Las actitudes del corazón – Apóstol Dr. Miguel Bogaert

Mateo 5:1-12 

Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:  Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.  Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.   Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.  Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.   Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.   Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.   Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.  Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. 

Jesús habló en el sermón del monte y les enseñaba cuáles eran los fundamentos de lo que debe ser la actitud del corazón de los hijos para alcanzar el reino de Dios. Estos fundamentos son el principio de los que quieren caminar con Dios.

Estos 9 principios son los que deben sostener tu carácter para cuando vengan circunstancias adversas, los tratos y las persecuciones.

Cada bienaventuranza que Jesús habló es un componente del carácter de Dios. La primera bienaventuranza es la más importante porque ataca directamente el orgullo, el ego y la vanagloria y estos son los que están causando destrucción en las familias y en las relaciones del reino. Por esta razón el hombre se apartó de Dios en el principio.

La bienaventuranza pobre de espíritu significa que sólo tienes un espíritu para Dios y que dependes totalmente de Él.

El orgullo es un espíritu que la Biblia le llama leviatán. El espíritu de orgullo en tu corazón atormenta, destroza al hombre, consume, vacía su alma y le quita toda la energía del cuerpo. El orgullo está distorsionado mental y emocionalmente, y esto es peligroso porque hay personas que dicen ser cristianos y tienen este espíritu, y tienen sus sentimientos y emociones distorsionados, por eso sus pensamientos no son afines a los de Dios.

El orgullo se resiste a la corrección, a la sugerencia y siempre se justifica, y tiene algunas actitudes como estas:

  • Yo sé lo que estoy haciendo.
  • Nadie me tiene que decir lo que debo hacer.
  • ¿Usted sabe quién soy yo?
  • ¿Usted sabe con quién está hablando?

 

Malaquías 4:6 

El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición.  

Esta promesa no se cumple por el orgullo.

Proverbios 1:5 

Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo.  

El orgulloso justifica sus errores para defender su ‘YO’. Este espíritu te hace que seas defensiva contigo mismo. El orgulloso se le hace difícil pedir perdón y admitir que se equivocó.

Levítico 26:40-41 

Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición, yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado. 

Una señal de fuerza y nobleza es reconocer que somos humanos, que nos equivocamos y cometemos errores. 

El resultado de un orgullo es la cosecha de un montón de frustraciones que no fueron enfrentadas ni supieron ser enfrentadas. El orgullo no entra por entrar, usted le da la autoridad por sus frustraciones.

El orgullo no perdona una ofensa por más pequeña que sea.

Proverbios 19:11 

La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa. 

Cuando no perdonas la mínima ofensa, no perdonarás ningún tipo de ofensa, te mantienes recordándola y contándosela a todo el mundo.  El orgullo demanda siempre una disculpa por más pequeña que sea la ofensa.

El orgullo es inflado en su ‘yo’ y lo hace super sensible; es la fuente de la rebelión.

Cuando el orgulloso no puede conseguir lo que quiere se pone desafiante y negativo. El orgullo ha hecho a Satanás locamente celoso de todas las posiciones de liderazgo, por eso todo lo que tiene que ver con liderazgo lo quiere.

El orgullo se forma tan dentro del interior que forma parte de tu personalidad. La mayor dureza del corazón es provocada por el orgullo, el corazón duro se opone a la gracia de Dios.

Santiago 4:6 

Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. 

La gracia es el mayor poder que tiene Dios porque es Él en ti manifestándose. 

El orgulloso siempre toma los derechos de otros con si fuera de él. El orgulloso manipula, controla, y el humilde llega acuerdo y entendimiento. El orgulloso es dictador, siempre va reclamar los beneficios de otros para usarlo en beneficio de él.

1 Pedro 5:5-6

Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque:   Dios resiste a los soberbios,  Y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo. 

Cuando aprendes a humillarte ante Dios se te hará fácil humillarte a los hombres, porque en ese proceso Dios pondrá en ti un corazón amoroso que no habrá ofensa que te ofenda y podrás perdonar sin esfuerzo y en amor.

Perdonar es no volver a recordar. Cuando te humillas ante Dios, Él se encarga de preparar tu corazón. Hasta que no tengas la revelación de que el Espíritu Santo está en ti, no dejarás de ser orgulloso.

El orgullo te engaña, te hace pensar que puedes hacer las cosas mejor que los demás.

Romanos 1:21-22 

21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.  22 Profesando ser sabios, se hicieron necios… 

Gálatas 6:3 

Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. 

Cuando dices lo que eres no eres nada, el que es humilde no dice lo que es sino que lo demuestra.  El orgullo es la razón principal de toda discusión.

Proverbios 13:10 

Ciertamente la soberbia concebirá contienda; Mas con los avisados está la sabiduría. 

Siempre que te encuentres con un orgulloso vas a tener discusión, pero a ellos hay que amarlos, enseñarlos porque es un espíritu. Dios muchas veces va a permitir ponernos personas orgullosas al lado para procesarnos en algún área.

Los hombres sabios son flexibles, gentiles y razonables, capaces de respetar los puntos de vista de otros sin comprometer su convicción. Tu convicción debe ser intocable, pero el hecho que tengas convicción no te impide que seas bondadoso y amable. 

El orgullo es la razón por la cual no podemos quebrantarnos delante de Dios y nuestros hermanos.

Quebrantarse significa: reconocer que fallaste.

Para algunos postrarse delante de alguien es mostrar debilidad, pero no es así, la persona débil es la que se endurece. Todo el orgulloso y altivo está viviendo en un trasfondo de debilidad que él mismo hace, una autodefensa.

El orgullo es el velo que cubre todas tus frustraciones.  El orgullo te hace necio, porque este quiere siempre tener la última palabra, porque es la forma de esconder sus frustraciones y debilidades. El orgulloso resiste la palabra de Dios y es tan pronto a decir que están fuera del orden y son falsos.

El 99% de todo lo que pasamos es debido al orgullo y la altivez, por no reconocer y pedir perdón, y el no llevarnos de un consejo sabio de los padres.

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