Dios te quiere nuevo

Dios te quiere nuevo

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Cuando venimos a Cristo tenemos que empezar a hacer cambios para poder entrar en ese hombre nuevo y que Dios nos pueda usar en el propósito que Él tiene con nosotros.

 

 

“Dios te quiere nuevo”

 

Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias. 2 Corintios 5:11

2 de Corintios 5: 11-20

Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias.  No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.  Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros.  Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando est que si uno murió por todos, luego todos murieron;  y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.  De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.  Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;  que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.  Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

 

Cuando leemos esta palabra vemos que Dios anda detrás de hombres nuevos, eso significa que  nosotros cuando venimos a Cristo tenemos que empezar a  hacer cambios para poder entrar en ese hombre Nuevo y que Dios nos pueda usar en el propósito que Él tiene con nosotros,  por eso es la lucha de nosotros todo el tiempo, porque el hombre viejo siempre va querer batallar con el hombre nuevo.

 

2 Corintios 6: 1-13 dice:

Así, pues, nosotros, como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Porque dice: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación.  No damos a nadie ninguna ocasión de tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado;  antes bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias;  en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;  en pureza, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero,  en palabra de verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra;  por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces;  como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, más he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos;  como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, más enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, más poseyéndolo todo.  Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.  No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón.  Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros.

 

Muchas veces nosotros somos estrechos en ver las cosas de Dios, juzgamos, cuestionamos, y ahí es donde a nosotros se nos hace difícil el que ese hombre nuevo pueda surgir. El anhelo de Dios es que cada uno de nosotros seamos transformados en hombres nuevos; la entrega de Su hijo Jesucristo nos redimió de todos nuestros pecados, murió por nosotros.

 

¿Y cuándo vamos a morir nosotros? Dios está buscando hombres que mueran por Él, pero no que mueran físicamente, sino que nosotros podamos morir a nuestros propios conceptos, a nuestro propio Yo, a nuestra propia condición, a nuestra forma de pensar, a esa vida que hemos llevado por tanto tiempo.

 

Dice  Ezequiel 11:19 -20

Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne,  para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.

 

Ezequiel ya comenzaba a  profetizar  que venía algo nuevo, algo que va cambiar, de que viene algo que va romper las estructuras,  y déjame decirte,  cuando habla de corazón, está hablando de tu mente, de tu interior, de tu conciencia, de tus pensamientos. Cuando tú vienes a Cristo Jesús se supone que desde ese momento le entregas tu vida, ya hay una línea entre lo viejo y lo nuevo; es una línea que tenemos que trazar, y para trazar esa línea que estar decididos ¿sabes por qué? Porque no podemos estar con un pie aquí y otro allá.  Dios dice: Yo te prefiero frio o te prefiero caliente, pero tibio no te quiero ni ver.

 

Lo primero que no nos deja cruzar la línea para entrar a un hombre nuevo definido, decidido, es que no queremos dejar muchas cosas que nos atan al hombre viejo y que nos agradan, por eso es nuestra lucha y nuestros problemas; lo segundo que no nos deja cruzar la línea es que cuando estamos casi cruzando cuestionamos quien nos va a dar a nosotros lo que necesitamos.

 

El dejar lo que a ti te gusta para cruzar la línea, Dios lo puede trabajar a través de tratos, pero el pensar como Dios te va bendecir cuando tú cruces la línea es un problema de Fe. Y el motor del hombre nuevo para entrar a lo que Dios quiere de Su propósito se llama la Fe.

 

Es una creación nueva resucitar de la muerte al espíritu, es resucitar de esa carne con la cual estamos atados,  y recuerde que carne es alma, el cuerpo no tiene la culpa, lo que tiene la culpa es tu alma, entonces es resucitar de esa carne, de esa alma al espíritu, ese es el hombre nuevo que Dios quiere, criterios, pensamientos, actitudes, conocimiento en ese nivel espiritual de ese hombre. Si Dios es espíritu, cómo pretendemos entenderlo desde el punto de vista almático o de la carne, obligatoriamente tienes que entrar en el espíritu para poder entender a Dios.

 

Dice la palabra que Dios nos da vida y vida en abundancia. Cuando tú estás en la carne,  en lo del alma, con tus emociones, solamente vives para sobrevivir, y lo malo de esto es que nos acostumbramos a ese estilo de vida, pero déjame decirte que hay algo mejor. La vida en abundancia  es la vida en el  espíritu y está marcada por lo sobrenatural;  la vida en el espíritu te revela la gloria de Dios;  la vida en el espíritu te introduce en la atmósfera de la unción y esta te lleva a Su  gloria.  La vida en lo natural te da un estilo de vida de sobrevivencia, pero la vida en el espíritu te da un estilo de vida con una atmósfera de unción.

 

Estamos esclavizados a la vida terrenal porque lo que vemos  es marcado para los hombres con una esperanza de hombre, dependemos de ellos, y nuestra esperanza no puede estar en el hombre sino en Dios. La vida sobrenatural es la vida en el espíritu, y como Dios es espíritu, Sus órdenes sólo se reciben en el espíritu.  Esto es un sistema y tú vas a decidir en qué sistema te vas a desempeñar;  en el sistema del espíritu la moneda es la fe, en el sistema natural la moneda son los hombres,  dependemos de ellos para todo.

 

Dice en Ezequiel 37: 1

La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.  Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.  Y me dijo; Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.  Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.  Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.  Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.

 

La palabra de Dios algo hace en el hombre  cuando están secos, y llamamos hombres secos cuando no andan en el espíritu, sino en lo natural, eso significa que cuando andas en lo natural no tienes vida, no es que estés muerto literal y físicamente, pero si estás muerto espiritualmente, por eso no tienes gozo, no tienes paz.

 

Cuando el espíritu de Dios entró en tu vida, cuando le entregaste tu vida a Dios, a partir de ahí  si  te manejas en el espíritu Dios te dice tú sabrás que yo soy Dios.

 

Por eso es que nosotros tenemos que entrar en el valor del hombre, que no es por lo que posee ni por lo que tiene,  el valor del hombre es por lo que decide, tu precio está establecido por como son tus decisiones. Mucha gente sabía e inteligente,  pero no saben decidir, y si hay algo que a Dios le agrada, y lo vemos desde el principio de  la palabra en Génesis 2,  es que el hombre decida, por eso nos dio libre albedrio.

 

Dice el Salmos 51:10

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de  mí.

 

Todos los conceptos que Dios tiene hacia ti, están por encima de todos los concepto que el hombre tiene sobre tu vida, si tú tan sólo supieras lo que Dios espera de ti.

 

¿Sabes que es lo más complicado del evangelio? El no creer que tenemos un valor. El principio de un buen evangelio es  auto valorarte, tú puedes tener toda la fe del mundo y si no eres capaz de saber hasta dónde tú llegas en tu valor, no tienes fe.

 

Hoy tienes que decidir a valorar lo que eres en Dios, tú no eres cualquier cosa, eres un embajador del Reino.

Monte de Dios

    Nombres y Apellidos del Padre (*):

    Nombres y Apellidos de la Madre (*):

    Nombres y Apellidos del Niño (*):

    Fecha de Nacimiento del Niño (*):

    Dirección de Residencia (*):

    E-mail de Contácto (*):

    Teléfono del Padre (*):

    Teléfono de la Madre (*):

    Teléfono de la Casa:

    ¿Asisten a la Iglesia?:
    SiNo

    ¿Hicieron la Escuela de Nuevos Creyentes?:
    SiNo

    captcha Escribe los carácteres de la imagen