Dios te quiere nuevo. 2da. Parte: “El ministerio de la Reconciliación parte 2”

Dios te quiere nuevo. 2da. Parte:” El ministerio de la Reconciliación parte2″

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Dios está buscando hombres y mujeres que entiendan que su propósito de estar en la iglesia es para ser cambiados en un hombre nuevo e ir menguando cada día el hombre viejo.

 

“Dios te quiere nuevo. 2da. parte: “El ministerio de la Reconciliación”

 

Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. Damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado. 2 Corintios 6: 1 -3

Dios quiere que seamos cambiados y trasformados en hombres y mujeres nuevos.

 

Dice  en Su palabra que hay un ministerio sobre nosotros y ese ministerio es el de la reconciliación, por eso muchas veces hemos predicado diciendo que la cruz del  calvario no fue solamente para perdonar y redimir nuestros pecados, para darnos salvación y vida eterna, sino que el mensaje central de la cruz es el ministerio de la reconciliación, y el principio de ese ministerio es Dios en Cristo Jesús  para reconciliarnos con Él mismo.

 

Satanás vino a matar, robar y dividir, por eso a él no le interesa y su lucha siempre va a ser que el ministerio de la reconciliación que nos fue dado en la cruz del calvario no se cumpla.  La reconciliación en nosotros es el llamado original  para poder ejecutar el propósito de Dios, por eso usted no tiene que cuestionarse mucho preguntándose de cuál es su llamando, porque todos tenemos uno,  y nuestro llamado principal es el de la reconciliación, por eso dice que el último mandamiento que Dios dio es “amaos los unos a los otros”.  Es importante entender el por qué es el eje central de lo que Dios quiere hacer en Su propósito con nosotros, porque automáticamente tú entras en el ministerio de la reconciliación lo primero que tiene que ser destruido en tu vida se llama el orgullo.

 

El orgullo, ese espíritu de leviatán, siempre va luchar con nosotros mismos para resaltar todos nuestros anteproyectos, toda nuestra agenda en primer lugar,  y eso siempre nos va llevar a  que no podamos ser partícipes del ministerio de la reconciliación. Por eso, el orgullo es una de las enfermedades más fuertes que tiene la iglesia; muchos luchamos con aprender, con crecer espiritualmente, con trabajar en la obra de Dios,  y nos olvidamos que ante todo eso el primer lugar lo tiene el ministerio de la reconciliación,  por eso dice que somos embajadores, sacerdotes.  Los embajadores y sacerdotes reconcilian y este es un llamado que Dios le está haciendo a la iglesia, porque el ministerio de la reconciliación es el único ministerio que va acelerar la venida de nuestro Señor Jesucristo, porque dice la palabra que en tiempo finales llegará cuando este evangelio del reino sea predicado a todo el mundo y para  llevar el evangelio del Reino  tienes que ir con el calzado de la reconciliación, porque la reconciliación siempre va llevar amor genuino, misericordia y compasión.

 

2 Corintios 6: 1 -3

Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.  Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.  He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación. Damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado.

 

Tenemos que tener cuidado en este ministerio de la reconciliación en no ser piedra de tropiezo, por eso tenemos que cuidar los frutos, porque nosotros mismos podemos convertirnos en piedra de tropiezo; de la única manera que ese ministerio de la reconciliación puede empezar a ejercer fuerza en nosotros es cuando el hombre viejo es anulado para que viva el hombre nuevo y este tiene que estar basado en lo que dice la palabra.  Nuestra lucha es hasta el día de irnos a la presencia de Dios,  y será con ese hombre viejo  que se llama carácter, temperamento, sentimiento, emociones, todo esto va luchar con nosotros mismos.

 

Tu ministerio empieza con el que está a tu lado, debes decirle: estoy a tu disposición, estoy a tu orden para lo que necesites,  y demostrarle que eres un hombre nuevo y que esa persona  pueda confiar en ti.  El ministerio de la reconciliación trae unidad.

 

2 Corintios 6: 4 -10

Antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias. en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;  en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra;  por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces;  como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, más he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos, como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo.

 

Mira  lo que se le recomienda a un hombre y una mujer que tienen un ministerio de la reconciliación: la paciencia.  ¿Sabes cuál es el significado de la paciencia?  Lo que tú demuestras cuando vienen tiempos difíciles en tu  comportamiento. La impaciencia es la palabra que más usa el enemigo para desenfocarte; la impaciencia te quita la promesa, te desespera y en la desesperación nunca vas a escuchar la voz de Dios.

 

Tener paciencia significa el tú creer y  confiar en lo que Dios ha puesto en tus manos; la paciencia va de la mano con la fe, por eso cuando  te dan una mala noticia,  te desesperas,  empiezas a llorar, no tienes paciencia ni tienes fe, y esto nos lleva a tomar decisiones distorsionadas. Para tener el ministerio de la reconciliación tienes que tener paciencia, la paciencia personificada la tenía Cristo y aun la tiene con nosotros.

 

Dios nos ha llamado a la reconciliación. Reconciliarnos significa llevar la verdad, sembrar la semilla y dejar que Dios se encargue de que el fruto suba. Paciencia es el atributo de un hombre nuevo,  de un hombre que reconcilia-.

 

En este versículo también vemos que nos habla de azotes.  Los azotes no necesariamente tienen que ser físicos, hay azotes espirituales que son peores que los físicos.

 

Dios está buscando hombres y mujeres que entiendan que su propósito de estar en la iglesia es para ser cambiados en un hombre nuevo e ir menguando cada día el hombre viejo,  es decir,  que si tú quieres que algo de tu vida en el hombre nuevo viva, algo tiene que morir;  si quieres que viva en ti la misericordia y la compasión, en ti tiene que morir el orgullo;  si quieres que en ti viva el amor, tiene que morir el odio; si  quieres que en ti viva la paz, tiene que morir la angustia, y para tú poder dar a otros primero tienes que aprender a recibir,  porque  nunca vas a poder dar de lo que tú no tienes.

 

¿Tú quieres que te den amor? tienes que empezar a dar amor, el dar produce una demanda, mientras yo más doy en el mundo espiritual, más estoy demandando que se me dé, ahora bien,  ¿cuándo se te va a dar? En el tiempo de Dios y en Su voluntad. ¿Pastor, y tengo que esperar que Dios decida? Sí, porque va haber cambios que Dios quiere hacer contigo para que tú puedas valorar lo que te están dando.  Por eso mucho de nosotros nos convertimos en mendigos, porque queremos cosas a la cual todavía no estamos preparados para recibir,  y eso te convierte en mendigo, por eso necesitamos paciencia, y ahí es donde está la clave para ese ministerio.

 

Por eso,  tu vecino es tu llamado, tu espos@ es tu llamado, tus hijos es tu llamado, tus vecinos es tu llamado, tus compañeros de trabajo es tu llamado, tus enemigos es tu principal  llamado. El que te robo es tu llamado, el que te insultó es tu llamado, el que te criticó es tu llamado, el que te murmuró es tu llamado. Reconciliación no significa contacto personal, porque la reconciliación empieza en lo espiritual y la locomotora en la que te tienes que montar para la reconciliación se llama oración e intercesión, por eso dice la palabra orar por los que los insultan, orar por los que te pegan,  orar por los que te difaman, orar por los que te engañan, orar, orar y dice Jesús: consumado es! y dij Padre perdónalos porque no saben lo que hacen; la oración y la intercesión es la locomotora  de tu misterio  y el perdón es la energía que te va impulsar.

 

Muchos estamos montados en la locomotora, pero pocas locomotoras logran el arranque con la gasolina del perdón, por eso nuestra oración tiene que ser sincera y genuina.  Cuando tú intercedes por alguien y no te pones en el lugar de él, tienes una intención, pero cuando te pones en su lugar,  tú produces una acción,  algo tiene que suceder.  Mientras más reconciliable  te haces, más cerca de la gloria de Dios estás.

 

Tu primera reconciliación tiene que ser contigo mismo,  y ¿cómo lo puedes hacer?

1) reconociendo realmente quien tú eres

2) aceptándote tal como eres

3) perdonarte con una actitud de cambio, porque muchas veces nos perdonamos pero no cambiamos.  Pastor ¿cuál es el verdadero perdón? es el perdón que nunca jamás  te volverás acordar de lo que te hicieron, por eso el perdón genuino solamente lo da Dios.

 

Tú tienes un ministerio igual que el de Cristo, porque has heredado ese ministerio como hijo de Dios y se llama reconciliación.  Mientras más reconciliables somos, más nos acercamos a la gloria de Dios y la gloria de Dios significa Su presencia.

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