla no es de ellos, sino de Dios. Satanás no quiere que en la Iglesia haya hijos, él sabe que con seguidores no se toma nada; los seguidores sólo piensan en ellos, escuchan la Palabra y crece ahogada entre espinos, son circunstanciales y no son efectivos. Los seguidores no se comprometen porque sólo buscan lo que les conviene, mientras que los hijos, van detrás de lo que le conviene al Padre Celestial.

 

En vez de preocuparte por lo que no tienes, preocúpate por mantener lo que ya tienes.

 

Mateo 6: 25-34:

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?  Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?  ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

 

No te preocupes por nada porque tienes vida. Los afanes rompen con el muro de resistencia que es tu fe, los paganos son los que siempre están preocupados por las cosas del  mundo. El objetivo del afán es que Dios no esté en tu primer lugar, que Él no sea tu prioridad. Satanás no quiere que veas a Dios como tu primer lugar. En estos versículos Dios está trabajando tu autoestima e identidad, está trabajando aquello que debes de ser para que no te sientas inferior.

 

Conforme crezcas espiritualmente, más fácil podrás salir de este sistema, Dios quiere que tu preocupación la descanses en Él, sólo Dios puede darte vida espiritual  y esto significa que no te va a faltar nada. Juan 10:10: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.  El Señor te recalca que viene a darte vida y vida en abundancia ya que el enemigo sólo viene a traerte destrucción y no se refiere a destrucción física, es destrucción espiritual porque lo que más te destruye es el apartarte de Dios.

 

El enemigo empieza a meternos cosas erradas en nuestra mente y cuando estos conceptos se encuentran con nuestras debilidades, todo este crece de una manera que no podemos luchar en contra de ellas.

 

La preocupación y la ansiedad son normales, lo que no es normal es que dejes que te afecten. Cuando estás en Cristo, Su Palabra y Espíritu Santo en ti deben crear una resistencia mayor  a todas estas cosas del mundo.

 

Mateo 12: 34-40:

“ !!Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca.  El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.  Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.  Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado”.

 

Cuando tu ansiedad y preocupación crecen, debe salir por algún lado y lo hace por tu boca, hablando cosas negativas que te atan. La negatividad de tus palabras hace las cosas más difíciles. La Palabra establece que con los dichos de tu boca te atas. Tus palabras siempre van a testificar de cómo es tu fe, no lo harán tus hechos, sino tus palabras.

 

Mateo 6: 32-34:

“Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.  Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.

 

Las añadiduras de Dios son tan grandes que no tienes capacidad para recibirlas.

 

Filipenses 4: 6:

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”.

 

Tenemos que tomar decisiones conscientes, reconociendo que todo pensamiento puesto por el enemigo trae ansiedad y preocupación.

1. Si no reconoces estos pensamientos, se va a convertir en un estilo de vida y cada día estarás más sumergido en la ansiedad.

2. Si no decides tu crecimiento espiritual, este será lento y sin fe.

3. Tu vida será inestable y egocéntrica, esto provocará doblez de ánimo en ti y por eso no te comprometes en nada.

4. Este sistema te lleva a arrastrar contigo a todos los que se encuentran alrededor de ti, lo que será más fuerte que el mismo amor que le tienes. La ansiedad y la preocupación te llevan a herir al que está a tu lado, porque aunque lo ames, le hablarás mal y lo insultarás.

5. La ansiedad y la preocupación no son el problema, el problema es la secuela que dejan tras de sí.2 Corintios 10: 4-5: “porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,  derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Cada vez que te llegue un pensamiento que te provoque ansiedad, debes llevarlo cautivo a los pies de Cristo y declarar la Palabra. La lástima y la pena son secuelas de la ansiedad.

 

Eres maduro espiritualmente cuando no negocias tu paz ni tu amor.

 

1 Pedro 5: 6-8:

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;  echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.  Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.

 

En todas tus necesidades, Dios está contigo.

 

Se te hace difícil orar y echarle tu carga al Señor cuando no tienes una relación con Él. Es una bendición el poder entrar en Su presencia y dejar nuestras cargas con Él. El deseo de Satanás es satisfacer tu orgullo mediante este sistema, Leviatán es el enemigo número uno de Dios.

 

A medida que vas creciendo espiritualmente, tu ansiedad y preocupación van disminuyendo porque ya no quieres nada para ti. Cuando aprendes que lo que te está pasando es para que Dios te afirme y te establezca, no vas a permitir que tus circunstancias te manipulen. No importa lo que te esté pasando, Dios está por encima de eso y de todo lo demás. El nombre de Jesús está por encima de toda depresión, enfermedad y deuda.

 

Empieza a depender de Dios, dándole el cien por ciento.

 

Prédica de los Pastores Miguel y Montserrat Bogaert de Iglesia Monte de Dios.

Monte de Dios

Tipo de Testimonio(*):

FinancieroSanidad FisicaCreativoLiberaciónCasa de PazOtro

captcha Escribe las caracteres de la imagen