“Vivir con la Fe de Dios” – Apóstol Miguel Bogaert

1 Timoteo 6:12 (RV1960) “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.”

 

Echar mano en griego significa “lambano” y quiere decir agarra fuerte, Pablo le dice a Timoteo que agarre fuerte de la vida eterna, agarrar fuerte se refiere a un esfuerzo. Este versículo nos habla de 3 condiciones que tenemos que tener para movernos en fe, es así, si realmente queremos entrar en este  nivel de fe:

 

  1. Pelear
  2. Agarrar Fuerte
  3. Mantener, significa ser persistente.

 

Estas 3 palabras dan una apertura al creyente para entender cómo se obtiene la fe, y no cualquier fe, sino la fe de Dios, porque una cosa es tu fe y otra la de Dios. Si te postras a orarle a Dios y te pones a esperar pasivamente a que Dios te de lo que le estás pidiendo, te quedarás esperando, porque Dios no hace nada con gente pasiva, tienes que activar algo dentro de ti para que se active lo que estás pidiendo.

 

Puedes estar todo el tiempo orando por algo que estás pidiendo y mientras lo hagas pasivamente, Dios no te va a dar lo que necesitas. En todo creyente debe haber un trabajo en conjunto con Dios.

 

Dios no quiere nada con los creyentes pasivos y la vida eterna sólo se realiza en tu vida cuando te agarras fuertemente, si no lo haces así, no disfrutarás de la vida eterna.

 

Dios tiene la habilidad de creer y de moverse en una fe real. Dios se mueve en fe, Él es fe y en Él no existe la duda. Dios no se pregunta cómo habrá de hacer las cosas, Él dice que es. Cuando Dios va a hacer algo, no duda ni se preocupa, tampoco murmura lo que va a decidir, porque Él es fe. Sin embargo, contigo y conmigo no ocurre lo mismo, porque nosotros tenemos una naturaleza de duda e incredulidad, nunca vamos a poder fabricar la fe, siempre existirá en nosotros la duda de si podremos o no hacerlo, de si eso que queremos es para nosotros o talvez no.

 

Dios no sólo vive por su perfecta fe, sino que también ha declarado que el justo por su fe vivirá. Ahora te pregunto, si Dios es fe y de una fe real, y ha dicho que si somos justos viviremos por fe, ¿Dónde está tu fe? ¿Es por tu fe o la de Él? Nunca podrás vivir con tu propia fe pero sí con la fe de Dios.

 

Como hijos de Dios no estamos supuestos a vivir por nuestra fe, sino por la fe de Dios.

 

Habacuc 2:4 (RV1960) “Más el justo por su fe vivirá”.

 

Llegar a la fe está fuera de la habilidad humana. En Su Palabra Dios nos dice que nos dio una medida de fe, y si nos la dio es porque no la podemos obtener por nuestra cuenta, no somos productores de fe, Dios es nuestro proveedor de fe.

 

Te cansas y desmayas e incluso abandonas porque entras en una lucha por tu fe, tratando de obtener una habilidad para tenerla, cuando es Dios quien tiene que producir esa fe real en ti. Mientras más te llenas de la vida de Dios y Su Palabra, más adquieres la habilidad de creer en ella.

 

Debes llenarte de la vida de Dios y en la misma medida en que lo hagas, Dios te va preparando para recibir tu medida de fe; talvez aún no la recibes porque hay en ti duda e incredulidad, involúcrate con Dios, acércate a Él, mientras más cerca, más te estás preparando para recibir de Su fe.

 

Si tienes fe, tienes que echarle la mano a Dios para que la vida de Dios sea completa en ti, así como es en Él.

 

Tienes que vivir, sentir y conocer a Dios y mientras más lo vives, lo conoces y lo tienes en tu vida, más te prepara Él con su fe en ti. La misma vida eterna de Dios que conocemos por Su Palabra nos hace llenarnos de Él y ser cómo Él.

 

Cuando tratas de buscar tu fe, estás siendo tú y no tú en Él. La verdadera fe cree la Palabra como Dios la cree.

 

Abraham se llenó de Dios y cuando lo hizo probó la fe, Abraham no se movió por su fe, sino por la fe de Dios en Él y se hizo uno en Dios. Por otro lado estaba David, quien no tenía fe en sí mismo, pero sí se hizo uno en Dios y adquirió Su vida eterna, cuando David vio al gigante, sólo vio cómo Dios podía destruirlo, cuando tienes fe real, hablas como Dios y ejecutas como Dios, porque es Dios a través de ti.

 

La oración sin fe es religión, tienes que hacerte uno con Dios para tener la fe de Dios. Si veo a Dios voy a hablar porque lo estoy viendo, pero si me hago uno con Él, hablo porque Él está en mí, son dos cosas diferentes: Saber que Dios está y otra que tú estés en Él.

 

Sabemos que Dios existe y que se manifiesta, pero no es suficiente, tenemos que activar algo y agarrarnos fuerte de Dios, pelearlo con nuestra mente y ser persistentes, solo cuando hacemos esto podemos hacernos uno con Él, hablar como Él, actuar como Él y hacer milagros como Él; nunca será con nuestras fuerzas, es Dios en nosotros, es Su vida divina dentro de nosotros por la fe de Él.

 

Para recibir una sanidad real tienes que tener la fe de Dios porque es Él quien te sana. A la hora de recibir tu sanidad, tu fe no puede estar en mi como pastor, sino en Dios, porque cuando te llenas de Él, recibes la habilidad de creer y de tomar de Su fe, es en ese momento que Él te sana.

 

Tener la fe de Dios significa que todo lo que sale de tu boca se cumple porque es como si estuviera saliendo de la boca de Dios.

 

Dios viene a tu vida por la fe y tenerlo a Él es tener Su perfecta vida, para ser compatibles con Dios y agradarlo, tenemos que vivir por fe en Él y Su Palabra dice que sin fe es imposible agradar a Dios. Si no vives por fe, no vas a agradarlo.

 

Imagina por un momento que todo lo que Dios te ha dado lo has recibido por tu propia fe, qué no sería capaz Dios de darte, cuando estés en Él, con Su fe y no la tuya?

 

Todos los hombres de fe que encontramos en la Palabra y que hicieron grandes milagros, se hicieron uno en Dios, esto lo vemos desde Moisés hasta Juan en el Apocalipsis.

 

Hebreos 11:6 (RV1960) “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

 

Romanos 10:17 (RV1960) “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

 

Para que esta fe venga por el oír, no la puedes recibir con tus sentidos naturales, tienes que oírla con tus sentidos espirituales. La fe no viene por lo que oyes, viene cuando oyes la Palabra de Dios y se hace rhema en ti, rhema significa palabra revelada. No puedes codificar la Palabra conforme a tu sabiduría o experiencias pasadas, sin embargo cuando la recibes en el espíritu, es cuando te viene la fe.

 

Cuando estás en tus sentidos naturales y no espirituales, entiendes que es el pastor quien habla y vas a juzgar el mensaje conforme estén tus circunstancias, es por esto que no te viene la fe.

 

Esta es la razón por la que no respetamos a los apóstoles y profetas, porque lo que recibimos de ellos lo hacemos con nuestros sentidos naturales y la palabra nunca llega a hacerse rhema en nosotros como algo espiritual, incluso mi familia, si ellos no me ven en el espíritu, no tendrán fe, me podrán seguir porque somos familia pero no porque Dios me usa. Cuando tus sentidos naturales te dominan, vas a filtrar la Palabra y la vas a acomodar a tu inteligencia, a tus necesidades y a lo que crees.

 

1era Corintios 2:12 (RV1960) “Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido”.

 

Si no tienes fe, la fe de Dios, no vas a recibir el espíritu de Dios, porque el Espíritu Santo se recibe por fe. Tienes que tomar la fe de Dios para actuar como Él y te dio Su Espíritu para que sepas lo que Él tiene para ti que es Su vida eterna. La Palabra de Dios es la vida eterna de Dios.

MensajeMonte de Dios

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