Cada problema tiene una Promesa

Cada problema tiene una Promesa

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Si en cada problema hay una promesa, tenemos que ser diligentes en identificar esas promesas para poder combatir el problema y si no conocemos la Palabra, no conocemos la promesa, o no tenemos el rema revelado de la promesa.

 

Uno de los problemas más fuertes que tiene el cristiano es el vivir en circunstancias adversas, porque todas las situaciones pasan a ser pruebas y tenemos problemas con la familia, los hijos, en el matrimonio, en la Iglesia y en el trabajo.

 

Cuando los hijos de Israel salieron de Egipto y cruzaron el Mar Rojo –fue todo un evento-y fue uno de los milagros más grandes que ellos pudieron ver, y sin embargo, 3 o 4 días más tarde, empiezan a caminar en el desierto, y con ésto, Dios automáticamente les da una promesa, es decir, Dios siempre te ha dado una promesa, antes de llegar el problema.

La situación es que como no sabemos la promesa, nos llega el problema y no tenemos una solución para ese problema o para la circunstancia adversa que se nos presente.

 

Éxodo 15:22-26 dice:

“E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.  Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.  Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber? Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó;  y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador”.

 

Podemos ver que nadie dentro del pueblo de Israel se enfermó, estuvieron 40 años en el desierto, pero aun así, se cumplió la promesa de Dios, Él les dijo que ni uno sólo de ellos se enfermaría y que no enviaría sobre ellos ninguna de las enfermedades que tuvieron los egipcios. Dios les entregó una promesa y la cumplió, aún Él sabiendo los problemas que habrían de venir sobre ellos.

 

Dice el Salmos 37:39:

“Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia”.

 

La salvación es una promesa y así lo vemos en Su Palabra, pero si no recibes como un rema esta promesa de salvación, nunca vas a actuar conforme a esta promesa para encontrarla.

 

Recibimos el Espíritu Santo porque era una promesa y así se anunciaba desde el Antiguo Testamento, ahora bien, si no entiendes esta promesa, nunca vas a entrar en ella. Es por esto, que no todo el mundo tiene al Espíritu Santo o lo conoce, y no todos tienen experiencias con Él.

 

Para hacerte de estas promesas, hay condiciones y estas son específicas.

 

Todas las promesas que Dios te da están en la Palabra y todas y cada una de ellas son para tu superación y para que seas bendecido, y si es así, algo tienes que darle a cambio al Señor, y si no lo haces, seguirás en problemas.

 

Gálatas 3:26-29 dice:

“ Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;  porque todos los que habéis Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.  Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”.

 

Todos los que somos hijos de Dios por la fe, somos herederos de las promesas, lo que significa que si no tienes identidad de hijo, tienes problemas con las promesas y la herencia. Aquellos que no son hijos de Dios no heredan las promesas, y éstas no se hacen vida ni sustancia en ti porque no tienes identidad.

 

Una cosa es decir que eres cristiano y otra muy distinta el estar revestido de Cristo, cuando estás revestido de Cristo, hablas como Cristo habla, piensas como Jesús, caminas como Él lo haría, es por esto mismo, que muchos de nosotros recitamos las promesas de Dios pero no vemos resultados.

 

Todas las promesas de Dios son sí y amén. Dios nos dejó todas las promesas y están establecidas en un tiempo y orden, y no están sujetas a las circunstancias que estás viviendo.

 

Dios le da importancia al hecho de que entendamos esta revelación cuando Él mismo se llama ´Yo Soy´, esto quiere decir que en el momento en que lo necesites, Dios es lo que necesitas. ¿Es difícil creer la promesa? Dios te dice: Mírame a mí, Yo Soy.

 

Los problemas y las circunstancias adversas nos tienen neutralizados y paralizados, y sin embargo, estamos llamados a ser valientes, es por esto, que los cielos están sufriendo violencia y es así, porque cuando llegan los problemas, desmayamos y caemos, y cuando nos caemos, no le quitamos territorio al enemigo, todo lo contrario.

 

Mientras más te comprometes, más violento se pone el enemigo, porque ya no sólo tu vida le pertenece a Cristo, ahora también estás siendo transformado y él está perdiendo terreno contigo, de la misma forma, tú vas creciendo y más violento te vuelves, arrebatando tus bendiciones.

Las condiciones específicas para que una promesa de parte de Dios se active con cada problema son:

  1. Tener identidad de hijo.
  2. Ser bautizado en la fe de Cristo Jesús.
  3. La obediencia.

 

La obediencia es una disposición que tiene que haber en nosotros, tenemos que estar dispuestos a obedecer.

 

Deuteronomio 28:1-2 dice:

“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra. Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.

 

Puedes ser obediente sin oír una voz de mando. Puedes ser obediente, haciendo lo que hacen los demás sin necesidad de oír una voz y esto no es ser obediente totalmente. Para escuchar la voz de Dios, aparte de ser obediente, tienes que tener intimidad con Él, no hay obediencia sin intimidad.

 

Nunca vas a obedecer lo que no conoces.

 

Puedes ser obediente a la voz del hombre y a la de Satanás, conforme sea tu corazón y tu concupiscencia.

 

Levítico 26:3-5 dice:

“Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.  Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la cementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra”.

 

Dios nos bendice cuando escuchamos Su voz y somos obedientes, a cada momento perdemos bendiciones por no obedecerle. Las promesas de Dios son para los hijos que guardan Sus mandamientos, por lo tanto, si somos hijos, tenemos que guardar Sus mandamientos.

 

1 Juan 2:3-4 dice:

“ Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.  El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él”.

 

Si no eres obediente, me temo que no lo conoces o que no eres hijo de Dios. Tienes que estar revestido de Cristo para que las promesas de Dios se cumplan en tu vida.

Monte de Dios

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