Sacrificio y Ofrenda. 3era Parte

Sacrificio y Ofrenda. 3era parte

Mensaje del Apóstol Dr. Miguel Bogaert Portela

El sacrificio y la ofrenda tienen que hacerse un estilo de vida en nosotros, donde todo lo que hagamos, lo hagamos de una manera excelente para Él. El sacrificio se refiere a los elementos físicos que el adorador presenta a una deidad para expresar devoción y acción de gracias. En el Antiguo Testamento observamos cómo los sacrificios de Caín y Abel arrojaron resultados diferentes, el sacrificio de Abel fue uno lleno de gratitud.

 

Dios quiere que esta casa sea una Casa de Sacrificio, así como lo fue la de Salomón.

 

El sacrificio siempre te va a molestar, porque te va a pedir que te extralimites, éste siempre conlleva un costo y una carga

El acontecimiento más maravilloso que pudo pasar lo vemos en Juan 1:14-17:

“ Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.  Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.  Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia. Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo”. Dios nos dio un tabernáculo que es Jesucristo.

 

Filipenses 2:5-11 dice:

“ Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,  el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,  para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

 

Antes el sacrificio se hacía con animales y era conforme al pecado que tenía la persona, quien imponía sus manos sobre el animal y así le transfería todos sus pecados, y al sacrificarse el animal, la persona quedaba limpia. Luego vemos que Dios nos entrega a su hijo Jesucristo como el tabernáculo donde habitó en medio de nosotros, es decir que ya no era en una tienda hecha de manos; con Salomón, vemos cómo Dios le pidió hacerle una casa para que su pueblo viniera a traerle sacrificio. Tu espíritu tiene que anhelar conocer ese tabernáculo porque ese tabernáculo se ofrendó a sí mismo, como sacrificio por nosotros.

 

Todo el tiempo que Jesús caminó en la tierra, lo hizo bajo la presencia de Dios y el sacrificio que hizo para que hoy, nosotros pudiéramos relacionarnos con el Padre Celestial, este sacrificio fue, para que así como Él fue tabernáculo, nosotros fuésemos preparados por Su Palabra, para entonces nosotros llegar a ser el tabernáculo del Espíritu Santo. Si no puedes entender que Jesús era el tabernáculo de Dios, tampoco vas a entender que tú eres el tabernáculo del Espíritu de Dios.

 

Tienes que tener clara la realidad de que Cristo vino para que Dios viviera en Él. Si entiendes esto, tu fe tiene que cambiar. Cuando el Espíritu Santo entra en ti, te conviertes en tabernáculo para Él, así que donde quiera que vayas, Dios llega contigo también, algo sobrenatural te acompaña.

 

Dios le dijo a Jesús que tenía que ser ofrenda de sacrificio para ellos – nosotros, y que si no estamos limpios, el Espíritu Santo no puede morar dentro de nosotros, por esto la importancia de la cruz del calvario, que es la culminación del sacrificio del tabernáculo.

 

Dios nos cambió y nos limpió para enviar al Espíritu Santo que morara en nosotros, y que así fuésemos el tabernáculo de la presencia de Dios. Cristo fue sacrificado para que fuésemos limpios de pecado. Una vez viene el Espíritu Santo, tenemos que hacer sacrificio, porque si no lo hacemos, el Espíritu Santo no hace su función.

 

Los sacrificios que hagas tienen que venir conforme a tu aptitud y actitud, porque ambas tienen que venir unidas.

 

Al humillarnos ante Dios, la humildad tiene que ser un sacrificio de entrega voluntario hacia Él y debe ser un sacrificio de entrega de nuestro ego, orgullo, vanagloria, independencia, rebeldía y autosuficiencia, este es el tipo de sacrificio que Dios busca de nosotros.

 

La humildad y el sacrificio internos son más importantes que el sacrificio externo, por esto llegó el momento en que ya Dios no quería sacrificio de animales, este cambio que Dios hizo, lo vemos primero en 1 Samuel 15:22 (RV1960) “22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”.

 

Cuando la persona pecaba y tenía consigo el animal que requería para sacrificar, este no le costaba nada. Dios estaba tratando con el alma de Saúl, quien le desobedeció, la desesperación y el temor llevó a Saúl lejos del Señor y lograron que lo cambiara por una bruja, así vemos hoy personas que se alejan de la Iglesia y van tras un brujo a hacerse ensalmos.

 

Dios nos dice que obedecer es mejor que el sacrificio.

 

El olor de la grosura de los carneros era lo que subía como olor fragante a Dios, pero Dios dijo que prefería que atendieran, que prestaran atención a sus mandamientos que recibir la grosura de esos carneros que sacrificaban.

 

Para Dios es más importante que prestemos atención a los sacrificios que podamos hacerle, fue por esto que Jesús tuvo que aprender la obediencia, así es, la obediencia se aprende. El primer pecado que Satanás infiltró es la independencia, que es la raíz de todos los pecados, porque cuando te independizas y no quieres saber nada de Dios, todos los demás pecados tienen puertas abiertas.

 

Salmos 50:7-10 dice:

“Oye, pueblo mío, y hablaré; escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.  No te reprenderé por tus sacrificios, ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí. No tomaré de tu casa becerros,
ni machos cabríos de tus apriscos.  Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de animales en los collados”.

 

Ya Dios no quiere más sacrificios de animales, ahora los quiere a través de mí, por esto habrá momentos en que Dios te pida algo y te va a doler, porque crees que eso es tuyo, pero todas las cosas son de Dios.

 

Versículos 12-15  “Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; porque mío es el mundo y su plenitud.  ¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?  Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo;  e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás”.

 

Hay algo dentro de ti que debes darle a Dios y se llama alabanza, y Dios le llama sacrificio de alabanza porque alguien con un espíritu de depresión le cuesta levantar sus manos para alabar a Dios; vemos personas en la Iglesia que no se levantan de sus asientos mientras está la alabanza, es probable que ese tipo de personas prefieran que vuelva el sistema de antes y así ofrecer holocaustos al llegar a su casa.

 

Llama mi atención que lo primero que Dios pide al hacer este cambio, es alabanza, y es que nunca vas a alabar a alguien que no ames o a quien no le tengas gratitud, no vas a alabar a Dios si no le tienes fe, no vas a poder alabarle si antes no te humillas. Dentro del sacrificio de alabanza viene encerrado todo aquello que se necesita en el tipo de sacrificio que le agrada a Dios: Amor, fe y obediencia.

 

Sacrificio de alabanza es aquel que sin importar el dolor que hace que te retuerzas, le dices al Señor que lo alabas y lo bendices, y cuando haces esto, estás sacrificando tu carne y tu alma. Cuando Dios hizo este cambio, lo primero que pidió fue que su pueblo le alabare, por Sus proezas, por quien es Él, por lo que está haciendo y por lo que ha hecho, está hablando del sacrificio de alabanza de palmas, de júbilo, de saltos, de gritos, este es el sacrificio que aunque no lo entiendas, lo haces por fe, por amor y por gratitud.

 

No importa la situación o condición en la que estés, estando enfermo o vencido, mientras respires, sólo alábalo, no lo hagas solo en la Iglesia, sino también en tu casa, trabajo y en la calle. Aquel que alaba a Dios no es rebelde, orgulloso o autosuficiente.

 

A Dios no le interesan tus obras, Él sólo quiere que lo alabes, por eso Su Palabra dice que todo lo que respire, alabe a Jehová. Cuando en medio de una situación que atormenta tu mente, le alabas, ahí radica el mejor sacrificio, es ahí que tienes que sacrificar el problema y tienes que alabarlo.

 

Salmos 50:23 dice:

“El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios”. La alabanza te muestra el camino de la salvación.

 

Cuando le ofreces a Dios sacrificio de alabanza es cuando le demuestras qué tan importante es Él para ti, cuando le das sacrificio de alabanza a Dios, sea cual sea la situación adversa que estás atravesando, inconscientemente estás poniendo a Dios como tu prioridad, sin importar lo que te está sucediendo.

 

La alabanza toca a tal punto el corazón de Dios que es la misma alabanza que te va preparando para el encuentro que vas a tener con Él, ese otro nivel que se llama adoración; mientras en la alabanza le vas demostrando a Dios que no eres orgulloso o autosuficiente, Él se goza y va preparando la atmosfera para encontrarte en la adoración, y es aquí que Dios manifiesta Su gloria, y para entrar ahí, debes hacerlo con un espíritu de alabanza.

 

En este versículo 23, vemos que honrar significa poner algo o alguien en un sitio de eminencia.

 

Este es el tiempo de la restauración del tabernáculo de David, cuando restauras este tabernáculo en tu vida, aquí es cuando empiezas a manifestar Su gloria, es necesario restaurar el tabernáculo de la alabanza. Fuiste creado para alabar a Dios.

 

Salmos 51:16-17

“ Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.  Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”.

 

Miqueas 6:6 dice:

“ ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante él con holocaustos, con becerros de un año?”

 

Hebreos 8:7-13:

“ Porque si aquel primero hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo.  Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto;  No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor.  Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo;  Y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos.  Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades. Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer”.

 

Dios quiere decir que si fuésemos como el primer Adán, sin defecto, no estuviésemos pasando y viviendo lo que estamos atravesando. Dios mandó al segundo Adán, porque el primero tuvo un defecto, y manda al segundo sin defecto, pero nosotros seguimos siendo imperfectos aunque lo mandó por nosotros.

 

Los sacrificios que se hacían antes no enfrentaban la conciencia. Cuando haces un ayuno sin los ingredientes que te he hablado, va a ser un ayuno que no enfrentará tu conciencia, es por esto que hay tantas personas haciendo ayuno y silicio, pero su conciencia no cambia.

 

Dios te dio el mejor tabernáculo que puedes tener, uno perfecto y sin mancha, sin pecado; a Dios ya no le interesa la sangre de machos cabríos, sino la sangre de Cristo. Necesitas la revelación de la cruz del calvario para entender el poder y el valor de Su sangre, Dios quiere que sea a través de esa sangre que hagamos sacrificio, porque todo lo que tienes que sacrificar está dentro de ti y Él quiere que lo hagas entendiendo esta revelación.

 

Si quieres dejar un pecado, tienes que sacrificar ese pecado con el conocimiento de la revelación de la sangre de Cristo que se ofreció por ti, si tienes un pecado, la sangre de Cristo está por encima de ese pecado, así que tu sacrificio también debe estar por encima del pecado.

 

Cuando no puedes dejar un pecado, es porque no tienes la revelación de la sangre de Cristo derramada en la cruz del calvario. El hecho no es decir que te cubres con la sangre de Cristo, sino que tienes que vivirlo. Con la sangre de Cristo, Dios hizo lo mismo que hacía antes en el Antiguo Testamento, que con la sangre del animal rociaban al pueblo, el altar y los utensilios, ahora no es sangre de animal, ahora esta revelación es por el espíritu y la expandes sobre tu familia, tu trabajo, la Iglesia y sobre todo el pueblo.

 

Si no tienes la revelación de la expiación de tus pecados por Su sangre derramada, nunca podrás dejar tus pecados.

Monte de Dios

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