Perdonar es una decisión

Perdonar es una decisión

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Mateo 17:24

Cuando llegaron a Capernaum, vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas, y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos. Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti.

 

La palabra ofenderlo, en el original es piedra de tropiezo. El Señor recurrió a un milagro para no ser piedra de tropiezo.

Dice en Mateo 18:24

En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe. Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tú pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo, manco o mudo, que teniendo dos manos o dos pies y una lengua, ser echado en el fuego eterno.

 

Los discípulos pelearon entre ellos porque querían posiciones; el 99.99% de los celos y las contiendas que existen en las iglesias es por posiciones.

 

El fuego eterno significa infierno; Jesús está diciendo que antes de hacer caer a uno de sus pequeños y serles piedra de tropiezo, prefiere verlos en el fondo del mar y no lacerando Su cuerpo.

 

La palabra humillarse viene de una raíz griega que significa rebajarse, es decir, que si alguien te ofende o te maltrata, tú tienes que rebajarte. Rebajarte es perder todos tus derechos, eso quiere decir, que si fuiste ofendido, ya sea por culpa tuya o no, vayas y pidas perdón; es demostrarle a Dios que perdonas por su amor y no por el amor de otro. Por eso, la palabra dice que si te humillaras como un niño, es decir, debes perder el orgullo, la vanagloria, y pedir perdón.

 

Hay mucha gente que desea que su vida vuelva a ser como era, pero la falta de perdón o el rechazo no se lo permite; donde hay dolor, rencor, amargura, odio y celos, Dios no habita; entonces, debemos de limpiar nuestro corazón para que el Espíritu Santo pueda tomar posesión de ella.

 

Tropezar es igual a hacer caer, es una trampa, es una traición, y es necesario que vengan tropiezos y ofensas.

 

1 de Corintios 11:19 dice:

Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados. 

 

Las personas que nos ofenden son papel de lija usados para cambiarnos. Tú serás aprobado conforme manifiestes lo que eres cuando te han ofendido. La palabra aprobado significa ser genuino. Dios quiere levantar un pueblo que sea genuino, personas que no sean ofendidos, que perdonen y que solamente caminen en el reino.

 

Jesús dice que siempre van a existir las ofensas, y que éstas son necesarias; por eso, debemos aprender a lidiar con ellas.

 

Satanás siempre va a usar situaciones y condiciones de ofensas para que te marches de la iglesia y pierdas tu ministerio, tu llamado, tu bendición.

 

Una persona cuando pasa una ofensa demuestra su madurez, y lo hace porque realmente ama a Dios. Cada vez que hay un problema, lo verdadero y lo genuino siempre salen.

 

En los evangelios está cómo el Señor ofendía por la palabra, para que aquellos que lo iban a seguir salieran del pecado.

 

Romanos 14:7-10 dice:

Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.  Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.  Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.  Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

 

En otras palabras, suelta el orgullo y la vanagloria.

 

Dice en Romanos 14:11-13

Porque escrito está: yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla,
Y toda lengua confesará a Dios. 
De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano
.

 

Cuando juzgas te llenas de maldiciones, al igual que cuando menosprecias.

 

Hay cosas que no son pecados, pero cuando éstos son de tropiezo a otras personas, sí lo son. Hasta con nuestra forma de vestir podemos ser piedras de tropiezo; una vestimenta puede llevar a otro de regreso al mundo. Estamos más preocupados por ser maduros, que por ser genuinos; una actitud hace que se pierda alguien.

 

Mateo 5:21 dice:

Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás;  y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda

 

La palabra nos dice que si tienes problemas en tu corazón o tienes rencor, eres piedra de tropiezo; y si vas a ofrecerle algo a Dios, Él no lo va a recibir con agrado.

 

En Mateo 18:10 dice:

Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.

 

La iglesia no es para maltratar, no es para ofender; no es para poner tu altivez, tu vanidad, tu orgullo. Todo el que conoce a Cristo tiene que andar en paz y amor.

 

Cuando Pablo llegó a la isla de Malta, dice que los aldeanos lo juzgaron, y esperaron un tiempo largo, para ver si el veneno de la serpiente que lo había picado, lo mataba. Así hay muchos que ponen el veneno y luego se van para ver tu fracaso. Cuando hay rebeldía, orgullo, falta de perdón, hipocresía, vanagloria, ahí está el veneno.

 

Cuando ves que alguien se va de la iglesia porque lo disciplinaron, porque no quería comprometerse, éste nunca fue hijo, sino bastardo.

 

Tiene que haber una unidad, un acuerdo, en donde todos toquemos una misma nota; eso es lo que Dios quiere para su iglesia, que todos juntos, perdonados y en paz, estemos en armonía para tocar el Reino de los Cielos.

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