Sé sabio en las tentaciones. 2da. parte

Sé sabio en las tentaciones. 2da parte

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Cuando seas tentado en tus debilidades, fortalécete en la recompensa que Dios te tiene si le dices que no a esa tentación.

 

“Sé sabio en las tentaciones. 2da. parte”

 

“Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”. Santiago 1:12

 

Muchas veces pensamos que las tentaciones son sólo carnales, que se refieren solamente a pecados sexuales, y no es así, cuando te enfadas y quieres golpear a alguien, esto también es una tentación. Hemos confundido la tentación y la enmarcamos dentro del pecado carnal, como el adulterio, la fornicación, sexo ilícito y yo creo que estos son los menores de todos los pecados. Somos más tentados en la actitud y en el pensamiento.

El concepto de tentación no sólo podemos aplicarlo a la parte física sino también a la parte mental que es con la que más luchamos. El término general de la tentación es la incentivación para algo malo y a la vez saber si eres aprobado, esto, cuando viene de parte de Dios, no porque Dios te tiente, dice Su Palabra que sólo puedes ser tentado por el mal, pero Dios si permite que seas tentado, para que seas probado y luego aprobado. Mateo 4:1-11 señala que Satanás es el tentador y vemos que Jesús fue tentado por él.

 

Satanás empezó con la tentación en Eva, desde el principio de los tiempos, ese ha sido su argumento, desde que Dios creó al hombre, la estrategia de Satanás viene a través de la tentación.

 

La tentación vendrá a tu vida conforme a tu debilidad. Dice Santiago 1:14 que cada uno es tentado cuando por su propia concupiscencia es atraído y seducido. Conforme a nuestra debilidad somos seducidos a la tentación, esto quiere decir que si todo el tiempo estás siendo tentado en una misma área es porque hay una iniquidad ahí que debes reconocer. No puedes pelear contra Satanás en esa debilidad, tienes que pelear contigo mismo reconociendo que él te tienta por esa debilidad en ti, en la cual tienes que fortalecerte.

 

La necesidad no está en tanta guerra espiritual, la cual es necesaria, pero no tanto cómo el vencerte a ti mismo, el reconocer primero cuando eres tentado es más importante. Se trata de una guerra contigo mismo, si estás siendo tentado en la misma área todo el tiempo, debes detenerte y ver la situación reconociendo tu debilidad y aquí debes comenzar a buscar dentro de ti y hacer una introspección.

 

Después de esto, tienes que reconocer si la tentación viene de manera generacional, o si la tienes porque la aprendiste por alguna circunstancia vivida en un tiempo de tu vida. Si llegó a tu vida por tus ancestros, ya sea por tus abuelos o tatarabuelos, debes conocer tus antepasados, la Palabra establece que hasta una cuarta generación vemos los estragos en nosotros. También puede ser que hayas nacido bajo un orden, y que hayas sido abusado y ahí fue encendida la mecha para que el tentador tenga derecho y llave para que seas tentado bajo esas circunstancias. Si tienes un vicio, no es que el tentador te lo esté poniendo, es que tú lo tienes y esto debes entenderlo y reconocerlo, tienes que pelearlo.

 

Para cada tentación que tengas, siempre van a llegar personas atraídas hacia ti porque tienen el mismo pecado, por esto dice la Palabra, que un abismo llama a otro abismo. Si tienes un problema con el engaño, Dios te va a poner en situaciones y en condiciones donde ese engaño que está en ti va a aflorar para que salga lo que tiene que salir. Te pondrá personas a tu lado con tu misma condición para que formen un equipo, de esta forma funciona la tentación.

 

Santiago dice que vas a ser tentado y seducido conforme a tu concupiscencia, la concupiscencia no es más que el pecado que está arraigado en ti, que siempre ha estado ahí y que no has reconocido. Cuando logras entender y reconocer esto, y decides pelearlo; lo que antes era una guerra deja de serlo, porque te comienzas a liberar, la tentación comienza a apartarse y llega un momento en que se convierte en un estilo de vida para ti y ya Satanás no puede tentarte. Esto pasa, porque demostraste una batalla ganada desde adentro hacia afuera, con el tentador nunca lo vas a lograr desde afuera hacia dentro, porque su método es cansarte, ya que el problema no está en él, sino en ti!

 

Hay personas que son tentadas con la ira y la vanidad, otros con el engaño, el dinero, hay múltiples formas de ser tentado por el tentador y muchos creen que es normal vivir así. Para los hijos de Dios, la tentación es una voz de alerta, es una luz roja que te dice que tienes una debilidad. Pero si tienes esa tentación y la resistes por la fe, vas a adquirir paciencia y perseverancia en Dios; si no cedes a la tentación, vas a entrar en el orden divino del reino.

 

Santiago 1:12 dice:

 “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman”.

 

Cuando venzo una tentación, yo decido morir al orgullo, muere en mí todo lo mío y gano una corona. Dios te dice que si vences la tentación, Él te da un regalo, Dios te da una corona de vida, y una corona de vida significa paz, gozo, benignidad.

 

Cuando seas tentado en tus debilidades, fortalécete en la recompensa que Dios te tiene si le dices que no a esa tentación. Tienes que ser sabio en medio de la tentación. Corona de vida es que no te va a faltar nada, y es que la tentación te lleva a la muerte espiritual.

 

Nunca le demuestres a Satanás debilidad, porque el día que lo hagas él se crece, él es cínico y se crece en lo que a ti te falta: Paciencia.

 

Dice la Palabra que Jesús fue tentado en todo, mas no pecó. La tentación no es pecado, porque esa primera intención y esa primera mirada no lo son, pecado viene a ser la segunda mirada.

 

Dice en Mateo 5:30:

“Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.

 

El origen de la tentación empezó con la caída del hombre, salió de una vida espiritual para entrar a una vida natural caída.

 

Romanos 6:6-10:

“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.  Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado.  Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;  sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; más en cuanto vive, para Dios vive”.

 

Efesios 2:16-22 dice:

“Y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades.  Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca; porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre. Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,  en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu”.

 

La tentación te va a llevar a que te aflojes, a que sueltes y va a causar que tu fe empiece a decaer. Mientras seamos edificados sabiamente los unos con los otros y estemos reconociendo nuestras debilidades y peleándolas, es con estas debilidades que la Iglesia se va fortaleciendo y mientras más fuerte la Iglesia, más revela Dios Su autoridad, Su poder y Sus milagros. Con los amigos no podemos ser permisibles, lo contrario, que te fortalezcan y te ayuden para que tú también puedas ayudar.

 

La tentación es como un terremoto que tu ser quiere derribar y tu vida espiritual está como lo esté tu edificio, conforme seas tú, así será el daño que recibas con la tentación. Dios no quiere que sus hijos sean tentados por el mal, Él quiere que venzamos el mal con el bien.

 

Cuando tienes una tentación en tu mente es porque en tu interior hay una iniquidad que se conecta con tu corazón, la debilidad en tu corazón se conecta con tus pensamientos y tu pensamiento va a albergar el deseo. Mis pensamientos activan el deseo y el deseo desata el pecado. El deseo de la tentación controla tu voluntad y cuando tu voluntad es controlada, lo que sigue es el pecado; cuando caes en el pecado viene la muerte espiritual o separación de Dios, este es el ciclo de la tentación. Pero cuando tienes tu corazón limpio, Satanás te pone la tentación y no pasa nada.

 

Satanás busca una debilidad que te acerque a la iniquidad que tienes, él no te va a atacar de golpe a tu misma debilidad, él va a utilizar debilidades más pequeñas que te van a ir arrastrando para que ni cuenta te des y caigas.

 

Mateo 5:28:

“Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

 

La palabra codicia significa deseo desmedido de poseer lo que tiene otro, es un deseo descontrolado, la codicia provoca que niegues tu fe y te olvides de la obediencia a Dios.

 

Dios te va a probar en las tentaciones y por medio de ellas te va a mostrar tu verdadera condición. La Palabra de Dios establece que Él no te pondrá una carga más pesada que la que puedas soportar. Caemos en la tentación por inmadurez y por no tener la palabra revelada de lo que Dios no está dando. Caemos por no tener un estilo de vida de la palabra revelada. Mientras más conoces a Dios y más te revela Dios de Su Palabra, más difícil se le hace al tentador tentarte, por eso el interés de esta casa de que aprendas la Palabra para que seas fortalecido en la tentación.

 

También caemos en la tentación por no tener la genuina identidad de quienes somos en Cristo, cuando no tienes clara tu identidad en Cristo, le abres puertas a Satanás para que seas tentado. Por esta razón Jesús tuvo que ir al Jordán y ser bautizado, aquí Dios dij ´Este es mi hijo amado en quien tengo complacencia´. Después de esto, fue llevado en el espíritu al desierto para ser tentado.

 

Públicamente Dios le dio identidad a Jesús, cuando Jesús fue tentado, ya Él tenía la palabra revelada; Jesús no conversó con Satanás, sólo le dij ´Escrito está´, tres veces que fue tentado su respuesta fue la misma: ´Escrito está´. Todas las tentaciones tenían que ver con su identidad y Jesús la venció porque sabía quién era.

 

Tú tienes algo que Jesús no tenía: Tú fuiste comprado por precio de sangre. Tú puedes escoger decirle no a la tentación. No consientas la tentación en tus pensamientos. Rómpela!

 

Cuando haces un estilo de vida fortalecido en esa área que Satanás te tentaba, él dejará de tentarte; y Dios empezará a darte la promesa que se refiere a esa área.

 

Toda tentación puesta por el tentador tiene como recompensa el placer, este placer no es eterno, es sólo por un momento, pero cuando resistes la tentación, dice la Palabra que Dios te pone una corona de vida. Lo que hace que un rey sea rey es su corona, esta corona de vida que nos da Dios es para disfrutarla aquí en la tierra y en el cielo.

 

Cuando hagas estos cambios resiste la tentación, porque con esto estás comprando un escudo de fe para resistir los dardos de tentación a tu corazón, por esto también existe la liberación que es el pan de los hijos y sólo pueden ser liberados aquellos que reconocen, entienden y se arrepienten.

 

El manantial con mayor recurso para el tentador está en tus recuerdos, en eso que hacías y que aún recuerdas. Por esto, hay amistades que tienes que dejar. Efesios 6 revela que debemos ponernos el yelmo de la salvación, este yelmo es un casco que te cubre toda la cabeza, en ese tiempo se usaba, más que para protegerte de lo que venía de afuera, estaba para proteger lo de adentro. Este yelmo es para cubrir la revelación de tu salvación para que nada que venga de afuera te toque.

 

Nuestro destino como hijos de Dios es la salvación eterna, tenemos que cuidarla y protegerla. Debemos ponernos a cuenta.

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