La oración cambia todas las cosas – Profeta Montserrat Bogaert

La oración cambia todo. La oración te da acceso al cielo, te da acceso al corazón de Dios e impacta el corazón del Rey.  La oración de corazón conforme a Su voluntad, crea un ambiente tan especial en el cielo, que el mismo Padre no se puede resistir ante tanta benevolencia, tanto amor, tanta dependencia de nosotros hacia Él.

 

La oración provoca que venga un cambio radical en nuestras vidas, pero tenemos que aprender a orar. Si tú no sabes orar serán oraciones que al final te cansarás, menguarás y te desilusionarás de no ver los resultados esperados.

 

1 Tesalonicenses 5:17  

17 Orad sin cesar. 

 

El apóstol Pablo le está entregando la llave maestra a la iglesia de Tesalónica.  Les está diciendo: ustedes tienen que orar, permanecer constante en oración, no pueden debilitarse, no pueden dejar de orar, porque esto es lo que les da la garantía a ustedes no solamente de su salvación sino de permanecer en la fe en Cristo Jesús.  El apóstol Pablo les está diciendo: yo les advierto que habrán problemas, habrán tormentas, circunstancias difíciles y dolorosas en su vida, pero por eso no pueden dejar de orar; habrán tiempos de gozo, de felicidad, de paz pero tampoco pueden dejar de orar.

 

Nosotros somos dados a empezar a orar, pero no permanecemos en ese sistema de oración.  Cualquier motivo nos impulsa a desviarnos y a tomar otra alternativa, y la oración pasa a un segundo plano.  Y nosotros tenemos que concientizarnos que para poder permanecer en la fe, en la fe de Cristo Jesús, tenemos que estar bien cimentados y es a través de la oración.

 

Mateo 26:41 

41 Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.

 

Les está exhortando a que tenemos que velar y orar porque hay una carne que es débil.  No debemos orar cuando ya tenemos el problema, cuando ya tenemos el agua que nos está ahogando, nos está advirtiendo que para no entrar en la tentación, para no permitir que los problemas nos agobien y no ser impactados por las fuerzas del enemigo, tenemos que estar velando y orando.

 

Nosotros los cristianos empezamos a orar cuando ya tenemos el problema, pero Mateo 26 nos dice que tenemos que orar antes. Así somos los cristianos en nuestra vida espiritual, dejamos todo para último, y como ya el problema está en nuestra vida, la oración es como un recurso más pero no se ha convertido en una necesidad.  No es lo mismo orar como un estilo de vida que orar por una necesidad.  Cuando tú oras como un estilo de vida, a ti nada de preocupa, nada te atormenta, te mantienes en perfecta paz y confianza porque sabes quién es tu Dios; pero cuando oramos porque ya tenemos el problema, lo hacemos con la intención equivocada, a ver si resulta, y muchas veces sin conocer al Dios Todopoderoso.

 

La iglesia tiene que salir de la condición en la que está.  Nosotros como creyentes, el enemigo nos distrae y nos envuelve en una serie de condiciones diarias que pasamos 10 minutos orando y el resto desaprovechando el tiempo.  Pero Jesús, si nos llevamos del Maestro, pasaba noches enteras orando, y al otro día, en segundos, sanaba, liberaba, hacía cosas milagrosas, prodigios, porque todo lo que Él quería mostrar en el día, en la noche ya Él lo ganaba en el cielo.

 

Tenemos que empezar a invertir nuestro tiempo en la oración.  Si Jesucristo, siendo hombre, pudo vencer su carne para orar, por qué nosotros no podemos vencer la nuestra para orar.

 

Nosotros no le hemos dado el valor a la oración. Jesús solo se conectó con el Padre y Él pudo en su naturaleza fortalecerse, porque si no, no hubiese podido aunque era el hijo de Dios, quien fortaleció a Jesús en el Getsemaní fue la oración que tuvo con el Padre.

 

¿Por qué nosotros los cristianos somos tan endebles? Porque no tenemos nuestro espíritu formado, no está fortalecido.  Nosotros tenemos que recurrir a esa llave maestra, la oración.

 

Elías pidió a Dios que descendiera fuego del cielo, y descendió. La oración puede hacer que de los cielos caiga fuego. A ese nivel tenemos que entrar, de ver los cielos responder, de ver una dimensión mayor cuando oramos. Hay cosas más profundas que Dios quiere que nosotros alcancemos a través de nuestra vida de oración para Él manifestarse a un nivel mayor.

 

Vemos a Ester, una mujer que tenía que entrar a donde el rey, pero no podía sin permiso porque no tenía la autoridad para entrar, ¿y qué hizo? Mandó a ayunar, a orar, a todos sus criados, y cuando Ester entró a la habitación del rey ya él tenía el cetro extendido para entregárselo, porque ya Ester había ganado la batalla en oración, ayuno y cilicio.

 

Nehemías, un hombre que atesoró y cogió para él cuando los muros de Jerusalén estaban destruidos, él no tenía forma de ir porque trabajaba para el rey, no tenía provisión para arreglar los muros, ¿y qué hizo?  Entró en cilicio, oración y ayuno.  Cuando el rey lo vio, le preguntó: ¿qué te pasa Nehemías? Él le dijo: estoy mal porque han destruido los muros.  Luego, el rey lo dejó ir y le dio cartas abiertas, y donde entraba Nehemías todos los reinos le tenían que proveer para reparar los muros de Jerusalén.

 

Esos son los ejemplos que nosotros tenemos que imitar y no dejarnos embaucar por este mundo, por las situaciones, por las cosas que la sociedad nos está metiendo, cada día nos está consumiendo nuestro tiempo con Dios.  Dios quiere más intimidad con Él.

 

Hoy tenemos que empezar a cambiar nuestro estilo de vida y a forzarnos espiritualmente, a cambiar hábitos y rutinas que nos han mantenido en una vida infructuosa y estéril, una vida sin producir frutos abundantes en el espíritu, porque en este tiempo hay que empezar hacer un bombardeo en los cielos y convertirte en ese guerrero de oración que sea temido en los cielos y en el infierno.

 

2 Reyes 18:1-7 

En el tercer año de Oseas hijo de Ela, rey de Israel, comenzó a reinar Ezequías hijo de Acaz rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años, y reinó en Jerusalén veintinueve años. El nombre de su madre fue Abi hija de Zacarías. Hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas las cosas que había hecho David su padre. El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustán.[a]  En Jehová Dios de Israel puso su esperanza; ni después ni antes de él hubo otro como él entre todos los reyes de Judá. Porque siguió a Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió a Moisés. Y Jehová estaba con él; y adondequiera que salía, prosperaba. Él se rebeló contra el rey de Asiria, y no le sirvió. 

 

Ezequías era un hombre el cual heredó el reino, pero cuando lo recibió empezó una reforma para todo Israel. Sabemos que hay una lucha entre el reino de las tinieblas y el reino de la luz.  El rey de Asiria le manda un mensaje a Ezequías  y le dice que se rinda, que su Dios no lo va a librar.

 

2 Reyes 18:35 

35 ¿Qué dios de todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén? 

 

Cuando el enemigo viene contra ti, te hace creer que él tiene más fuerza que Dios, y que no importa lo que estés haciendo para Dios, Él no te podrá librar.  Por eso cuando el enemigo viene y te tira su dardo, depende de cómo tú lo tomes, eso es lo que va a decir cuál es tu relación con Dios.

 

Ezequías no se cruzó de brazos, no se puso a llorar, no dijo que Dios lo había abandonado, dice en 2 Reyes 19:1: “Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio, y entró en la casa de Jehová”.   Nehemías se refugió en la casa del Señor.

 

¿Dónde tú te refugias cuando vienen las amenazas, dónde te escondes cuando el enemigo te acorrala? Te vas de la iglesia, te escondes en tu casa, te apartas de Dios.  Nehemías fue donde viene tu socorro, a donde Dios te escucha, a donde Dios te responde, a donde Dios te sirve la mesa y te dice aquí está mi bendición.

 

Dice en 2 Reyes 19:1414 Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores; y después que las hubo leído, subió a la casa de Jehová, y las extendió Ezequías delante de Jehová. 

 

¿Cuántos han recibido malas noticias y creyendo que Dios está muerto para ti? ¿Y aceptando lo que el reino de las tinieblas ha determinado?  No lo puedes aceptar.  Por eso Ezequías se rebeló contra ese reino y no se sometió a él.

 

Es en el altar de Dios donde debes presentar tus problemas.  Eso fue lo que hizo Ezequías, presentó las cartas delante de Dios.

 

2 Reyes 19:15-16 

15 Y oró Ezequías delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú hiciste el cielo y la tierra. 16 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye las palabras de Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente. 

 

Cuando el enemigo lanza sus dardos, cuando quiere destruir tu propósito, no es contra ti, es contra Dios que está atacando, por eso tienes el derecho de venir al altar de Dios y decirle al Señor: mira que ha venido contra ti.

 

2 Reyes 19:19 

19 Ahora, pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te ruego, de su mano, para que sepan todos los reinos de la tierra que sólo tú, Jehová, eres Dios. 

 

Demuéstrale a ese reino que se ha levantado en contra tuya, cuál es tu Dios, cuán grande es tu Dios, cuán poderoso es tu Dios.   Dios te quiere ver confiando en Él, apegado a Él y que quites todos los altares que se han robado Su Gloria y han puesto a otros dioses antes que a Él.

 

Y vino el profeta Isaías y le dice en 2 Reyes 19:32-35: 

32 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella con escudo, ni levantará contra ella baluarte. 33 Por el mismo camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová. 34 Porque yo ampararé esta ciudad para salvarla, por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo. 35 Y aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová, y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil; y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos de muertos. 

 

Dios le respondió a Ezequías porque él era conocido en el cielo, al igual como lo hizo con Daniel, son personas que son conocidas en el cielo por su vida continua de oración, por hacer lo que Dios dice.

 

El rey de Asiria representa para los cristianos hoy, aquel que te quiere entrar en enfermedad, que trae ruina, el que quiere destruir tu matrimonio, tus hijos, pero sobre ese rey de Asiria hay uno mayor, el Todopoderoso.

 

La oración no es si te parece, es una obligación para los cristianos. Dios quiere que todo lo presentes en el altar.

 

Después de esa gran victoria que Dios le dio a Ezequías, le vino otra prueba; porque el enemigo no duerme, no descansa. Cuando Ezequías tenía 39 años, enfermó.

 

2 Reyes 20: 1 

En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. 

 

¿Qué hace de nuevo Ezequías?  No importa cuántas guerras tengamos, volvemos hacia donde Dios.  Dice que inmediatamente el profeta le dio la palabra, ese hombre sabía lo que tenía que hacer, fue y puso su rostro sobre la pared y buscó a Dios de nuevo. ¿Y tú que haces?

 

2 Reyes 20:2-3 

Entonces él volvió su rostro a la pared, y oró a Jehová y dijo: Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro. 

 

Ezequías no le vino a decir por qué me enfermaste, le dijo acuérdate que te he servido, que he sacrificado todo, has memoria de cómo he andado delante de ti y que he hecho lo bueno.  A Dios le gusta que le argumenten.  Cuando te vengan las situaciones, no vengas a estar perdiendo tiempo, vete al plano espiritual y dile al Señor de todos tus pactos, tus sacrificios, tus ofrendas.

 

2 Reyes 20:4-11 

Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová. Y añadiré a tus días quince años, y te libraré a ti y a esta ciudad de mano del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor a mí mismo, y por amor a David mi siervo. Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, la pusieron sobre la llaga, y sanó. Y Ezequías había dicho a Isaías: ¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará, y que subiré a la casa de Jehová al tercer día? Respondió Isaías: Esta señal tendrás de Jehová, de que hará Jehová esto que ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez grados, o retrocederá diez grados? 10 Y Ezequías respondió: Fácil cosa es que la sombra decline diez grados; pero no que la sombra vuelva atrás diez grados. 11 Entonces el profeta Isaías clamó a Jehová; e hizo volver la sombra por los grados que había descendido en el reloj de Acaz, diez grados atrás.

 

 

Dios te da más de lo que tú le pides cuando le has entregado tu vida por completo.  Dios no solamente sanó a Ezequías, sino que lo libró nuevamente del rey de Asiria.

Ezequías fue un hombre que se rindió a Dios, hizo lo recto delante los ojos del Señor, conforme a lo que había hecho su antepasado David,  quitó todos los dioses y confió en el Señor, y después de él no hubo otro como él entre los reyes de Judá.

En este tiempo tenemos que vivir así como lo hizo Ezequías y cuando tú ores tendrás la respuesta de Dios.

MensajeMonte de Dios

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