Somos Reyes y Sacerdotes, 2da. Parte

Somos Reyes y Sacerdotes, 2da. Parte

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

El reino invisible de Dios tiene que expandirse en la tierra a través de cada uno de nosotros.

 

“Somos Reyes y Sacerdotes, 2da. parte.  Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela”

 

“Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”. Apocalipsis 1:4-6

La puerta del reino invisible es a través de tu espíritu. Cada vez que en Cristo Jesús vas cambiando una de estas áreas distorsionadas: Pensamientos, actitudes y carácter, es en esas mismas áreas que Dios comienza a darte plenitud, a abrirte las ventanas de los cielos para que veas lo grande y para que puedas manifestar esas cosas  y esto ocurre en la medida que vas cambiando la distorsión de las cosas que tienes con Dios. Por estas distorsiones se te hace difícil creerle a Dios, orarle y también hacerle sacrificio, incluso el tenerle temor reverente.

 

El reino invisible de Dios tiene que expandirse en la tierra a través de cada uno de nosotros, Satanás ha expandido su reino y su reino es matar, robar y dividir, él puso su reino en ti; la tierra no mata ni divide, más bien da vida. Sin embargo, nosotros matamos, robamos y dividimos.

 

Cuando tenemos celos y envidias, manifestamos el reino de Satanás, cuando sentimos malicia y pecamos contra Dios, esto es del reino de Satanás, y aun sabiendo esto, nos sentamos y decimos que somos Su Iglesia. Cuando robo y hago críticas eso es de Satanás, su reino está conformado por 3 pilares: Matar, robar y destruir; si fornicas y adulteras, es de Satanás.

 

Satanás sabía cuál era el reino de Dios porque él lo vivió, y como lo perdió, también quiere que nosotros lo perdamos, el diablo quiere que nosotros perdamos la oportunidad que él tuvo en el trono de Dios.

 

Dios vio cómo el Adán desobediente perdió Su reino y Él restauró Su reino con el postrer Adán obediente, Cristo Jesús. Así que es por el postrer Adán obediente que recuperamos Su reino, pero para nosotros poder recuperarlo, tenemos que ser obedientes como Aquél que trajo la obediencia.

 

Aquí una primicia que conoces pero no entiendes: Tenemos al Hijo de Dios, imagen y semejanza, imagen por su carácter y semejanza por poder hacer las cosas que Dios hace. Mientras que en las tinieblas, el reino es matar, robar y destruir, el reino de Dios es poder, autoridad y dominio.

 

Satanás te presiona para entrar su reino a tu vida, mientras que Dios te lo oferta, el entrar al Suyo. La base de Satanás está en la cabeza, mientras que la de Dios está en el corazón. Para que Dios haga Su reino en ti, tienes que decidir abrir tu corazón y abrir tu corazón es conocer lo que tienes dentro. Dios quiere plantar Su reino en tu corazón, pero tu cabeza no te deja porque en la cabeza están los 5 sentidos que te hacen vivir en lo natural.

 

En el corazón no hay un sólo sentir que se una a lo natural porque en tu corazón lo que está es tu espíritu y tu espíritu no quiere saber nada con lo natural. Es por esta razón que Satanás escogió la cabeza, tu mente y Dios tomó el corazón.

 

Ahora es tu decisión, si quieres seguir siendo un infiltrado con una identidad falsa de hijo o quieres ser un hijo de Dios con una identidad real de Rey y Sacerdote.

 

El reino de Satanás está hecho para hacer satisfacer a todo el cuerpo, todo lo del diablo trae placer, la fornicación y el adulterio, la droga y el tabaco dan placer al cuerpo, esta es la visión de Satanás.

 

El reino de Dios que está en tu corazón no te da placer, el reino de Dios te da cambio, transformación, sacrificio y dolor y cuando todo esto viene a tu corazón viene cargado de esperanza y la esperanza en Dios, trae gozo y deleite. El placer y la alegría son momentáneas, pero el gozo y el deleite son por convicción, nadie te lo quita; cuando eres hijo de Dios y tienes tu identidad clara y definida, siempre estarás en deleite y gozo, sin importar la condición o la situación que estés pasando. La fe te deleita!

 

Apocalipsis 1:4-6  dice:

 “ Juan, a las siete iglesias que están en Asia: Gracia y paz a vosotros, del que es y que era y que ha de venir, y de los siete espíritus que están delante de su trono; y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.

 

Aquí está la única identidad dada por Dios: Rey y Sacerdote. Rey para tomar dominio, control y decretar y sacerdote, son dos cosas en una. Sacerdote es el que ministra al pueblo y lo lleva a la presencia de Dios. Esta es tu identidad, la que Dios te ha dad Rey y Sacerdote.

 

Eres rey para dominar, a los reyes les traen los problemas, ellos decretan y el problema se resuelve, por esto tiene que venir sobre la Iglesia un nuevo nivel. El orar es bueno, te hace sacerdote, pero el decretar te lleva a la dimensión de rey. Somos muchos los que oramos, pero pocos los que estamos decretando. Es tiempo de que la Iglesia tome la identidad de rey y que diga: Traigan los problemas, y sea cual sea, sólo sentarnos en el trono que Dios no ha dado como reyes y empezar a decretar contra toda enfermedad, pobreza y situación adversa.

 

El sacerdote entra a la presencia de Dios y atrae a Dios al pueblo y es cuando Dios viene al pueblo que el rey empieza a decretar. Somos reyes y sacerdotes, pero muchos seguimos siendo huérfanos y no sacerdotes y estamos viviendo lo que estamos viviendo por ello.

 

Muchas personas en la Iglesia tienen problemas en su matrimonio porque no han empezado a reinar para decretar. Estás en pobreza porque aún no decretas en contra de lo que se te opone. Cuando decidas decretar, hazlo con la convicción de ser un rey y para ser rey, tienes que tener una línea que te convierta y que te reconozca como tal, y esta línea no es de sangre, sino que se refiere a la línea de los frutos.

 

Como rey no puedes decretar sobre la pobreza porque si en tu línea estás robando, esto no es un fruto que te corona como rey, si le robas a Dios los diezmos y ofrendas no tienes autoridad para decretar en contra de la pobreza.

 

Tienes que tener una línea de frutos para ser coronado, y esto sólo significa que de acuerdo como sean tus frutos, será tu corona.

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