El poder de la voluntad. 3ra. parte

El poder de la voluntad. 3ra parte

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

La voluntad de Dios es prosperarte, es bendecirte, Él te va a poner cosas por Su deseo que te van a llevar a que en Su voluntad seas prosperado y cambiado.

 

“El poder de la voluntad. 3ra. parte”

 

Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre. Mateo 12:50

 

Dios te escoge a ti, no tú a Él.  La manera de Dios escogerte es tratándote  en sus diferentes métodos para que decidas hacer Su voluntad, porque conforme a lo que tú decidas a tu voluntad eso eres.

En el momento de tu nuevo nacimiento tu voluntad todavía no se había unido plenamente a la voluntad de Dios. Cuando vienes a Cristo dices: Señor,  te entrego mi vida, te entrego mi ser,  mi alma, mi cuerpo, mi espíritu, se tú mi guianza,  te entrego todo mi ser, automáticamente tu voluntad empezó a  buscar de Dios, pero ese momento no te llevó a tener una unión total de tu voluntad,  sino  que es un  proceso y  está va a venir por la relación  íntima que tienes con Dios y cuando vas cediendo a tu voluntad,  por eso la gente que no puede controlarse en muchas condiciones es porque no tiene buena relación con Dios.

 

Si no tienes intimidad con Dios,  si no lo buscas, si  no lees la palabra de Dios, hasta que no lo conozcas y entiendas a Dios se te va hacer difícil hacer Su voluntad, eso fue lo que hizo Jesús, por eso  Jesús aprendió la obediencia porque Él  sabía que la única manera de hacer la voluntad de Dios es a través de la obediencia, y  tú nunca vas a obedecer a alguien que tu no  conozcas  y saber quién es y lo único que te dice a ti quien es y lo que es, es la relación  con Dios.

 

Buscar a Dios no es ir a iglesia solamente, por eso se nos hace difícil doblegar nuestra voluntad a la voluntad de Dios, muy difícil,, y déjame decirte, lo único que te da a ti salvación es poner tu voluntad  a la voluntad de Dios. Por eso Dios toma a David como ejemplo porque dice que David tenía un corazón conforme al de Dios, pero ¿cuál es ese  corazón?  Aquel que hace todo lo que Dios le dice, el que es obediente.  Dios está buscando en este tiempo hombres y mujeres con un corazón obediente, porque cuando tú eres obediente entonces siempre vas a decir hágase tu voluntad y no la mía.

 

La voluntad renovada  por la obediencia es más importante que cualquier otra área del alma, ¿sabes cuál es la puerta estrecha que pocos entrarán? se llama voluntad, hasta que tú no cedas la voluntad tu no vas a entrar por la puerta estrecha.

 

El espíritu no simboliza todo el hombre sino es un órgano de comunicación con Dios. El cuerpo no simboliza todo tu ser, el cuerpo es un órgano para comunicarte con el exterior, pero tu voluntad personifica tu actitud, todas tus actitudes van regidas por tu voluntad.  Cuando tu voluntad personifica la actitud,  la intención y la condición auténtica de lo que es el hombre,  quiere decir que hasta que tu voluntad no  esté unidad a la voluntad de Dios todos los dones, unciones  y talentos que  tengas son superficiales.

 

Si nuestros dones y talentos no están unidos a la voluntad de Dios, todo lo que hagamos será superficial. Cuando Saúl no pudo ganarle una sola guerra a los Filisteos, subió David al trono  y le dijo David: Señor, me entregas a los Filisteos que tiene 40 años dándonos palo?  Dios le dijo si, te los entrego; David le dij gracias Señor, ¿y cómo lo hacemos?  David ya  tenía la orden de Dios de que se los entregaba, pero él fue sabio, porque tenía un corazón conforme a Él, su voluntad estaba rendida a la de Él, por eso el salmos 42 : 1 dice : Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.  David decía, Señor yo sin ti no puedo vivir y no hago nada.

 

Este es una manera de romper el espíritu de independencia; el resultado del espíritu de independencia es vivir por impulso, porque eso es lo que el enemigo quiere, te desespera y en esa desesperación  decides hacer las cosas a tu manera.

 

Tu problema no es Satanás, él está vencido de hace más de 2000 años; tu problema no es tu pecado Jesús murió por tus pecados y muere todos los días por ti;  la Cruz es eterna,  cada vez que pecas crucificas a Cristo de nuevo, lo vituperaste de nuevo, lo escupiste de nuevo, entonces tu pecado no es el problema, satanás no es tu problema, tus pensamientos no son tu problema, tus emociones y tus sentimientos no son el problema,  tu problema es tu voluntad.

 

La voluntad de Dios es prosperarte, es bendecirte,  pero Él no te va a obligar,  Él  te va  a poner cosas por Su deseo que te van a llevar a que en Su voluntad seas prosperado  y cambiado.

 

Por eso hay tanta gente que le está yendo mal en los negocios, por el ímpetu, la  desesperación. Recuerda que Dios no te va pedir la naturaleza de lo que tú empieces, Él te va pedir la naturaleza  de donde nació lo que empezaste, ahora bien, cuando se te hace difícil unir tu voluntad a la voluntad de Dios, Él usará algunos métodos para llamarte la atención, por eso si duras mucho sin identificar el método, tú vas a decidir si lo quieres con anestesia o sin anestesia; Dios tiene un propósito y es despojarte de todo lo tuyo para que dependas totalmente de Él.

 

Por eso siempre tenemos que darle la Gloria a Dios en todo lo que tenemos, pero muchos no lo hacemos porque nuestro Yo no nos lo permite.  Yo no sé cuántos podrán decir:  Señor, arráncame el  Yo, quita  ese Yo que me aparta de ti, que me hace obstinado,  que me hace rebelde, que está tan unido a los placeres, ese Yo que nos pone a vivir en edificios construidos en nuestra mente en emoción y sentimiento que poder tenemos dentro.

 

Recuerda que Dios no mira la naturaleza, Él mira el origen de la naturaleza ¿qué  estás  haciendo, qué intención de voluntad hubo cuando empezaste hacer eso?

 

El deseo de Dios es que seamos salvos y tengamos vida eterna, pero esto dependerá de lo que tú decidas. Conforme decidas quien tiene el poder de tu voluntad así serán tus actitudes y será tu personalidad como hijo de Dios.

 

Lo único que te va a  llevar a tu propósito en la vida es cuando  unas tu  voluntad  a la voluntad de Dios, mientras  dejes afuera la voluntad de Dios, seguirás engordado tu Yo, tu ego, y sabes cuál es el problema de todo eso, que te sentirás bendecido por lo que tú haces, pero tienes el agravante que nunca serás de bendición para otros, porque por ti mismo nunca podrás bendecir,  podrás ayudar pero  no bendecir, solamente bajo la voluntad  de Dios te conviertes en un ente de bendición.

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