Sacrificio y Ofrenda. 2da Parte

Sacrificio y Ofrenda. 2da Parte

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

Dios quiere que Su pueblo entre una vez más en el sistema del sacrificio y la honra hacia Él.

 

1 Pedro 1:16-20 (RV1960)

“Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,  sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,  ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”.

Vemos cómo este sistema sacrificial empezó en la eternidad y fue una iniciativa de Dios para restaurar la relación del hombre con Él, haciéndolo a través de Su Hijo Jesucristo porque el hombre había perdido esta relación debido al pecado original, lo que motivó este sacrificio fue el amor; así que cuando haces sacrificio para Dios por amor, lo que hagas se va a convertir en un gozo y no será un pesar.

 

Desde el Edén, con Caín y Abel encontramos sacrificio, y cuando hacemos un sacrificio con temor irreverente, tú y tu casa son bendecidos. Abraham, ya no por fe, sino por temor, estuvo a punto de sacrificar a su hijo. En la biblia encontramos incontables ejemplos de hombres de Dios que presentaron sacrificio y Dios les respondía. Dios decide habitar entre sus hijos y le pide a Moisés que haga un tabernáculo para Él, y busca un lugar para que el pueblo le presentara sus sacrificios, porque antes de esto, el pueblo entregaba sus sacrificios en medio de su caminar; y Moisés hizo este tabernáculo con las dimensiones dadas por Dios, indicándole que este sería el lugar donde habrían de presentarle ofrenda y sacrificio.

 

Salomón hizo un sacrificio de 1,000 corderos y sólo lo hizo para buscar la presencia de Dios. La Palabra dice que inmediatamente después del sacrificio, Dios se le apareció a Salomón y le dijo: Pídeme lo que quieras. El sacrificio es importante para Dios. También vemos que el mismo Salomón, después de hacerle casa a Dios, ofreció un holocausto de 20,000 bueyes y de 1,200 corderos y dice que Su gloria llenó todo el templo.

 

Dios no rechaza el sacrificio de un corazón agradecido, ese corazón que ama a Dios y que con gratitud y temor se acerca a Él, nunca será rechazado y siempre será bendecido.

 

2 Crónicas 7: 4-10 dice:

Entonces el rey y todo el pueblo sacrificaron víctimas delante de Jehová. Y ofreció el rey Salomón en sacrificio veintidós mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas; y así dedicaron la casa de Dios el rey y todo el pueblo.  Y los sacerdotes desempeñaban su ministerio; también los levitas, con los instrumentos de música de Jehová, los cuales había hecho el rey David para alabar a Jehová porque su misericordia es para siempre, cuando David alababa por medio de ellos. Asimismo los sacerdotes tocaban trompetas delante de ellos, y todo Israel estaba en pie.  También Salomón consagró la parte central del atrio que estaba delante de la casa de Jehová, por cuanto había ofrecido allí los holocaustos, y la grosura de las ofrendas de paz; porque en el altar de bronce que Salomón había hecho no podían caber los holocaustos, las ofrendas y las grosuras.  Entonces hizo Salomón fiesta siete días, y con él todo Israel, una gran congregación, desde la entrada de Hamat hasta el arroyo de Egipto. Al octavo día hicieron solemne asamblea, porque habían hecho la dedicación del altar en siete días, y habían celebrado la fiesta solemne por siete días. Y a los veintitrés días del mes séptimo envió al pueblo a sus hogares, alegres y gozosos de corazón por los beneficios que Jehová había hecho a David y a Salomón, y a su pueblo Israel”

 

El sacrificio no es sólo para el pastor y los líderes, el pueblo también debe unirse a los sacrificios, cuando en un sacrificio congregacional se une todo el pueblo, nadie se queda sin ser bendecido. La Iglesia actúa muy ligero y cuando se convoca a un ayuno por un ataque o situación en específico, solo un remanente apoya; en este pasaje podemos ver cómo todo el pueblo entraba y apoyaba, porque sabían que si lo hacían, serían bendecidos.

 

Es importante que la Iglesia entienda esto, el hombre cree que el sacrificio es sólo para el pastor, y no es así, la batalla es de todos.

 

Cada vez que se presentaba un sacrificio, la gloria de Dios venía y llenaba todo el lugar y este no es más que el resultado de un corazón que hace sacrificio, una vez la gloria de Dios estaba en el templo, todos los que estaban ahí eran bendecidos por esa atmósfera. Lo que significa, que si la gloria de Dios llena esta casa porque se complace en el sacrificio de este pueblo, si un familiar tuyo cae enfermo, por el hecho de tu estar bajo la gloria de Dios, esa persona puede ser sana.

 

Versículos 11-13: “ Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado.  Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo”.

 

Debido a este sacrificio, Dios se le apareció una vez más a Salomón, y estaba tan agradecido que a esta casa le llamó “Casa de Sacrificio”.

 

La Iglesia no es que te tiene que dar, sino que tú vienes a la casa donde habita Dios y a ti te corresponde traerle algo; estamos equivocados en el concepto. Si tienes a Dios posicionado en un lugar real, no es Dios que tiene que darte algo, por eso Él es Dios, a ti te corresponde traerle algo al Señor cuando vienes a Su casa. Una vez cruzas el dintel de la puerta del templo, lo primero que debes hacer es darle reverencia a Dios y luego traerle alabanza y adoración, a la unión de estas 3 cosas se le conoce como sacrificio.

 

En la Iglesia, los bienvenidos somos nosotros porque Él habita aquí, Dios se ha puesto delante y te ha dicho: “Yo te amé primero”, y si es así, a Dios debemos darle algo.

 

Si hubieras amado primero a Dio, tuvieras el derecho de exigirle algo a Él, pero es Él quien está en la posición de exigirnos a nosotros. Cada vez que un hombre de Dios hacía sacrificio, se le aparecía Dios, es por esto, que Dios no se te aparece a ti.

 

No sólo se refiere a un sacrificio con amor y temor, sino que ahora Dios busca la humillación de Su pueblo. Los ojos de Jehová están atentos a un corazón humillado con amor y temor.

 

Las Iglesias que por acomodar al pueblo no hacen sacrificio, simplemente no crecen, tampoco son cambiadas o transformadas, no son bendecidas y se convierten en religiosos.

 

Versículos 14-21:

“ si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar;  porque ahora he elegido y santificado esta casa, para que esté en ella mi nombre para siempre; y mis ojos y mi corazón estarán ahí para siempre. Y si tú anduvieres delante de mí como anduvo David tu padre, e hicieres todas las cosas que yo te he mandado, y guardares mis estatutos y mis decretos,  yo confirmaré el trono de tu reino, como pacté con David tu padre, diciendo: No te faltará varón que gobierne en Israel. Más si vosotros os volviereis, y dejareis mis estatutos y mandamientos que he puesto delante de vosotros, y fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis, yo os arrancaré de mi tierra que os he dado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la arrojaré de mi presencia, y la pondré por burla y escarnio de todos los pueblos. Y esta casa que es tan excelsa, será espanto a todo el que pasare, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra y a esta casa?”.

 

Esto pasa en las Iglesias que no cambian de sistema, la presencia de Dios se marcha porque dejan de hacer sacrificio. En el sacrificio de Abraham, hablan de su obediencia pero no de la de Isaac, quien en ese tiempo, sólo era un joven de 17 o 18 años y Abraham sólo le dijo: ´Tranquilo, Dios se proveerá de cordero´, y justo cuando estaba a punto de sacrificar a su hijo, el Señor le dijo: ´Ahora sé que me temes´, Él se dio cuenta que la fe de Abraham no era hueca, era pétrea, roca, dura, inamovible. No puedes decirle a Dios y al mundo que tienes fe, cuando tienes tantas cosas dentro de ti que están sobre tu fe, son esas cosas que tienen dominio sobre tu vida y que aún sabiendo que no le agradan a Dios, le sigues diciendo que tienes fe.

 

Dios necesita que nuestra fe tenga temor, hay personas que tienen mucha fe pero que son poco sabias, y hay otras que son sabias con poca fe. Y Dios nos está diciendo que tenemos que tener fe con temor, porque es el temor que nos lleva a la sabiduría. Cuando tienes fe con temor, tienes una bomba atómica porque tienes sabiduría. Necesitamos una actitud de humillación junto al amor y al temor.

 

La actitud de humillarse se refiere a la persona que se coloca a sí misma en una actitud de no exigir los beneficios que le corresponden o que renuncia a ellos por amor a otras personas. Dios siendo Dios en esencia es humildad y Él atiende a los humildes de corazón.

 

Salmos 113:5-6 dice:

“¿Quién como Jehová nuestro Dios, que se sienta en las alturas,  que se humilla a mirar en el cielo y en la tierra?”.

 

 Filipenses 2:5:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”.

 

Dios no desea sacrificio externo, sino más bien que éste venga acompañado de un espíritu de humildad. Un sacrificio de ofrenda lo puede hacer cualquiera que tenga aptitud, y aptitud no es más que la capacidad de operar una actividad o trabajo. El 99% de las cosas que hacemos en la Iglesia, las hacemos por aptitud, porque tenemos la capacidad, pero muy pocos entregan con ellas, el amor, el temor y la humillación que Dios requiere de nosotros.

 

La aptitud no es mala, pero en Dios, por sí sola, puede serlo. La aptitud debe ir de la mano de la actitud, juntas hacia una misma dirección.

 

Salmos 51:17 dice:

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;
Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

 

Esta es la verdadera actitud.

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