“La Bendición de la Honra” – Apóstol Miguel Bogaert

La honra es algo que se ha perdido y su significado se refiere a muchas cosas. Así es como está honra, también está la deshonra.

La deshonra es un principio de rebeldía y Satanás está influenciando el mundo para que exista.

1 Samuel 2:30 (RV1960) “Por tanto, Jehová el Dios de Israel dice: Yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora ha dicho Jehová: Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco”.

Esta palabra es una ley espiritual, Dios está diciendo a través de Su profeta que Él honra a quienes lo honran. Hay personas que dicen qué Dios es este que para que te bendiga, tienes que darle.

La clave no está en la palabra dar sino en el valor que le damos a eso. Usted puede dar algo simplemente por dar, pero también puede hacerlo porque quiere honrar. El dar se refiere a una intención pero,  ¿con cuál intención lo hacemos?

¿Con qué intención le damos a Dios, nuestra alabanza y adoración? La palabra honra no nace en la mente, nace en el corazón del hombre, y si nace en el corazón del hombre, nace en la base sustentada de la revelación del hombre.

Dios dice: “Yo honro a los que me honran”.

A Dios puedes darle con la intención de un trueque, le das para que Él te de algo a cambio. Puedes darle con la intención de comprar algo que quieres que Él te dé. Pero también puedes darle con un sentimiento de honra por lo que Dios es para ti.

La honra no solamente podemos verla del punto de vista de Dios, también podemos honrar otras cosas y nuestra primera honra debe ser a Dios. Sin embargo, si no sabemos honrar a Dios y no tenemos ese sentimiento de honra hacia Él, tampoco vamos a poder honrar todo lo que es de Él. Y cuando no honramos lo que es de Dios, tampoco lo estamos honrando a Él.

Si sabes que esta visión es de Dios y que todo lo que hay aquí es de Él, pero no lo honras, entonces estás deshonrando a Dios. Toda la honra es un sistema que se convierte en ley.

Si no honras a Dios, tampoco podrás honrar a una autoridad delegada por Él.

El concepto de honra nace en el corazón. Si tu honra no nace en el corazón y nace en la mente, se llama adulación.

En hebreo la palabra honra es un verbo y se llama “ka-vohdh”. Esta palabra significa peso, persona de valía, sustancia.

La palabra honra en griego, es “timó”, que significa estima, valor, preciado, este verbo significa poner precio. La honra es un peso, es poner precio.

Mateo 27: 6 y 9 (RV1960) “Los principales sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro de las ofrendas, porque es precio de sangre.

Versículo 9 “Así se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías, cuando dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, según precio puesto por los hijos de Israel”.

Esas treinta piezas de plata significaron el valor y el precio de honra que le pusieron a Jesús, fue su propia gente que le puso precio, los mismos sacerdotes. Lo que significa es que cuando yo honro a una persona, mi honra le está poniendo un precio.

Jeremías profetizó que Jesús sería vendido por treinta piezas de plata, y así todavía muchos dudan de la Palabra y su veracidad.

Todo lo que le damos a Dios está valorado en un precio. ¿Cómo son nuestra alabanza, adoración y obediencia hacia Dios? ¿Cómo es nuestra ofrenda? Todo lo de Dios es un sistema con una cabeza: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo; también las autoridades delegadas en la tierra, todo es un sistema y nuestras intenciones forman parte de ella.

Si hay partes de mi vida en las que no honro ese sistema, esa ley empieza a tener debilidades. Una ley debe cumplirse a cabalidad, no solamente parte de ella. Si hay partes que no cumplimos, entramos en la deshonra. Cuando no honramos a las autoridades delegadas, se llama rebeldía y eso no es más que deshonra.

Honra es estimar, valorar, apreciar, es algo digno de respeto, y el mundo ha hecho que salgamos de este sistema de honra. Usted no va a poder honrar a nadie, si primero no se honra a sí mismo. Si no tiene dignidad y estima de usted misma, tampoco podrá tenerla de alguien más. La palabra honra es profunda y delicada.

No puedo honrar a mi esposa, si yo mismo, no tengo peso ni sustancia. Usted nunca podrá dar de lo que no tiene.

La honra en griego y en hebreo viene de un verbo. El verbo no es estático, siempre está en movimiento. La honra no es con palabras, es con hechos. Nuestras palabras se quedan estáticas, lo que hacemos produce un dinamismo. Mucha gente en la iglesia está honrando de labios, sin embargo la honra en su original es un verbo, está en movimiento.

Algo tenemos que hacer para honrar porque lo hacemos con nuestros hechos. Cuando criticamos y murmuramos, no estamos honrando. Si valoras a alguien, no lo criticas, porque cuando lo haces no estás mostrando aprecio.

Honrar no se refiere a alabar y honrar con nuestra boca, honrar es algo más profundo. Dios es un Dios de detalles. Dios mira más los detalles que los pecados grandes, porque los detalles salen de adentro.

Isaías 29:13 (RV1960) “Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”.

Honramos con nuestros hechos y no con nuestras palabras.

La Iglesia se ha metido en un sistema de deshonra que trae mucho peligro. Porque la Iglesia no es de ustedes ni mía, es Su Iglesia. El temor de la honra es una revelación, no es una enseñanza, porque nace en el corazón.

Apocalipsis 4:10-11 (RV1960) “… los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo: 11 Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas”.

La honra es tan fuerte que se asocia con Su gloria y Su poder. Su lugar se encuentra está entre el poder y la gloria. La honra se da por lo que Dios es.

La Iglesia completa está cualquierizando a Dios. Cuando no estás en el sistema de la honra, lo estás en el del Anticristo. En Satanás no hay honra alguna, porque él es rebelde. El sistema del Anticristo es el que quiere destruir la Iglesia de Dios.

Se nos hace muy fácil criticar a los demás, a los pastores y a todo el gobierno de una iglesia, y cuando lo hacemos estamos dentro del sistema del Anticristo.

La gloria es una cualidad inherente de Dios y se puede ver como un espejo que refleja con precisión lo que está en Él. Cuando reflejas el carácter de Cristo, lo estás reflejando a Él. La rebeldía es mala porque es parte de un sistema de conspiración. Un esposo puede conspirar contra su propia esposa y un hijo hacerlo contra su padre; la rebeldía no tiene sexo ni estatus.

Debemos glorificar y honrar a Dios por quien Él es realmente.

La deshonra es tratar algo como común y no darle el valor que tiene a algo o alguien. Deshonra es despreciar, es tratar algo como que no tiene sustancia y valor. Por ejemplo, se le ha perdido la honra a la edad y al precio de la experiencia.

El amor también es como la honra, se expresa con hechos y no palabras. El amor con palabras empalaga y con hechos encadena y revaloriza muchas cosas. El amor está para valorizar y afirmar.

La deshonra destruye y nada funciona si lo que hacemos, no está sometido a un sistema de valores. Yo, en lo personal, no trato las cosas de Dios como comunes. Como la honra nace en el corazón del hombre, no se demanda, simplemente se da. Es voluntaria, no se pide ni se exige. Podemos exigir el respeto pero no la honra, y es así, porque es revelada.

Los inmaduros no honran porque los inmaduros no tienen revelación aunque se conozcan la biblia y hagan lo que hagan en la iglesia.

Salmos 96: 8-9 (RV1960) “Dad a Jehová la honra debida a su nombre; traed ofrendas, y venid a sus atrios. 9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad;
Temed delante de él, toda la tierra”.

 

Todo lo que Dios te pide es parte de un sacrificio, como lo es la fe. Las ofrendas no son solamente monetarias, nuestras ofrendas pueden ser alabanza y adoración, de tiempo y de oración. El amor es un sacrificio, que todo lo sufre y todo lo soporta; la fidelidad también lo es. Porque todo lo que pelea con tu yo es un sacrificio, y eso es lo que Dios quiere.

 

Dondequiera que veas la palabra honra en la biblia, te hablará de temor. No temor castigador, sino temor reverente. Todo lo que haga se tiene que convertir en honra para Dios.

 

La Palabra dice de honrar a padre y madre para que en todo nos vaya bien y hay padres naturales y espirituales.

 

Proverbios 22:4 (RV1960) “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová”.

 

Ya la honra no solamente está relacionada con el temor, también nos habla de riquezas, porque si honramos a Dios, tenemos derecho a Sus riquezas. Otro factor es la humildad y por esto vemos que los rebeldes no honran. El sistema del Anticristo se refiere a la altivez, la rebeldía, el orgullo, en otras palabras, la deshonra es el principio del espíritu de Absalón.

 

Ver 1 Samuel 14 y 15 y conocer la historia de cómo Absalón, hijo de David, se reveló contra su padre.

 

Honra y vida es el pago de la humildad. La gente soberbia y altiva, aunque estén metidos en la Palabra y haciendo buenas obras, tienen problema con Dios. Después de la soberbia y el orgullo, le sigue la deshonra.

 

La Palabra dice que con los humildes está la sabiduría, pues el humilde teme a Dios y, este es el principio de la sabiduría.

 

Apocalipsis 5:13 (RV1960) “Y a todo lo creado que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay, oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”.

 

Si aprendes a honrar a Dios, aprenderás a honrar todo Su sistema.

 

Un consejo sabio: Nunca critiques, ni juzgues, no murmures contra nadie, aunque haya hecho lo que sea, porque todo lo que ocurre es parte de un sistema.

 

Apocalipsis 19: 1 (RV1960) “¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro”.

 

Miremos cómo el sistema de la honra camina con la gloria y el poder. El que honra es bendecido y es sabio. Todo el que deshonra está en crisis, o está amargado, o es rechazado, o sus finanzas están muertas, o sus relaciones son un caos con problemas en todos sus ambientes. Esto es, porque el que no honra, no camina en la gloria ni el poder de Dios.

 

¿Cómo honramos a Dios?

Los hacemos a través de nuestras actitudes, obediencia, alabanza y adoración y reflejamos Su carácter con nuestros pensamientos y bienes materiales.

 

En el original, la palabra Abba significa fuente de vida, cuando nos referimos a nuestro Padre como Abba, le estamos diciendo que Él es nuestra fuente de vida.

 

¿Cuál es la honra que le damos a nuestro Dios?

Si Él es nuestra fuente de vida, para Él debe ser nuestra mejor honra. No continuemos con la misma alabanza y adoración, debemos gemir y clamar a Dios, orar a Él, como lo que es, la fuente de nuestra vida. No mostramos gratitud. No podemos respirar por nuestra cuenta, gracias a Él lo hacemos. La Iglesia debe cambiar su sistema de honra.

 

Proverbios 3:9-10 (RV1960) Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos; 10 y serán llenos tus graneros con abundancia, y tus lagares rebosarán de mosto”.

 

Esta es la fórmula para ser bendecido. Te guste o no. Primicia es todo aquello que nace de mí. La alabanza que sale de mi es mi  fruto; el amor y la paz también son frutos que salen de mí, como lo son el gozo y la sabiduría. La ofrenda material es un fruto de mi trabajo.

 

Esta es una forma de decirle a Dios que lo estimamos y valoramos, que Él es importante para nosotros. Esta escritura es el fundamento de lo que hacemos cada mes de enero al empezar el año: darle sacrificio y primicias estableciendo el primer lugar para Él.

 

Las primicias son la primera relación que tuvo el hombre con Dios luego de recibir lo que la tierra le dio. Dios daba en Su soberanía y el hombre traía lo mejor de ella. La primicia fue la primera relación del hombre con Dios.

 

Génesis 4:1-7 (RV1960) “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda”.

Primogénito significa lo primero. ¿Cuál fue el punto de contacto de Dios con el hombre en una nueva relación? Fue la primicia. La primicia es una ofrenda, es parte de una ofrenda, es mejor, es más robusta y de mayor sacrificio.

En este momento Dios estaba enfadado con el hombre y no tenía relación con él,  y este viene, trae una ofrenda pero dice que la de Caín no le agradó, quiere decir, que no tocó el punto para una relación. El tipo de ofrenda que le damos a Dios entra en el sistema de agrado o desagrado para Él.

Una ofrenda de primicia es diferente. Una ofrenda cualquiera no es un punto de relación. Cada vez que tú y yo hacemos algo mal delante de Dios, debemos tener un punto de relación. Algo tenemos que hacer que nos duela, porque hemos pecado y hemos fallado.

La primicia demostraba la fe sobreabundante en la provisión de Dios. Cuando le damos la primicia, le estamos demostrando que tenemos fe en Su provisión sobrenatural. La primicia es señal de dependencia total en Dios.

La primicia es símbolo de que nada es nuestro y todo le pertenece a Dios.

La primicia es la manera de demostrar lo que quedó establecido, como el mandamiento más grande: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”. Cuando le damos primicias a Dios, le demostramos que en nuestro corazón, Él es el primero. Cuando le damos lo primero, esa primicia habla de nuestro corazón.

Éxodo 22:29 (RV1960) “No demorarás la primicia de tu cosecha ni de tu lagar. Me darás el primogénito de tus hijos”.

 

El primogénito se entregaba en sacrificio a Dios, no para matarlo (como hacía Maloc) sino para que le sirviera a Dios.

La primicia satisface lo que queda por el resto del año. Dios bendice todo lo que queda de tu año.

Romanos 11:16 (RV1960) “Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas”.

Si en Enero le damos a Dios nuestra mejor primicia, los demás meses serán santos y el diablo no tocará lo tuyo, porque diste una primicia santa a principios de año. Si la raíz es santa, las ramas también lo serán.

Tu primicia asegura que todo tu año será bendecido.

La primicia te entra en el sistema de la multiplicación.

1 Samuel 1:11 8RV1960) “E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza”.

Versículos 19-25 “Y levantándose de mañana, adoraron delante de Jehová, y volvieron y fueron a su casa en Ramá. Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y Jehová se acordó de ella”.

20 “Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová.  24 Después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la casa de Jehová en Silo; y el niño era pequeño”.

Ana y Elcana subieron con esta ofrenda, lo trabajado, lo labrado y lo pedido. La primicia hace que Dios te de lo que le estás pidiendo.

1 Samuel 2:21 “Y visitó Jehová a Ana, y ella concibió, y dio a luz tres hijos y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante de Jehová”.

1 Reyes 17:1-16 (RV1960) “Y vino a él palabra de Jehová, diciendo: Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer”.

La viuda que habla este versículo dio la primicia al profeta y fue obediente conforme a la palabra dada, y luego de hacerlo, entró en el sistema de multiplicación.

Jesús multiplicó los panes por la fe. Él le sacó el provecho a la Palabra y dijo si Eliseo lo hizo con 20 panes, yo lo puedo hacer con esto.

2 Crónicas 31: 4-6 (RV1960) “Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén, que diese la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas, para que ellos se dedicasen a la ley de Jehová. Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de la tierra; trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas”.

Las primicias son una ofrenda, los diezmos son otra cosa. Las primicias nos entran en el sistema de la abundancia. Las primicias le recuerdan a Dios nuestro anhelo.

Jehová se acordó de Ana porque ella le había dado una primicia. Las primicias a Dios traen a recuerdo nuestros anhelos. Dios demanda una primicia.

Ezequiel 20:40 (RV1960) “Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas”.

Cuando damos primicias a Dios, en nuestra casa hay bendición.

Ezequiel 44:30 (RV1960) “Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas”.

Cristo es nuestra primicia. Es una primicia de Dios para nosotros.

1 Corintios 15:20 (RV1960) “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho”.

El Espíritu Santo es una primicia.

Romanos 8:23 (RV1960) “… Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”.

Dios se mueve por el sistema de primicias. Somos primicias de Dios.

Santiago 1:18 (RV1960) “Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas”.

Cristo, el Espíritu Santo y nosotros mismos somos primicias. Es importante entender que este sistema es importante, este sistema es una llave a las bendiciones.

Las primicias y ofrendas son una honra a Dios por lo que Él es. Los diezmos lo entregamos en obediencia a Dios.

Malaquías 3:10-12 (RV1960) Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. 11 Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. 12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”.

En los cielos está todo lo que necesitamos. Cuando no entregamos nuestros diezmos, le estamos robando a Dios y por eso no entramos en bendición. Cuando diezmamos, somos doblemente bendecidos.

Lucas 18:10-14 (RV1960) “Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano…”.

Deuteronomio 14:22-23 (RV1960) “Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. 23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días”.

Al diezmar, le estamos diciendo a Dios que le tenemos temor y reverencia. Dios demanda nuestros diezmos porque quiere ver si le tememos.

El diezmo nos enseña a temerle a Dios.

Abraham entregó los diezmos a Melquisedec. ¿Habrá visto Isaac a Abraham diezmar? Porque dice que Isaac diezmó a Dios. ¿Habrá visto Jacob a Isaac diezmar? Porque Jacob le dijo a Dios que si Él lo bendijere, él le daría el diezmo de todo lo que tuviese. El diezmo nos enseña. Este salió en Éxodo cuando Dios le entregó las leyes a Moisés. Cuando Abraham diezmó, Moisés aún no nacía.

El diezmo es por revelación.

Enero es el mes de las primicias, pero no solamente nos enfoquemos en la primicia financiera, sino en la primicia de los dones que son más importantes. Porque cuando crecemos espiritualmente, debemos entregar esos frutos al Señor; frutos de alabanza, adoración, de oración y de amor.

Conforme sea nuestra primicia, así será el resto del año, tal y como lo dijo Pablo.

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