El ser radical atrae a Dios, 2da. parte

El ser radical atrae a Dios. 2da. parte

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”. Filipenses 4:11-12

 

José, Daniel y Abraham fueron todos hombres radicales, y por este motivo, hicieron cosas grandes. Dios está añorando un pueblo que sea radical y que no tenga miedo. La presión de grupo quiere que seas igual al resto en el conformismo.

El conformismo es aceptar la situación y condición en que vivimos sin creer que puede haber algo mejor en el futuro. Se refiere a personas que no salen del lugar donde están, saben hacer algo y se conforman con sólo eso, no quieren aprender algo más y eso que saben, tampoco quieren perfeccionarlo, a esto llamamos conformismo.

 

Pasa lo mismo en la Iglesia, sirven en un área y se conforman con servir sólo en ese ministerio. Tienes capacidad para hacer cosas más grandes.

 

Siempre serás lo que ves que eres por dentro. No te conformes con el mismo ayuno y oración que haces, tampoco con la misma ofrenda que le estás dando a Dios, tu alabanza y adoración deben ser diferentes, no te conformes a lo mismo.

 

No deben decirte cómo alabar a Dios, eso dejémoslo para los conformistas, el conformismo rompe con la creatividad, por esto vemos que los grandes inventos salen de las crisis, y por esto mismo, el pueblo de Dios vive en crisis todo el tiempo. La crisis en la que estás es para que inventes algo, porque hay algo que tiene que salir de ti para que salgas de la situación en la que estás.

 

Deja de conformarte con simplemente no tener, solamente si no crees que tu futuro será diferente, entonces éste será igual a tu presente. Todo lo que hagas en tu presente, hazlo para preparar tu futuro.

 

Lo contrario al conformismo es el contentamiento, y el contentamiento, no es más que la habilidad de estar contento en la situación presente, sea esta cual sea, teniendo la esperanza de que el futuro te va a traer algo mejor. La gente de fe siempre está contenta, ellos tienen un contentamiento en su interior, que sin importar su situación, están satisfechos porque viene algo mejor.

 

No importa la condición adversa que estás viviendo, no importa la crisis, tienes este contentamiento, que es la certeza de que en un futuro no muy lejano, le darás la espalda a lo que estás viviendo en el presente y que estarás mejor.

 

Filipenses 4:11-12 dice:

“No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.  Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad”.

 

Las estructuras mentales y los paradigmas te hacen querer vivir como vive el otro, te hacen querer tener lo que no puedes y ejerce un efecto sobre tu vida que no te hace feliz. Debemos valorar lo que tenemos y que no nos importe lo que no tenemos, esto era lo que hacía Pablo.

 

Por más que el Espíritu Santo quiera, tienes que decidir romper con las estructuras y paradigmas, porque lo que Pablo está diciendo, es que él lo aprendió, y cuando aprendes algo, no se te olvida nunca, pero cometemos tantos errores porque lo que supuestamente aprendemos se nos olvida.

 

Atraviesas una crisis, Dios te da una salida y vas a un nuevo nivel, pero si no aprendiste mientras estuviste en la crisis, vendrá una próxima.

 

Vemos personas que no diezmaban y en una crisis, empiezan a hacerlo y Dios los sobreabundó, pero como no aprendieron en ese momento de crisis, dejan de diezmar y se les olvida.

 

Para salir de las estructuras, tienes que hacer algo nuevo y diferente.

 

Estas estructuras y paradigmas tienen a hombres y mujeres castrados en el mundo espiritual, esto les ha secado su cementera de lo creativo, no pueden embarazar nada en lo espiritual, menos en lo natural, no cambian y siempre permanecen igual. Estos paradigmas han castrado al creyente.

 

Dios te hizo con un ADN para que seas un progenitor de lo creativo, Dios no te hizo para imitar, Él te hizo para crear, siempre con ideas nuevas. Dios te hizo para caminar en lo sobreabundante del espíritu, y cuando caminas en lo sobreabundante del espíritu no tienes que ir detrás de las bendiciones, ellas te perseguirán.

 

No te conformes con lo que tienes ni dónde estás, ponte metas y haz un estilo de vida con ellas. El mundo no puede ponerte límites, eres alguien sin límites.

 

Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Haz algo diferente, porque a través del cambio, le haces la atmósfera a Dios para que Él haga algo distinto.

 

El hombre radical no negocia sus convicciones. Hay valores que no se ponen en juego, como la integridad y la dignidad.

Monte de Dios

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