Su Gracia te lleva a la santidad

Su Gracia te lleva a la santidad

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Dios tiene un propósito con cada uno de nosotros,  no estamos aquí por casualidad, estamos aquí  porque Dios  tiene un propósito  y decidió decirle “es el tiempo”, pero de  nosotros va depender que el propósito se cumpla;  Dios hace su parte y nosotros tenemos que hacer la nuestra.

La relación con Dios es como la de un agricultor,  y esto es más profundo de lo que usted cree; un agricultor es un hombre que tiene un terreno  y necesita preparar esa tierra; ese agricultor limpia la tierra, la abona , siembra la semilla, cuida la semilla y la tierra de la maleza, pero sin embargo él no tiene el control de la lluvia , ni del sol , pero Dios si lo tiene,  para que crezca lo que el agricultor sembró; en otras palabras, la relación del agricultor con Dios es la misma relación de nosotros con Él, nosotros nunca vamos a poder hacer lo que Dios tiene que hacer, pero Dios nunca va hacer lo que nos toca a nosotros hacer. Eso significa que tenemos una responsabilidad delante de Dios y conforme sea nuestra responsabilidad delante de Él así serán los frutos que nosotros tendremos, porque a Dios le agrada nuestra responsabilidad; si nosotros no somos responsables delante de Dios dentro de nuestro propósito, Dios no tiene que ser responsable de ti ni de tu propósito, por eso  tienes que hacer un esfuerzo, un sacrificio,  estirarte para que se pueda cumplir el propósito que Dios tiene contigo.

 

Muchos queremos oír a Dios, conocerlo  y servirle, pero ¿hasta qué punto  estamos teniendo nosotros nuestra responsabilidad? Dice la palabra que todos somos pecadores,  y mentiroso es aquel que dice que no peca. ¿Cómo entras a la casa de Dios sin ponerte a cuentas con Él? a veces venimos y entramos directamente a la adoración  y  alabar Dios, y  que hiciste ayer o que hiciste anoche? no eres capaz de sacrificarte y reconocer,  y decir sí Señor, he pecado, perdóname,  voy a entrar a tu casa, me lavo con tu preciosa sangre.

 

Tenemos que entender que en esa relación tiene que haber un entendimiento, un esfuerzo para hacer nuestra responsabilidad,  y esta es buscar la santidad de Dios. La santidad de Dios no te la va a dar un  faldón que  uses, lo que tu comas o no comas, no te lo va a dar el día que trabajes o no trabajes, eso es una carga que mete el hombre para forzarnos a nosotros a hacerlo más difícil, la santidad de Dios no es que seas pobre y vivas debajo de un puente; mal confundimos lo que es ser santo, y Dios está buscando hombres y mujeres que luchen por una santidad, como lo dice Su palabra.

 

Dice en  Hebreos 12:14

Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.

 

El principio de la santidad es el principio del esfuerzo del reconocimiento de tus debilidades y tu condición.

 

Dice Romanos 6:14

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

 

Aquí nos está diciendo que el pecado no se puede enseñorear  de nosotros porque estamos bajo la gracia, es una dispensación de la gracia que nos da salvación y nos da poder para no pecar.

 

Si te quedas solo con el concepto de  que gracia es un favor inmerecido, serás un engreído. Hay gente que está confundido con el sistema o con la dispensación de la gracia, y es importante que entendamos que la  gracia empezó en Génesis 3:15.  La gracia empezó de Dios con una promesa, sabiendo Dios que habíamos fallado, que habíamos pecado, desobedecidos y nos dio automáticamente una promesa redentora.

 

Génesis 3:15 dice:

 Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza y tú  le herirás en el calcañar.

 

¿Cuál era la simiente? el Cristo redentor, ahí empezó la gracia, la gracia no empezó en el nuevo testamento, ya la gracia había sido profetizada, prometida, una gracia redentora; Esta gracia, esta promesa tiene dos sentidos: una como don de salvación,  dice  en Efesios 2:8:

 

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.

 

Qué es un don de Dios? es un regalo, y sin embargo mal entendemos la gracia, y es un don de Dios y eso quiere decir que todos tenemos ese don. Ahora  bien, nuestra naturaleza pecaminosa, aunque le hayamos entregado nuestra vida a Cristo, ese don sigue esclavizado a esa naturaleza, y es don de salvación, un don de redención, eso quiere decir que no es cualquier don, sin embargo nuestra naturaleza pecaminosa esclaviza ese don y no permite que fluya en nosotros, que crezca y nos lleve a niveles diferentes.

 

El otro sentido de la gracia es dar poder para habilitar al hombre a actuar por encima de sus fuerzas naturales,  aun teniendo debilidad. La gracia te da un poder, una fuerza, una autoridad, aunque Dios reconozca que eres débil, Él te da el poder de la gracia, el poder de la autoridad para que te hagas fuerte.

 

Para que esa gracia venga en ese segundo nivel y te dé autoridad y poder,  si no tienes reconocimiento de tus debilidades, errores  y fallos , el poder de esa gracia no te va a levantar, no va a venir a ti, porque solamente ese nivel de esa gracia, de ese poder  va venir a los que reconocen sus debilidades y le dicen Señor,  yo no quiero hacer eso otra vez, pero yo solo no puedo,  pero me vasto en tu gracia y tu gracia se perfecciona en mi debilidad.  Tienes que reconocer tus debilidades para que la gracia ejerza la autoridad y el poder, para que lo que tú no puedas hacer,  la gracia te ayude.

 

1 Corintios 15:10 dice:

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo.

 

Pablo  tuvo que quitarse toda la venda de Gamaliel de religiosidad, tuvo que trabajar,  se fue  tres años al desierto a hacer carpas para entender la revelación de Dios,  que era por Su gracia  y no por su intelecto.

 

Dice Pablo antes he trabajado más con todo ellos, pero no yo.  ¿Qué tiempo tienes con con esa fastidiosa fornicación, con la pornografía, y no puedes dejarlo? ¿Qué tiempo tienes luchando con la droga,  el alcohol? Pablo no pudo solo,  tuvo que ir a la gracia,  y para tu entrar a la gracia no puedes tener orgullo, ni títulos, tienes que estar pobre de espíritu y ¿sabes qué significa pobre de espíritu? Es tu anularte y que sea Dios quien te lo dé, por eso tienes tantas luchas, porque no has entrado en la gracia, por eso dice la palabra bástate en mi gracia…tú no necesitas nada más, sólo Su gracia.

 

Si no entra la dispensación de la gracia revelada tu no vas a tener fe para promover la obediencia a la fe,  eso quiere decir que si tú no estás con la gracia revelada se te va ser difícil ser obediente y tener fe.

 

La gracia fue dada por  la abundante acción redentora de Jesucristo.

 

Romanos 3:24 dice:

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es Cristo Jesús.

 

¿Cuál es tu redención día a día? ¿Redimes la redención de tus frustraciones, de tus imposibilidades, de tus actitudes  de tu orgullo, tu vanagloria cada día? Cristo se la llevó  en un solo día y te dio la libertad de que lo hagas día a día, por eso debes esforzarte como lo hizo Pablo.

 

Romanos 5:21

Para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.

 

Solamente en Cristo somos nosotros agraciados.

 

Efesios 1: 6-7

Para la alabanza de su gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.

 

Levítico 11:44

Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificareis, y seréis como hijos  santos, porque yo soy santo.

 

Nuestra actitud al pecado se centra en nosotros mismos, más que en Dios; por eso se te hace más difícil dejar el pecado. Nos preocupa más nuestra victoria sobre el pecado que el hecho de lo que produce el pecado en el corazón de Dios cuando pecamos. Si tan solo pensaras como se siente Dios cuanto tú le fallas, jamás pensarías en pecar.

 

Jamás veremos el pecado a la luz que nos corresponde, hasta que no lo veamos como algo cometido en contra de Dios.  A Dios no le interesa el hecho consumado, a Él le interesa la intención del pensamiento con la que estás consumando el pecado.

 

Dios quiere más obediencia que victoria.  La obediencia está orientada hacia Dios, la victoria está orientada hacia nosotros. La victoria es un subproducto de la obediencia,  no es un producto de la obediencia,  el hecho de que tú hayas tenido una victoria en una tentación no te hace obediente.

 

Sabes  cuál es otro problema que tenemos con el pecado? Que no tomamos en serio algunos clases de pecado  y lo hemos agrupado en dos clases:  1) una clase que son los pecados inaceptables 2) otros que se pueden cometer conforme a la medida.

 

Hay gente que tiene sus pecados clasificados: Algunos son  imposibles de cometer,  ¡No eso no! Yo no cometo ese pecado, jamás; pero hay otros en esa clasificación  que son permisibles, que si se pueden hace,  ahora yo pregunto ¿el pecado es pecado por el tamaño o el pecado es pecado porque es pecado?

 

El problema que tenemos para ser santificados es que tenemos una clasificación propia de cuál es la intensidad del pecado, algunos tenemos una intensidad fuerte; Yo Pastor adulterar jamás!, fornicar jamás! Masturbarme jamás! pornografía jamás! pero eres un mentiroso,  eres un manipulador, eres un egoísta, entonces hemos clasificado los pecados conforme a los tamaños, en vez de clasificar el pecado como pecado.

 

A Dios le interesa ver tu actitud de santificarte, porque para eso nos da Su gracia para que nosotros nos perfeccionemos  en nuestras debilidades. De que nos vale venir a la iglesia y no entrar en Su gracia, olvidémonos de los triunfos de vencer el pecado y empecemos a mirar las ofensas que produce en el corazón de Dios, la intención o el deseo o el pecado consumado mismo,  y verás cómo tu corazón va entrar en un dolor, y le dirás al Señor yo no quiero ser el causante.

 

El no entrar en Su gracia hace que Dios no sea justo contigo para bendecirte, porque cuando Dios quiere ser justo para bendecirte satanás se levanta y dice: objeción, no lo puedes bendecir, porque este hombre tiene problemas.

 

Necesitas que se te revele que está viviendo en la dispensación de la gracia y del Reino, es una dispensación que muchos de la biblia les gustaría vivir. Estamos más afanados buscando en hacer,  que buscar una relación con Dios para entrar en Su gracia; no hay santidad  si no hay revelación de la gracia, no hay obediencia ni fe si no entiendes que es un don de Dios. Cuando tengas esa revelación, entenderás que cada vez que intentes fallarle a Dios Su corazón se quebranta, pero Él te mira como lo que eres, su hijo, y Él tiene propósito con cada uno de nosotros, cada vez que le fallamos dice: ¿por qué retrasas mi propósito? La Gracia es la puerta al principio de la santificación; solamente Su gracia te sostiene.

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