Cómo el Temor a Dios expresa tu Amor

Cómo el Temor a Dios expresa tu Amor

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

¿Qué es el temor a Dios? Es estar atemorizado por no desagradar a Dios, es odiar lo que Dios odia, aborrecer lo que Él aborrece y amar lo que Dios  ama.

 

“Cómo el Temor a Dios expresa tu Amor.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”. Proverbios 1:7

Todos sabemos que en esencia, Dios es amor.

 

Proverbios 1:7 dice:

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”.

Eclesiastés 12:1

“Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento”

 

¿Qué es el temor a Dios? Es estar atemorizado por no desagradar a Dios, es odiar lo que Dios odia, aborrecer lo que Él aborrece y amar lo que Dios ama. Esta es la demostración del temor a Dios. Uno de los puntos clave que tenemos que entender, es que muchos están sentados en la Iglesia sin temor a Dios, y este temor que debemos tener no es un temor castigador o de pavor, se refiere a un temor reverente hacia Dios y muchos no lo sentimos así, porque no lo conocemos y cuando no conocemos Su grandeza ni lo que significa Dios para nuestras vidas, no podemos tener temor hacia Él.

 

Uno de los problemas que tenemos es que nos abocamos a vivir un estilo de vida propio e independiente, con actitudes y suposiciones que creemos están bien, y no solamente no estamos bien, sino que dejamos de ser bendecidos por Dios, por no tenerle temor a Él. Este temor se refiere a no querer ofender a Dios o hacerlo sentir mal con lo que hacemos.

 

Cuando tienes temor reverente a Dios, hay un deseo de en ti de hacerlo sentir bien, hay un deseo de hacer feliz a Dios y esto es lo que Dios está esperando de sus hijos.

 

Dice el Salmos 147:11:

“Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia”.

 

Muchas veces nosotros nos abocamos en otro tipo de cosas y detalles para agradar a Dios, queriendo agradarle con nuestras obras y trabajando en el servicio, ayudando al necesitado pero aquí dice que Dios se agrada y se complace en los que le temen. La palabra complacido significa que estás satisfecho y que no necesitas nada. El temor reverente a Dios es no querer hacer algo que le moleste o desagrade.

 

La Iglesia de este tiempo tiene que entender esto porque va a tener que luchar con ello. Va a llegar un momento cuando salga esa fuerza dentro de ti, queriendo hacerlo feliz que va a cocar con tu propio yo, porque ya no es más para ti, sino para Él y es un estilo de vida diferente.

 

Muchos de nosotros tenemos temor a Dios en algunas áreas, pero en otra no, así que lo complacemos en algunas cosas y en otras no, porque nuestra conciencia está cauterizada y la conciencia se cauteriza con el mucho repetir una misma cosa. En muchas áreas tenemos este temor a Dios y hay cosas que no hacemos porque nuestra conciencia nos dice que eso no le agrada a Dios y hay otras cosas, que inconscientemente, por la cauterización de nuestra conciencia, lo hacemos a cada momento, sin percatarnos siquiera, que a Dios le desagrada, son cosas que hacemos a diario que ya forman parte de nuestro estilo de vida.

 

Éxodo 33:18 dice:

“Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria”.

 

Moisés tenía temor de Dios porque conocía Sus caminos, porque conocía a Dios. No puedes decirle a Dios que te muestre Su gloria, o que lo quieres ver cuando no tienes temor de Él; si le pides a Dios que te ayude y que se manifieste en tu vida, no lo va a hacer, porque no le tienes temor reverente. Su palabra establece claramente que Él sólo se complace en aquellos que le temen.

 

Mientras más extensa sea la revelación que tengamos de la grandeza de Dios, más grande será el temor que le tengamos. Vienes a la Iglesia porque necesitas de Dios, el 99% de todas las personas que llegan a la Iglesia, no porque quieren amar a Dios, sino que vienen a buscarlo por una necesidad, viene porque quieren que Dios les resuelva un problema, sin embargo, no tienes la capacidad de pensar y entender qué tan grande es el Dios que te va a resolver tu problema, no quieres entenderlo, aunque sepas lo que dice la Palabra y la leas, hasta el punto que en Su palabra dice que el universo cabe en el hueco de su mano, pero no lo crees.

 

El concepto mental que tienes de Dios nadie te lo va a quitar hasta que tú mismo no lo decidas, hasta que no pongas a Dios en el lugar que merece y que tienes que ponerlo, en tu corazón y en tu mente y hasta que no lo hagas, no va a surgir en ti una pizca de temor. El problema está y no es un problema, es más bien una bendición, en el tiempo antiguo, cuando hacías algo mal, en ese momento te quemaba Dios y quedabas fulminado, y ahora con el pacto de la gracia, hacemos de Su gracia un libertinaje.

 

La historia de Ananías y Safira relata como ellos vendieron una propiedad y se quedaron con el dinero, cuando Ananías llegó, le preguntaron porque lo había hecho, mintió y murió al instante, después viene Safira y le pasa lo mismo, miente y queda fulminada, por ser alcahueta de su marido y si eso pasara en este tiempo, les aseguro que nadie dejaría de diezmar y las mujeres estarían detrás de sus maridos, con un garrote, diciéndoles que diezmen, porque no van a dejarse morir por culpa de ellos.

 

Como ahora todo es por la gracia, la hemos distorsionado, haciendo de ella un libertinaje para con lo que nosotros pensamos, creemos y sentimos, esto es lo que no nos permite entrar en el temor de Dios ni ver Su grandeza y magnitud.

 

En este tiempo de la gracia, la única diferencia es que antes te fulminaban al instante y ahora, Dios te dice que no te va a matar pero sí te va a trabajar con lo que más te duele, porque Su intención no es fulminarte, sino que es llevarte al lugar donde te des cuenta que estás mal; así que la gracia tiene su condición, pero si no entras en esta condición, la gracia ha de convertirse para ti en una desgracia, pero para Dios, sigue siendo la gracia. A esta desgracia nosotros le llamamos desierto y trato y no es que Dios lo haya permitido, es que tú, por tu falta de temor a Dios, te has metido en ese problema. Estoy tocando la fibra de tu corazón para que entiendas que todos tus problemas son por la falta de temor a Dios.

 

Salmos 147:7 dice:

 “Cantad a Jehová con alabanza, cantad con arpa a nuestro Dios”.

 

Salmos 145:10-11:

“Te alaben, oh Jehová, todas tus obras, y tus santos te bendigan. La gloria de tu reino digan, y hablen de tu poder”.

 

Todos los reinos que están en la tierra y en el mundo hablan del poder de Dios, menos nosotros. La biblia declara en Isaías 40:12 que Dios puede medir el universo en la palma de su mano y del universo, podemos sacar los siguientes datos: El sol está a 150 millones de kilómetros de la tierra y se sostiene en su lugar, sin moverse, y si tomas un avión que va a 800 km por hora, te tomaría 21 años llegar al sol; las estrellas que normalmente ves en el cielo, algunas están a 100 años luz, otras a 200 años luz y otras a 4,000 años luz, esas que ves desde aquí, mira lo lejos que están y aun así las vez, y Dios dice que les ha puesto nombre a todas y cada una de ellas.

 

Quiero concientizarte sobre el Dios al que le estás sirviendo, un Dios de dioses, Señor de Señores, Rey de reyes, este es el Dios que tiene que cambiar y transformar tu vida y es el que se complace cuando tú le temes. Es el mismo Dios que te dice: No forniques, justo cuando vas a hacerlo, cuando vayas a mentir, decir que no, porque tienes temor de Dios. Tienes que tener temor hacia el Creador del universo. Nosotros pecamos porque no le tememos a Dios y porque no le damos su justo valor. La tierra es redonda y las aguas del océano no se caen y es así, porque Dios creó la ley de la gravedad, dándonos a nosotros un lugar para vivir: La tierra. La Palabra dice que los cielos no pueden contener a Dios.

 

1 Reyes 8:27 dice:

 “Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?”

 

Jeremías 10:12 dice:

“El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría”.

 

Dios está más pendiente de ti, que tú de Él.

 

Cómo adquirimos el temor de Dios:

1. Por amor. Tienes que apasionarte y amar a Dios, tienes que demostrarle que lo amas y lo haces, cuando le temes y le obedeces.

2. Por el conocimiento revelado. Cuando usted medita sobre Su grandeza y puedes apreciar cómo más de 100 billones de células en todo tu cuerpo, son motorizadas y dirigidas por Dios, y todo funciona de una manera que no tienes que hacer ningún esfuerzo, nuestros riñones limpian nuestro cuerpo y nosotros ni nos damos cuenta de ello.

 

Salmos 97:10 dice:

“Los que amáis a Jehová, aborreced el mal”.

 

El conocimiento revelado es para amar lo que Dios ama y aborrecer lo que Él aborrece y si no tienes el conocimiento revelado, no podrás hacerlo. El conocimiento revelado de Dios es lo que va a romper dentro de ti todas las estructuras, pero necesitas una disposición para reconocer esto.

 

La mentira es la base de todo pecado, por esto Satanás es el padre de toda mentira y la mentira tiene nuestros ojos vendados y es una de las áreas que tenemos más cauterizada en la conciencia. Si empezamos a temerle a Dios, nuestros caminos empezarán a enderezarse y cada área que empiezas a enderezar dirigido por el temor de Dios, serán áreas en las que Dios te va a bendecir y lo hará en todos los sentidos porque esta es la única condición que a Él le complace: El temor a Él.

 

Nos atribuimos glorias que no nos corresponden y los hijos de Dios pecamos por ello y Dios odia la hipocresía y la doble vida, porque sabes que fornicar y adulterar es pecado, pero aun así, lo sigues haciendo; hasta donde llega nuestra capacidad de enfrentar a un Dios tan grande con una cabeza tan pequeña, aun así, queremos que Dios nos bendiga con un buen matrimonio, una buena familia y una relación sentimental estable, pero no queremos dejar lo que a Él no le agrada.

 

Cómo podemos hacer que se cumpla lo que Dios tiene para nosotros si no queremos entrar en esto de complacerlo a Él. Dios odia la ira y tenemos años en el evangelio siendo unos iracundos, Él odia la pasividad y está esperando a que nosotros manifestemos Su gloria, y es el carácter que no nos permite hacerlo; tenemos problemas en el carácter porque no estamos complaciendo a Dios y son nuestros frutos, que van a decir quién es Él.

 

Necesitamos tener temor de Dios para cambiar nuestro carácter, para cambiar las actitudes y para salir de las heridas cauterizadas de la conciencia y poder entrar en lo que Dios quiere, en Su orden. Una vez hice un pacto con Dios, y le dije que si me sacaba de un problema que tenía, le iba a servir toda la vida, me han difamado y calumniado, pero por temor a Dios, por ese pacto que hice con Él, ni me pasa por el pensamiento el dejar esto.

 

Cuando empiezas a cultivar el temor de Dios y comienzas a conocer Sus caminos, ver Su grandeza y temerle a Dios, no es de palabras, tiene que ver con cambio y transformación, tiene que ver con aborrecer lo que Él aborrece, amar lo que Él ama y odiar lo que Él odia.

 

Hay personas muy maduras en muchas áreas del conocimiento, pero inmaduras en las áreas del temor, porque cuando críticas y tienes prejuicios, o cuando hablas mal de otro a sus espaldas no tienes temor de Dios.

 

Dios ama los humildes porque los humildes tienen la habilidad de transferir Su gloria, una persona humilde nunca se queda con lo que Dios hace con él, porque siempre lo transmite, mientras que el orgulloso y el altanero no lo hacen. Cuando permaneces abajo, Dios te enaltece y cuando te humillas, pidiendo perdón, Dios te engrandece. Dios está buscando hombres que sepan humillarse.

 

Eclesiastés 12:13-14 dice:

“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta, sea buena o sea mala”.

 

Todo aquello que estás haciendo sin el temor de Dios, eso que haces porque crees que nadie te está viendo, Dios te lo va a traer a juicio.

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